El Banco de Inglaterra está atrapado en la guerra con Irán. El shock petrolero impide el proceso de relajación de las políticas económicas, lo que aumenta el riesgo de un cambio en la política monetaria.

Generado por agente de IAJulian CruzRevisado porAInvest News Editorial Team
miércoles, 18 de marzo de 2026, 8:53 pm ET4 min de lectura

La política monetaria del Banco de Inglaterra ha cambiado drásticamente. Hace pocos días, los mercados anticipaban un recorte casi seguro en marzo. Los operadores económicos asignaban una probabilidad alta de tal medida.Casi el 80% de probabilidad.Ese cálculo se desvaneció el lunes, ya que la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán provocó un aumento en los precios del petróleo y llevó a que las perspectivas de la banca central se vieran drásticamente afectadas. Ahora, las probabilidades de que se tome alguna medida en marzo han disminuido a menos del 50%. Este cambio es una clara señal de que la banca central se enfrenta a un dilema constante.

Se trata de la clásica “trampa de la estagflación”. El Banco de Inglaterra había estado en un ciclo de reducción de las tasas de inflación; la inflación se fue reduciendo gradualmente.3% en enero.La tasa de inflación fue del 3.4%, en comparación con el mes anterior. El objetivo era estimular una economía estancada, ya que el crecimiento y el mercado laboral se habían debilitado. Pero una crisis geopolítica ha generado una nueva ola de presión inflacionaria, justo en el momento en que el banco quería reducir las tasas de inflación. Como señaló el político Alan Taylor, todavía es demasiado pronto para decir cómo este conflicto afectará el frágil crecimiento del Reino Unido. Esto destaca los riesgos potenciales que enfrenta el MPC actualmente.

El mecanismo es simple y doloroso para el Reino Unido. Como país que importa el 40% de su petróleo y hasta el 60% de su gas, el país es extremadamente vulnerable a los shocks en el suministro. La guerra ha dañado la infraestructura y ha cerrado los principales corredores marítimos, lo que amenaza con hacer que la reciente disminución en los costos de la energía sea solo un recuerdo efímero. Esto crea una situación difícil para las autoridades monetarias: deben decidir si aumentar la inflación o evitar un mayor ralenticimiento económico. Esta situación refleja episodios pasados en los que los bancos centrales se vieron obligados a detener o revertir sus políticas después de un ciclo de estabilización económica, encontrándose en una situación delicada.

El precedente histórico: los shocks energéticos y la respuesta de los bancos centrales

La paralización actual del Banco de Inglaterra no es algo único. Se trata de un patrón familiar: los shocks geopolíticos obligan a los bancos centrales a permanecer en una situación de inactividad, atrapados entre presiones contradictorias. El ejemplo más reciente es la crisis energética de 2022, provocada por la guerra en Ucrania. Al igual que ahora, un shock en el suministro causó un aumento significativo en los precios del petróleo, lo que generó más inflación en las economías que ya luchaban con las consecuencias de los estímulos impuestos durante la pandemia. La diferencia crucial radicaba en la dirección con la que se aplicaban las políticas monetarias: los bancos centrales tenían que decidir qué hacer en cada momento.Ajustar con fuerza.A pesar de que el crecimiento se desaceleró, el aumento inicial en los costos de energía finalmente se reflejó en los salarios y en la inflación. Esto rompió la relación entre la disminución en la demanda y la caída en los precios.

Sin embargo, la situación actual se asemeja más bien a la trampa de stagflación que ocurrió durante las crisis petroleras de los años 70. En aquellos períodos, un choque geopolítico provocó un aumento simultáneo de la inflación y una disminución del crecimiento económico. Esta situación desafiaba los instrumentos normativos convencionales para gestionarla. El Banco de Inglaterra ahora enfrenta una situación similar. El aumento de los costos de combustible actúa como una carga adicional, reduciendo los presupuestos de los hogares y las ganancias de las empresas. Esto amenaza con profundizar el lento crecimiento económico. Pero si esos mayores costos contribuyen a crear presiones inflacionarias más graves, entonces se socava el objetivo de la inflación, que era precisamente el motivo por el cual se implementaron medidas de relajación monetaria en primer lugar. Este es el dilema central: el banco debe decidir si considera ese choque como algo temporal o si debe responder a sus consecuencias inflacionarias.

Existe una diferencia crucial en la situación global en comparación con el año 2022. Como señaló Christine Lagarde, presidenta del BCE, las economías actuales tienen una mayor capacidad para soportar las crisis. Los sistemas de suministro son más resistentes, y la eficiencia energética también ha mejorado. Sin embargo, para el Reino Unido, esta resiliencia global no ofrece mucha protección. El país sigue siendo vulnerable, ya que el 40% de su petróleo y hasta el 60% de su gas se importan. Por lo tanto, el Reino Unido está expuesto directamente a cualquier perturbación en el suministro mundial. Esto hace que las políticas del Banco de Inglaterra sean particularmente difíciles de implementar. Mientras que otros bancos centrales pueden tener más margen de maniobra, el Banco de Inglaterra está limitado por su propia dependencia de las importaciones, lo que convierte las crisis energéticas mundiales en un desafío político muy importante para el país.

