Los estados de Brasil están utilizando sus reservas y créditos para impulsar la infraestructura de alta calidad. Pero las deficiencias fiscales en el año 2026 podrían poner a prueba su sostenibilidad.
Los gobiernos estatales de Brasil se encuentran en medio de un intenso aumento en las inversiones. Este desarrollo constituye un importante catalizador económico a corto plazo. Desde enero hasta octubre de 2025, las inversiones totales realizadas por los 26 estados y el Distrito Federal alcanzaron un nivel significativo.67,7 mil millones de realesEsto representa un aumento real del 5.5% en comparación con el mismo período del año anterior. Este número es casi el doble de los 34.6 mil millones de reales invertidos en 2021; ese año también fue el tercer año en el que los gobernadores ejercieron su cargo. Esto sugiere que existe un patrón cíclico en el crecimiento económico. El crecimiento se concentra en unas pocas estados: 13 estados registraron aumentos superiores al 10%, y nueve estados experimentaron incrementos superiores al 30%. No se trata de una expansión generalizada, sino más bien de un aceleramiento dirigido en algunos estados clave.
El mecanismo de financiación es crucial para evaluar la sostenibilidad. Los expertos señalan que este gasto se financia con los reservas del tesoro estatal, provenientes de excesos presupuestarios anteriores, y no con nuevos préstamos. Este uso de ahorros proporciona un impacto fiscal limpio en el período actual. Sin embargo, este aumento en las inversiones también se debe al mejor acceso al crédito. El mejoramiento en el acceso al crédito por parte de los estados se debe, en gran medida, a una mejora significativa en sus calificaciones de capacidad de pago de deudas, conocidas como “Capag Ratings”. En 2025, el 78% de los estados tenían calificaciones A o B; esto representa un aumento respecto al 38% registrado en 2020. Los gobiernos han podido obtener préstamos más baratos, garantizados por el gobierno federal, para financiar proyectos de infraestructura. Esto crea un ciclo virtuoso: una mejor situación fiscal permite que se realicen más préstamos, lo cual financia más inversiones, lo que a su vez impulsa el crecimiento y los ingresos.

Visto desde una perspectiva de valor, esto crea una situación de tensión clásica. El impacto económico inmediato es positivo: las inversiones superan los gastos actuales y el crecimiento de los ingresos también es bueno. Sin embargo, este patrón se alinea con un año electoral, en el que los gobernadores buscan dejar una huella visible en la historia del estado. La dependencia de los excedentes pasados y de las líneas de crédito, aunque ahora parece prudente, introduce riesgos a medio plazo. Si el crecimiento económico disminuye o si vuelven a surgir presiones inflacionarias, mantener estos altos niveles de inversión sin socavar los recursos fiscales podría ser difícil. El uso disciplinado de las reservas y del crédito es una ventaja, pero la magnitud de estas inversiones, especialmente en estados como Paraná, donde las inversiones ya han alcanzado los 6,6 mil millones de reales, significa que el futuro fiscal será objeto de estrecha atención. Por ahora, el catalizador existe, pero la sostenibilidad a largo plazo de esta oleada de gastos sigue siendo una cuestión crucial.
El objetivo del 25% de la deuda: un objetivo federal moderado, pero bajo presión.
El marco fiscal federal de Brasil se enfrenta a una prueba importante en cuanto a su credibilidad. El presupuesto para el año 2026 establece como objetivo un superávit primario de apenas…El 0.25% del PIBSe trata de una cifra que parece modesta, pero que en realidad está bajo presión. El problema es que esta cifra excluye los miles de millones de gastos que se consideran excepciones a la regla general. Cuando se tienen en cuenta estos gastos, como los relacionados con el apoyo al servicio postal del estado y las inversiones militares, el superávit oficial se convierte rápidamente en déficit. Esto crea una desconexión peligrosa entre el objetivo declarado y la situación fiscal real.
