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El precio de Bitcoin ha disminuido desde su pico del comienzo de enero, de $94,700, y actualmente cotiza cerca de los $92,000 el 8 de enero. Esta disminución se produce después de un fuerte aumento en el precio, impulsado por las entradas de fondos de ETF y factores geopolíticos. A pesar de esta caída, los observadores del mercado están divididos en cuanto a si se trata de una corrección temporal o de una señal de agotamiento general del mercado.
El comportamiento del mercado de criptomonedas también se ha desviado de los patrones históricos. En los últimos ciclos alcistas, Bitcoin solía liderar el aumento de precios, seguido por las altcoins. Esta vez, la actividad relacionada con las altcoins ha superado a la de Bitcoin, lo que genera preocupaciones sobre el riesgo que corren los inversores minoritarios al tomar decisiones precipitadas. Los analistas señalan que esta inversión en las tendencias del mercado suele indicar un resurgimiento del mercado bajista, y no el inicio de un ciclo alcista sostenido.
Los datos en cadena muestran señales mixtas. La acumulación de criptomonedas por parte de grandes inversores ha aumentado, ya que estos absorben la oferta a precios elevados. Sin embargo, las compras realizadas por instituciones no han compensado completamente la distribución de criptomonedas entre las carteras más grandes. El número de direcciones que poseen entre 100 y 1,000 BTC ha disminuido, lo que indica que se trata de actividades de obtención de ganancias, más que de acumulación de criptomonedas.

La caída en el precio del Bitcoin ha coincidido con un cambio en los flujos de los fondos cotizados en bolsa relacionados con el Bitcoin. Los fondos cotizados en bolsa dedicados al Bitcoin en Estados Unidos registraron una salida de 243 millones de dólares el 6 de enero, siendo la primera salida significativa después de semanas de entradas netas. El fondo IBIT de BlackRock registró entradas de 228 millones de dólares, lo que compensó parcialmente las salidas del fondo FBTC de Fidelity y del fondo GBTC de Grayscale. Los analistas atribuyen este cambio a una reubicación táctica de los fondos, y no a una pérdida de confianza por parte de los inversores.
La corrección también coincide con cambios macroeconómicos más generales. La desaceleración del mercado de operaciones con yenes ha aumentado la presión sobre la liquidez de los activos criptográficos. A medida que el Banco de Japón aumentó las tasas de interés al 0.75% a finales de 2025, los inversores devolvieron los préstamos denominados en yenes, desviando así el capital de los activos de alto riesgo. Esto ha causado una crisis de liquidez que podría intensificar la volatilidad a corto plazo.
El precio de soporte en 84,000 dólares es un punto clave para los operadores. Este nivel coincide con un grupo de zonas de liquidación y de acumulación histórica. Si Bitcoin permanece por encima de este umbral, podría indicar una continuación de la demanda por parte de los inversores a largo plazo. Por el contrario, una caída por debajo de los 90,400 dólares podría acelerar la bajada hacia los 87,000 y 80,000 dólares.
La actividad de las ballenas es otra área de atención. Los grandes poseedores han absorbido bitcoins a precios más altos, lo que indica que nuevos capitales están entrando al mercado. Esto contrasta con los ciclos anteriores, en los que los “whales” generalmente comenzaban a acumular bitcoins después de importantes correcciones en el mercado. El patrón actual podría indicar un cambio en la estructura del mercado, con compradores institucionales desempeñando un papel más activo.
El rendimiento del Bitcoin podría estar influenciado por tendencias macroeconómicas más generales. Las reducciones de tipos de interés previstas por la Reserva Federal y el continuo uso de medidas de relajación cuantitativa podrían crear un entorno propicio para las inversiones, favoreciendo tanto al Bitcoin como a los valores bursátiles. Las tensiones geopolíticas, especialmente en lo que respecta a Estados Unidos y Venezuela, también han reforzado el papel del Bitcoin como activo de refugio. Esta dinámica ha llevado a comparaciones con el rendimiento del oro en el año 2025.
La actitud del mercado sigue siendo cautelously optimista. A pesar de la caída, el precio del Bitcoin ha aumentado un 6% en enero, ya que nuevos capitales continúan fluyendo hacia el mercado. Las entradas de fondos de inversión en criptomonedas siguen siendo un indicador clave; además, la solicitud reciente de Morgan Stanley para crear nuevos fondos de inversión en criptomonedas ha disipado parte de las incertidumbres en el mercado. Sin embargo, la reducción en los flujos de fondos de inversión y el riesgo continuo de aprovechar las pérdidas fiscales a finales de 2025 sugieren que se deba ser cautelosos en el corto plazo.
Las próximas semanas serán cruciales para la dirección del precio de Bitcoin. Los analistas están atentos a signos de acumulación por parte de instituciones, cambios en las condiciones macroeconómicas y desarrollos geopolíticos. Un rebote sostenido por encima de los 94,500 dólares podría reactivar el impulso alcista, pero también es posible que se produzca una fase de consolidación prolongada.
Asimismo, la actividad de las ballenas sirve para aclarar aún más la trayectoria de Bitcoin.Titulares diarios de acciones y criptomonedas, gratis en tu bandeja de entrada
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