Evaluación de la valoración de Tesla desde la perspectiva de un estratega de crecimiento

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porTianhao Xu
viernes, 16 de enero de 2026, 6:20 am ET4 min de lectura

La cuestión fundamental de inversión para Tesla ahora está claramente definida. Se trata de una cuestión relacionada con el crecimiento del negocio, no simplemente con las opiniones de los inversores. Como ha señalado Gary Black, un estratega de crecimiento experimentado, la valoración de las acciones de Tesla ha superado en gran medida su potencial real de crecimiento. Black ha vendido sus acciones, lo cual refleja un cambio fundamental en su forma de analizar la situación. En aquel entonces, Tesla era la mayor participación de su fondo, y él estaba convencido de su potencial, al igual que estaba convencido de ello con respecto a Amazon, antes de que este comenzara a ser rentable. En ese momento, las ventajas en términos de infraestructura y costos eran evidentes y convincentes. Ahora, la situación ha cambiado.

El método de enseñanza de Black es sencillo y riguroso. Él ha dicho que…

Ese es el núcleo del dilema. La valoración de la empresa, que ha aumentado considerablemente, no está respaldada por el rendimiento de sus negocios principales. Los datos muestran una clara tendencia a la baja: las ventas acumuladas de Tesla siguen disminuyendo, ya que la empresa vendió cerca de 589,000 unidades, lo que representa una disminución del 7%. Sin embargo, el mercado anticipa un futuro de crecimiento exponencial, algo que los datos actuales no justifican.

Esta desconexión se ve agravada por el enorme impacto negativo que tiene la disminución de las ventas de vehículos eléctricos. A pesar de que Tesla intenta expandirse en nuevos campos como la conducción autónoma y la robótica, el motor financiero sigue siendo el automóvil. Las ventas de vehículos eléctricos representan más del 72% de las ganancias de la empresa. Para que una valoración sea viable, ese 72% debe considerarse como un activo en crecimiento, no en declive. Cuando las ventas disminuyen, esa situación se vuelve matemáticamente insostenible. En opinión de Black, ese alto índice de valoración es simplemente una apuesta por un futuro que aún no ha llegado, y que hoy se valora de esa manera.

En resumen, la salida de Black representa un paso hacia una nueva forma de crecimiento: uno en el que el camino hacia la escala se hace visible, y donde las finanzas también se ajustan a ese objetivo. Sin embargo, con la competencia que invade el mercado de vehículos eléctricos y las estimaciones de ganancias a corto plazo disminuyendo, ese camino actualmente está oscurecido. El precio de las acciones exige ahora un gran esfuerzo por parte del mercado para que esté preparado para dar este paso.

El giro estratégico: de los vehículos eléctricos a la autonomía y las infraestructuras relacionadas

La liderazgo de Tesla está intentando redefinir la historia de sus inversiones. La empresa…

El informe publicado el año pasado describe un giro deliberado de la empresa hacia áreas como la conducción autónoma y la robótica. Esta es la estrategia explícita para la valoración futura de la empresa. El CEO Elon Musk ha proyectado que el robot humano Optimus de la compañía representará el 80% del valor futuro de Tesla. La intención estratégica es clara: reemplazar las ventas actuales de vehículos eléctricos, que están disminuyendo, por un futuro de crecimiento exponencial en el área de software y robótica. Sin embargo, la viabilidad de este giro está siendo objeto de estudio detallado. El panorama competitivo en el área de la autonomía sin supervisión está avanzando mucho más rápido de lo que sugiere el calendario de Tesla. Como señala el inversionista Gary Black…De hecho, el campo ya está bastante ocupado. Black señala una realidad muy clara: más de cinco competidores ya han realizado 750,000 viajes autónomos sin supervisión, pagados, a la semana. Esto no es algo que ocurra en un futuro lejano; se trata de un objetivo operativo actual al que Tesla debe alcanzar ahora. Según él, la autonomía de nivel 4 podría estar disponible este año. Este desarrollo podría democratizar rápidamente esta tecnología, a través de plataformas como Uber.

Esto crea una grave vulnerabilidad estratégica para Tesla. Aunque la tecnología de conducción autónoma de Tesla tiene un rendimiento del aproximadamente 15%, su ventaja está disminuyendo. La falta de estrategias de marketing por parte de la empresa, como ya lo advirtió Black, puede llevar a que se quede atrás de sus competidores. El giro hacia la autonomía y la robótica ahora se ha convertido en una carrera contra una serie de competidores que no solo avanzan en la tecnología, sino también en la construcción de la infraestructura comercial necesaria para su uso. Para que la valoración de Tesla pueda mantenerse a un nivel de 200 veces el valor actual, este cambio debe tener éxito a una escala y velocidad que la realidad competitiva actual dificulta predecir.

