Asignación de capital en 2026: El caso institucional a favor de la rotación de activos en el mercado emergente
La situación institucional en los mercados emergentes ahora se considera una oportunidad de compra, basada en una clara reasignación del portafolio estructural. La situación es convincente: después de un fuerte aumento en el año 2025, esta categoría de activos sigue teniendo un bajo peso en los portafolios globales. Esto crea una oportunidad importante para nuevos capitales. No se trata de una operación temporal, sino de un cambio significativo en la estrategia de inversión. Esto se demuestra por los flujos recordables y por el hecho de que esta categoría de activos tenga un rendimiento superior al del mundo desarrollado.
La base para este análisis es el posicionamiento estable y ligero de los inversores. A pesar del aumento del 33.6% en 2025, los datos obtenidos de State Street Global Markets indican que los inversores globales siguen manteniendo una actitud estable.Todavía está por debajo del peso adecuado en términos de EM.Esta inercia, que impidió que la mayoría de los inversores pudieran aprovechar el impulso generado el año pasado, ahora indica que hay un margen considerable para nuevos inversores. Se espera que los inversores logren, al menos, neutralizar esta situación de bajo rendimiento, un proceso que ya ha comenzado.
La magnitud de los flujos institucionales recientes confirma que esta rotación sigue en curso. En 2025, los fondos de inversión en mercados emergentes experimentaron los mayores flujos de inversión desde la recuperación posterior a la pandemia. Los ETF relacionados con mercados emergentes registraron ingresos de casi 88 mil millones de dólares. Este impulso se ha mantenido en 2026, ya que el ETF iShares MSCI Emerging Markets logró atraer una gran cantidad de inversionistas.Más de 4 mil millones de dólares en enero de 2026.Ese es el mes en que se registran las mayores entradas de capital desde el año 2015. Estos flujos no son concentrados en un único área temática; son más bien generalizados. Solo en febrero, Corea del Sur recibió más de 1 mil millones de dólares, lo que indica una creciente confianza institucional.
Esta capital se está dirigiendo hacia un mercado que se está separando del mundo desarrollado. Mientras que el índice S&P 500 se mantiene prácticamente estable en lo que va de año, los mercados emergentes están experimentando una tendencia positiva. El índice MSCI Emerging Markets ha aumentado casi un 13% en lo que va de año. Este aumento ha sido impulsado por valores destacados como el fondo de inversión iShares MSCI South Korea de Corea del Sur, que ha ganado un 43.28% en lo que va de año. No se trata solo de una situación regional; se trata de un proceso global de reevaluación de los mercados emergentes. Los fondos de inversión relacionados con los mercados emergentes han registrado ganancias significativas, lo que ha creado la mayor diferencia de rendimiento con respecto al índice S&P 500 desde 2010.
En resumen, se trata de una combinación poderosa de flujos de capital, posicionamiento y rendimiento. Los inversores institucionales están aumentando activamente su exposición, pasando de una posición de bajo apuesto a una posición neutra. Este reasignamiento de capital está impulsado por fundamentos sólidos, como el crecimiento esperado de las ganancias en más del 10%. Además, esto se ve reforzado por un aumento en los precios de las acciones. Para los asignadores de carteras, esto representa una oportunidad estructural importante: una combinación de posicionamiento ligero, fundamentos sólidos y flujos de capital en aumento, lo que crea una oportunidad de alto rendimiento.
Marco de construcción de portafolios: Rotación sectorial y calidad
Los flujos macroeconómicos y la separación de las diferentes áreas del mercado se han convertido en un marco táctico claro para la construcción de carteras de inversiones. El cambio institucional no se dirige únicamente hacia los países emergentes como un todo, sino hacia sectores específicos y de alta calidad que están aprovechando la oportunidad que ofrece el crecimiento impulsado por la inteligencia artificial. Se trata de una rotación hacia áreas cíclicas y con alto consumo de capital, donde la demanda es estructural, no especulativa. Un ejemplo destacado es el ciclo relacionado con los semiconductores de inteligencia artificial, que ha sido el motor del crecimiento explosivo de Corea del Sur. El fondo de inversión iShares MSCI South Korea ha registrado un aumento significativo en su valor.43.28% desde el inicio del añoLa rentabilidad de estas empresas está determinada, en gran medida, por fabricantes de chips como Samsung y SK Hynix. Estas compañías se benefician de la fuerte demanda mundial de memoria relacionada con la inteligencia artificial y de semiconductores avanzados. Esto contribuye al aumento de las exportaciones y los resultados financieros de las empresas. Para quienes se encargan de la asignación de activos, esto representa una oportunidad única: empresas que poseen ventajas competitivas duraderas, poder de fijación de precios y acceso a una tendencia económica importante. La transferencia de capital desde sectores de menor calidad y más especulativos hacia estos sectores de alto rendimiento es una decisión táctica clave.
