Construyendo las “raíces” de la tecnología: donde el crecimiento exponencial de la IA se encuentra con su curva de desarrollo en infraestructura.
A lo largo de la historia, los indicadores confiables que reflejan el crecimiento económico han cambiado con el paso del tiempo. Durante décadas, la vivienda fue el indicador clave. En los últimos años, el consumidor se ha convertido en el principal indicador de crecimiento económico. Ahora, surge un nuevo indicador: la inteligencia artificial. Los datos muestran que la inteligencia artificial ya no es simplemente una tecnología, sino que se está convirtiendo en un factor fundamental para el desarrollo económico.
Los números son claros. En la primera mitad de 2025, los gastos de capital relacionados con la IA contribuyeron…1.1 puntos porcentuales en relación con el crecimiento del PIB.Se trata de una tendencia que supera a los consumidores estadounidenses como motor de crecimiento económico. Ese impulso se aceleró en el segundo trimestre, donde la inversión en tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial y los centros de datos fue decisiva para el desarrollo económico.Un crecimiento del 30 por ciento en relación con el PIB total.Esto no es una tendencia insignificante; se trata de una fuente principal de actividad económica.
Este cambio puede comprenderse mejor desde la perspectiva de una construcción masiva de infraestructura. Jensen Huang, de NVIDIA, ve todo este esfuerzo como algo importante.Estack de cinco capasDesde la generación de energía y los chips, hasta los centros de datos en la nube, los modelos de IA, y, finalmente, la capa de aplicación. Cada una de estas capas requiere una inversión masiva y coordinada. El aumento en el gasto en hardware, es decir, en computadoras y equipos relacionados, del 41% en comparación con el año anterior, así como la construcción de centros de datos récord, son las primeras etapas de este proceso.
Pero el impacto económico completo se hará evidente una vez que esta estructura esté terminada. Esto generará demanda en los sectores de energía, construcción, manufactura y servicios.
En resumen, la trayectoria de crecimiento de la economía ahora está estrechamente vinculada a la curva de adopción de la inteligencia artificial. Cuando los inversores observan los datos del PIB, ven el contribución directa de este nuevo paradigma. La situación es clara: se está construyendo la infraestructura necesaria, y los beneficios económicos comienzan a surgir.
La curva de adopción exponencial y su impacto financiero
La adopción de la inteligencia artificial generativa sigue un patrón clásico en forma de curva S: pasa por una fase de experimentación inicial hasta que se convierte en algo realmente importante en el campo tecnológico. A partir de agosto de 2025…El 55% de las personas y el 37% de los trabajadores en los Estados Unidos ya estaban utilizando estas herramientas.Esta rápida difusión de la tecnología es el factor que impulsa el actual auge de las inversiones. La tecnología ya no se considera algo novedoso; se está convirtiendo en una herramienta fundamental para el trabajo y la vida cotidiana. Esto crea un ciclo autoperpetuante: el uso de la tecnología genera una mayor demanda de infraestructuras más avanzadas, lo cual, a su vez, permite la implementación de aplicaciones aún más sofisticadas.
Este aumento en el número de adopciones se traduce directamente en una intensidad de capital sin precedentes. Las empresas de nivel hiperescalar, es decir, aquellas que construyen la “nube” de inteligencia artificial, están gastando a un ritmo sin precedente. En el segundo trimestre de 2025…La inversión en tecnologías de inteligencia artificial y centros de datos contribuyó en un 30% al crecimiento del PIB.Para financiar esta inversión, el sector está desviando una gran parte de su flujo de efectivo. En particular, los gastos de capital incurridos por los hiperconjuntos representaron más del 50% del flujo de efectivo operativo en el segundo trimestre, lo cual es un nivel sin precedentes. No se trata simplemente de gastos relacionados con el crecimiento; se trata de un cambio estructural, ya que el modelo de negocio principal se utiliza ahora como medio para financiar la próxima generación de tecnologías informáticas.
Sin embargo, los mercados financieros todavía no han logrado captar la realidad actual. Las estimaciones de los analistas han subestimado constantemente la magnitud de este ciclo de inversiones en tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial. La diferencia entre las estimaciones y la realidad es evidente: mientras que las estimaciones para el año 2025 indican que las inversiones en este campo aumentarán,Las estimaciones de los analistas han subestimado constantemente el gasto en capital de los proyectos relacionados con la inteligencia artificial.Este retraso crea una situación volátil en el mercado. La reciente rotación de inversiones en acciones relacionadas con la inteligencia artificial muestra que los inversores han abandonado las empresas de infraestructura, cuya rentabilidad y gastos financiados con deudas son problemáticos. Esto indica que el mercado está cada vez más consciente de las consecuencias de la adopción de la inteligencia artificial. La correlación entre los precios de las acciones de las principales empresas de servicios de inteligencia artificial ha disminuido del 80% al 20% desde junio. Ahora, los inversores exigen una relación más clara entre los enormes gastos y los ingresos futuros. En resumen, el impacto financiero de la adopción de la inteligencia artificial ya está presente, pero la comprensión del mercado sobre su gravedad y duración sigue evolucionando.
El plan de acción para la capa de infraestructura: ¿Dónde asignar los recursos?
La historia de la inversión en IA está madurando. La fase inicial, marcada por la construcción de los caminos físicos, está cediendo paso a una nueva estrategia de negocio. La próxima etapa del desarrollo de este sector favorecerá a las empresas que se adapten a esta nueva situación.Capa de aplicaciónSe trata de la estrategia de cinco capas desarrollada por Jensen Huang. En esta estrategia, el poder transformador de la inteligencia artificial se une con la economía real. Se trata de un cambio en la forma de financiar el desarrollo, pasando a centrarse en aprovechar los beneficios obtenidos tras la finalización del proceso.
