Rieder de BlackRock y la teoría macroeconómica en apoyo de una revolución en la productividad gracias a la inteligencia artificial

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 9 de enero de 2026, 10:42 am ET5 min de lectura

El reciente cambio en el mercado, de un lugar donde casi todos ganaban, a un lugar donde solo algunos lograban resultados positivos, define la principal dificultad que enfrentará la inversión en esta nueva era. Durante cinco años, desde 2020 hasta 2024, el mercado de valores funcionó como un casino, donde casi todo tipo de riesgos generaba ganancias.

Y aproximadamente el 90% de las inversiones tuvo retornos anuales positivos. Simplemente “apostar” era una estrategia ganadora. Esa fase ya ha terminado. A medida que termina el año 2025, las probabilidades han cambiado. Alrededor del 40% de las inversiones según el índice S&P podrían tener un año negativo. El próximo año no se parece tanto a un “casino”, sino más bien a un mercado donde el éxito requiere tomar decisiones con cuidado y enfocarse en resultados con alta probabilidad de éxito.

Esta transición crea las condiciones estructurales necesarias para una transformación económica duradera. El problema principal ha cambiado de la inflación al tema del trabajo. La buena noticia es que la tormenta de la inflación parece estar pasando, y la volatilidad de los precios ha vuelto a los niveles estables de la época previa a 2020. La mala noticia es que la dinámica del mercado laboral está empeorando. La proporción de trabajadores que están “marginalmente vinculados” al mercado laboral ha aumentado, y ahora los despidos motivados por la eficiencia son lo más común. Mientras que el sector de la salud se encarga de casi toda la creación de empleos, el resto de la economía muestra signos de agotamiento.

Los costos laborales son un factor crucial. Representan aproximadamente…

En este contexto, las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial no son simplemente un asunto tecnológico; se trata de algo relacionado con los aspectos macroeconómicos. Los responsables de la formulación de políticas están observando la situación, pero la Reserva Federal sigue manteniendo una actitud cautelosa, diciendo que “todavía es demasiado pronto para predecir el impacto económico de la inteligencia artificial”. Sin embargo, el mercado ya está anticipando esta revolución. Como señaló el Secretario del Tesoro Scott Bessent, el próximo presidente de la Reserva Federal debe tener una “mentalidad abierta”, en línea con la visión de la época de Greenspan, según la cual la innovación puede impulsar el crecimiento sin generar inflación. Rick Rieder, ejecutivo de BlackRock y uno de los principales candidatos para suceder a Powell como presidente de la Reserva Federal, ve una revolución en la productividad y señala…Como una razón clave para abogar por una reducción de las tasas a el 3%. La narrativa es clara: la era de altos rendimientos en los casinos ha terminado, y el camino que se seguirá depende de si la IA puede lograr aquellos aumentos en la productividad que revitalicen el crecimiento y redefinan el panorama económico.

El Motor de Productividad: Datos, Factores que Influyen y Puntos de Referencia

La idea de que una revolución en la productividad impulsada por la inteligencia artificial sea posible se basa en una premisa sencilla y medible: ¿puede la tecnología demostrar que logra mejorar el motor de crecimiento económico? Los datos actuales indican un rebote en los resultados económicos, pero también existe una clara brecha entre lo que se logra con la tecnología y lo que podría alcanzarse si se utiliza de manera efectiva. El crecimiento de la productividad laboral, un indicador clave de la eficiencia económica, también muestra signos de declive.

Eso representa una mejora positiva en comparación con la contracción del trimestre anterior, causada por un aumento significativo del 3.7% en la producción. Sin embargo, este número sigue estando muy por debajo del promedio del 3.5%+ durante el auge tecnológico de la década de 1990. La economía está recuperándose, pero aún no funciona a pleno rendimiento. Esto abre las puertas al potencial impacto de la inteligencia artificial.

El catalizador es la adopción. La IA generativa está pasando de la novedad hacia la utilidad a un ritmo sorprendente. Una encuesta representativa a nivel nacional reveló que…

En agosto de 2024, ese índice ha seguido aumentando. Lo que es más significativo es la evidencia de sus efectos desde el momento del lanzamiento de ChatGPT. Un análisis de la utilización real del sistema sugiere que la productividad ha aumentado en 1.89 puntos porcentuales desde su lanzamiento. Esto no se trata simplemente de ahorrar unos minutos; se trata de acelerar el ritmo de trabajo en tareas que requieren un alto nivel de conocimiento.

La proyección más concreta proviene de un análisis a nivel de tareas de los modelos de IA actuales. Al examinar cuánto tiempo puede ahorrar la IA en tareas complejas del mundo real, los investigadores estiman que los sistemas actuales podrían…

Eso representa una aceleración significativa; el ritmo de crecimiento reciente se duplica aproximadamente. El mecanismo es claro: la IA actúa como un multiplicador de fuerza sobre el capital humano, automatizando trabajos cognitivos rutinarios y liberando a los empleados para que se concentren en tareas más valiosas.

El punto de referencia ya está establecido. La economía necesita aumentar la productividad más rápidamente para compensar las presiones del mercado laboral y mantener los aumentos salariales. La adopción de la IA se está acelerando, y los primeros resultados en términos de aumento de la productividad son visibles. El próximo decenio pondrá a prueba si estas mejoras iniciales pueden convertirse en un cambio estructural sostenible, lo que a su vez impulsará la trayectoria de crecimiento de toda la economía.