Este enfoque específico del sector está en línea con una estrategia de asignación de activos más amplia, basada en criterios de convicción. El caso institucional respalda esta opción.Sobrepeso en relación con las acciones de empresas de la industria electrónica.Se trata de una estrategia de reubicación estructural, en lugar de una simple cobertura táctica contra el dólar estadounidense y las acciones de los mercados desarrollados. La lógica detrás de esta decisión es clara: los mercados emergentes ofrecen un rendimiento mejorado, ajustado al riesgo. Combinan la exposición a un crecimiento global acelerado, especialmente en el sector manufacturero y comercial, con un contexto de valoración más favorable en comparación con los mercados desarrollados. La mejora en la calidad de las empresas, impulsada por la demanda de inteligencia artificial y semiconductores, está aumentando la rentabilidad corporativa y ayudando a que los valores se mantengan por encima del promedio de la década. Esto justifica la inclusión de más capital en este tipo de activos.
La clave para la construcción del portafolio es adoptar un enfoque multifacético. En primer lugar, se debe mantener la cartera de inversiones con una mayor presencia en los países emergentes, teniendo en cuenta que su posicionamiento sigue siendo moderado y que hay flujos de inversión en sectores diversos. En segundo lugar, se debe orientar esa cartera hacia sectores de alta calidad, como los semiconductores, donde las oportunidades de crecimiento son más evidentes. En tercer lugar, se debe mantener una postura neutral respecto al dólar estadounidense, reconociendo la posibilidad de una mayor debilidad, pero sin apostar directamente contra ella. Este enfoque busca aprovechar las oportunidades de valor relativo y de rendimiento que ofrece la rotación de inversiones en los países emergentes, enfocándose en la calidad de los activos para poder manejar la volatilidad y asegurar que el portafolio aproveche las oportunidades de crecimiento estructural.
Ganancias ajustadas al riesgo y el “viento en popa macroeconómico”
La tesis institucional sobre los mercados emergentes se basa en un factor importante: la debilidad del dólar estadounidense. Este es el pilar central de las posibilidades de rendimiento en 2025, y seguirá siendo el principal impulso para el año 2026. El dólar está en proceso de romper una tendencia alcista a largo plazo; esta cambio técnico podría generar más presión a la baja. Las perspectivas de más reducciones de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal, así como la capacidad del gobierno estadounidense de manejar una moneda débil, aumentan la probabilidad de un colapso continuo del dólar. Este cambio estructural se ve reforzado por la diversificación global, que tiende a alejarse del dólar en entornos marcados por sanciones. Para los asignadores de carteras, esta debilidad del dólar representa un apoyo directo para los rendimientos de los mercados emergentes, mejorando así el perfil de riesgo de esta clase de activos.
Sin embargo, este mismo “viento favorable” también representa un riesgo importante. Un retroceso en la fortaleza del dólar podría socavar el pilar central de la recuperación de los mercados emergentes. La fortaleza del dólar es un obstáculo directo para las acciones de los mercados emergentes, ya que hace que los activos denominados en dólares sean más caros para los inversores extranjeros, lo cual puede provocar la fuga de capitales. El riesgo no se limita a una simple reacción técnica; se trata de un cambio fundamental en la política monetaria o comercial de Estados Unidos, lo que podría detener o revertir la caída del dólar. Esto crea una situación de vulnerabilidad binaria: la situación es muy sensible a la dirección en la que se mueva el dólar.
Más allá del dólar, surgen otros riesgos más amplios. La volatilidad geopolítica sigue siendo una fuente constante de inestabilidad, capaz de perturbar los flujos comerciales y la actitud de los inversores. Lo que es más preocupante es que el crecimiento de las ganancias, que ha impulsado este mercado, enfrenta pruebas de sostenibilidad. Después de un año excepcional en 2025, existe el riesgo de que las ganancias de las empresas en los mercados emergentes disminuyan desde estos niveles elevados. Esto podría presionar las valoraciones y limitar las posibilidades de crecimiento para este sector. El ciclo de los semiconductores de IA, por ejemplo, es un potente catalizador a corto plazo, pero su duración e intensidad no están garantizadas.
