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El año 2025 para el Bitcoin terminó de manera cruda, con un precio…
La diapositiva se aceleró después de un evento dramático ocurrido el 10 de octubre.Ese evento provocó que el precio de las criptomonedas cayera casi un 10% en cuestión de minutos. No se trataba de una crisis fundamental, sino de un fenómeno clásico relacionado con la liquidez del mercado. Después de ese evento, más de 19 mil millones de dólares en ventas forzosas ocurrieron en solo 24 horas, lo que provocó una mayor caída en el precio de las criptomonedas, reduciendo la capitalización total del mercado criptovoluntario en 500 mil millones de dólares. Este incidente puso de manifiesto cómo la escasez de liquidez y las ventas forzosas pueden causar un colapso temporal y repentino, lo cual refleja más la estructura del mercado que su valor intrínseco.Esta presentación ha llevado a una primera pérdida anual desde el “invierno de las criptomonedas” de 2022, lo que invalida muchas de las predicciones optimistas sobre los precios en 2025. El año comenzó con expectativas de que el precio de Bitcoin alcanzara los 1 millón de dólares o más, pero la caída en octubre reveló la fragilidad de esas expectativas. La realidad es que el rendimiento a corto plazo de Bitcoin depende a menudo del flujo general de dinero en el sistema financiero, y no solo de sus dinámicas de oferta a largo plazo. Como señala un análisis, Bitcoin ha comportadose históricamente como un indicador de liquidez global.
Ahora se han establecido las condiciones para el año 2026, en el cual la trayectoria del activo probablemente dependerá más de las condiciones macroeconómicas que del dinamismo interno. El acontecimiento de octubre sirve como recordatorio de que incluso las propuestas de inversión sólidas pueden verse afectadas negativamente cuando la liquidez disminuye. Por lo tanto, la trayectoria del próximo año estará estrechamente relacionada con si los bancos centrales continúan relajando las condiciones financieras o si los mercados crediticios se vuelven más restrictivos.
El cierre del mes de octubre de 2025 no constituye una anomalía. Se enmarca dentro de un patrón recurrente, en el cual las fluctuaciones de precios de Bitcoin dependen del apetito por el riesgo a nivel mundial y del uso del apalancamiento, y no únicamente de los factores relacionados con la cadena de bloques. Las similitudes estructurales con eventos anteriores de liquidez sugieren que esta vulnerabilidad está arraigada en la dinámica de mercado del activo.
En 2018, el Bitcoin…
Esto se debió a un ciclo de ajustes claro, ya que los bancos centrales comenzaron a retirar las medidas de estímulo económico. Esto creó un entorno de “riesgo”, donde las posiciones en distintas categorías de activos se desinflaron. El colapso de 2022 siguió un patrón similar.En medio del mayor estrés del mercado, incluyendo la caída del ecosistema Terra. En ambos casos, el shock inicial se intensificó debido a las liquidaciones en cadena, ya que los llamados de margen obligaron a las ventas rápidas, lo cual refleja las más de 19 mil millones de dólares en liquidaciones que se registraron en octubre de 2025.El evento de octubre de 2025 compartía este mecanismo básico. Fue un evento clásico de liquidez en el que la escasa profundidad del mercado y las ventas forzadas provocaron una cascada de acontecimientos negativos. Los paralelismos son evidentes: cada crackeo fue precedido por un período de alto apalancamiento y optimismo, para luego verse interrumpido por cambios en las condiciones financieras mundiales. Esto sugiere que el precio de Bitcoin suele ser un indicador retrasado del riesgo sistémico, amplificando los movimientos en el sistema financiero en general.
La lección es que la volatilidad a corto plazo de Bitcoin no se debe tanto a sus mecanismos de suministro únicos, sino más bien al papel que desempeña como activo con un alto nivel de volatilidad dentro de un ciclo de liquidez global. Cuando los mercados de crédito se estrechan o el apetito por asumir riesgos disminuye, Bitcoin tiende a caer significativamente. Por lo tanto, la caída de octubre no representa un fracaso de la teoría de Bitcoin, sino más bien un recordatorio de su estructura de mercado. Para el año 2026, todo depende de si los bancos centrales continuarán relajando las condiciones financieras o si las condiciones de crédito vuelven a empeorar.

