El shock en la liquidez del Bitcoin: el punto de ruptura de los 70 mil dólares y las implicaciones en su flujo de caja

Generado por agente de IAPenny McCormerRevisado porAInvest News Editorial Team
jueves, 5 de febrero de 2026, 3:53 pm ET2 min de lectura
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La caída reciente del precio del Bitcoin ha sido brutal. El precio ha bajado por debajo del nivel psicológico de 70,000 dólares, y ahora se negocia en ese rango.$70,052.38Ese es el punto más bajo que ha alcanzado desde noviembre de 2024. Ether también experimentó una caída significativa, del 2%, hasta llegar a los 2,086.11 dólares. La caída fue rápida y grave; se trata de una pérdida semanal del 7%, y un declive del 20% en comparación con el año hasta la fecha.

El motivo inmediato que provocó este cambio fue la nominación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal. Los mercados interpretaron esto como una señal de que el balance general de la Reserva Federal podría reducirse, lo cual amenazaba directamente la liquidez que los criptoactivos siempre han sido considerados como un beneficio. Como señaló un analista: “Un balance general más pequeño no va a proporcionar ningún impulso adicional para los criptoactivos”. Este cambio de actitud del banco central desmontó la narrativa previa.

La distribución de precios ha provocado un importante impacto en el mercado. Este declive ha sido acompañado por una gran cantidad de salidas de capital por parte de los inversores institucionales. En enero, las cotizaciones de los ETF de Bitcoin en el mercado local en Estados Unidos registraron salidas de capital de más de 3 mil millones de dólares. Esta tendencia de ventas indica una pérdida de interés por parte de los inversores tradicionales, lo que aumenta la presión a la baja en el mercado.

Reversión del flujo institucional y estrés en el mercado

Esta situación ha revelado un defecto crítico: el volumen de transacciones en el mercado sigue siendo muy bajo, lo que indica una profunda falta de demanda. Como los flujos procedentes de la parte vendedora no son compensados por una absorción significativa, el mercado carece de la estabilidad necesaria para mantenerse estable. La ausencia de interés en las transacciones básicas significa que cualquier tipo de rebote en los precios será limitado y de carácter correctivo, y no una inversión en la tendencia bajista.

Los mercados de futuros han entrado en una fase de reducción forzada del endeudamiento. Las grandes liquidaciones en los mercados de futuros contribuyen a aumentar la volatilidad negativa.Los mayores picos de liquidación durante la fase de reducción de posiciones han contribuido directamente a la caída de los precios. Esto crea un ciclo vicioso: el descenso de los precios provoca más ventas forzadas. Esta fase de manipulación del mercado es un claro indicio de estrés en el mercado, ya que los operadores se ven obligados a retirarse de sus posiciones, lo que hace que el mercado sea más vulnerable a futuros shocks.

La demanda de los principales distribuidores ha disminuido significativamente. Los flujos netos relacionados con las cotizaciones de ETF y los títulos del tesoro también han disminuido, sin lograr la misma estabilidad que durante las fases anteriores de expansión. Este retiro de los canales institucionales elimina una de las principales fuentes de liquidez y apoyo para el mercado. Con la presencia de apalancamiento reducida y la falta de demanda en el mercado, el mercado sigue en un equilibrio frágil, lo que genera presiones descendentes continuas.

Catalizadores y cambio en el régimen de liquidez

El camino hacia adelante depende de una sola variable importante: la política estadounidense. La nueva estructura del mercado está determinada por una volatilidad reducida y por decisiones tomadas en función de narrativas específicas. Esto hace que el mercado sea más sensible a los cambios macroeconómicos. El factor principal que determina todo esto son las decisiones políticas de Estados Unidos, ya que estas determinarán hacia dónde se dirigirá el capital y la innovación. Con la transición del presidente de la Reserva Federal en perspectiva y la inflación elevada, el riesgo de un cambio en el régimen de liquidez sigue siendo alto. Es más probable que se produzca una relajación en las condiciones financieras como reacción a malas noticias, y no como resultado de medidas proactivas.

Es importante observar los flujos sostenidos de ETF y una recuperación en la profundidad del mercado, lo cual podría indicar un retorno de las ofertas institucionales. La capacidad del mercado para absorber enormes cantidades de fondos, sin que haya un aumento significativo en los precios, evidencia cómo han cambiado las dinámicas del suministro. La fuente más probable de suministro disponible para el mercado proviene de los inversores a largo plazo, quienes aprovechan las oportunidades de rentabilidad. Para que se produzca un cambio real, los flujos de ETF deben pasar de ser de carácter táctico y volátil, a una asignación sostenida. Además, la profundidad del mercado debe estabilizarse, para demostrar una verdadera absorción de ofertas por parte del mercado.

En resumen, la nueva estructura del mercado es más frágil. Los indicadores de riesgo sistémico están controlados, pero la creciente complejidad de las situaciones económicas tiende a ocultar esa fragilidad. Esto es especialmente importante en un contexto donde el apoyo de la política monetaria ya no es algo garantizado. La serie de salidas de fondos por valor de 3 mil millones de dólares en enero es una clara muestra de cuán rápidamente los intereses institucionales pueden cambiar de dirección. Mientras no haya un cambio claro y sostenido en las políticas y en la liquidez del mercado, este seguirá estando en un estado de alta sensibilidad a cualquier tipo de noticias relacionadas con el macroentorno.

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