BMY cae un 0.49%, con un volumen de negociación número 122. La aceptación de las solicitudes por parte de la FDA y los resultados financieros no han logrado impulsar el sentimiento de los inversores.

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miércoles, 25 de febrero de 2026, 6:01 pm ET2 min de lectura
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Resumen del mercado

Bristol-Myers Squibb (BMY) cerró el 25 de febrero de 2026, con una disminución del 0.49%. El volumen de negociación fue de 940 millones de dólares, lo que la situó en el puesto 122 en términos de actividad de negociación durante ese día. A pesar de los avances regulatorios recientes, las acciones de la compañía tuvieron un rendimiento inferior al del mercado en general. Este descenso se produjo después de que la FDA aceptara la solicitud de aprobación de la compañía para su nuevo medicamento, iberdomide, un potencial tratamiento para el mieloma múltiple. Pero este descenso también ocurrió en medio de un informe de resultados del cuarto trimestre que no cumplió con las expectativas de los inversores.

Principales factores que afectan los movimientos de las acciones

La aceptación por parte de la FDA de la solicitud de registro de BMY para el medicamento iberdomide, un tratamiento oral en fase de investigación para el mieloma múltiple recidivante o refractario, representa un hito importante para la cartera oncológica de la empresa. La solicitud ha recibido la prioridad en su evaluación y también la designación de tratamiento revolucionario. La decisión definitiva está prevista para el 17 de agosto. Los ensayos de fase 3 demostrarán la eficacia del medicamento, utilizando como punto de referencia la negatividad del estado de enfermedad, es decir, la ausencia de células cancerosas residuales. Este enfoque, que apuesta por la degradación selectiva de proteínas que promueven el crecimiento del cáncer, posiciona a iberdomide como un tratamiento de primera clase en la categoría de moduladores de la ligasa E3. Aunque esta victoria regulatoria podría fortalecer las perspectivas de crecimiento a largo plazo de BMY, la reacción del mercado es cautelosa, lo que indica que hay que ser prudente en cuanto a la fecha de aprobación del medicamento y a la posible competencia en el campo del mieloma.

Los datos del ensayo clínico Phase 3 EXCALIBER-RRMM sirven como base para la solicitud de aprobación del medicamento. Estos datos destacan el mecanismo innovador del fármaco, que se basa en la experiencia de BMY en terapias inmunomoduladoras. Al combinar iberdomida con daratumumab y dexametasona, el ensayo demostró una mejoría en la negatividad del marcador molecular relacionado con la enfermedad, lo cual indica una eliminación del cáncer. Este enfoque, centrado en el marcador molecular como punto de referencia para predecir la evolución de la enfermedad, está en línea con los estándares actuales en oncología, donde se valoran cada vez más las remisiones más profundas. Sin embargo, la disminución en el precio de la acción indica que los inversores podrían tener en cuenta los riesgos, como la fecha límite regulatoria de agosto de 2026 o la incertidumbre sobre la adopción del medicamento en el mercado después de su aprobación.

La actividad institucional también contribuyó al movimiento del valor de las acciones. Dana Investment Advisors redujo su participación en BMY en un 37.6% durante el tercer trimestre, vendiendo 54,542 acciones. A finales del año, Dana Investment Advisors todavía poseía acciones por un valor de 4.09 millones de dólares. Esta salida de capital, junto con las reacciones contradictorias de los inversores –por ejemplo, Harbor Capital Advisors aumentó su posición en BMY en un 107%– reflejan opiniones diversas sobre las perspectivas a corto plazo de BMY. El informe de resultados del cuarto trimestre indicó que los ingresos ascendieron a 12.5 mil millones de dólares (superando las expectativas), pero el beneficio por acción fue inferior a lo esperado: 1.26 dólares contra 1.65 dólares previstos. Esto complicó aún más las perspectivas. Aunque el aumento de los dividendos y las expectativas para el año fiscal 2026 (6.05–6.35 dólares por acción) indicaban confianza en los flujos de efectivo, el bajo rendimiento por acción podría haber debilitado el optimismo.

La interacción entre estos factores resalta la capacidad de BMY para equilibrar los desafíos a corto plazo con las oportunidades a largo plazo. El acuerdo de no divulgación del informe médico es un catalizador crucial, pero su éxito depende de la decisión tomada en agosto y de la posterior comercialización del producto. A corto plazo, la volatilidad de los resultados financieros y la presión de venta por parte de las instituciones podrían continuar, mientras que el potencial del medicamento para redefinir el tratamiento del mieloma representa una oportunidad interesante tanto para los pacientes como para los inversores. La atención del mercado hacia los resultados regulatorios y la ejecución operativa probablemente seguirá siendo clave en la trayectoria bursátil de BMY en los próximos meses.

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