El auge de las acciones bancarias en 2025: ¿Qué se podrá esperar para el año 2026?
El aumento de los precios de las acciones de la banca en el año 2025 no fue simplemente un año exitoso, sino un año histórico. El sector logró todo tipo de resultados positivos, estableciendo un nivel casi perfecto de rendimiento. Los beneficios alcanzaron niveles recordables, los costos de transacción aumentaron significativamente, y los precios de las acciones también subieron. Todo esto creó una expectativa muy alta para el próximo año.
Los resultados financieros fueron excelentes. Tanto JPMorgan Chase como Bank of America informaron ingresos netos por intereses anuales récord. El dato del cuarto trimestre de Bank of America alcanzó un nuevo récord.15.9 mil millonesEn general, los analistas esperan que…La utilidad neta de estas cuatro empresas ha alcanzado un nivel récord.Esta rentabilidad se vio incrementada significativamente debido al aumento en las tarifas de comercio. Con excepción de Wells Fargo, se espera que todos los principales bancos registren niveles de rentabilidad similares.Niveles récord en las tarifas de comercio.El catalizador que impulsó este aumento en los ingresos fue una combinación perfecta de resiliencia económica y condiciones regulatorias favorables.
La opinión del mercado fue aún más decisiva. El índice KBW Nasdaq Bank, un indicador clave para el sector bancario, aumentó en un 29% en el año 2025. Esto significa que el índice superó con creces al S&P 500, en un margen de 13 puntos porcentuales. No se trató de un aumento temporal; fue un aumento sostenido que llevó a las acciones de los principales bancos a nuevos máximos históricos. JPMorgan, Bank of America y Wells Fargo cotizaron a niveles récord. Incluso Citigroup superó su valor contable por primera vez en años.

La situación era clara: un contexto macroeconómico favorable y un cambio regulatorio a finales de 2025.Reducir los requisitos de capital para las megabancas.Esto permite liberar capital para ser utilizado en préstamos y para generar dividendos.
En resumen, la situación para el año 2025 ya está decidida. Los beneficios récord, las tarifas excepcionales y las valoraciones elevadas ya se han cumplido. Para el año 2026, se espera que este rendimiento excepcional sea la norma. Cualquier desviación de esa línea base será objeto de crítica, mientras que cualquier continuación de esta tendencia se considerará como un fracaso en comparación con las expectativas ya muy altas.
La brecha de expectativas: La guía versus el número “Whisper”.
La orientación hacia el futuro que se desprende de los resultados financieros recientes indica un claro consenso en el mercado para el año 2026: estabilidad, y no una repetición del crecimiento explosivo del año 2025. Se espera que el año 2026 sea similar al último: un período estable y rentable, en lugar de otro año lleno de récords.
El director financiero de Bank of America emitió una señal positiva respecto a la fortaleza económica subyacente. Dijo que…Se observó un crecimiento en los préstamos concedidos a todos los grupos de consumidores.Este es un indicador positivo para los ingresos futuros. La banca espera que el crecimiento de los préstamos sea de un porcentaje cercano al uno en el año 2026. Los analistas son optimistas respecto a esta tendencia. S&P Global Market Intelligence considera que la estabilidad macroeconómica y las condiciones favorables para los préstamos son factores clave que impulsan este crecimiento. Esto establece un marco de expansión continua para la banca.
Sin embargo, la expectativa general es que el año no sea “materialmente diferente” en comparación con los años anteriores. Los analistas anticipan que las tendencias del cuarto trimestre simplemente seguirán siendo las mismas.Repita el tercer cuarto.Con un crecimiento sólido en los préstamos y los depósitos, además de una calidad crediticia estable. Esto no requiere ningún ajuste, sino más bien una mantención de la situación actual. El mercado ya ha tomado en cuenta esa estabilidad. Cualquier desviación de este patrón constante –ya sea un ralentización en el crecimiento de los préstamos o un aumento inesperado en los costos crediticios– será analizada como una posibilidad de cambio en las expectativas del mercado.
El contraste se debe a las presiones de los costos. Los ejecutivos de Wells Fargo y Citigroup han indicado que habrá más cortes de personal. Wells Fargo ha asignado 612 millones de dólares para cubrir los costos relacionados con los despidos, mientras que Citigroup ha reducido aproximadamente 1,000 empleos. Estos movimientos demuestran que, incluso cuando los ingresos aumentan, los bancos están bajo la presión de tener que gestionar los gastos, lo que probablemente limite el potencial de crecimiento de las ganancias en el año 2026. Las proyecciones indican que en ese año, la eficiencia será tan importante como el aumento de los ingresos.
Si se observan juntos, las cifras de la situación actual nos muestran que este sector ya ha alcanzado su punto máximo para el año 2025. La brecha de expectativas para el año 2026 es pequeña. El mercado cree que las ganancias y las tasas de beneficio del año pasado son sostenibles, pero no es probable que aumenten aún más. Para que las acciones vuelvan a subir, los bancos tendrán que superar este nivel de estabilidad con un crecimiento o una mayor rentabilidad inesperada.
Comprobación de valoración: ¿Ya está el precio del rally establecido?
La cumbre del año 2025 ha llevado a los principales bancos estadounidenses a establecer valoraciones muy altas para sus acciones. Pero la situación de este sector aún no ha terminado. Sigue existiendo una gran diferencia entre los grandes bancos y sus homólogos a nivel regional. Es probable que el mercado siga subestimando las posibilidades de crecimiento de este sector.
