La negociación de Cable One con Truist: Una vía de escape costosa en medio de una tormenta perfecta.

Generado por agente de IAOliver BlakeRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 16 de enero de 2026, 12:11 pm ET4 min de lectura

Cable One está luchando contra un plazo límite. La empresa debe obtener nuevos fondos para poder continuar con sus operaciones.

Ese es el catalizador inmediato. Pero la necesidad total de financiación es aproximadamente el doble, o sea, unos 1 mil millones de dólares. Esto se debe a que la transacción también implica la adquisición del 55% restante de las acciones de Mega Broadband. Esta adquisición fue motivada por el ejercicio de una opción de ventaja por parte de GTCR. Esto aumenta la urgencia de las negociaciones de refinanciamiento con Truist Financial.

El mercado ya está escéptico. Las acciones de los bonos no garantizados de Cable One tienen un valor de aproximadamente 73 centavos por dólar, lo cual es una clara señal de preocupaciones relacionadas con la calidad crediticia de la empresa. Este escepticismo se ve agravado por el intenso competencia que enfrenta la empresa. La compañía se encuentra en medio de una intensa competencia por parte de proveedores de servicios de línea y radiofrecuencia fijos, lo que dificulta su capacidad para fijar precios y retener clientes. Esta presión se refleja en los resultados financieros recientes: tanto los ingresos como el EBITDA ajustado han disminuido año tras año en el último trimestre.

Las nubes de tormenta se están acumulando. La calificación crediticia de Moody’s recientemente ha reducido la calificación de Cable One a B1, desde Ba3. Esto se debe a la expectativa de un aumento en el apalancamiento debido a la adquisición de Mega Broadband. En términos proforma, se prevé que el apalancamiento ajustado aumente hasta entre 4.1 y 4.3 veces el monto del endeudamiento respecto al ingresos. Este descenso en la calificación, junto con las próximas vencimientos de las deudas y la necesidad de financiar una adquisición costosa, crea una situación desfavorable. La capacidad de la empresa para obtener condiciones favorables en el mercado de alto rendimiento está ahora en duda. Por lo tanto, esta transacción con Truist no solo es un movimiento estratégico, sino también una situación crítica en la que la empresa necesita encontrar una solución urgente.

La mecánica detallada: un proceso de refinanciación costoso e incierto.

La oferta propuesta es un refinanciamiento de alto rendimiento, pero las condiciones son muy desfavorables y el mercado está indeciso. Cable One está trabajando junto con Truist para lanzar nuevos bonos de alto rendimiento, con el fin de realizar este refinanciamiento.

La estructura de deuda que se está discutiendo es una nota sin garantías, con vencimiento entre cinco y siete años, y una tasa de rendimiento de aproximadamente el 9%. Se trata de un costo significativo para las nuevas deudas, especialmente para una empresa que enfrenta un descenso en su calificación crediticia y competencia intensa. La cautela del mercado ya es evidente. La negociación estaba prevista para comenzar hace unos meses, pero…Uno de los inversores señaló que es probable que la empresa tenga que estructurar el bono como un instrumento de endeudamiento garantizado, con un tipo de interés más alto, por encima del 9%, para atraer a suficientes compradores. Este primer fracaso en la evaluación del interés por parte de los inversores es un indicio de escepticismo hacia la solvencia de la empresa.

Las discusiones todavía están en sus etapas iniciales, y no hay garantías de que se pueda llegar a un acuerdo. Las obligaciones sin garantías de la empresa tienen un valor de aproximadamente 73 centavos por dólar, lo cual es una clara señal de problemas financieros. Dado el bajo nivel de mercado antes del lanzamiento del producto y las altas expectativas de la empresa en términos de apalancamiento, es probable que los términos finales sean incluso menos favorables que el objetivo inicial de un rendimiento del 9%. No se trata de un simple intercambio; se trata de un acuerdo costoso que se negocia bajo presión.

Los riesgos: La carga de la deuda y las consecuencias competitivas

El impacto financiero inmediato es considerable. El cierre de la adquisición de Mega Broadband causará que el coeficiente de apalancamiento de Cable One aumente significativamente, hasta alcanzar un nivel pro forma.

