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El ciclo de inversión en IA ha cruzado un umbral claro. El hipo inicial se refería a algoritmos y software. Ahora, la frontera del crecimiento exponencial se define por la infraestructura física. La carrera ya no se limita a la velocidad del chip más rápido; se trata de la energía para operarlo y la refrigeración para evitar su derretimiento. Esta transformación fundamental está reconfigurando dónde fluyen los capitales y qué constituye una margen competitiva.
La actitud de los inversores ya ha cambiado. Una encuesta reciente realizada por BlackRock, la empresa mundial más grande en gestión de activos, muestra que los inversores se alejan definitivamente de las compañías puramente relacionadas con la tecnología de la información. Mientras que empresas como Microsoft y Alphabet dominaron los rendimientos en 2025, solo una quinta parte de los inversores encuestados las consideran la mejor opción para invertir en IA en 2026. En cambio, más de la mitad prefieren a aquellos proveedores de la infraestructura necesaria para los centros de datos. El 37% de los inversores considera que la infraestructura es su principal opción de inversión en IA. Esto no representa una burbuja inmobiliaria; solo el 7% de los encuestados cree que el tema de la IA constituye una burbuja de mercado. Lo importante son las infraestructuras necesarias para el desarrollo de la tecnología de la información.
Esta transformación se basa en la extensión de la nueva demanda. Los datos de los centros de IA se están definiendo como "ciudades pequeñas" con una demanda de energía incesante y volátil sin precedentes. El problema es que la red eléctrica misma se está deteriorando, con mucha de ella construida hace décadas. Los expertos recalcan que aproximadamente el 70 % de la red eléctrica de EE. UU. está cerca de su fin de vida y que el incremento de la carga provocado por la IA exponen su fragilidad. Lo que sucedía un tiempo atrás, un problema de infraestructura es ahora un problema operativo y estratégico central que define el sitio en el que se pueden construir edificios y su diseño.
El nuevo punto de congestión es evidente. A medida que el mercado se acerca al año 2026, la competencia ha cambiado: ya no se trata tanto del uso de silicio, sino de materiales como el concreto, el cobre y los sistemas de refrigeración. Inicialmente, todas las atenciones se centraron en las microchips relacionadas con la inteligencia artificial. Ahora, el verdadero valor económico no radica en las construcciones o en la tierra donde se ubican las empresas; sino en las conexiones eléctricas seguras. Las empresas que cuentan con conexiones eléctricas adecuadas tienen una gran ventaja en términos de tiempo para lanzar sus productos al mercado. Para los inversores, esto significa que deben ir más allá de las métricas tradicionales como las ratios P/E y evaluar el “valor empresarial por megavatio”, para encontrar el verdadero valor. La próxima fase del auge de la inteligencia artificial pertenece a aquellos que poseen las conexiones eléctricas necesarias.
La infraestructura de IA ya está claramente definida, y el valor se está trasladando a los niveles fundamentales que permiten el funcionamiento del sistema. No se trata de una iniciativa de una sola empresa; se trata de una competencia en múltiples niveles, donde las ventajas se acumulan a cada paso del camino. El primer y más importante nivel es la energía segura: algunas empresas han logrado crear un sistema que permite un tiempo de lanzamiento de productos insuperable.
La agujera de cacería no es, ya, el chip, sino el conector de red. Como indica un análisis,
Este es un clásico “arbitraje de tiempo”. Mientras los desarrolladores de greenfield enfrentan tiempos de espera de cinco años o más para una subestación, estos mineros de criptomonedas convertidos ya tienen los conexiones. Core Scientific se negó recientemente a una oferta de captación, un claro indicio de que valoran su pipeline de más de 500 MW más que un premio sobre los ingresos actuales. Applied Digital está ejecutando con un paquete de financiamiento de $2.35 mil millones para construir su campus “Polaris Forge”, con 100 MW entrando en operación de inmediato. Para los inversores, este nivel requiere un nuevo marco de evaluación, moviéndose más allá de los ratios de P/E a métricas como el “Valor Empresarial por Megawatt” (Enterprise Value per Megawatt).El segundo nivel es la gestión física de esa energía y del calor que genera. A medida que las densidades de los racks aumentan para albergar chips como los de Blackwell y Rubin, las empresas como Vertiv y Eaton se vuelven esenciales para el enfriamiento líquido y la gestión de la energía. Se trata de la infraestructura esencial que hace que la energía sea utilizable. El paso hacia el uso deASICs personalizados por parte de empresas como Amazon y Microsoft crea un tercer nivel, más especializado. En este caso, lo importante son los interconectores y el empaquetado que permiten que estos motores personalizados funcionen juntos. Marvell Technology es una de las principales beneficiarias de esto, ya que proporciona conexiones de alta velocidad.
Es necesario que esos chips personalizados puedan comunicarse entre sí. El objetivo del año 2026 es claro: se espera que los ingresos provenientes de los ASICs personalizados aumenten un 20% en el ejercicio fiscal 2027 (calendario 2026). Además, se espera que ese volumen de ingresos se duplique al año siguiente. Este será el año en que los ingresos provengan no solo de los diseños, sino también de los flujos de efectivo obtenidos de la venta de dichos productos.
