Invierno del flujo de Bitcoin: Las entradas de fondos indican que se ha alcanzado un punto más bajo en el ciclo de cuatro años.
El Bitcoin se encuentra en un ciclo bajista clásico de cuatro años. En la actualidad, existe una gran ansiedad entre los inversores, y los flujos de transacciones de los fondos cotizados indican que podría haber un punto de refugio. La caída de precios es severa: el precio del Bitcoin se ha reducido casi a la mitad con respecto al pico alcanzado en octubre, y ahora cotiza por debajo de los 70,000 dólares. Sin embargo, esta profunda caída, la peor desde que ocurrió en FTX, ocurre mientras existe una desconexión importante entre las instituciones financieras. Los fondos cotizados en Estados Unidos han visto una drástica reducción en su valor.506.5 millones en ingresos netos el 25 de febrero.Es el mayor volumen diario registrado en tres semanas. Este retorno de capital se produce después de cinco semanas consecutivas de salidas de capital, que sumaron aproximadamente 3.8 mil millones de dólares. Este patrón refleja los niveles mínimos observados en ciclos anteriores, donde la ansiedad máxima precedía a la recuperación.
El “ciclo de cuatro años” se considera como el principal factor que impulsa la caída de los precios. Este fenómeno ha ocurrido otras tres veces en el mercado criptográfico. Los analistas señalan que la actitud actual del mercado refleja esa ansiedad extrema que se observó durante los picos de caída del 84% y el 77%. Estos picos de caída resultaron ser “oportunidades de compra increíbles”. Este patrón histórico indica que la actual sensación de ansiedad es un indicador de una posible zona de recuperación, y no una señal de rendición permanente. Las recientes entradas de fondos en los ETF, lideradas por BlackRock’s IBIT, se interpretan como una señal de un regreso cauteloso de la demanda institucional, lo cual indica una estabilización en medio de la volatilidad.
En resumen, existe una discrepancia entre el dolor causado por los precios y la resiliencia del mercado en general. Mientras que casi el 45% de todo el Bitcoin tiene un valor inferior al que sus propietarios pagaron, los operadores de opciones pagan por protección contra caídas de precios. Sin embargo, la estructura institucional sigue existiendo. Las entradas netas en las cotizaciones del Bitcoin se han incrementado significativamente desde su lanzamiento, llegando a decenas de miles de millones de dólares. Las salidas recientes representan apenas el 6% de ese total. Esta discrepancia genera una situación contraria: la consolidación en los flujos de entrada podría ser solo el preludio de una tormenta, y el pico de ansiedad podría marcar el inicio de una nueva etapa de crecimiento.
La mecánica del flujo: la rotación institucional frente al pánico en el mercado minorista
Las entradas del 25 de febrero contrarrestaron claramente la tendencia de salidas. El índice IBIT de BlackRock fue el líder en esta área.297.4 millones de dólaresEsto representó un regreso decisivo de la demanda institucional, después de cinco semanas consecutivas de flujos negativos, que sumaron aproximadamente 3.8 mil millones de dólares. Se trata de una actividad de acumulación cautelosa, no de un estado de euforia; todos los 11 fondos cotizados relacionados con Bitcoin registraron compras netas o ningún flujo de transacciones en ese día.
El aumento de precios a$69,281Esto estuvo acompañado por un ratio entre el volumen de negociación y el capitalización de la empresa, que fue de 3.94%. Este es un umbral crítico, históricamente relacionado con recesiones sostenidas, y no con las situaciones de apresuramiento en las transacciones, como ocurrió en ciclos anteriores. La acumulación de activos indica que los gestores profesionales están construyendo posiciones de manera metódica, a diferencia de la actividad especulativa que se observó en ciclos anteriores.
Este patrón de flujo revela una rotación entre diferentes activos hacia el dominio del Bitcoin. Mientras que el BTC ganó un 7.5%, las principales criptomonedas perdieron valor, con el Ethereum registrando una diferencia de más de 11 puntos porcentuales en cuanto al rendimiento. Esto indica que se trata de un mercado en proceso de maduración, donde los capitales se dirigen hacia el activo más líquido y aceptado por las instituciones, en lugar de seguir las tendencias tecnológicas.
Catalizadores y riesgos: mantener la señal de bajas.
El riesgo principal es que las actuales entradas de capital son meramente tácticas, y no representan un cambio fundamental en la situación del mercado criptográfico. Como señala Matt Hougan de Bitwise, los inversores prefieren otros activos atractivos, como el oro y las acciones relacionadas con la inteligencia artificial. Estos activos pueden agravar las dificultades que enfrenta el mercado criptográfico en mercados bajos. Los flujos recientes de capital hacia los ETF son positivos, pero representan una pequeña parte del total de capital que se está retirando del mercado criptográfico. Para que la señal de baja persista, este flujo de capital debe ser sostenido, y no algo que ocurre durante un solo día.
Para confirmar la recuperación causada por el flujo de capital, debemos prestar atención a dos factores clave. En primer lugar, un flujo neto continuo de inversión en los fondos cotizados en bolsa relacionados con Bitcoin en los Estados Unidos, idealmente durante varias semanas. En segundo lugar, una ruptura decisiva por encima de cierto nivel.70,000 en nivel psicológico.El aumento del 25 de febrero hasta los 69,281 dólares fue un comienzo positivo. Pero si se logra superar los 70,000 dólares, eso confirmará la rotación institucional y romperá el ciclo descendente.
Las métricas de sentimiento proporcionan una indicación de la zona de recuperación. El Índice de Miedo y Ganancias de CMC, que mide las emociones del mercado, indica un profundo pesimismo cuando alcanza niveles extremadamente bajos. Históricamente, estos períodos de miedo generalizado han marcado los límites de la zona de recuperación, no el inicio de nuevos declives. La ansiedad actual, aunque intensa, coincide con ese patrón. Esto sugiere que lo peor del ciclo ya se ha cotizado en los precios.

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