Construyendo un margen de seguridad: El enfoque de un inversor de valor para los retiros en la jubilación

Generado por agente de IAWesley ParkRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 17 de enero de 2026, 10:55 pm ET4 min de lectura

La piedra angular de un plan de jubilación bien estructurado es una tasa de retiro sostenible: una tasa que preserve el capital y permita cubrir los gastos de vida durante una larga vida. Durante décadas, la “regla del 4%” ha sido un punto de referencia simple y ampliamente aceptado. Sin embargo, como muestra la última investigación de Morningstar, la tasa “correcta” es algo incierto, ya que está determinada por las condiciones actuales del mercado y las expectativas futuras.

El análisis realizado para el año 2025 sugiere que la tasa de retiro seguro inicial sería…

Para aquellos jubilados que buscan una fuente de ingresos constante y ajustada a la inflación. Este número se basa en una probabilidad del 90% de éxito durante un período de 30 años desde el momento de la jubilación. Es un aumento leve en comparación con el 3.7% del año pasado. El cálculo parte de la premisa de que el portafolio esté equilibrado.El resto del dinero se mantiene en forma de bonos y efectivo. En términos prácticos, esto significa que una persona jubilada con un portafolio de 1 millón de dólares retiraría 39,000 dólares en el primer año, y esa cantidad se ajustará anualmente para tener en cuenta la inflación.

Esta tasa no constituye una norma rígida, sino más bien un punto de partida basado en principios de valor intrínseco. Representa el monto máximo de retorno sostenible, teniendo en cuenta la valoración actual de los activos y las expectativas de rendimiento futuro. El riesgo principal que esta tasa pretende mitigar es el daño causado por cambios bruscos en los resultados financieros del portafolio; ese riesgo significa que una caída repentina en el mercado puede agotar gravemente el portafolio antes de que tenga la oportunidad de recuperarse. Una tasa demasiado alta desde el principio puede convertir un revés temporal en una pérdida permanente.

La investigación también destaca un aspecto crucial: el equilibrio entre consistencia y flexibilidad. Para aquellos dispuestos a tolerar cierta variabilidad en sus gastos anuales, la tasa inicial puede ser significativamente más alta. Los hallazgos de Morningstar indican que estrategias adaptables, como el retraso en el pago de la Seguridad Social o el uso de un enfoque basado en los resultados del mercado, podrían permitir obtener tasas de interés cercanas a ese nivel.

Esto destaca la importancia de contar con un margen de seguridad que se establece no solo en la tasa inicial de retiro, sino también en la capacidad de resistencia del sistema general de gastos.

El “foso flexible”: estrategias para mejorar los gastos sostenibles

La búsqueda de una tasa inicial de retiro más alta no tiene como objetivo ganar más dinero, sino desarrollar un sistema más resistente y adaptable. Las pruebas muestran que una flexibilidad disciplinada puede ampliar significativamente el margen de seguridad. La investigación de Morningstar identifica varios métodos probados que pueden aumentar la tasa inicial de retiro seguro.

Se trata de un aumento significativo en comparación con el nivel base, que es del 3.9%. El método más destacado entre estos es el “enfoque de barreras”, un sistema basado en reglas diseñado para responder a los ciclos del mercado, sin por ello abandonar la disciplina a largo plazo.

Esta estrategia, desarrollada por Jonathan Guyton y William Klinger, se basa en un principio sencillo pero eficaz: ajustar los gastos según el rendimiento del portafolio. Las reglas básicas son simples. Si un mercado favorable hace que el valor del portafolio aumente, la tasa de retiro puede disminuir por debajo del objetivo inicial. En ese caso, los jubilados pueden aumentar sus gastos en un 10%. Este es el “Regla de Prosperidad”. Por otro lado, si el rendimiento del portafolio es malo, la tasa de retiro aumentará significativamente. En ese caso, se reduce los gastos en un 10%. Este es el “Regla de Preservación de Capital”. El objetivo es evitar lo peor de ambos casos: gastar demasiado durante las crisis y no gastar lo suficiente durante los períodos de auge. Como señala Morningstar, este método proporciona un plan claro para los ajustes, permitiendo a los jubilados manejar con facilidad las fluctuaciones del mercado.

El atractivo de las barreras de contención es evidente. Permiten una tasa inicial de…

Para obtener un portafolio equilibrado, este enfoque supera con creces la regla estática del 4%. Sin embargo, este método no está exento de riesgos. El principal riesgo es la posibilidad de que los ingresos de jubilación se reduzcan drásticamente durante períodos de declive del mercado. Como señala un análisis, estas reducciones pueden ser muy significativas.Esto permite que esta estrategia sea la más adecuada para aquellos jubilados que cuenten con suficientes ingresos adicionales para cubrir sus gastos fijos, o para aquellos que tengan una mayor tolerancia a las variaciones en los ingresos. Además, como señala Morningstar, la inclusión de los ingresos provenientes del Seguro Social añade estabilidad al sistema.

