Construyendo un portafolio defensivo para un ciclo de “softening”: el caso estructural a favor de VOO, VTI y VIG

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 18 de enero de 2026, 3:04 pm ET5 min de lectura

La situación para el próximo año no es de expansión explosiva, sino de un ciclo de crecimiento más lento. Los indicadores principales indican una desaceleración en el corto plazo, lo que genera un riesgo real de recesión. El Índice Económico Principal del Conference Board disminuyó por segundo mes consecutivo en septiembre de 2025. Su tasa de crecimiento en los últimos seis meses fue inferior al…

Esta contracción, causada por la disminución de las expectativas de los consumidores y las empresas, indica que la actividad económica se desacelerará a finales de 2025 y en el inicio de 2026.

Este proceso de suavización ya se nota en el mercado laboral, que constituye la base fundamental del gasto de los consumidores. Mientras que se prevé que la economía en general crezca de manera sólida…

Se estima que el crecimiento de los empleos es de solo 11,000 personas al mes. Es un ritmo que se está estabilizando, no aumentando. Esto representa una clara desaceleración en comparación con los niveles de contratación que se registraron en años anteriores. Se trata de una señal clásica de que el mercado laboral está enfriándose, ya que las empresas se están adaptando a nuevas realidades económicas, como los cambios en las tarifas aduaneras y la disminución del impulso del consumidor.

Esta fragilidad económica se refleja en la opinión pública. Una encuesta realizada en diciembre de 2025 reveló que…

Este cambio en el sentimiento del mercado, que ocurre incluso cuando los precios de las acciones alcanzan nuevos máximos, revela una creciente desconexión entre la valoración de los activos y los temores económicos reales. Es un claro indicio de que el mercado podría estar subestimando el optimismo a corto plazo.

En resumen, se trata de un riesgo creíble en el corto plazo. La disminución constante de los valores LEI, la tendencia a la desaceleración del mercado laboral y la ansiedad generalizada entre las personas contribuyen a crear una situación en la que el crecimiento económico se vuelve más lento. Para los inversores, esto significa que el enfoque tradicional de “comprar y mantener” en un índice de mercado amplio podría necesitar ser reemplazado por un enfoque más defensivo. El objetivo ahora es no seguir la tendencia del mercado, sino preservar el capital durante un período de incertidumbre económica.

La Triada Defensiva: Características estructurales y rendimiento en el año 2025

La postura defensiva para un ciclo de fortalecimiento no consiste en huir del riesgo, sino en seleccionar activos que tengan una capacidad de resistencia inherente. Los tres fondos de inversión Vanguard –VOO, VTI y VIG– ofrecen un plan estructural para enfrentarse a este entorno. Su desempeño en el año 2025, teniendo en cuenta los altos valores de los mismos, sirve como una prueba real de sus méritos defensivos.

En primer lugar, considere lo siguiente:

Esta sólida actuación es muy instructiva. Ocurrió justo cuando la valoración de las acciones del Shiller CAPE 10 superó los 40, un nivel históricamente asociado con bajos rendimientos a largo plazo. La lección es clara: el rendimiento de un solo año, incluso en un mercado con altas valuaciones, no anula el valor a largo plazo de una exposición al mercado en general. Para un portafolio defensivo, la fortaleza de VOO radica en su simplicidad y eficiencia en términos de costos. Capta la tendencia alcista del mercado sin necesidad de tiempos de inversión complejos. Esto se demuestra mediante investigaciones que indican que la diversificación estratégica es un objetivo difícil de alcanzar.

Además, VTI ofrece una diversificación más amplia, lo cual es una característica defensiva importante. Mientras que VOO sigue el índice S&P 500…

Incluye todo el mercado de valores de los Estados Unidos, incluyendo las acciones más pequeñas y de menor valor. Este rango más amplio de acciones es importante durante períodos de transición económica. Históricamente, estos segmentos han mostrado una tendencia a superar las condiciones del mercado en tiempos de inestabilidad y cambios. Al incluirlos, VTI reduce el riesgo de concentración y permite una exposición más equilibrada a toda la economía, desde las empresas grandes hasta las nuevas empresas emergentes.

Los datos de 2025 muestran que estas estrategias funcionan de manera conjunta. Aunque VTI ganó un 16.5% en ese año, su capacidad defensiva se hizo evidente cuando logró mantenerse firme frente a las acciones más agresivas. El rendimiento del trío demuestra que un portafolio defensivo no es algo pasivo; sino, más bien, una selección activa de acciones que ofrezcan ventajas estructurales, lo cual permite superar los cambios económicos.

Resiliencia del portafolio: relacionar la estructura con los escenarios económicos

La fortaleza de la tríada defensiva radica en su capacidad para proporcionar resiliencia en diferentes escenarios económicos. Sus características estructurales no son elementos pasivos, sino herramientas activas que pueden utilizarse de manera diferente, según la fase del ciclo económico.

Para VIG, el balasto es claro. Su enfoque se centra en las empresas que…

Estas empresas suelen tener flujos de caja estables y balances financieros conservadores. Esto se traduce en una menor volatilidad de los precios. Durante un evento de estrés en el mercado, esto significa que las acciones de estas empresas probablemente no caigan tanto como los índices de mercado en general. Lo más importante es que estas empresas proporcionan una fuente de ingresos realizable, que puede ser reinvertida o utilizada para compensar otras pérdidas. De este modo, incluso si los ganancias no aumentan, todavía se puede obtener un rendimiento tangible. En ciclos de bajada, cuando la estabilidad de los ingresos es crucial, esta concentración en el crecimiento de los dividendos constituye una fuente de rendimiento tangible y un indicador de la solidez operativa de la empresa.

