La espiral de deuda en la Columbia Británica ha llevado a una reevaluación fiscal permanente, ya que el gasto supera el crecimiento económico.
El descenso de la calificación no es una sorpresa, pero su escala sí lo es. Columbia Británica, que en el pasado era un ejemplo de disciplina fiscal y tenía una calificación AAA, ahora ha sido degradada por S&P Global Ratings por quinta vez desde el año 2021. Esta acción confirma que existe un deterioro profundo y continuo en la situación financiera de la provincia. La justificación principal dada por S&P es bastante clara: se espera que los desequilibrios presupuestarios persistan.Se encuentran entre los gobiernos locales y regionales no estadounidenses que tienen las calificaciones más altas.Durante los años que vendrán.
Los números muestran que la carga de la deuda está aumentando de manera descontrolada. Para el año fiscal 2029, se proyecta que la deuda de la provincia alcance un nivel considerable.234.6 mil millonesLa deuda ha aumentado más del triple desde que el actual gobierno del NDP asumió el poder. Si se consideran los ingresos por operación, esa carga de deuda alcanzará el 255%, un nivel que coloca a British Columbia entre las provincias canadienses con la mayor deuda. Esto es el resultado directo de un gasto excesivo, lo que ha provocado déficits récord. El presupuesto más reciente proyecta un déficit de 13,3 mil millones de dólares para el año 2026/27, el mayor déficit registrado hasta ahora. Se espera que los déficits continúen durante los próximos dos años.
La pregunta central ahora es si se trata de un problema cíclico o de una revaloración permanente del riesgo fiscal. Las pruebas apuntan decididamente hacia esta última opción. El descenso en la calificación crediticia se produce después de otro recorte por parte de Moody’s el mes pasado. Ambas agencias citan el mismo motivo: una deterioración significativa de los fundamentos crediticios de la provincia, causada por déficits estructurales y una mayor exposición al riesgo. La provincia ha pasado de tener uno de los niveles más bajos de deuda a uno de los más altos. No se trata de un descenso temporal; se trata de un ajuste fundamental del riesgo fiscal.
El motor del deterioro: el gasto, la deuda y el crecimiento
La degradación representa un juicio sobre un mecanismo fiscal que ha estado funcionando a pleno rendimiento. El factor principal que determina esto es claro:Continuación del crecimiento en los gastos operativos y de capital.Ha generado déficits estructurales que, actualmente, son la característica distintiva de la provincia.
Esta serie de gastos excesivos ha sido la única fuerza que ha contribuido a aumentar la carga de deuda de la provincia. La carga de deuda ya es una de las más altas entre todas las provincias. Los datos son alarmantes: para el año 2028/29, se proyecta que la deuda total alcance los 234.6 mil millones de dólares, lo que representa más del triple en comparación con el período anterior al inicio del gobierno actual. No se trata simplemente de endeudarse para financiar proyectos de infraestructura; se trata de un cambio fundamental en la política fiscal, en el cual se da prioridad a la expansión de programas inmediatos en lugar de lograr un equilibrio fiscal a largo plazo.
Esa expansión ha provocado un ciclo de retroalimentación doloroso. A medida que la deuda aumenta, también lo hacen los costos relacionados con su pago. Los pagos de intereses se espera que lleguen a los 8,7 mil millones de dólares para el año 2028/29. Se trata de una cifra enorme, comparable al presupuesto de un ministerio importante. Este aumento en los costos relacionados con los intereses está afectando directamente el presupuesto operativo del gobierno. Para gestionar esta situación, el gobierno se ha visto obligado a…Deje de prometer que ofrecerá un descuento de 1,000 dólares en las compras de comestibles.También se congelarán algunas de las contrataciones en el sector público. Como resultado, el crecimiento del gasto en programas específicos se reducirá a un ritmo más moderado, del 2.5% anual. En otras palabras, la provincia está comenzando a pagar sus préstamos pasados con medidas de austeridad actuales.
Este agujero fiscal se está produciendo en un contexto económico bastante débil. Las propias estimaciones económicas del gobierno indican que…Crecimiento lento o moderado.Se proyecta que el PIB real será de solo el 1,3% en 2026 y del 1,8% en 2027. Las perspectivas son difíciles, debido a la continua incertidumbre en el ámbito comercial y a los cambios en la política de inmigración por parte del gobierno federal. Esto crea una situación difícil: un crecimiento débil limita la expansión de los ingresos, mientras que la necesidad de pagar la deuda y financiar servicios esenciales presiona los gastos. El escenario básico del presupuesto excluye los efectos de las tarifas, lo que significa que la provincia estará expuesta a posibles déficits en los ingresos, que podrían llegar a los 3,4 mil millones de dólares anualmente.

La interacción entre estas fuerzas es lo que hace que la trayectoria fiscal sea tan preocupante. El gasto agresivo ha provocado déficits, lo cual ha llevado a un aumento del endeudamiento. El endeudamiento elevado ahora obliga a restringir el gasto, lo cual socava el crecimiento y la prestación de servicios. Mientras tanto, una economía débil proporciona menos “combustible” para el financiamiento fiscal. Esto crea un ciclo de presión que se refuerza por sí solo. La provincia intenta manejar esta situación con un plan de tres años para reducir los déficits, pero la magnitud del endeudamiento y el aumento de los costos de endeudamiento significan que el camino hacia la estabilidad será largo y costoso.