El camino que seguirá el Bitcoin en el año 2026 es el resultado de la competencia entre diferentes escenarios macroeconómicos. Cada uno de ellos presenta una imagen muy diferente en cuanto al entorno de liquidez y la trayectoria de precios. El colapso ocurrido en octubre fue una advertencia sobre la sensibilidad de las criptomonedas a las condiciones financieras. El próximo año será un momento clave para ver si esa vulnerabilidad persiste o si surgirán nuevas dinámicas.
El escenario base, según lo descrito por CoinShares, proyecta un rango de…
Para el caso de Bitcoin. Este escenario supone una expansión económica más lenta, con inflación persistente. Esto lleva a que la Reserva Federal realice reducciones de las tasas de interés de manera gradual y cautelosa. En este contexto, los rendimientos reales permanecen positivos, y se espera que Bitcoin actúe como un activo macroeconómico de alto riesgo. Su comportamiento dependerá de los flujos de capital, de la posición de las instituciones financieras y de las expectativas de la Fed, y no de un cambio decisivo en las políticas monetarias. Este es el camino más probable, pero ofrece poco margen para los aumentos explosivos que muchos esperaban después del pico de precios en 2025.El escenario alcista depende de un ciclo de alivio monetario más agresivo. Si la economía muestra signos de estancamiento, la Reserva Federal podría verse obligada a adoptar lo que CoinShares denomina “alivio en modo de pánico”. Este escenario, en el que el banco central pierde el control y vuelve a utilizar medidas de estímulo monetario agresivas, podría llevar a que el precio de Bitcoin superara los 170.000 dólares. Un escenario más constructivo vería a Bitcoin superar los 150.000 dólares si la inflación disminuye de manera constante y las mejoras en la productividad impulsadas por la inteligencia artificial permitan recortes de tipos más significativos, reduciendo así los rendimientos reales y mejorando las condiciones financieras de los activos de riesgo.
La situación difiere en dos escenarios distintos. La amenaza más inmediata es una recesión en la que la Reserva Federal no podrá responder de manera suficiente, lo que podría llevar a una disminución inicial en el precio de Bitcoin. Sin embargo, este activo podría recuperarse y superar los 170.000 dólares, ya que los inversores interpretarán esta política de relajación monetaria como una señal de estrés sistémico. El escenario más desafiante y perjudicial es el llamado “stagflación”. En este caso, el bajo crecimiento económico se combina con la inflación elevada, lo que obliga a la Reserva Federal a mantener una política monetaria restrictiva y a aumentar los rendimientos reales. En este contexto, el precio de Bitcoin podría caer hacia la franja de 70.000 a 100.000 dólares, además de enfrentar otros factores negativos como la posible salida de capitales en forma de fondos cotizados en bolsa.
Los bajos tipos de interés son un factor importante que contribuye al fortalecimiento del mercado en estas situaciones. Sin embargo, la reacción del mercado ante el colapso de octubre demuestra que sigue siendo extremadamente sensible a cualquier percepción de intensificación de las políticas monetarias o errores en su aplicación. La volatilidad prevista para el año 2026 es alta, lo que refleja esta tensión entre los beneficios estructurales a largo plazo que proporciona la diversificación de las reservas en dólares y las fluctuaciones a corto plazo causadas por las políticas macroeconómicas. El panorama es claro: el rendimiento del Bitcoin en 2026 dependerá directamente de las próximas medidas tomadas por la Fed y de los datos económicos generales a los que esta deberá responder.
Los escenarios macroeconómicos para el año 2026 serán validados o invalidados según los factores catalíticos específicos y los niveles técnicos aplicables. La señal inmediata provendrá de Washington, mientras que la salud interna del mercado se pondrá a prueba en las zonas de precios clave.
El factor que más contribuye al desarrollo en el corto plazo es…
Este proyecto de ley, cuyo objetivo es reducir la manipulación del mercado y exigir la presentación de pruebas sobre las reservas financieras, constituye una respuesta directa a la falta de transparencia que caracterizó el colapso del mercado en octubre. Su aprobación podría transformar la estructura del mercado, reduciendo la fraude y aumentando la transparencia, lo que potencialmente fomentaría la confianza de los inversores. Por el contrario, si este proyecto de ley se retrasa o fracasa, esto supondría una incertidumbre regulatoria, lo que probablemente hará que las grandes empresas financieras se mantengan al margen y limitará las entradas de liquidez en el mercado. La votación representa una prueba importante para determinar si Estados Unidos está construyendo un marco de mercado más resistente y conforme con las normas legales.En el aspecto técnico, el mercado se encuentra ahora en una zona de decisión crítica. El precio del Bitcoin ya ha caído por debajo de su primer nivel de soporte a corto plazo; el próximo nivel importante estará entre los 86,540 y 88,240 dólares. Un fuerte rebote desde este rango podría permitir otro aumento a corto plazo, pero una caída continua por debajo de ese nivel aumentaría significativamente el riesgo de bajada. Este nivel representa una prueba estructural importante: si se mantiene, indica que la corrección podría estar cerca de terminar. Sin embargo, si se produce una caída decisiva, esto confirmaría la tendencia bajista y probablemente desencadenaría más ventas.