El marco es claro. La estructura de cinco capas de Huang –la energía, los chips, los centros de datos en la nube, los modelos de IA y las aplicaciones– constituye el mapa para el desarrollo del mercado. El enorme gasto en inversiones se concentra actualmente en las capas inferiores: las redes de energía están sufriendo, los fabricantes de chips continúan expandiéndose, y los proveedores de servicios de almacenamiento de datos intentan construir centros de datos de gran tamaño. Sin embargo, como demuestran los datos, el mercado ya está evitando las inversiones puramente relacionadas con la infraestructura, donde los riesgos financieros son cada vez mayores. Los inversores…Están fuera de las empresas de infraestructura de IA, donde el crecimiento de los ingresos operativos está sujeto a presiones y los gastos en inversiones no rentables se financian con deuda.Esta disciplina selectiva es una característica distintiva de un mercado que está pasando de la fase de adopción a la fase de monetización.
El nuevo foco de atención se centra en las empresas que se benefician de esta plataforma y de su productividad. Goldman Sachs Research señala que las acciones relacionadas con las plataformas de inteligencia artificial y las empresas que se benefician de la productividad son el siguiente paso a seguir. Esto significa que hay que mirar más allá de las empresas que construyen centros de datos, hacia los operadores de servicios en la nube, quienes pueden vincular esa infraestructura con ingresos. También se debe considerar a las empresas especializadas en tecnologías de inteligencia artificial en el sector de la salud, la fabricación y las finanzas, que utilizan esta plataforma para crear nuevos servicios y mejorar la eficiencia. Como señaló Huang, los beneficios económicos reales se producen en esta capa superior.
En resumen, la capa de infraestructura se está convirtiendo en un campo de batalla competitivo y agotador, donde la ejecución y la solidez financiera son más importantes que simplemente la narrativa de crecimiento. La asignación inteligente de capital ahora se dirige hacia aquellas empresas que podrán beneficiarse de la infraestructura completada, y no solo hacia aquellas que la están construyendo.
Catalizadores, riesgos y lo que hay que tener en cuenta
La construcción de la infraestructura de IA está entrando en una fase crítica. El entusiasmo inicial por invertir está dando paso a una evaluación más rigurosa de la ejecución y de la disciplina financiera. Para los inversores, el camino a seguir depende de algunos factores clave y riesgos.
La principal señal de futuro positivo es la diferencia entre el gasto en inversiones de capital y los ingresos operativos. A medida que el mercado se aleja de las empresas relacionadas con infraestructura pura, el rendimiento de las acciones relacionadas con la inteligencia artificial se ha fragmentado.Los inversores han retirado sus inversiones de las empresas relacionadas con la infraestructura de inteligencia artificial, dado que el crecimiento de sus ganancias operativas se encuentra bajo presión, y los gastos en capital de operación se financian con deudas.La tendencia actual es que se otorga un incentivo a las empresas que pueden demostrar una estrecha relación entre la inversión de capital masiva y los ingresos futuros. Este es el sello distintivo de una infraestructura que se expande de manera eficiente. Es importante observar qué hiperespectivos pueden mantener un alto nivel de inversión en capital, al mismo tiempo que logran un crecimiento en sus ganancias operativas. Esto indica que no solo están construyendo algo, sino también monetizando ese “stack” tecnológico.
El mayor riesgo para toda esta estructura es la fragilidad económica. El reciente aumento en el mercado de valores se ha basado en gran medida en el entusiasmo por la tecnología de IA. Esto crea una posible vulnerabilidad.El mercado enfrenta riesgos significativos debido a un sentimiento excesivamente optimista, valoraciones elevadas y la fragilidad económica.Si los factores fundamentales como el gasto del consumidor o las ganancias corporativas comienzan a debilitarse, la narrativa basada en la inteligencia artificial podría perder su papel como factor de crecimiento económico. Esto representaría una amenaza directa para la contribución que la inteligencia artificial aporta al PIB. La economía depende de este único sector de gran importancia, lo que lo hace vulnerable a cambios en el clima de negocios, especialmente si los beneficios esperados derivados de la inteligencia artificial no se materializan rápidamente.
Los factores clave que impulsarán este proceso serán la finalización física de la infraestructura y la resolución de sus limitaciones en términos de energía. El siguiente hito importante será la implementación de los centros de datos de próxima generación. Estos no son solo expansiones parciales, sino algo mucho más significativo.Campuses de 50,000 acres en fases iniciales. Estos campuses podrían consumir hasta 5 GW de energía.Una escala que supera con creces las capacidades de las centrales eléctricas existentes. Su construcción exitosa y su conexión a la red será una prueba concreta del progreso en la implementación de esta infraestructura. También es crucial establecer un cronograma claro para la construcción de la red. El actual retraso es considerable: se necesita siete años para que algunas solicitudes de conexión a la red sean atendidas. Cualquier aceleración en este proceso, o la resolución de los obstáculos regulatorios e inversionistas, eliminaría uno de los principales problemas y demostraría que la infraestructura ya está en funcionamiento, y no simplemente en fase de planificación.
En resumen, el mercado relacionado con la inteligencia artificial está madurando. Los beneficios fácilmente obtenibles durante la fase de adopción están desapareciendo. Los próximos ganadores no serán aquellos que tengan un gran presupuesto en gastos de capital, sino aquellos que puedan transformar esos gastos en ingresos y superar las limitaciones físicas y económicas que enfrentarán en el futuro.



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