Evaluación de la viabilidad estructural de las compañías de criptomonedas dedicadas a la gestión de tesoros.

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 9 de enero de 2026, 6:04 am ET5 min de lectura

La historia del modelo de tesoro de activos digitales es un ejemplo clásico de un ciclo autoperpetuante que ahora se ha roto. Durante gran parte de 2025, los mecanismos eran simples y eficaces. Las empresas podían emitir nuevas acciones a un precio superior al valor de sus inversiones en Bitcoin o Ether. Los ingresos obtenidos con estas ventas se utilizaban para comprar más criptomonedas, lo que a su vez aumentaba la base de activos y justificaba la emisión de más acciones a un precio elevado. Este efecto “flywheel” permitió que numerosas empresas crecieran rápidamente; casi 200 compañías públicas ya poseían más de un millón de Bitcoin. El pionero de esta estrategia incluso logró obtener ganancias superiores al doble del valor de sus inversiones en Bitcoin el año pasado.

Pero ese “playbook” solo funciona cuando el mercado asigna un precio alto al producto en cuestión. La caída del precio de Grayscale y el posterior descuento para su sucesor, GBTC, sentaron un claro precedente para los actuales errores en la valoración de los productos financieros. Como señala el analista macroeconómico Alex Kruger, la situación actual es similar a la que ocurrió con Grayscale hace cinco años: nuevos productos más eficientes, como los ETF de Bitcoin, han hecho que los productos antiguos, con precios elevados, se vuelvan obsoletos. El modelo DAT, en su forma más pura, ahora enfrenta una dificultad estructural similar.

El cambio de un modelo de negocio de alta calidad a uno de descuento ya no es una corrección temporal del mercado. Se trata de una ruptura fundamental en la forma en que se crea valor. Los datos son evidentes:

Eso representa casi el 40% de las principales empresas del sector, con descuentos que van desde el 17% hasta más del 60%. El contexto del mercado en general destaca la gravedad de esta corrección.Y el precio de Ether ha disminuido aproximadamente un 35% en comparación con los picos recientes.

La dinámica del ciclo ha cambiado. Las empresas que cotizan por debajo de su valor patrimonial no pueden obtener capital sin dañar el valor para los accionistas. El entusiasmo inicial ya ha terminado, y todo el mercado comenzó a declinar en octubre. En los primeros tres trimestres de 2025, las empresas que cotizaban en bolsa tuvieron beneficios significativos, pero todas las demás empresas de tipo “treasury” tuvieron un rendimiento inferior al del índice S&P 500 durante ese período. La colapso del modelo es un fallo estructural, no una caída cíclica.

El problema de la creación de valores centrales

La falla estructural en el modelo de tesoro de activos digitales ya es evidente. Se trata de una estrategia basada en una premisa insostenible: la creencia de que el entusiasmo por algo puede generar valor perpetuo. Esa época ya ha terminado, y ese modelo no puede ser replicado.

El director ejecutivo de Galaxy Digital, Mike Novogratz, comprendió esta nueva realidad. Argumentó que, sin un plan claro para crear valor además de simplemente poseer criptomonedas, estas empresas seguirán operando a un precio muy inferior al valor neto de sus activos.

El núcleo de su crítica radica en el hecho de que el valor para los accionistas no puede obtenerse a través del simple poseo de activos pasivos. El método consiste en incitar a los inversores a comprar las acciones a un precio más alto… algo que él llamó “tendencias de compra y venta”. Este método funcionó con algunos pioneros como Michael Saylor y Tom Lee, pero no funcionó con nadie más.

Este es el desglose fundamental. El modelo no ofreció ningún mecanismo para cerrar la brecha de descuento. Como dijo el analista macroeconómico Alex Kruger, toda la estructura funciona como si fuera…

Cuando una empresa realiza transacciones por debajo del valor de sus activos netos, la emisión de nuevas acciones para comprar más criptomonedas destruye el valor de los accionistas. El capital obtenido se distribuye en un mercado con capitalización cada vez menor, lo que hace que los propietarios tengan una mayor base de activos, pero sin un aumento proporcional en el valor de las acciones. Esta dinámica ya ha “impedido el acceso a los mercados de capital”, destruyendo así el mecanismo que impulsó el auge en 2025.

En resumen, el modelo no logró responder a la pregunta más básica de las finanzas corporativas: ¿qué realmente hace la empresa? Ofreció una descripción de la propiedad de criptomonedas, pero no una estrategia para convertir esa propiedad en ganancias, innovación o una ventaja competitiva. La empresa se reduce así a un fondo cotizado en el mercado, sin ningún valor real. Y en un mercado que ahora valora la eficiencia y la utilidad más que la mera exposición, ese es un defecto fatal.

Desafíos financieros y regulatorios

Los desafíos estructurales que enfrentan las empresas dedicadas a la gestión de activos digitales ahora se ven agravados por dos factores negativos: las limitaciones financieras y la incertidumbre regulatoria. Estos dos factores interactúan de manera que dificulta el crecimiento y retrasa la claridad necesaria para un reajuste del mercado.