Un complemento a las medidas de protección financiera es el uso estratégico de valores inflacionarios protegidos por el Tesoro. La inclusión de valores inflacionarios en un portafolio de retiro permite obtener un ingreso predecible y ajustado a la inflación. Este es un componente crucial en los planes de gastos flexibles. Hasta septiembre del año pasado, un plan de retiro que incluya valores inflacionarios durante 30 años podía permitir una tasa de retiro ajustada a la inflación del 4.5%. La ventaja principal de este enfoque es la certeza: el flujo de ingresos es fijo en términos reales, lo que proporciona una base confiable que puede complementarse con fuentes de ingresos más volátiles. Este método es fundamental en frameworks como ARVA, que combina valores inflacionarios con un grupo de inversiones en acciones, con el objetivo de evitar tanto quedarse sin dinero como vivir por debajo de sus posibilidades.

Juntas, estas estrategias constituyen un sistema flexible. Se reconoce que una tasa de retiro rígida no es adecuada para un mundo incierto. Al establecer reglas disciplinadas para el ajuste y al invertir una parte de los ingresos en bonos protegidos contra la inflación, los jubilados pueden aumentar su poder adquisitivo, al mismo tiempo que preservan su capital y gestionan los riesgos. La elección entre estas opciones depende de la tolerancia al riesgo y de las necesidades de gasto de cada individuo. Pero ambas estrategias representan una aplicación más sofisticada del principio de los inversores de valor: diseñar un sistema que funcione bien en diferentes ciclos económicos.

Implementación y gestión de riesgos

Para llevar este análisis a la práctica, se necesita un enfoque disciplinado y personalizado. El punto de partida es claro: calcule su retiro inicial basándose en el valor total de su portafolio, y no en un porcentaje fijo. Para una persona jubilada con…

El método de referencia sugiere que se retirarán 39,000 dólares en el primer año, y esa cantidad se ajustará anualmente para tener en cuenta la inflación. Este es el nivel base, lo que ofrece una alta probabilidad de éxito, pero también permite mejoras a través de una flexibilidad estratégica.

El factor crítico que determina el éxito de cualquier estrategia de retiro es la secuencia de rendimientos en los primeros cinco años después de la jubilación. Es en este período cuando el portafolio es más vulnerable a una desaceleración del mercado, lo cual puede dañar permanentemente su trayectoria financiera. Los datos muestran que las estrategias adaptables pueden mejorar significativamente la tasa de rendimiento inicial.

Pero lo hacen a cambio de aceptar un sacrificio: el riesgo de que se produzcan cortes drásticos y imprevistos en los gastos durante períodos de declive del mercado. Como señala una de las analizas, estos recortes pueden ser…Por lo tanto, el riesgo principal no radica solo en las bajas rentabilidades, sino también en la forma en que el sistema reacciona ante ellas. Un jubilado debe tener suficientes ingresos, como el seguro social o una pensión, para poder cubrir sus gastos fijos, en caso de que se produzca una reducción en los beneficios del sistema.

Los puntos clave para gestionar este riesgo son sencillos. En primer lugar, es necesario monitorear los retornos reales del portafolio en comparación con las expectativas. En segundo lugar, hay que seguir las tendencias de la inflación, ya que estas afectan directamente el valor real de los retiros. Tercero y quizás lo más importante: se debe evaluar la tolerancia personal a las fluctuaciones en los gastos. El enfoque de “guardias” permite establecer un índice inicial de entre el 5.2% y el 5.6% para un portafolio equilibrado. Pero se requiere disciplina para seguir estas reglas incluso cuando los mercados bajan. La inclusión de los ingresos provenientes del Seguro Social, como señala Morningstar, añade estabilidad al sistema, haciendo que tales estrategias sean más atractivas.

En la práctica, la implementación implica la creación de un plan de gastos que sea tanto matemáticamente sólido como psicológicamente sostenible. Todo comienza con el cálculo del valor intrínseco: una tasa base del 3.9% para un flujo de ingresos estable. A partir de ahí, el jubilado puede decidir aumentar ese valor, sabiendo que el costo es aceptar una mayor volatilidad en sus ingresos anuales. El objetivo no es buscar un número más alto, sino crear un sistema con un margen de seguridad más amplio, capaz de soportar los ciclos de mercado inevitables.

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Wesley Park

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