El mercado bajista temprano del Bitcoin: cuatro señales estructurales y el camino hacia la recuperación
La narrativa ha cambiado. Lo que inicialmente era una corrección drástica, ahora se está convirtiendo en una teoría de mercado bajista clara, respaldada por una alineación rara entre los signos estructurales y los señales relacionados con la cadena de bloques. El precio de Bitcoin ha caído aproximadamente…El 50% de esa cantidad se corresponde con el pico alcanzado en octubre de 2025, cuando la cifra fue de 126,000 dólares.Se trata de una declinación que ha eliminado la euforia y ha devuelto el miedo extremo al mercado. No se trata simplemente de una pausa; es una fase caracterizada por un deterioro en los flujos de capital y por un debilitamiento en la salud de la cadena de bloques.
La evidencia más contundente proviene de los datos propios de la red. Un mapa térmico detallado de las principales métricas en cadena muestra que…Todos los indicadores están mostrando una señal roja.Se trata de una imagen que refleja un mercado en situación de estrés. Lo importante es que el MVRV Z-Score y los precios realizados por los comerciantes han mostrado signos negativos, lo que indica que el poseedor promedio está en una situación desfavorable y que el impulso especulativo a corto plazo ha colapsado. Esto se ve agravado por una ruptura fundamental en la estructura de capital del mercado.Se ha dado cuenta de que el valor de Cap Impulse (a largo plazo) se ha vuelto negativo por primera vez en tres años.Esta señal, que mide el flujo de nuevo capital que entra en la red, ha precedido históricamente a las importantes correcciones de precios y a los mercados bajistas. Cuando los nuevos flujos de capital se detienen, mientras que la oferta sigue estando disponible, la presión a la baja se vuelve estructural.

En resumen, se trata de una convergencia de fuerzas. Los flujos de capital negativo, como lo demuestra el impulso del capital realizado, se encuentran en un mercado donde los poseedores venden con pérdidas. Esto se refleja en un aumento de las entradas de capital y en depósitos perdidos. Esto crea un ciclo autoperpetuante de presión de venta. El cambio no se produce solo en el precio, sino también en la estructura del mercado; pasamos de una fase de acumulación especulativa a una fase de contracción del capital. Aunque los ciclos anteriores muestran que es posible una recuperación, la profundidad de esta declinación y la intensidad de estos signos estructurales indican que nos encontramos en la fase inicial, y potencialmente prolongada, de un mercado bajista, y no en una caída temporal.
Signo 1: La fuga de capitales confirma el sentimiento bajista.
La venta de las monedas no está siendo absorbida por el mercado; esto se debe a la retirada de capital. Este es el signo más claro de que los sentimientos del mercado han cambiado, pasando de una actividad especulativa a una actividad defensiva. La dinámica del mercado muestra un patrón bajista clásico: no hay nuevos compradores, y los vendedores transfieren sus monedas para comerciar, lo que genera una presión descendente constante.
El primer indicio de alerta se refiere a las nuevas entradas de inversores negativas. Los datos muestran que…Las nuevas entradas de inversores han pasado a ser negativas.Esto indica que la venta continua no está siendo absorbida por el nuevo capital que entra al mercado. En los mercados alcista, el capital tiende a acelerarse durante las bajadas de precios, ya que los inversores consideran esas bajas como oportunidades de compra. La ausencia de ese flujo de capital confirma que se encuentran en las primeras etapas de un mercado bajista, donde el capital se retira debido a la debilidad del mercado.
Esta fuga de capital se manifiesta en dos comportamientos clave dentro de la cadena de bloques. Primero,Las entradas de capital en el mercado han aumentado significativamente, ya que los vendedores transfieren sus monedas para poder comerciar con ellas.Este aumento en el número de monedas que se transfieren a los exchanges indica una presión de venta activa por parte de los poseedores de dichas monedas, quienes se preparan para venderlas. Además, las cantidades de monedas que mantienen los inversores a largo plazo han disminuido hasta niveles mínimos desde hace varios años. Cuando el grupo de inversores a largo plazo, aquellos que suelen mantener sus inversiones incluso en tiempos de volatilidad, reduce sus posesiones, eso confirma una pérdida generalizada en la confianza de los inversores.
Juntos, estas dinámicas reflejan la imagen de un mercado en el que el capital está fluyendo hacia afuera, y no hacia adentro. La baja en las cotizaciones no se ve acompañada por un aumento en el número de nuevos compradores, sino que, más bien, se debe a una movilización coordinada de monedas desde las carteras a largo plazo hacia las plataformas de intercambio. Este cambio estructural en el comportamiento de los inversores, de acumulación a distribución, confirma una tendencia bajista que probablemente persistirá hasta que comience a fluir nuevo capital hacia la red.
Señal 2: Signos de desacondicionamiento forzado, que causan estrés en el mercado.