En resumen, se trata de un equilibrio entre un fuerte impulso macroeconómico y los riesgos identificables relacionados con el tema en cuestión. La debilidad del dólar ofrece una oportunidad clara para obtener rendimientos, pero su inversión podría convertirse en un gran obstáculo. Al mismo tiempo, el portafolio debe protegerse contra la desaceleración de los ingresos y los shocks geopolíticos. Para los inversores institucionales, esto significa que la apuesta en las economías emergentes no es una apuesta a ciegas, sino que requiere un monitoreo constante de estas vulnerabilidades macroeconómicas y fundamentales. La estructura del portafolio ofrece una prima de riesgo favorable, pero no está exenta de riesgos.
Catalizadores y lo que hay que observar: El manual institucional para el desarrollo
Para los gerentes de portafolios, la rotación estructural hacia los mercados emergentes ya se ha convertido en una práctica habitual. Para poder llevar a cabo esta estrategia, es necesario monitorear algunos indicadores de cara al futuro, con el fin de confirmar la sostenibilidad de esa tendencia y identificar posibles puntos de inflexión. La situación es favorable, pero todo depende de unos pocos factores clave que determinarán el resultado final.
En primer lugar, la ruptura técnica del dólar estadounidense es el catalizador más inmediato.El índice del dólar estadounidense está en un punto crítico, con la posibilidad de romper la tendencia alcista a largo plazo.Un descenso continuo por debajo de esta tendencia confirmaría el “viento a favor” macroeconómico, lo que podría generar más presión al bajar y favorecer una mayor desempeño económico en los países emergentes. Este es el principal indicio técnico que hay que observar; si este indicio falla, se socavaría el pilar fundamental del mercado en 2025. El riesgo es que se produzca un rebote técnico, lo cual podría provocar volatilidad a corto plazo y la fuga de capitales de los activos en los países emergentes.
En segundo lugar, los datos sobre el flujo institucional deben demostrar su amplitud y sostenibilidad. Los ingresos recientes son significativos; el fondo de inversión iShares MSCI Emerging Markets ha logrado atraer una gran cantidad de capital.Más de 4 mil millones de dólares en enero de 2026.Sin embargo, la rotación de las inversiones no debe concentrarse en una sola área temática, como los semiconductores relacionados con la inteligencia artificial. Los datos muestran que la diversificación es amplia; entre los países con mejor desempeño se encuentran Perú, Brasil, Tailandia y Turquía. Los gerentes de cartera deben verificar si esta diversificación continúa. Si los flujos de inversiones se reducen hacia unos pocos valores de alto rendimiento, eso podría indicar un pico especulativo, en lugar de una reasignación generalizada de capitales. Lo importante es que el alojamiento de capital sea sostenido y abarque varios países.
En tercer lugar, el motor fundamental que impulsa el aumento de los ingresos debe mantenerse. La tesis relaciona el rendimiento superior de las economías emergentes con una recuperación económica generalizada, respaldada por indicadores de crecimiento mundial que son positivos. Mientras que los mercados desarrollados fuera de los Estados Unidos están ganando impulso,…El crecimiento en los mercados emergentes sigue siendo estable, pero está por debajo de la tendencia normal.El punto de vigilancia crítico es si las previsiones de crecimiento mundial se revisan hacia el alza. Cualquier aceleración en este sentido confirmaría que los sectores que requieren mucho capital son los principales impulsores del crecimiento económico. Por el contrario, una desaceleración en la actividad manufacturera o comercial global podría cuestionar la narrativa de crecimiento de las empresas, lo que generaría presiones sobre sus valoraciones.
En resumen, se trata de una lista de tres factores clave que deben tenerse en cuenta: el punto de ruptura técnica del dólar, la amplitud de los flujos institucionales y las revisiones en las previsiones de crecimiento global. El monitoreo de estos indicadores permite a los asesores financieros evaluar si la situación actual está favoreciendo o no el aumento de las ganancias. Por ahora, las pruebas sugieren que es apropiado realizar compras, pero es importante mantenerse alerta ante estos puntos de inflexión.

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