Cambios estructurales: Mercados laborales, costos y resultados financieros de las empresas

La narrativa relacionada con la productividad se traduce ahora en cambios concretos en la estructura de costos fundamentales de la economía. El impacto inmediato es una reducción en los costos laborales por unidad de producción, resultado directo del aumento de la productividad, que supera el crecimiento de los salarios. En el segundo trimestre de 2025…

Esto fue más que compensado por un aumento del 2.4% en la productividad. Esta dinámica hizo que los costos laborales de las unidades aumentaran solo un 1.6%, una disminución significativa en comparación con el aumento del 6.9% observado un año antes. Este es el primer indicio concreto de que la eficiencia lograda gracias al uso de la IA comienza a tener efectos positivos, proporcionando un amortiguador en tiempo real contra las presiones inflacionarias sobre los salarios.

Las implicaciones a más largo plazo dependen de si esta compresión inicial puede mantenerse y ampliarse. Un análisis a nivel de tareas sugiere que los modelos de IA actuales podrían…

Eso representa una aceleración significativa, aproximadamente el doble del ritmo de crecimiento reciente. En cuanto a los resultados financieros de las empresas, esto representa un impulso positivo, pero lento en su manifestación. Los beneficios no se logran de inmediato; se necesita tiempo para que la implementación de la inteligencia artificial se haga realidad en los procesos de trabajo de las empresas, y para que los beneficios obtenidos se reflejen en los resultados financieros finales. El momento y la magnitud de este aumento en los resultados financieros estarán determinados por estas tasas de adopción, así como por los costos de integración, que a menudo se pasan por alto.

Este cambio estructural indica una clara rotación de inversiones. Los principales beneficiarios serán los sectores que requieren una gran cantidad de capital para desarrollar la infraestructura necesaria para el uso de la IA. Esto incluye la industria de semiconductores, que produce los chips fundamentales, y los proveedores de infraestructura en la nube, que proporcionan la capacidad computacional necesaria. Estos son los nuevos motores del ciclo de productividad. Por otro lado, esta rotación puede perjudicar a los servicios que requieren mucha mano de obra, donde la ventaja de la automatización por parte de la IA es más evidente. El mercado ya tiene en cuenta este cambio, ya que los planes de inversión en los sectores tecnológicos y de comunicaciones muestran un nuevo enfoque en el desarrollo de la capacidad de IA. En resumen, la era en la que los costos laborales podían transferirse fácilmente está terminando. La nueva estrategia recompensa a quienes poseen las herramientas que permiten que el trabajo se realice de manera más rápida, y no a aquellos que simplemente emplean más trabajadores.

Catalizadores, Riesgos y una Visión a Largo Plazo

La tesis sobre una revolución en la productividad gracias a la inteligencia artificial ahora enfrenta su primer gran prueba basada en datos. El catalizador crítico a corto plazo es…

Este informe proporcionará el primer análisis oficial y detallado de la tendencia que comenzó a manifestarse en el segundo trimestre. Los datos iniciales del segundo trimestre indicaban un aumento de la productividad del 2.4%, pero se espera que los datos del tercer trimestre sean aún más positivos, con una aumento de la productividad laboral del 4.9% y un descenso real en los costos laborales por unidad. Un aumento continuo en esta área validaría los primeros signos del impacto de la IA y proporcionaría un punto de referencia para el aumento anual proyectado del 1.8% durante el próximo decenio. Por el contrario, un desaceleración del crecimiento podría cuestionar esta tendencia y probablemente presionar las expectativas del mercado.

Los principales riesgos aún están presentes. El primero de ellos es una adopción más lenta de lo esperado. Aunque el uso de la IA generativa ha aumentado…

En el último año, convertir ese uso amplio en ganancias de productividad medibles y que afecten a toda la economía requiere una integración más profunda en los procesos de trabajo de las empresas. El segundo riesgo es el efecto negativo de los costos de integración. A medida que las empresas invierten considerablemente en infraestructura de IA y reentrenan a sus trabajadores, estos gastos podrían disminuir temporalmente los ingresos y retrasar los beneficios esperados en términos de resultados financieros. Finalmente, existe el riesgo de resistencia por parte de los reguladores o del mercado laboral. La Fed se mantiene en una posición cautelosa, pero a medida que la deslocalización impulsada por la IA se vuelve más evidente, los políticos y los trabajadores podrían exigir medidas de protección para ralentizar su implementación. La reciente desaceleración del mercado laboral es una razón importante para abogar por reducciones de tipos de interés, pero también aumenta la sensibilidad política hacia la automatización.

Para los inversores, la visión a futuro requiere el monitoreo de algunas métricas específicas. Las encuestas trimestrales sobre las tasas de adopción de la inteligencia artificial y los ahorros de tiempo, como las realizadas por el Real-Time Population Survey, permitirán seguir el ritmo de la implementación en el mundo real. Lo más importante es que los inversores deben prestar atención a las comunicaciones del banco central para detectar cualquier cambio en el tono de sus declaraciones respecto a los datos del mercado laboral e la inflación. La posición del banco central será un indicador clave de si los políticos consideran que hay suficiente productividad como para justificar una orientación más cautelosa. En resumen, la narrativa macroeconómica se encuentra ahora en una etapa de espera. Los datos de enero serán un punto de referencia crucial, pero la verdadera prueba de la revolución de la inteligencia artificial será su capacidad para generar ganancias sostenibles y amplias, que superen los costos y las complicaciones asociados a su adopción.

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Julian West

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