Esto es el resultado directo de los aproximadamente 1 mil millones de dólares en deuda nueva que se necesitan para financiar esta transacción. Entre estos fondos, hay 575 millones de dólares en bonos convertibles que vencen en marzo. El ratio de apalancamiento ya es elevado, y la degradación de la calificación crediticia por parte de Moody’s a B1 refleja este posible riesgo.

El objetivo a largo plazo de la empresa es mejorar este indicador. Se espera que el coeficiente de apalancamiento se reduzca a un rango de 3.8 a 4.1 veces para finales de 2027. Se trata de una mejora a lo largo de varios años, y no de una solución inmediata. Por ahora, esta transacción representa una carga significativa en el balance financiero de la empresa.

Esta presión financiera se da en un contexto de intensa competencia entre las empresas del sector. La empresa se encuentra enfrentada a una competencia feroz por parte de los proveedores de servicios de cable y radiofijo fijos. Esto dificulta su capacidad para fijar precios adecuados y retener clientes. Esta competencia adversa afecta directamente los flujos de caja y las métricas relacionadas con el crédito. Por lo tanto, la refinanciación con rendimientos altos se vuelve más difícil y costosa. El compromiso estratégico es claro: ganar escala y una mayor diversificación de actividades a través de la adquisición de Mega Broadband implica un aumento significativo de la carga de deuda a corto plazo. Todo esto ocurre mientras la empresa opera en un sector que ya está reduciendo la rentabilidad.

En resumen, Cable One está sacrificando un beneficio estratégico a largo plazo en aras de una presión financiera inmediata. El aumento en la capacidad de endeudamiento es un costo concreto de este acuerdo. La recuperación de una situación más sostenible requiere tiempo, y no se trata de un resultado garantizado. En el mercado actual, caracterizado por tipos de interés altos, esa incertidumbre representa un riesgo importante.

Catalizadores y riesgos: El camino hacia la resolución

El camino a seguir ahora es binario. El factor crítico en el corto plazo es si Cable One puede lograrlo.

Antes de que los bonos convertibles de 575 millones de dólares vayan a vencer en marzo de 2026, la empresa debe resolver este asunto cuanto antes. Cualquier retraso o incapacidad para cerrar el trato causaría que la empresa incurriera en incumplimiento de obligaciones o que tuviera que someterse a una reestructuración urgente relacionada con ese endeudamiento específico. Este escenario podría llevar a una caída brusca y desordenada en el precio de las acciones de la empresa.

La señal inmediata que hay que tener en cuenta es el precio de la cotización del bono y la demanda de los inversores. La transacción debería haberse lanzado hace unos meses, pero…

Un inversor señaló que es probable que la empresa tenga que estructurar el bono como un instrumento de endeudamiento garantizado, con un tipo de interés superior al 9%, para atraer a suficientes compradores. Este fracaso inicial en la evaluación del interés es una señal de alerta. Cualquier actualización sobre las condiciones finales del bono, especialmente si son significativamente peores que el objetivo inicial de un tipo de interés del 9%, será un indicador directo de la confianza del mercado y de la trayectoria futura de la acción.

El riesgo principal es que el acuerdo no se lleve a cabo. En ese caso, la deuda sin garantías de la empresa, cuyo valor cotiza a unos 73 centavos por dólar, probablemente caerá aún más, lo que reflejará un mayor riesgo de incumplimiento. Las acciones de la empresa quedarán atrapadas en un ciclo vicioso de deterioro del crédito y problemas de liquidez. Sin embargo, el éxito del acuerdo está lejos de ser garantizado. La deuda sin garantías de la empresa cotiza a unos 73 centavos por dólar, y es posible que sea necesario agregar colateral para garantizar el acuerdo, lo que aumentaría el riesgo. Las presiones competitivas que afectan los flujos de efectivo de la empresa siguen siendo las mismas.

En resumen, el futuro de esta acción depende de un único evento de gran importancia. Los inversores deben estar atentos a cualquier noticia relacionada con el lanzamiento de la obligación, sus precios y el interés de los inversores en ella. Un acuerdo exitoso, con precios adecuados, sería algo positivo. Pero, debido al alto riesgo y a las condiciones competitivas, la recuperación de la acción será frágil. Por otro lado, un acuerdo fallido podría provocar una fuerte caída en los precios de la acción. Se trata, en definitiva, de un escenario basado en eventos específicos.

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Oliver Blake

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