La apuesta de Blackstone: ¿Dónde está la “piel” en este juego?
La Comisión de Servicios Públicos de Texas acaba de aprobar este acuerdo sin ninguna reserva. Se aprobó la adquisición de TXNM por parte de Blackstone, en un proceso de negociación unánime. Los términos del acuerdo son los habituales para este tipo de transacciones.45 millones en créditos de tipo de interés para los clientes.Se trata de medidas como la creación de mecanismos de financiamiento adecuados, así como promesas de financiación para un plan de capital a cinco años. En teoría, parece ser una victoria para los contribuyentes y un paso positivo para la transacción de 11,5 mil millones de dólares. Pero el verdadero indicio no se encuentra en los documentos regulatorios, sino en la estructura de capital de la empresa.

La financiación de esta operación proviene de un fondo permanente. El Fondo de Inversiones Públicas de Arabia Saudita es el inversor principal en este proyecto. El FPI se compromete a invertir una cantidad considerable de dinero en este proyecto.20 mil millones de dólares para el fondo.La mitad de su patrimonio inicial total. Eso representa el capital que realmente apoya esta inversión. ¿El capital propio de Blackstone? No es el principal recurso financiero utilizado. El fondo de Blackstone Infrastructure Partners (BIP), del cual depende la compra de TXNM, está activo y recientemente ha concluido algunos acuerdos importantes.Adquisición de una marina por un valor de 5.65 mil millones de dólares.Esto muestra un patrón de acciones que involucran una gran cantidad de capital. Pero también señala dónde realmente radica el verdadero poder en este juego. El fondo BIP está recaudando dinero de inversores institucionales como el PIF, y no simplemente utilizando el balance general de Blackstone.
Entonces, ¿cuál es la alineación de los intereses? La aprobación del PUCT confirma que el acuerdo es en interés público. Pero esto no nos dice si el capital propio de Blackstone está en riesgo. La estructura del negocio sugiere que se trata de una apuesta arriesgada, donde la reputación de la empresa y las tarifas de gestión están en juego. Pero la mayor parte de los riesgos recae en otros inversores. Cuando el dinero real proviene de un fondo de 20 mil millones de dólares, las ventas de acciones del CEO o las declaraciones públicas de la empresa adquieren un peso diferente. La victoria procedimental es clara, pero la señal de que los inversores inteligentes están interesados sigue siendo débil.
¿Quién realmente está financiando esta apuesta?
La estructura de capital de esta transacción revela la verdadera alineación de los intereses involucrados. El fondo Blackstone Infrastructure Partners (BIP) de Blackstone está recaudando una cantidad enorme de dinero.40 mil millones en capital inicial.El Fondo de Inversiones Públicas de Arabia Saudita es el principal financiador de esta adquisición. Se compromete con 20 mil millones de dólares, lo que representa la mitad del total necesario. La otra mitad proviene de un consorcio formado por inversores institucionales, entre los cuales se encuentran el Sistema de Pensiones de los Empleados de las Escuelas Públicas de Pensilvania y el Sistema de Pensiones de los Maestros de Texas.
Ese es el dinero que apoya esta inversión. El capital propio de Blackstone representa una proporción menor del total. La fluidez de efectivo de la empresa es considerable, pero su enfoque en negocios de gran envergadura plantea una pregunta importante: ¿cuál es el verdadero costo de capital para sus socios? La estructura financiera se basa en un sistema de apalancamiento doble, lo cual aumenta los retornos para los inversores, mientras que la deuda se impone sobre la empresa en cuestión. En este caso, la participación de Blackstone en la empresa no se refiere tanto a su balance general como a su reputación y a las comisiones que recibe por su gestión.
En resumen, el riesgo negativo para el PIF y otros inversores principales es significativo. Cuando los fondos reales provienen de un fondo de 20 mil millones de dólares, las declaraciones públicas de la empresa sobre su rol como socio a largo plazo adquieren un peso diferente. La alineación de intereses es clara: los inversores institucionales financian esta inversión, mientras que el capital propio de Blackstone se utiliza más como un catalizador que como una fuente principal de riesgo.
Catalizadores, riesgos y lo que hay que tener en cuenta
La luz verde de Texas es solo el primer obstáculo. Para que esta operación sea un éxito, es necesario superar tres más de los controles regulatorios.Comisión Federal de Regulación de Energía, Comisión de Regulación Nuclear y Comisión de Regulación Pública de Nuevo MéxicoEstas aprobaciones son de carácter procedimental, pero no están garantizadas. Cada agencia examinará detenidamente el impacto del acuerdo en los precios, la fiabilidad y el interés público en su respectiva jurisdicción. El camino hacia el éxito está claro, pero la línea de meta todavía está a unas semanas de distancia.
El mayor riesgo no es el regulatorio, sino el político. Las adquisiciones de empresas de servicios por parte de Blackstone ya están generando controversias en Capitol Hill. La senadora Elizabeth Warren y otros también han expresado su preocupación al respecto.Expresaron sus preocupaciones al director ejecutivo de Blackstone, Stephen Schwarzman.En cuanto a la estrategia de la empresa, su enfoque se centra en el uso de una doble apalancamiento. Esta táctica aumenta los retornos para los inversores, pero puede sobrecargar el balance general de la empresa en la que se invierte el capital. Este tipo de escrutinio político agrega una capa de incertidumbre, algo que los inversores institucionales estarán atentos a. Si el acuerdo se convierte en un punto de conflicto político, podría retrasar la aprobación del mismo o obligar a concesiones que podrían afectar negativamente las condiciones económicas del acuerdo.
Para los que tienen algo de experiencia en este campo, los puntos de vigilancia finales son bastante claros. En primer lugar, es necesario monitorear la llamada de capital final proveniente del fondo BIP. El compromiso de los 20 mil millones de dólares del fondo Saudi PIF está garantizado, pero todavía se necesita desembolsar los 40 mil millones de dólares del fondo en su totalidad. Cualquier retraso en la recaudación o asignación de ese capital podría indicar problemas. En segundo lugar, hay que vigilar las acciones propias de Blackstone. Un aumento en las ventas por parte de ejecutivos o directores después de la aprobación del negocio sería una señal de alerta, lo que podría indicar que están liquidando sus participaciones antes de que el acuerdo se haya cerrado. Por otro lado, un aumento en la acumulación de acciones por parte de instituciones financieras en el fondo BIP podría indicar que existe confianza continua en el negocio. Lo realmente importante no son los documentos regulatorios, sino las billeteras de quienes financian el negocio y las transacciones realizadas por quienes lo gestionan.

Comentarios
Aún no hay comentarios