El consenso de los expertos destaca la magnitud del desequilibrio. Como señala Jeferson Bittencourt, de ASA, Brasil necesitaría un superávit primario del 2.5% del PIB para estabilizar la deuda. El objetivo oficial es alcanzar una cifra equivalente a una décima parte de ese nivel necesario. No se trata simplemente de una cuestión técnica; se trata de un desequilibrio fundamental que pone en peligro todo el marco de estabilización de la deuda. El presupuesto propiamente dicho prevé que la deuda pública alcance el 81.8% del PIB el próximo año, pero las expectativas de los inversores son que esa cifra aumente aún más. La tensión se nota en el crecimiento constante de los gastos obligatorios, lo cual supera el límite del 2.5% establecido por las reglas fiscales.
Este entorno está determinado por el calendario político. Con las elecciones del año 2026 cercanas, el gobierno enfrenta una intensa presión para aumentar los gastos, lo que crea un dilema típico antes de las elecciones. El nuevo Ministro de Hacienda, Dario Durigan, ha mostrado un cambio en su estrategia.Se planea posponer las medidas relacionadas con los impuestos.Es necesario dar prioridad a la legislación microeconómica. Este esfuerzo por retrasar los planes fiscales controvertidos representa una reconocencia pragmática de los recursos políticos necesarios para lograr reformas significativas. Sin embargo, esto también significa que el trabajo difícil de reducir la brecha entre el objetivo del 0.25% y la realidad del 2.5% se va a posponer.
Para un inversor que busca maximizar sus ganancias, esta situación revela una vulnerabilidad crítica. Las reglas fiscales estaban destinadas a servir como una forma de disciplina, pero estas se están ignorando mediante excepciones y decisiones políticas. El objetivo inmediato es manejar el presupuesto dentro de un margen excesivo, lleno de excepciones. Las consecuencias a largo plazo son que los niveles de deuda, según lo proyectado por el mercado, probablemente seguirán aumentando. El gobierno opta por la estabilidad política a corto plazo, en lugar del ajuste estructural necesario para mantener la salud fiscal a largo plazo. La brecha no es simplemente un número; representa una medida de la disciplina que se requerirá para mantener el orden financiero del país.
Las concesiones de los parques en 25 estados: una señal política para el sector privado
La reciente decisión de São Paulo de ceder las concesiones de 25 parques estatales al sector privado, por períodos de 30 años, no es simplemente un experimento político local. Se trata de una señal clara de una tendencia generalizada: los gobiernos estatales buscan activamente el apoyo del capital privado para financiar y gestionar la infraestructura y los servicios públicos. Este estado, con sus vastos recursos naturales, está probando un modelo que podría ser replicado en los 26 estados de Brasil. No se trata de vender los parques, como ha aclarado el gobernador Geraldo Alckmin. Lo que se pretende es involucrar a socios privados para mejorar el mantenimiento y las operaciones de los parques. Para el sector privado, esto representa una nueva oportunidad para invertir a largo plazo en activos relacionados con la conservación y el turismo.
Sin embargo, esta política implica riesgos significativos que un inversor disciplinado debe tener en cuenta. Este movimiento ha provocado fuertes críticas por parte de los defensores del medio ambiente y de los derechos sociales, quienes argumentan que la ley es…InconstitucionalPorque no se consultó a las comunidades locales antes de tomar cualquier decisión. Estos grupos temen que las empresas con fines de lucro prioricen los ingresos sobre la conservación del medio ambiente, lo que podría llevar a una mayor deforestación en el Bosque Atlántico, que está en peligro de extinción. Además, advierten que las personas locales que dependen de los parques para obtener empleo en actividades de ecoturismo podrían quedar excluidas de trabajar en las mismas áreas que son fundamentales para su sustento. Esto representa un riesgo real en términos regulatorios y de reputación para cualquier operador privado, ya que la licencia social para operar podría ser frágil desde el principio.
