La reducción de las posiciones en los ETF del BOJ: una señal de normalización, no un choque en el mercado.

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porTianhao Xu
viernes, 16 de enero de 2026, 4:31 am ET3 min de lectura

La decisión del Banco de Japón de comenzar a vender su enorme cartera de ETF no constituye una sorpresa para el mercado. En realidad, es un paso simbólico más en una transformación política que durará varios años. Este cambio se completó definitivamente en diciembre de 2025, cuando el banco central aumentó su tasa de política monetaria.

Es el nivel más alto que se ha alcanzado en los últimos 30 años. Este movimiento marcó el fin de la era deflacionaria en Japón; un período caracterizado por el apoyo monetario de emergencia y costos de endeudamiento casi nulos. Dado que la inflación se mantuvo por encima del objetivo establecido, y el crecimiento de los salarios se volvió autosostenible, los responsables de la política monetaria concluyeron que ya no era necesario seguir con medidas de relajación monetaria convencionales.

La magnitud de las inversiones acumuladas por el BOJ destaca la profundidad de ese apoyo. Su cartera de fondos ETF representa…

Se trata de un portafolio construido a lo largo de años de política monetaria expansiva. Las directrices para su venta, establecidas en septiembre, entrarán en vigor el 19 de enero de 2026. Es crucial que el banco central se comprometa a gastar aproximadamente 330 mil millones de yenes (2.1 mil millones de dólares) al año, con el objetivo de evitar perturbaciones en el mercado. Este enfoque lento y deliberado consiste en presentar la retirada de esa política como un proceso de normalización estructural, cuyo impacto sobre el mercado será mínimo.

Visto de otra manera, el BOJ simplemente está eliminando una cartera de activos que se ha incrementado enormemente durante un período de políticas económicas específicas. El ritmo de ventas anual es apenas una pequeña parte del valor total de los activos, lo que implica que el proceso llevará más de un siglo para completarse a las tasas actuales. Esta es la esencia de un cambio de dirección en las políticas económicas: un cambio decisivo seguido por un retiro gradual y constante de los instrumentos utilizados para lograr ese cambio. Ahora, la atención del mercado debe centrarse en la nueva teoría de inversión que surge de un Japón que finalmente ha superado sus décadas de declive económico.

Impacto financiero y mecanismos de mercado

Los mecanismos financieros relacionados con las operaciones del BOJ están diseñados de tal manera que sean imperceptibles. El ritmo anual de ventas de los ETFs se fija en aproximadamente…

Representa solo aproximadamente el 0.9% del valor total de los libros de la empresa, que asciende a 37 billones de yenes (242 mil millones de dólares). A este ritmo, el proceso llevaría más de un siglo para completarse. Las ventas de las inversiones en REITs son aún menos significativas, con un ritmo anual de 5 mil millones de yenes (31 millones de dólares). En la práctica, esto significa que las ventas realizadas por el banco central son insignificantes en comparación con el tamaño del mercado.

El riesgo principal no radica en la interrupción directa del mercado debido al volumen de ventas, sino en la señal poderosa que esta acción genera. El BOJ está retirándose formalmente de su rol de inversor permanente y a gran escala en las acciones. Se trata de una normalización estructural, no de un movimiento táctico del mercado. El ritmo lento de las operaciones asegura que la presión sobre los precios sea mínima. Pero también garantiza que el BOJ seguirá siendo uno de los mayores accionistas de Japón durante décadas. Esta posesión prolongada crea nuevos problemas relacionados con la gobernanza corporativa y la estabilidad financiera, temas que la banco central aún no ha abordado completamente.

En resumen, la atención del mercado debería centrarse en las nuevas tesis de inversión que surgen de un Japón que finalmente ha superado sus décadas de declive. El plan de salida del Banco de Japón puede haber respondido a las preguntas “¿Cuándo?”, “¿Cuánto?”, relacionadas con las ventas de ETFs. Pero carece de una estrategia clara para responder a la pregunta “¿Qué hacer ahora?”, durante el largo período en el que el Banco de Japón seguirá siendo uno de los principales accionistas en Japón.

Implicaciones de inversión y escenarios futuros

La nueva política de la BOJ crea una estrategia de inversión clara y sostenible para el año 2026. El aumento de las tasas de interés por parte del banco central…

Esto ha cambiado fundamentalmente el panorama monetario. Dado que las tasas de interés en Japón están aumentando, justo cuando el ciclo global se dirige hacia una mayor flexibilidad, la reducción de la diferencia de rendimiento proporciona un apoyo estructural al yen. Esto permite que los inversores en fondos cotizados en EE. UU dedicados a Japón puedan mantener posiciones largas en el yen. La debilidad reciente del yen puede haber sido una característica temporal de este proceso de transición, pero la nueva realidad monetaria indica que existe una posible apreciación del yen, lo cual es un factor clave para los retornos totales de los inversores extranjeros.

Sin embargo, la realización de este proceso representa una verdadera prueba técnica que pone a prueba la capacidad de resistencia del marco institucional japonés. El plan del Banco de Japón para vender ETFs a un ritmo determinado…

La capacidad de completar la transacción es una señal deliberada de que no habrá perturbaciones en el mercado. Pero la magnitud de esta operación –aproximadamente el 7% del valor de las acciones en el mercado– significa que el banco central seguirá siendo el accionista dominante a largo plazo. Este control prolongado plantea nuevos problemas relacionados con la gobernanza y los mecanismos de mercado, algo que el BOJ aún no ha abordado completamente. El proceso no se trata tanto de presiones de precios inmediatas, sino más bien de reajustar la relación entre el banco central y el sector empresarial durante las próximas décadas.

El factor clave en el corto plazo es la próxima reunión de política del Banco de Japón.

Todos los principales economistas esperan que el banco mantenga su tasa de referencia estable en el 0.75%. Este período de calma no es señal de debilidad, sino un paso necesario para que el nuevo marco político pueda consolidarse. Ahora, la atención del mercado debe centrarse en cómo se desarrollarán las nuevas políticas de inversión en un Japón que finalmente ha salido de sus décadas de declive. El plan de salida del BOJ puede haber respondido a las preguntas de “¿Cuándo?”, “¿Cuánto?”, relacionadas con las ventas de ETFs. Pero carece de una estrategia clara para responder a la pregunta de “¿Qué hacer ahora?”, durante el largo período en el que el BOJ seguirá siendo uno de los principales accionistas en Japón.

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Julian West
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