La reciente corrección en los precios ha provocado una ola de reducción forzada del endeudamiento, un claro indicio de estrés sistémico. La acción de la semana pasada causó conmociones en el mercado de derivados.Aproximadamente 9 mil millones de dólares en liquidaciones.Este desastreoso despliegue de posiciones apalancadas no es solo un síntoma de la caída del mercado; es también un factor clave que contribuye a la gravedad de esta situación. El evento ocurrió al mismo tiempo que una reducción del 55% en las posiciones abiertas, lo que indica que las apuestas especulativas se estabilizaron rápidamente. Este proceso de reducción de apalancamiento crea un ciclo vicioso: las liquidaciones obligan a más ventas, lo que reduce aún más los precios y provoca más liquidaciones. La magnitud de este evento indica que el mercado no simplemente está en proceso de corrección, sino que está activamente eliminando riesgos.
Este estrés se refleja en un desplazamiento drástico hacia lugares seguros. A medida que la volatilidad aumentaba y el apalancamiento disminuía, el capital se trasladaba hacia las stablecoins, consideradas como una forma de estabilidad financiera. Los datos muestran que la participación de las stablecoins en el mercado criptográfico ha aumentado hasta el 10.3%, un nivel que supera al registrado durante el colapso de FTX a finales de 2022. Este indicador es crucial: mide la proporción del mercado que no está expuesta al riesgo de precios. Cuando este indicador aumenta, significa que una gran parte del capital está abandonando el entorno de riesgo relacionado con Bitcoin y otros activos, para depositarlos en equivalentes en efectivo.
Los mecanismos son sencillos. A medida que el precio de Bitcoin disminuía, el valor total del mercado también disminuía. Sin embargo, la cantidad de stablecoins se mantuvo constante. Esto causó que su dominación relativa aumentara. Lo más importante es que el aumento en los flujos de transacciones, que llegaron a los 22 mil millones de dólares en tres semanas, refleja una actividad real de conversión de monedas digitales, y no simplemente un efecto contable pasivo. Los inversores prefieren la seguridad sobre el riesgo. Este comportamiento se acelera generalmente durante períodos de alta incertidumbre.
En resumen, se trata de un mercado que se encuentra en una situación de presión. La combinación de un evento de liquidación por valor de 9 mil millones de dólares y el aumento del dominio de las stablecoins hasta niveles críticos indica que el sistema está en proceso de reducción de deuda. Esto no es una corrección saludable; más bien, es una prueba de resistencia que ha puesto de manifiesto la fragilidad de las posiciones apalancadas y el instinto de huir hacia lo seguro. Para que el mercado se estabilice, es necesario que esta postura defensiva sea asimilada por completo, y que nuevos capitales comiencen a volver al mercado.
Señal 3: Los indicadores de la cadena emiten una señal roja unificada.
La propia red está enviando una advertencia clara y unificada. Un mapa térmico completo que incluye 10 métricas clave en la cadena de bloques muestra ahora…Todos los indicadores están mostrando una señal roja.No se trata de una imagen fragmentada que muestra solo algunos puntos de estrés aislados; se trata de un colapso sistémico en todas las áreas relacionadas con la rentabilidad de los inversores, la actividad especulativa y el comportamiento de los titulares de activos. La amplitud de este deterioro es lo que hace que esta situación sea una señal tan importante de un mercado bajista estructural.
Los indicadores más preocupantes son aquellos que reflejan la situación de los poseedores de criptomonedas durante períodos cortos. El “Precio de Venta por el Trader” y el “Margen de Ganancias del Trader en la cadena” están diseñados específicamente para evaluar la situación financiera de las monedas que han sido poseídas por menos de 155 días. Ambos indicadores muestran valores negativos, lo que indica que el grupo de compradores recientes está sufriendo pérdidas. Se trata de una situación claramente bajista. Cuando los poseedores de criptomonedas durante períodos cortos se ven obligados a sufrir pérdidas, es mucho más probable que renuncien a sus activos y vendan las monedas, lo que genera una presión de venta continua que puede llevar al colapso del mercado en general.
Esta señal roja unificada en toda la red indica una pérdida de confianza en todo el mercado. Es una situación rara, ya que las métricas que abarcan diferentes dimensiones –la rentabilidad de los inversores generales (MVRV Z-Score), el movimiento especulativo (Inter-Exchange Flow Pulse) y la actividad en la red (CryptoQuant Network Activity Index)– todas son negativas. El hecho de que algunas de estas métricas hayan sido rojas durante meses, incluso antes del reciente descenso de precios, demuestra que la tendencia bajista es estructural, y no algo temporal. La adición reciente del indicador “Trader On-Chain Profit Margin” a la zona roja, después del último descenso de precios, confirma que la situación se está agravando.
En resumen, todo el ecosistema en cadena indica una falta de apoyo por parte de los actores del mercado. Con todos los indicadores en rojo, la probabilidad de un aumento sostenido en el corto plazo es baja. Este señal unificado sugiere que el mercado no solo se está corrigiendo, sino que también está eliminando activamente su componente especulativo. Lo que queda son los titulares a largo plazo y una red de titulares a corto plazo, quienes ahora están bajo presión para vender sus activos. Hasta que estos indicadores vuelvan a mostrar signos positivos, el camino más seguro sigue siendo hacia abajo.