El paralelo con el Amazonas: La infraestructura como tesis de inversión

El núcleo de la filosofía de inversión de Gary Black es un principio sencillo pero efectivo: comprar la infraestructura, no solo el producto en sí. La razón por la cual mantuvo su participación en Amazon antes de que el negocio comenzara a ser rentable no se basó en los informes financieros del empresa, sino en su red de conexiones. Él comprendió que…

Un canal de comunicación escalable que lo distinguía de los demás. Esa misma lógica, argumenta él, fue la base para su apuesta inicial en favor de Tesla. Vio en esta empresa a una empresa capaz de fabricar vehículos eléctricos de alta calidad, a un costo muy inferior al de otros fabricantes de automóviles. Se trataba de una infraestructura de fabricación e ingeniería que ningún otro fabricante de automóviles podría replicar.

Ahora, él aplica ese mismo enfoque al futuro de Tesla. Según él, la valoración de la empresa debe estar respaldada por una infraestructura que sea sostenible y escalable. El cambio hacia la autonomía y la robótica no es solo una teoría; se trata de un proyecto real de desarrollo de infraestructura. Para que las acciones de Tesla justifiquen su precio, Tesla debe demostrar que puede construir esta nueva red de software, datos y robots físicos a una escala y velocidad que le permitan ganar una ventaja competitiva duradera. La realidad actual, con los rivales ya operando en el sector de servicios de transporte sin supervisión, muestra que esta carrera por la creación de infraestructura no es algo teórico; está ocurriendo y se está acelerando.

Por eso, la postura de Black es una forma de evitar selectivamente ciertas situaciones, y no un rechazo total.

Especialmente aquel que tiene la profundidad de Tesla en sus habilidades. Él afirma claramente que no venderíamos las acciones de TSLA, incluso cuando su valor residual por acción sea 198 veces el de 2026. La empresa posee tecnología, marca, distribución y capacidad de gestión que le permitirán enfrentar cualquier desafío. Sin embargo, también ha vendido sus acciones porque el precio de las acciones ha superado con creces sus estimaciones. La situación es clara: él respeta el potencial de la empresa para desarrollar nuevas infraestructuras, pero no cree que el mercado esté valorando correctamente los riesgos relacionados con esa fase de desarrollo. Ve lo mismo que ocurrió con Amazon, pero ahora los riesgos de ejecución son los factores más importantes a considerar.

Catalizadores y puntos de vista críticos: El camino hacia la resolución

La solución al problema de la desconexión en la valoración de Tesla depende de una sola cuestión que puede medirse: ¿puede la empresa construir una nueva infraestructura escalable en el área de la autonomía y la robótica, a una velocidad suficiente como para compensar la disminución de su negocio relacionado con automóviles? Los objetivos son claros, pero el cronograma se ve agravado por la creciente competencia.

El factor más importante que puede influir en el éxito de esta tecnología es la velocidad con la que se pueda distribuir y escalar la tecnología Alpamayo desarrollada por Nvidia. Elon Musk ha sugerido que esto podría llevar algo de tiempo.

Para que la valoración actual de Tesla sea justificada, ese plazo debe ser más largo. O bien, Tesla debe demostrar una clara ventaja insuperable en ese período. Los inversores deben estar atentos a señales de que Tesla no solo está realizando actualizaciones incrementales en su software, sino que también está desarrollando activamente una nueva red comercial. Esto implica avances tangibles en la implementación de su flota de robotaxis, la obtención de alianzas para servicios de transporte sin conductor, y el aumento de la producción y despliegue de sus robots Optimus.

Sin embargo, la realidad competitiva es que la carrera ya está en marcha. Como señala Gary Black, más de cinco competidores ya han realizado 750,000 viajes autónomos sin supervisión, cada semana. Esto no representa un objetivo futuro, sino una realidad operativa a la que Tesla debe poner remedio. La democratización de la autonomía a través de plataformas como Uber se está produciendo rápidamente. Para que el cambio de estrategia de Tesla tenga éxito, debe pasar de una narrativa tecnológica a una narrativa basada en efectos de red. Es necesario construir una infraestructura de distribución y operaciones que sea inimitable por los demás competidores.

En resumen, el mercado considera que la transición será exitosa. Pero hasta que Tesla proporcione evidencias creíbles y futuristas sobre este nuevo desarrollo de infraestructura, así como logros medibles en términos de implementación, alianzas y rentabilidad de las unidades productivas, la valoración de la compañía seguirá sin estar fundamentada. La teoría de que la transición será exitosa no se confirma con anuncios o visiones a largo plazo. Se confirma, en cambio, por la ejecución de un plan que pueda superar a los competidores que ya operan a gran escala.

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Julian West

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