Impacto financiero: Inflación, crecimiento y costos de vida

Las presiones económicas inmediatas ya son cuantificables. La guerra ha causado un aumento significativo en los precios del petróleo crudo. El precio del petróleo Brent…Se ha superado la cifra de $100 por barril, por primera vez desde el año 2022.Solo en el lunes, los precios aumentaron en hasta un 13%. Este incremento está afectando directamente los presupuestos de las familias. Se estima que el impacto directo en los precios finales es rápido.Cada aumento de $10 en el precio del petróleo provoca un aumento de aproximadamente 7 peniques por litro en el precio de las bombas.El impacto es evidente: los precios promedio del petróleo han aumentado en 4.95 peniques esta semana, hasta llegar a los 137.78 peniques por litro.

Esto no es simplemente un problema menor; representa una nueva fuerza inflacionaria importante. Los economistas de ING y RSM UK estiman que el aumento en los precios del petróleo y el gas podría contribuir con al menos 0,5 puntos porcentuales a la inflación. Solo el aumento en los precios del gas natural podría contribuir con hasta 3 puntos porcentuales a la inflación. Ese aumento amenaza con llevar la inflación en el Reino Unido por encima del 5%, lo cual sería un gran obstáculo para el objetivo del Banco de Inglaterra. El banco esperaba que la inflación bajara hasta el objetivo del 2% en la primavera, pero esa trayectoria ahora está en peligro.

El costo de vida es el principal factor que afecta directamente a las personas. Para los conductores, el aumento en los precios del combustible es algo inmediato e inevitable. En términos más generales, los mayores costos de transporte pueden influir negativamente en la economía, lo que podría llevar a un aumento en los precios de los bienes y servicios. Esta presión se produce en un momento en el que…Economía lentaAdemás, existe un mercado laboral más débil, lo cual podría limitar los efectos secundarios que se puedan observar después del impacto energético de 2022. Sin embargo, la magnitud de los movimientos en los precios del petróleo y el gas crea un fuerte obstáculo para las políticas económicas. La situación del Banco de Inglaterra es difícil: debe decidir si tratar este aumento en los precios como un impacto temporal que puede superarse, o si responder a sus consecuencias inflacionarias, arriesgando así un mayor ralentimiento económico. El impacto financiero es evidente, pero las respuestas políticas siguen siendo inciertas.

La Guía de Decisiones: Un Marco de Referencia para Inversores

Para los inversores, el camino que seguirá la BoE depende de una sola cuestión: ¿qué tipo de presión prevalecerá? La próxima decisión del banco estará determinada por si la inflación vuelve a subir o no.5%O, si el impacto negativo causado por una “demanda insuficiente” se vuelve lo suficientemente grave como para superar ese riesgo. Este es el compromiso histórico en una situación nueva y volátil.

El factor principal que impulsa el conflicto es la duración e intensidad del mismo. Como señaló Alan Taylor, experto en políticas económicas del Banco de Inglaterra, las perspectivas son…Muy fluido.Y todavía es demasiado pronto para decir cómo la guerra afectará a la economía del Reino Unido. Lo importante será saber cuánto tiempo seguirán elevados los precios de la energía. El límite máximo de precios de la energía para los hogares en el Reino Unido se basa en el promedio de los precios al por mayor de los últimos tres meses. Eso significa que el impacto real de la crisis no se hará evidente hasta después del primer momento de shock. La gran pregunta, como dijo James Smith de ING, es: ¿por cuánto tiempo seguirán elevados los precios?

Hay dos acontecimientos específicos que podrían influir en la situación actual. En primer lugar, es importante observar si existe coordinación entre los ministros de finanzas de los países del Grupo de los Siete respecto a los aumentos en el suministro de petróleo. Se espera que estos ministros hablen sobre las medidas necesarias para incrementar el suministro, lo cual podría ayudar a estabilizar los precios. En segundo lugar, hay que vigilar cualquier disminución en las perturbaciones en el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz. La guerra ha dañado la infraestructura y ha cerrado importantes corredores marítimos. La resolución de estos problemas sería una señal clara de que el impacto negativo del suministro está disminuyendo.

La situación para los inversores es de alta incertidumbre, pero existen paralelos históricos claros que pueden servir como guía. El Banco de Inglaterra se encuentra en una situación difícil, al igual que los bancos centrales durante la era de stagflación en la década de 1970. La diferencia crucial ahora es el contexto global: las economías tienen mayor resiliencia, y el débil mercado laboral en el Reino Unido podría limitar los efectos inflacionarios. Sin embargo, para un país como el Reino Unido, que actúa como un receptor de precios, el impacto directo de los precios del petróleo es inmediato y significativo. En resumen, las políticas del banco serán una reacción en tiempo real a los cambios en las dinámicas económicas y sus consecuencias.

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