Para que se produzca un aumento sostenido y estructural en la participación del mercado, es necesario un cambio más profundo en la forma en que las personas participan en el mercado. Los expertos señalan que…
La situación actual del mercado, con cada uno de los rebotes perdiendo fuerza, refleja un mercado dominado por operadores a corto plazo y por aquellos con capitales débiles. Un verdadero movimiento alcista necesitaría que lo impulsaran las decisiones de aquellos que invierten a largo plazo, y, lo más importante, el capital masivo y paciente de las instituciones, que han estado esperando reglas más claras e infraestructuras mejoradas. Hasta que ocurra ese cambio, el mercado seguirá siendo vulnerable a los cambios en la liquidez macroeconómica que caracterizaron al año 2025.El colapso de octubre y la volatilidad que siguió durante el año han revelado una verdad simple: el camino a corto plazo del Bitcoin está determinado por la liquidez macroeconómica, no por factores internos relacionados con el ritmo de desarrollo del mercado. Para los inversores que enfrentan las incertidumbres de 2026, esto implica la necesidad de pasar de un enfoque especulativo a una estrategia más disciplinada. El patrón histórico de colapsos causados por problemas de liquidez sugiere que el método de acumulación de costos en dólares es más efectivo que intentar encontrar el punto más bajo o más alto del mercado.
La evidencia es clara. El Bitcoin…
Y su comportamiento como indicador de liquidez global significa que continuará reaccionando de manera drástica a los cambios en las condiciones financieras. Intentar predecir estos movimientos es algo muy complicado, como se demostró en los intentos fallidos de recuperación después del colapso de octubre. En cambio, una estrategia de inversión sistemática promedia los precios de entrada a lo largo del tiempo, eliminando así la carga emocional relacionada con la predicción de los mercados y asegurando que el capital se utilice independientemente de si las condiciones son favorables o no. De esta manera, la volatilidad se convierte en un aliado para las inversiones.Este enfoque disciplinado debe ir acompañado de un marco de monitoreo claro para los indicadores a corto plazo. Lo primero es…
Este proyecto de ley es una respuesta directa a la falta de transparencia que caracterizó el colapso ocurrido en octubre, y podría remodelar la estructura del mercado. Su aprobación sería un factor positivo para fomentar la confianza institucional, mientras que cualquier retraso indicaría que todavía existen problemas regulatorios. El segundo punto clave es la zona de soporte entre los 86,540 y 88,240 dólares. Una caída continua por debajo de esta zona confirmaría el impulso bajista y probablemente desencadenara más ventas. Por otro lado, un rebote fuerte podría indicar que se ha encontrado un nivel de soporte temporal.En última instancia, el marco de decisión principal consiste en ajustar el tamaño de las posiciones y el horizonte temporal al escenario macroeconómico prevalente. La perspectiva de CoinShares describe tres caminos claros.
Con una reducción cautelosa por parte de la Fed, el Bitcoin se comporta como un activo macroeconómico de alto riesgo. En este caso, el enfoque de aportes regulares a largo plazo es el más adecuado. En situaciones de stagflación, donde los rendimientos reales aumentan y la Fed mantiene una política monetaria estricta, es prudente adoptar una postura defensiva, con posiciones más pequeñas o incluso salidas parciales de las inversiones. Por otro lado, si la economía se desacelera y la Fed comienza a reducir las tasas de interés de forma precipitada, se abre la posibilidad de una tendencia alcista; en ese caso, sería justificado adoptar un enfoque más agresivo en los aportes, o incluso aumentar temporalmente la cantidad de capital invertido. Lo importante no es predecir el resultado exacto, sino tener un plan para cada situación.En resumen, el año 2026 valorará la paciencia y la preparación en lugar de las predicciones precisas. Al combinar una estrategia de aportes gradual con un seguimiento activo de los factores regulatorios y los niveles técnicos, así como al tener un plan basado en escenarios concretos, los inversores podrán enfrentar las turbulencias del próximo año con mayor claridad y con un portafolio más resistente.
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