Implicaciones financieras y políticas: La nueva normalidad
El descenso de la calificación no es simplemente un cambio en la calificación crediticia; es también un factor que provoca aumentos en los costos y una carga adicional para cada residente. El impacto financiero inmediato es evidente: el descenso de la calificación crediticia hace que…Es más costoso para la provincia obtener dinero prestado.Esto se traduce directamente en mayores pagos de intereses por la deuda nueva. Un costo que, en última instancia, recae sobre los contribuyentes. El plan del gobierno para aumentar el gasto en más de 4 mil millones de dólares este año implica ahora un costo aún mayor, lo que genera un ciclo en el que el endeudamiento genera más costos adicionales.
Esta presión fiscal se hace sentir a nivel individual. Se proyecta que la carga de deuda por persona aumentará de 27,000 dólares al final de 2025-26, a 40,900 dólares para el año 2028-29. Esto significa un aumento del 51% en la carga fiscal que recae sobre cada residente en los tres años siguientes. Se trata de una transferencia masiva de riqueza de las generaciones actuales y futuras, con el fin de financiar la deuda que se ha acumulado para cubrir los gastos del gobierno actual. Este es el costo tangible de los déficits estructurales que afectan a la economía de la provincia.
Los críticos advierten que esta tendencia podría desencadenar un ciclo de retroalimentación negativo. La Federación de Contribuyentes Canadienses sostiene que los impuestos elevados y el mal crédito desalientan la inversión y la creación de empleos. Las pruebas de la tensión económica respaldan esta preocupación: la provincia perdió más de 20,000 empleos el mes pasado. Si el bajo crecimiento económico y el aumento de los costos de endeudamiento disuaden a las empresas de expandirse y formar capital, esto podría socavar el motor económico necesario para generar ingresos suficientes para pagar la deuda. Esto crea un ciclo autoperpetuante en el cual la debilidad fiscal fomenta el estancamiento económico, lo cual a su vez empeora las perspectivas fiscales.
La tendencia a una reevaluación constante de la situación financiera de los países es ahora la norma habitual. El descenso de la calificación crediticia por parte de Moody’s, después del recorte anterior por parte de S&P, no es un evento aislado, sino una confirmación de un cambio fundamental en la situación financiera de los países. El país ha pasado de tener uno de los mayores cargas de deuda a uno de los más altos. Las agencias crediticias indican que este deterioro es estructural y de larga duración. El plan de tres años del gobierno para reducir los déficits es un paso necesario, pero esto se lleva a cabo en un contexto de aumento de los costos de intereses y de una carga de deuda por persona que está a punto de aumentar significativamente. El camino hacia el recupero de un perfil crediticio estable será largo, y requerirá no solo disciplina fiscal, sino también un esfuerzo para reactivar la crecimiento económico. Por ahora, la nueva normalidad consiste en costos de endeudamiento más elevados, una carga de deuda mayor para cada residente, y una política fiscal que está siendo sometida a pruebas difíciles debido a sus consecuencias.
Catalizadores y puntos de control: El camino a seguir
La tesis de que el costo del capital es permanentemente más alto y que el espacio fiscal está limitado, ahora enfrenta una serie de pruebas concretas. Los próximos trimestres revelarán si la trayectoria de la provincia es una de declive controlado o de creciente presión financiera. El primer y más importante punto de observación son los números reales del déficit en comparación con las proyecciones. El plan trienal del gobierno prevé que el déficit disminuya.De 13,3 mil millones en 2026-27 a 11,4 mil millones en 2028-29.Cualquier aumento significativo en estos números confirmaría la existencia de déficits estructurales profundos, lo cual socavaría la credibilidad del plan fiscal y probablemente provocaría un mayor escrutinio por parte de las agencias de calificación crediticia.
Un segundo factor crítico es cualquier cambio en la política declarada por el gobierno. El plan actual se basa en gran medida en la reposición del plan de capital para garantizar su sostenibilidad. Sin embargo, el camino hacia la estabilidad requiere algo más que simplemente reducir la velocidad de la construcción. El gobierno debe demostrar una estrategia creíble para aumentar los ingresos o restringir aún más los gastos. La falta de nuevas medidas políticas importantes en el presupuesto más reciente sugiere un enfoque de espera y observación. Un plan creíble para abordar este problema…Exposición a ingresos negativos de hasta 3.4 mil millones de dólares anualmente.Una posible reducción de los aranceles o un compromiso con reformas fiscales más agresivas sería una señal positiva. Sin tales medidas, la presión fiscal seguirá aumentando.
Por último, la evolución de la relación entre la deuda y el PIB constituye el indicador definitivo del estado financiero de la provincia. Se espera que esta relación aumente de un 22.9% a casi un 35% durante el período previsto. Este aumento significativo, desde un nivel históricamente bajo hasta un nivel cercano al promedio de las provincias canadienses, refleja el cambio estructural en la carga de la deuda. El monitoreo de esta relación nos permitirá determinar si la disminución proyectada en la relación entre el déficit y el PIB se traduce en una reducción real de la carga de la deuda, o si el ritmo de acumulación de deuda sigue superando el crecimiento económico.
La visión a largo plazo es de tensión y cautela. El gobierno ha delineado un camino a seguir, pero opera en un contexto de crecimiento débil y aumento de los costos de endeudamiento. Lo importante es que el perfil fiscal de la provincia se ha modificado de forma permanente. La reducción del nivel de calificación crediticia por parte de Moody’s, después de la reducción anterior por parte de S&P, no es un acontecimiento aislado, sino una confirmación de una reconfiguración fundamental. El camino hacia la recuperación de un perfil crediticio estable será largo. Se necesitará no solo disciplina fiscal, sino también un esfuerzo para reactivar el crecimiento económico. Por ahora, la nueva situación se caracteriza por mayores costos de endeudamiento, una carga de deuda más alta por habitante, y una política fiscal que está siendo sometida a pruebas constantes.



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