Boletín de AInvest
Titulares diarios de acciones y criptomonedas, gratis en tu bandeja de entrada
La aprobación de los ETFs de Bitcoin en enero de 2024 marcó un cambio significativo en la trayectoria de la criptomoneda, transformándola de un activo especulativo a una clase de activos mainstream. Para el año 2025, la financiarización del Bitcoin, impulsada por la adopción institucional, la claridad regulatoria y la proliferación de instrumentos fuera de la cadena, ha redefinido su papel en los portafolios globales. Sin embargo, esta evolución también ha introducido nuevas complejidades para los inversores que operan en este mercado, donde la correlación entre el Bitcoin y los activos tradicionales se ha intensificado. A medida que el Bitcoin comienza a reflejar el comportamiento de las acciones y se aleja de su anterior imagen de “oro digital”, los gerentes de carteras deben recalibrar sus estrategias para equilibrar riesgo, diversificación y retornos en un mundo post-ETF.
La relación del Bitcoin con los activos tradicionales ha experimentado una transformación profunda. El análisis de correlación y los modelos DCC-GARCH revelan que su alineación con el índice S&P 500 se ha fortalecido significativamente después de la aprobación del ETF. La volatilidad diaria ha disminuido de 4.2% a 1.8%, ya que las entradas institucionales han estabilizado la dinámica de precios.
Esta transformación indica que el Bitcoin ya no es una inversión independiente, sino más bien un componente fundamental de los mercados globales. Por ejemplo, la cartera de inversiones en Bitcoin de iShares (IBIT) atrajo 25 mil millones de dólares en flujos netos para el año 2025, lo que refleja su integración en las carteras institucionales, junto con acciones y bonos.Español:Sin embargo, la correlación de Bitcoin con el oro se ha estabilizado cerca de cero, mientras que su relación inversa con el Índice del Dólar Estadounidense sigue existiendo.
Esta dualidad complica su papel como instrumento para contrarrestar los riesgos macroeconómicos. Como señala un estudio, el comportamiento del Bitcoin ahora “refleja el de un activo de riesgo global”, lo que aumenta su sensibilidad a las tendencias del mercado de valores y a los ciclos económicos.Para los inversores, esto significa que las ventajas de la diversificación del Bitcoin –que siempre fueron un punto clave para venderlo– están disminuyendo. Por lo tanto, es necesario reevaluar su lugar en las carteras de gestión de riesgos.
Los inversores institucionales han estado en la vanguardia de la integración de Bitcoin en el sistema financiero tradicional. Para el año 2025, el 31% del Bitcoin conocido estaba en manos de instituciones. Las fundaciones universitarias estadounidenses y los fondos de pensiones públicos adoptaron estrategias distintas. Por ejemplo, la empresa de gestión de activos de Harvard aumentó su participación en el iShares Bitcoin Trust en un 258% en el tercer trimestre de 2025, lo que la convierte en la mayor participación en acciones de Estados Unidos, según los datos públicos disponibles.
De manera similar, los sistemas de pensiones de los estados de Wisconsin y Michigan han experimentado con fondos cotizados en bolsa relacionados con Bitcoin. Se ha buscado un equilibrio entre este tipo de experimentos cautelosos y cambios estratégicos para cumplir con las obligaciones fiduciarias.Español:Estas estrategias reflejan tendencias más generales del sector. Por ejemplo, Bank of America recomienda a sus clientes de gestión de patrimonios que asignen entre el 1% y el 4% de sus carteras a fondos cotizados en bolsa relacionados con Bitcoin, dependiendo de su tolerancia al riesgo.
Dichas asignaciones suelen contrarrestarse mediante la reducción de la exposición a las acciones de alto crecimiento, o el aumento de las asignaciones a las acciones y bonos de valor, con el fin de mantener el equilibrio del portafolio.La diversificación dentro de la clase de activos criptográficos en sí – como la combinación de Bitcoin con Ethereum y otras altcoins – también ha ganado importancia. Esto permite a las instituciones aprovechar las diferentes tendencias del mercado, al mismo tiempo que se reduce la volatilidad.Español:La volatilidad inherente al Bitcoin sigue siendo un desafío importante. Aunque los fondos cotizados en bolsa han reducido las fluctuaciones de precios diarias, no han eliminado la susceptibilidad del activo a cambios en el apalancamiento y a fluctuaciones causadas por factores sentimentales. Por ejemplo, una serie de salidas de capital de los fondos cotizados en bolsa relacionados con el Bitcoin durante tres días a principios de 2026 anularon los ganancias logradas en el mes anterior, lo que subraya la fragilidad de la confianza de los inversores.
Para mitigar estos riesgos, las instituciones utilizan cada vez más técnicas de gestión activa. El ahorro por medio de la amortización del costo del dólar, el reajuste periódico de la cartera y los fondos cotizados en bolsa basados en índices son herramientas estándar para suavizar los retornos.Español:Además, el aumento de los activos tokenizados y las monedas estables ha ampliado las posibilidades de cobertura de riesgos. Las instituciones ahora utilizan monedas estables para gestionar la liquidez y las oportunidades de arbitraje, mientras que los activos reales tokenizados (por ejemplo, oro, bienes inmuebles) ofrecen alternativas para la diversificación.
Marcos regulatorios como la Ley GENIUS y MiCA han facilitado aún más la gestión estructurada de los riesgos, al brindar claridad en cuanto a aspectos como la custodia de activos, la presentación de informes y el cumplimiento de las normas legales.Español:La evolución de Bitcoin, desde un activo especulativo hasta un activo de riesgo sistémico, requiere un enfoque detallado en la construcción de carteras. Aunque su correlación con las acciones ha disminuido sus propiedades tradicionales de cobertura, su papel como una apuesta a largo plazo en el ámbito financiero digital sigue siendo interesante. Para los inversores, lo clave radica en una asignación estratégica: equilibrar el potencial de crecimiento de Bitcoin con su mayor sensibilidad a los ciclos macroeconómicos.
Como señala un experto del sector, “El Bitcoin ya no es un activo independiente; forma parte de una cartera diversificada. El desafío ahora es asignarlo de manera inteligente”.
Con el fortalecimiento de las regulaciones y la maduración de la infraestructura institucional, la era posterior a los ETF ofrece una oportunidad única para aprovechar las ventajas del Bitcoin, al tiempo que se gestionan sus riesgos mediante estrategias basadas en datos y con un enfoque disciplinado.Titulares diarios de acciones y criptomonedas, gratis en tu bandeja de entrada
Comentarios
Aún no hay comentarios