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El evento es muy importante. El 7 de enero de 2026, Alaska Airlines anunció un pedido récord.
Con la opción de adquirir otros 35 aviones 737-10. Esta transacción, considerada la mayor compra planeada en la historia de la aerolínea, asegura las entregas hasta el año 2035. Se trata del mejor comienzo del año para Boeing. La reacción inmediata del mercado fue positiva; las acciones de Boeing subieron significativamente al conocer esta noticia.La situación es clara: esto eleva el total de pedidos de aeronaves de Boeing en Alaska a 245 unidades. Para Boeing, este es un factor importante para la producción en el corto plazo, ya que asegura pedidos firmes para sus modelos más nuevos y eficientes, tanto de tipo estrecho como ancho. El pedido incluye todas las opciones previas de Alaska relacionadas con los 787; además, se añadirán cinco unidades del modelo 787-9 a su flota, con el fin de apoyar su expansión mundial.
Sin embargo, la cuestión clave en materia de inversión depende del momento adecuado y de la obtención de la certificación correspondiente. El 737-10 aún no cuenta con la certificación de la FAA. Boeing espera obtener dicha certificación para el mayor miembro de la familia Max.
La orden representa un fuerte voto de confianza en el futuro del programa. Pero su valor depende de que el proceso de certificación se desarrolle sin problemas. El mercado tiene en cuenta esa posibilidad.El impacto inmediato de esta orden en la producción es un caso clásico de oferta que satisface la demanda, pero con una diferencia. Se trata de un caso en el que la oferta supera la demanda.
Al volumen de pedidos acumulados de Boeing, que ya supera los 6,000 aviones, no cambia la limitación fundamental: la capacidad física de la empresa para fabricarlos. El objetivo clave de crecimiento para el año 2026 es aumentar la tasa de producción del modelo 737.Esa tasa representa el límite máximo para la producción en el corto plazo.Esto crea una situación clara en cuanto al riesgo y la recompensa. La recompensa es la validación por parte de la orden del programa 737-10 y su contribución a la producción de aviones en serie. El riesgo es que la orden podría no acelerar la producción más allá del ritmo planificado de 47 aviones al mes. Dado que Boeing ya está completamente ocupado hasta el año 2030, la empresa no está bajo presión para acelerar la producción de estos aviones en particular. La orden simplemente llena un hueco en una larga lista de espera.
En resumen, el impacto financiero se retrasa. El pedido asegura ingresos futuros, pero los beneficios en términos de flujo de efectivo están relacionados con el aumento programado a 47 aviones al mes. Cualquier aceleración más allá de ese objetivo requeriría inversiones adicionales en capacidad, algo que no se menciona aquí. Por ahora, el pedido es solo una solución táctica, y no un factor que impulse un aumento más rápido en la producción.
La tesis ahora depende de unos pocos eventos claros y de corta duración. El catalizador principal es la certificación del 737-10 por parte de la FAA, algo que se espera que ocurra pronto.
El éxito aquí valida la premisa central de la orden y permite el seguimiento del cronograma de producción. Sin embargo, cualquier retraso introduciría una gran inseguridad y podría presionar aún más la producción de Boeing, que ya está bajo mucha presión.Los riesgos de ejecución son de dos tipos. En primer lugar, el lanzamiento del 787 en Europa en 2026 es una prueba crucial para la línea de aviones de gran capacidad de Boeing. La aerolínea planea utilizar sus nuevos aviones 787 para operar vuelos hacia España.
Cualquier retraso en la entrega de estos cinco nuevos aviones 787 tendría un impacto directo en la expansión estratégica de Alaska, y podría indicar problemas más generales en la producción de aviones de gran tamaño por parte de Boeing.En segundo lugar, hay que prestar atención a la rampa de tipo “narrowbody”. Boeing tiene la intención de aumentar la tasa de producción del modelo 737.
El pedido de Alaska consiste en 105.737 unidades del modelo 737-10. Sin embargo, la empresa ya ha agotado todos sus stocks para el período hasta el año 2030. El riesgo es que el proceso de producción no se desarrolle como esperado, lo que indica una continua presión operativa. Si se logra un aumento constante en la producción, a un ritmo de 47 unidades al mes, eso confirmaría que la recuperación de Boeing está avanzando.Se trata de resultados binarios: la certificación tiene éxito o fracasa. El lanzamiento en Europa logra sus objetivos o no lo hace. La tasa de producción del 737 alcanza los 47 unidades al mes, o bien disminuye. Cada acontecimiento validará o pondrá a prueba rápidamente el planteo táctico que se ha creado debido a esta orden excepcional.
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