Señal 4: La narrativa ha cambiado, ya no se trata de una situación urgente.
El principal obstáculo estructural no se encuentra en la cadena de bloques o en los derivados, sino en el ámbito de las ideas. La narrativa que una vez atrajo nuevos capitales hacia Bitcoin está perdiendo fuerza, lo que crea un vacío que ralentiza la entrada de capital necesaria para que ocurra una tendencia alcista sostenida. Este cambio es evidente en la atención que recibe el mercado; esta se ha dirigido hacia temas más nuevos y especulativos, como los tokens de IA. En ausencia de una nueva historia interesante relacionada con Bitcoin, el factor fundamental que impulsa el descubrimiento de precios y la atracción de capital está perdiendo impulso.
El dominio de Bitcoin se sitúa en aproximadamente el 52%, un nivel que indica que este activo sigue ocupando una proporción importante del mercado. Sin embargo, esta estabilidad es un arma de doble filo. Significa que Bitcoin no está siendo completamente abandonado, pero también refleja una falta de urgencia. Cuando una narrativa es clara y convincente, genera interés por parte de los usuarios, cobertura mediática y sensación de FOMO entre los consumidores. Todo esto, a su vez, atrae nuevos capitales hacia el ecosistema. La narrativa actual parece estable, pero no urgente. No hay un tema dominante: ya sea la claridad regulatoria, la adopción institucional o el impulso de nuevos capitales, como ocurrió en ciclos anteriores.
La ausencia de una historia convincente es un obstáculo estructural. Esto significa que el mercado carece de un factor que pueda atraer el capital especulativo, lo cual es importante para impulsar las próximas subidas de precios. En cambio, el capital se dirige hacia aquellas narrativas que parecen ofrecer un mayor potencial de crecimiento, como las aplicaciones relacionadas con la inteligencia artificial en el sector criptográfico. Esta rotación del capital hacia otros activos, incluso si Bitcoin sigue siendo un activo clave, debilita la capacidad del mercado para soportar la presión de ventas y crea un límite para el aumento de los precios. Sin una nueva historia convincente que impulse las entradas de capital, el camino hacia la recuperación depende más de la acumulación gradual de compradores y del retorno de la liquidez macroeconómica. Es un proceso largo y poco seguro.
Duración y el camino hacia la recuperación
La actual crisis nos coloca al Bitcoin en un contexto histórico familiar, pero al mismo tiempo, difícil de manejar. En el pasado, las caídas en el valor del Bitcoin superaron el 40%.De 8 meses a 3 añosLa recuperación depende en gran medida de las condiciones macroeconómicas y de la fuerza narrativa del mercado. La reciente disminución del 50% con respecto al pico alcanzado en octubre de 2025 corresponde a un patrón de correcciones a medio ciclo, que sirve para estabilizar los mercados después de períodos de aumentos excesivos. Sin embargo, el camino hacia adelante se complica debido a la ausencia del próximo catalizador estructural importante. El próximo evento de reducción del precio del 50%, que históricamente actúa como un fuerte shock en el suministro y estimula la fase de crecimiento, no se espera hasta…Abril de 2028Esto significa que el shock de suministro principal del ciclo actual todavía está a tres años de ocurrir. Por lo tanto, se prolonga el período de espera para que se produzca un factor fundamental que afecte los precios.
Este cronograma estructural crea un entorno de altas presiones. La recuperación no estará determinada por un evento de oferta que se avecina, sino por la interacción entre la liquidez macroeconómica y las percepciones del mercado. El precedente histórico es claro: el colapso económico de 2021-2022, causado por un aumento de los tipos de interés del Fed de 550 puntos básicos y por fallas sistémicas, tomó 28 meses para recuperarse. En contraste, el colapso económico de 2020 se resolvió rápidamente gracias al estímulo monetario sin precedentes. La situación actual carece tanto del colapso sistémico de 2022 como de la inundación de liquidez de 2020. El riesgo principal es un mercado bajista prolongado, si las condiciones macroeconómicas adversas persisten y la dinámica del mercado no logra recuperarse.
Por lo tanto, el camino hacia la recuperación probablemente será un proceso lento y paciente. Sin una nueva historia convincente que atraiga capital en gran escala, el mercado tendrá que primero asimilar las posiciones defensivas que se han observado durante el aumento del dominio de las stablecoins. Como se señaló anteriormente…El dominio de los stablecoins ha aumentado hasta alrededor del 10.3% del valor total del mercado de criptomonedas.Se trata de un nivel que, históricamente, coincide con los mínimos del ciclo económico. El indicador clave será la estabilización o disminución de esa dominación, lo que indicará que el capital comienza a reubicarse en otros sectores. Hasta entonces, el mercado se encuentra en una fase de espera, a la espera de que ocurra algún cambio en las políticas macroeconómicas, o de que se relance la narrativa relacionada con Bitcoin, para romper esta situación de bajista.



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