Las acciones de los bancos regionales tienen una valoración significativamente más baja en comparación con las de los mayores bancos estadounidenses. Esto representa una opción alternativa con más potencial de crecimiento. Los objetivos de precios consensuados de los analistas indican que estas empresas regionales tienen un mayor potencial de aumento de valor. En otras palabras, los “mejores seis” bancos están cotizados a un precio superior en relación con sus ganancias y su valor contable tangible. Por ejemplo, las acciones de bancos regionales como SouthState y Renasant tienen un potencial de aumento de valor del 17% en un período de 12 meses. En cambio, los ratios de rentabilidad de estas empresas son generalmente inferiores a los de los mayores bancos. Este diferencia en la valoración es un factor clave para los inversores: el mercado ya ha pagado por la estabilidad de los principales actores del sector, por lo que los bancos regionales parecen ser una opción más económica y potencialmente más rentable.
Sin embargo, un importante riesgo político podría obligar a que se reevalúen las normativas para todos los bancos. Los ejecutivos han expresado su preocupación por el límite del 10% impuesto a las tasas de interés de las tarjetas de crédito. Advierten que esto tendrá un impacto negativo en la disponibilidad del crédito. Se trata de una amenaza directa para uno de los principales motores de ingresos de los mayores bancos, quienes dependen en gran medida de los préstamos al consumidor. Si se implementa este límite, es probable que las márgenes de interes netos se vean afectadas negativamente, lo que podría llevar a una reducción en la emisión de tarjetas de crédito y, por consiguiente, a una disminución en los ingresos. El riesgo es que el mercado no haya tenido suficientemente en cuenta este posible obstáculo regulatorio, lo que crea una vulnerabilidad que podría provocar una reevaluación en todo el sector bancario.
En resumen, el rally no está completamente incorporado en los precios de las acciones. Mientras que las grandes bancos han visto sus valoraciones ajustadas para reflejar sus ganancias récord, la alternativa ofrecida por los bancos regionales proporciona un punto de entrada más económico, además de un mayor potencial de crecimiento según los analistas. Sin embargo, el futuro del sector no está libre de incertidumbres. La propuesta de limitar las tasas de interés de las tarjetas de crédito puede convertirse en una amenaza real si se convierte en ley. Esto recuerda a los inversores que, incluso en un entorno macroeconómico estable, la incertidumbre política sigue siendo un riesgo importante.
Catalizadores y riesgos: Los “Wild Cards” de 2026
La expectativa de que el año 2026 sea un año estable para las acciones bancarias ahora enfrenta una serie de factores imprevistos. El mercado ya ha tenido en cuenta la posibilidad de que se repitan los altos beneficios y ganancias del año pasado. Pero hay varios eventos que podrían ampliar esa brecha entre las expectativas y la realidad, lo que podría obligar a reajustar las proyecciones o a validar la tesis de estabilidad.
La amenaza más directa es el límite del 10% en las tasas de interés de las tarjetas de crédito. Los ejecutivos bancarios han expresado su preocupación, advirtiendo que esto podría tener consecuencias negativas.Afecta negativamente la disponibilidad de crédito.Es probable que esta política comprima un factor clave de crecimiento de la industria. Si se implementa, esto obligará a una reevaluación en todo el sector, lo cual va en contra del crecimiento constante que se espera. Se trata de una situación regulatoria negativa que el mercado quizás no haya tenido en cuenta completamente, lo que genera una clarísima vulnerabilidad para la industria.
Un riesgo aún mayor es una desaceleración en el crecimiento económico. El aumento de los préstamos es la base fundamental del negocio bancario. Los ejecutivos han señalado que el aumento en todas las categorías de préstamos al consumidor es un indicio positivo. Sin embargo, ese impulso es el motor principal para los resultados futuros del banco. Si la economía se desacelera y el crecimiento de los préstamos se ralentiza, eso romperá la narrativa de continua expansión. Los analistas esperan que las tendencias se repitan, pero cualquier desviación podría considerarse como un cambio importante en las expectativas de los inversores, lo que generaría presiones sobre las acciones que ya han reflejado esa estabilidad.
Frente a estos riesgos, la opción alternativa es clara. Las acciones de las bancos regionales se valoran significativamente menos que las de los mayores bancos estadounidenses. Esto representa una alternativa con mayor potencial de aumento de valor. Los objetivos de precios consensuados de los analistas indican que hay más margen para el aumento de valor de estas empresas. Esto sugiere que el mercado ya ha pagado por la estabilidad de los grandes bancos. Para los inversores, la opción de invertir en bancos regionales ofrece un punto de entrada más económico, además de retornos más altos, en caso de que el sector en general enfrente dificultades.
En resumen, el año 2026 estará determinado por estos factores impredecibles. La perspectiva futura del sector depende del crecimiento continuo de los préstamos y de la ausencia de regulaciones disruptivas. Cualquier contratiempo en este aspecto podría obligar a un ajuste en las estrategias de negociación. Por otro lado, una situación económica estable permitiría validar la estabilidad del mercado. La brecha entre expectativas y realidad es pequeña, pero son estos factores y riesgos los que decidirán si esa brecha se cerrará o se ampliará aún más.

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