En el caso de VOO y VTI, la tensión estructural radica en la relación entre su amplia exposición al mercado y las altas cotizaciones que les caracterizan actualmente. El índice Shiller CAPE 10, que superaba los 40 a finales de 2025, es un indicador de rendimiento a largo plazo, no un señal para determinar cuándo es el momento adecuado para invertir. Según las investigaciones, mientras que las cotizaciones por encima de los 25.1 implican…

En comparación con el promedio histórico del mercado, no garantizan que puedan producirse colapsos en el corto plazo. Las características defensivas de VIG y VTI pueden mitigar el riesgo de correcciones debido a factores de valoración. VIG proporciona una base de ingresos y estabilidad. VTI, al incluir acciones de bajo valor y pequeñas capitalización, ofrece una mayor diversificación, lo cual puede servir como un amortiguador en caso de correcciones. Si realmente ocurre una corrección, la orientación defensiva del portafolio general reduce el descenso general del capital.

La exposición específica de VTI hacia las acciones de valor y las de pequeña capitalización es una ventaja táctica clave en situaciones de desaceleración económica. A medida que los inversores pasan de las empresas con alto rendimiento y basadas en el crecimiento, estos segmentos suelen ofrecer un rendimiento relativo mejor. Esta dinámica de “rotación” puede ocurrir cuando el crecimiento económico disminuye, pero no colapsa por completo. La diversificación general de VTI, que incluye estos segmentos, le permite aprovechar esa rotación. Se trata de una apuesta estructural hacia un mercado más equilibrado, donde la disciplina financiera de las acciones de valor y la resiliencia de las empresas más pequeñas destacan cuando el precio especulativo de las empresas de gran crecimiento disminuye.

En resumen, se trata de un portafolio creado para enfrentar las incertidumbres del mercado. VIG ofrece una estabilidad a través de los ingresos, mientras que VTI proporciona una base diversificada que permite superar la volatilidad y participar en las rotaciones del mercado. VOO, por su parte, ofrece el “beta” puro del mercado. Pero su estabilidad está reforzada por los otros dos componentes del portafolio. Juntos, forman una estructura resistente, donde la fortaleza de cada componente se aprovecha en diferentes momentos del ciclo económico. Esta es la esencia de un portafolio defensivo: no se trata de evitar los riesgos, sino de seleccionar el tipo de riesgo adecuado para cada situación.

Catalizadores y riesgos: Lo que hay que tener en cuenta en 2026

La tesis del portafolio defensivo se basa en un riesgo creíble a corto plazo. Para los inversores, el próximo año estará marcado por algunos signos clave que pondrán a prueba la capacidad de resistencia de las empresas. La situación es simple, pero también crítica.

En primer lugar, es necesario supervisar…

Su reciente descenso a 98.3 en septiembre, marcando una segunda caída consecutiva, es un indicio claro de recesión. La tasa de crecimiento del índice en los últimos seis meses ha caído por debajo del umbral del -4.3%, que históricamente indica una posible recesión. Una recuperación sostenida en el índice LEI sería una señal clara de que el ciclo de debilitamiento económico está disminuyendo. Por el contrario, un nuevo descenso confirmaría la fragilidad de las perspectivas económicas y validaría la necesidad de adoptar una postura defensiva.

En segundo lugar, hay que observar las tendencias del mercado laboral. Las previsiones son…

Todo esto se basa en un mercado laboral estable. La tendencia actual, con solo 11,000 nuevos empleos cada mes, es señal de estabilidad, no de expansión. Un cambio en esta tendencia, es decir, una disminución significativa o incluso negativa en los aumentos mensuales de empleos, confirmaría la deterioración del mercado laboral. Esto representa una amenaza directa para el gasto de los consumidores, que es el motor de la economía. Sería un factor importante que haría necesario reevaluar las necesidades defensivas del portafolio.

Por último, se analizó la valoración de los activos según el método Shiller CAPE 10. Después de un año muy bueno en 2025, esta métrica concluyó el año con resultados positivos.

Aunque las valoraciones no son un indicador de la oportunidad de compra en el mercado, un nivel elevado durante períodos prolongados aumenta el riesgo de una corrección basada en las valoraciones, a largo plazo. La investigación muestra que, cuando el índice CAPE 10 supera los 25.1, el rendimiento real a largo plazo durante la próxima década es de apenas 0.5%. Para un portafolio defensivo, este es un riesgo constante, pero las características estructurales de VIG y VTI están diseñadas para mitigar ese riesgo. La resiliencia del portafolio es su forma de defenderse contra este tipo específico de turbulencias del mercado.

En resumen, la tendencia defensiva del portafolio no es un estado permanente, sino más bien una respuesta a una situación específica. Los factores que deben observarse son el LEI, la tendencia de crecimiento del empleo y el índice CAPE 10. Estos son indicadores orientados hacia el futuro que determinarán si esa situación se mantiene o evoluciona.

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Julian West

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