El montaje está completo. Desde la fila de energía segura hasta los sistemas de refrigeración líquida y las interconexiones especializadas, cada capa captura valor a medida que el paradigma de IA cambia de software a infraestructura física. Las empresas posicionadas en estos rieles fundamentales son las que construyen el nuevo piso económico.
Las viejas reglas no son aplicables. Para la infraestructura de IA, los métodos tradicionales de medición como las relaciones entre capitalización bursátil y beneficios no son capaces de penetrar la curva de adopción exponencial. El nuevo manual de juego requiere un conjunto de nuevos parámetros que midan la capacidad, la conectividad y la velocidad de la demanda.
La métrica más importante es…
Este enfoque elimina los efectos del ruido generado por las ganancias y se centra en el activo fundamental: la energía segura. En un mercado donde un nuevo centro de datos puede quedar inactivo durante años, hasta que se encuentre una subestación adecuada para su conexión, poseer una conexión lista para el uso es una ventaja importante a la hora de entrar al mercado. Este enfoque de valoración permite concentrarse en la capacidad de respuesta de la red, y así recompensar a aquellas empresas que ya han resuelto los problemas relacionados con la red eléctrica.Las tasas de adopción son el motor que impulsa esta nueva economía. El aumento en las cargas de trabajo relacionadas con la IA está generando un choque en la demanda física. Esto ya se puede observar en los mercados de componentes.
Esto no es un aumento cíclico en las necesidades de memoria; se trata de una reflección directa de los enormes requisitos de memoria que implica el entrenamiento y la ejecución de modelos grandes. La tasa de adopción de este recurso es un indicador clave para toda la infraestructura relacionada con esto.La siguiente fase de adopción depende de un estándar técnico clave. El lanzamiento de
2026 será un catalizador importante. Estas nuevas normas buscan desafiar el dominio de InfiniBand en clústeres de GPU de próxima generación, lo que potencialmente puede redefinir la arquitectura de interconexión. Para empresas como Marvell, que suministra la alta velocidad de SerDes para los ASICs personalizados, esto crea un cronograma claro para 2026 en el cual debe convertirse en flujo de efectivo el diseño ganador. Es una carrera para definir la arquitectura física del próximo paradigma de computación.En resumen, el valor de las empresas ahora está relacionado con su capacidad física y la velocidad con la que son adoptadas por los clientes. Los inversores deben mirar más allá del nivel de software y evaluar las propias tecnologías utilizadas por las empresas. Las empresas que cuentan con grandes capacidades de producción, sistemas de refrigeración adecuados y conectores de alta calidad, son aquellas que estarán en posición de construir el nuevo ecosistema económico.
La propuesta para la infraestructura de IA es clara, pero su validación depende de ciertos factores específicos. Además, enfrenta un riesgo fundamental. El año que viene será el momento en el que se verá si las infraestructuras físicas se están construyendo con suficiente rapidez para poder soportar la demanda exponencial.
El catalizador principal de 2026 es la conversión de los ganadores de diseño en envíos en volumen. Para empresas como Marvell, que brinda alta velocidad
Para que los chips de IA personalizados puedan comunicarse, el cronograma es estrecho. La dirección general ha fijado que la facturación de los ASICs personalizados crezca un 20% en el año fiscal 2027 (el calendario de 2026) y se duplique el año siguiente. Es el año en el que la corriente de ingresos debe pasar de las "ganancias de diseño" a la "flujo de caja". Asimismo, el lanzamiento de las especificaciones del Ultra Ethernet Consortium en 2026 es un catalizador importante para el nivel de interconexión, desafía la dominación de InfiniBand y reconfigura la arquitectura física de los clusters de GPUs.Sin embargo, el riesgo principal es de tipo físico: la propia red eléctrica. Los expertos predicen que…
El problema es que la red eléctrica de los Estados Unidos está envejeciendo. Alrededor del 70% de sus componentes está al final de su ciclo de vida. Esto representa una grave limitación para la expansión geográfica y la rentabilidad de los operadores de centros de datos. Se puede construir una instalación, pero si no se logra obtener la conexión eléctrica necesaria, esa instalación queda inutilizada. Este límite en la capacidad de la red es la principal vulnerabilidad de toda la infraestructura.Esta dinámica ya está reforzando un cambio en la valoración. El mercado comienza a valorar las acciones de los centros de datos AI en base a la capacidad de energía, no a los metadatos de la propiedad inmobiliaria tradicional. El nuevo punto de referencia es
Este marco recompensa a las empresas que tienen cadenas de suministro seguras de energía, como Core Scientific y Applied Digital, que tienen un enorme ventaja de tiempo para el mercado. Penaliza a aquellas que no cuentan con conexiones listas para el uso, independientemente de su propiedad de tierra o metros cuadrados de edificios. La marea económica se ha desplazado de la ubicación a los derechos de la energía.En resumen, se trata de una carrera contra la física. Los catalizadores son logros técnicos que deben alcanzarse para el año 2026. El riesgo es un fallo sistémico en la red eléctrica, lo cual podría afectar a toda la industria. Para los inversores, la situación es clara: deben monitorear el volumen de envíos de nuevos dispositivos de interconexión, y, lo más importante, el progreso de los esfuerzos por modernizar la red eléctrica. La próxima fase del auge de la IA depende de esto.
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