Visto desde una perspectiva a largo plazo, el modelo de concesión representa un intento por parte del estado de innovar, dentro de los límites presupuestarios. Esto refleja la tendencia general hacia el uso de capital privado en otros proyectos de infraestructura, pero aplicado a áreas naturales protegidas. La tensión radica en el equilibrio entre la necesidad fiscal de mejorar los servicios públicos con presupuestos limitados y la necesidad social y ambiental de proteger los ecosistemas y comunidades vulnerables. Para los inversores privados, la oportunidad radica en la escala y duración de los contratos. El riesgo es que las controversias legales y sociales puedan causar retrasos costosos, renegociaciones o restricciones operativas en el futuro. La política estatal es un claro signo de intención, pero también destaca que la innovación fiscal en el nivel estatal a menudo implica un contrato social complejo e incierto.
Catalizadores y puntos de control para el inversor de valor
Para el inversor disciplinado, la situación actual representa un verdadero desafío, ya que se trata de equilibrar las medidas fiscales a corto plazo con los requisitos de sostenibilidad a largo plazo. Lo importante es vigilar algunos eventos y indicadores específicos, para determinar si este delicado equilibrio puede mantenerse o si podría desequilibrarse hacia una crisis.
En primer lugar, hay que observar cómo se ejecuta el presupuesto federal para el año 2026. El objetivo oficial es…Superávit primario del 0.25% del PIBEs un punto de partida, pero la verdadera prueba consiste en ver si el gobierno puede alcanzar ese número, mientras se manejan las excepciones establecidas en el presupuesto. Los miles de millones que se gastan en servicios postales, el ejército y programas sociales son considerados como “excepciones” que, en teoría, pueden convertir el superávit en déficit. El escepticismo del mercado es evidente; el objetivo es lograr solo una décima parte del superávit del 2.5% necesario para estabilizar la deuda. La trayectoria de la deuda pública, que según los pronósticos presupuestarios alcanzará el 81.8% del PIB el próximo año, es el indicador definitivo. Si los niveles reales de deuda aumentan, como esperan los inversores, eso significará que el marco fiscal está fallando.
En segundo lugar, debemos mantenernos alerta ante cualquier expansión fiscal por parte del gobierno federal, con el fin de cubrir los costos de los estados. El reciente aumento en la inversión estatal se debe a las reservas y al mejoramiento del crédito, pero esto ocurre a nivel estatal. Si las autoridades federales se vieran obligadas a intervenir para ayudar a los estados que enfrentan problemas fiscales, eso sería una señal negativa para todo el sistema. Esto demostraría que las reglas fiscales no son vinculantes a todos los niveles de gobierno, y podría provocar una mayor pérdida de confianza en el sistema.
Por último, es necesario evaluar el impacto de los retrasos en las reformas fiscales sobre la inversión empresarial. El nuevo Ministro de Hacienda, Dario Durigan, ha…Se planea posponer las medidas fiscales.Incluyendo las exenciones en materia de impuestos sobre criptomonedas y seguridad de las inversiones, con el objetivo de evitar la pérdida de capital político. Aunque esto puede ganar tiempo para la legislación relacionada con las microeconomías, también significa que los ajustes fiscales estructurales necesarios para el bienestar a largo plazo se posponen. La salud de la economía en general es un factor importante para los ingresos del estado. Un ralentimiento en las inversiones empresariales o una disminución en…66 mil millones de dólares en inversiones extranjeras.Lo que se ve en el año 2023 ejercerá una presión directa sobre los presupuestos estatales y socavará la sostenibilidad de las inversiones actuales.
En resumen, el camino que se sigue actualmente es uno de ejecución a corto plazo, bajo supervisión. Los puntos clave son claros: los números oficiales del presupuesto en comparación con la verdadera situación de la deuda, la integridad de la división fiscal entre el gobierno federal y los estados, y el ritmo de las reformas favorables a las empresas. Por ahora, los factores que pueden influir en el resultado son visibles. Los riesgos residen en los detalles de la implementación y en el calendario político. Un inversor paciente esperará a que los datos indiquen si esta situación puede seguir mejorando o si se trata simplemente de una pausa antes de un momento más difícil.



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