La operación de recompra de acciones por parte de Baillie Gifford no parece ser algo importante o significativo. Esto genera señales de alerta, ya que indica una posible falta de alineación entre las partes involucradas.
La última adquisición de acciones por parte de la empresa es un ejemplo típico de gestión de capital. No se trata, en realidad, de un gesto de confianza por parte de sus gerentes. El 18 de marzo, Baillie Gifford European Growth Trust compró…140,000 acciones ordinarias, a un precio de 98.60 peniques por cada una.Esto significa que las acciones se añaden a los activos del tesoro de la empresa. De esta manera, el total de acciones en posesión del tesoro asciende a más de 105 millones de unidades. Esta medida es una ajuste mecánico y pasivo de la estructura de capital de la empresa; no representa ningún indicio de que los inversores consideran estas acciones como algo barato.

El efecto principal es reducir el número de acciones en circulación y recalibrar los datos relacionados con los accionistas. Ahora, la empresa posee 297,285,367 acciones en circulación, excluyendo las acciones propias de la empresa. Este nuevo denominador es crucial para la presentación de informes según las normativas regulatorias, ya que determina cuándo el patrimonio de un accionista supera los umbrales establecidos por las reglas de la FCA. Al reducir el número de acciones disponibles, esta medida puede proporcionar un apoyo pasivo al precio de las acciones, al reducir la oferta de acciones en el mercado. Sin embargo, esto no cambia en absoluto los fundamentos comerciales subyacentes.
La verdadera prueba es la alineación de los intereses de las partes involucradas. A pesar de todas las conversaciones sobre la gestión del capital, no hay ningún indicio de que los propios gerentes hagan compras dentro del grupo. Las maniobras financieras realizadas por la propia empresa son algo completamente diferente a los signos que indicarían que los ejecutivos están arriesgando su propio dinero. Cuando las personas que manejan la empresa no participan en tales actividades, es difícil considerar ese tipo de acciones como algo más que simplemente una maniobra financiera.
Prueba de alineación con los intereses internos: ¿Los gerentes tienen algo que ganar en esto?
La verdadera prueba de un señal de tipo “bullish” es siempre la actitud de los propios gestores de la empresa. Para ello, hay que analizar no solo los movimientos del tesoro de la empresa, sino también si los propios gestores están arriesgando su propio dinero en las inversiones. La respuesta es claramente negativa. La última operación de recompra de acciones de la empresa no es más que un ajuste mecánico de su estructura de capital, y no representa ningún indicio de confianza por parte del equipo de inversión. Cuando las personas que dirigen la empresa no están invirtiendo, es difícil considerar esa medida como algo más que una maniobra de tipo “tesoro”.
No hay evidencia de que los gerentes principales de Baillie Gifford hayan comprado acciones de su propio fondo. Eso sería una señal clara de que no tienen ningún interés personal en el fondo. En cambio, la acumulación de activos por parte del propio fondo es algo completamente diferente de las inversiones personales que demuestren una verdadera convicción. El dinero inteligente no solo maneja el capital, sino que también lo asigna. La ausencia de compras por parte de los ejecutivos del fondo es un aspecto importante que contradice la idea de que realmente exista una alineación entre ellos y el fondo.
Esta falta de participación personal en la gestión de las inversiones es aún más evidente cuando se considera el portafolio de inversiones del fondo de inversión. Estas inversiones se concentran en un número relativamente pequeño de empresas europeas, generalmente entre 30 y 60 empresas cotizadas o privadas. Los gerentes invierten en empresas que creen que están dirigidas por sus propios dueños. Sin embargo, nos faltan datos para saber si esos accionistas realmente compran o venden dichas empresas. Sin esa transparencia, es imposible evaluar si las inversiones del fondo de inversión tienen el mismo tipo de alineación que busca en su portafoligo. Se trata de una gestión pasiva de capital por parte de los ejecutivos, sin que haya participación personal por parte de quienes toman las decisiones.
Lo que realmente hace el “dinero inteligente”: mirar más allá de la simple confianza.
La recompra por parte de la propia empresa es un movimiento pasivo relacionado con las finanzas internas. Pero el verdadero indicio proviene de las decisiones tomadas por otros inversores inteligentes. El precio pagado…98.60pEstaba por encima del precio de mercado actual.95.60pA partir del 19 de marzo, ese intervalo indica que el patrimonio de la empresa estaba valorizado en ese nivel. Sin embargo, dado que esas acciones se encuentran en posesión de la empresa, no proporcionan el mismo apoyo por acción que el que podría ofrecer una cancelación de las mismas. El número de acciones en circulación sigue siendo grande, y el efecto diluyente de las acciones del patrimonio de la empresa constituye un factor importante que debe tenerse en cuenta.
El verdadero catalizador para el precio de las acciones es lo que sucederá con esa reserva de acciones en el futuro. La empresa tiene la flexibilidad para volver a emitir acciones o venderlas. Cualquier venta a gran escala podría inundar el mercado y presionar el precio de las acciones. Por otro lado, una emisión estratégica de acciones con un propósito específico podría ser una señal completamente diferente. Por ahora, esa reserva de acciones sigue siendo un activo inactivo, y no constituye una apuesta alcista.
Para saber dónde se dirige el verdadero capital institucional, los inversores deben mirar más allá de los aspectos técnicos relacionados con la gestión de las empresas. El siguiente paso es analizar los informes presentados por Baillie Gifford y sus principales accionistas. Estos informes nos permitirán determinar si existe algún tipo de movimiento o tendencia en la dirección del flujo de capital.Acumulación institucionalO bien, la distribución de las acciones en el portafolio de empresas europeas. Un fondo que compre más acciones de las participaciones del fondo en sí sería una señal más clara que las compras realizadas por el propio fondo. Hasta que esos datos revelen un patrón de acumulación, parece que el “dinero inteligente” se mantiene al margen, observando las acciones del fondo y esperando una señal más clara desde el nivel del portafolio.



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