Desde el punto de vista financiero, la situación es un clásico ciclo vicioso. Las empresas que cotizan por debajo del valor neto de sus activos no pueden obtener capital a través de la emisión de acciones, sin que eso implique la destrucción del valor para los accionistas.

Al menos 37 de las 100 principales empresas dedicadas al manejo de fondos relacionados con Bitcoin cotizan actualmente a precios inferiores a su valor patrimonial neto. Esta situación dinámica ya ha “impedido el acceso a los mercados de capital”, destruyendo el mecanismo que había impulsado la expansión del sector en el año 2025. El colapso del modelo financiero es el resultado directo de esta imposibilidad financiera: la estrategia de vender acciones a un precio superior para comprar más criptomonedas se ha vuelto inútil cuando ese margen de beneficio desaparece.

Mientras tanto, los cambios regulatorios están creando un entorno más competitivo para las bancos, pero ofrecen pocas mejoras inmediatas para el sector financiero. El tono de las principales agencias financieras ha cambiado: pasó de una actitud de rechazo al riesgo a una orientación hacia la competitividad.

Además, la FDIC ha retirado las declaraciones anteriores que limitaban dichas actividades. Esto facilita una mayor participación de los bancos en activos digitales, lo cual podría beneficiar al ecosistema en general. Sin embargo, el marco legal más importante para toda la economía, es decir, la legislación relacionada con la estructura del mercado, enfrenta importantes retrasos.Español:

Este retraso en la regulación es una fuente importante de incertidumbre. Mientras que las agencias oficiales intentan aclarar las normas relacionadas con las stablecoins y los pagos, el marco legislativo general que definiría las reglas relativas a la custodia de activos digitales, las operaciones de negociación y la gobernanza corporativa sigue sin estar claro. Este retraso está motivado por dinámicas políticas; las exigencias demócratas para restringir los conflictos de intereses afectan a los funcionarios ejecutivos, incluido el presidente Trump, quien representa un punto difícil de resolver. El resultado es un período prolongado de incertidumbre. Para las empresas financieras, esto significa que deben lidiar con un entorno financiero volátil, donde la captación de capital es imposible, mientras esperan que se establezca un marco regulatorio que podría tardar años en llegar. Las limitaciones financieras dificultan su capacidad para adaptarse, y la incertidumbre regulatoria retrasa la claridad necesaria para que pueda surgir un nuevo modelo de negocio.

Caminos hacia la realización de valor y riesgos clave

El camino hacia el futuro para las compañías que se dedican al manejo de activos digitales es estrecho y lleno de tensión. El principal factor que puede impulsar un reajuste en la valoración de estos activos radica en las medidas regulatorias, en particular la implementación de la Ley GENIUS. Esta legislación…

El objetivo es reducir la amenaza competitiva que las stablecoins representan para los bancos tradicionales. Si se implementa, podría restringir la rentabilidad que algunas empresas de criptomonedas ofrecen actualmente, alterando así el panorama competitivo. Para las compañías de gestión de activos, esta claridad regulatoria podría ser un arma de doble filo. Por un lado, podría estabilizar el ecosistema en general. Por otro lado, podría eliminar una fuente importante de rentabilidad que algunas empresas han utilizado para respaldar sus valoraciones, añadiendo otro nivel de incertidumbre.

Para que se produzca una verdadera generación de valor, el sector debe cambiar fundamentalmente de una estrategia pasiva de posesión a un modelo operativo activo. Los descuentos actuales son el resultado directo de la falta de un plan claro para generar valor además de simplemente poseer criptomonedas. El éxito requeriría un cambio hacia estrategias como la generación de rendimiento y la recompra de acciones. Estos movimientos podrían ayudar a apoyar las evaluaciones de valor al demostrar un uso más activo del capital. Sin embargo, también implican nuevos riesgos significativos. La generación de rendimiento a menudo involucra el uso de apalancamiento y la elección oportuna de momentos para operar en el mercado, mientras que la recompra de acciones requiere un compromiso sostenido de capital y puede llevarse a cabo a precios bajos si el mercado continúa en situación de baja. Como señalan las pruebas, estos mecanismos…

Eso era algo que faltaba en el modelo simple de “comprar y mantener”.

El principal riesgo, por lo tanto, es que la valoración actual se convierta en una “trampa de valor” a largo plazo, en lugar de ser una oportunidad temporal. La historia demuestra que los descuentos pueden generar rendimientos a largo plazo excepcionales, pero solo si una empresa tiene un plan viable para cubrir esa brecha. Los datos indican que la mayoría de las empresas carecen de un mecanismo claro para superar esta brecha, lo que significa que las sobrevalúaciones pueden persistir o empeorar. Las limitaciones financieras —las empresas que operan por debajo del valor neto de sus activos no pueden obtener capital sin dañar el valor de los accionistas— limitan gravemente su capacidad para implementar cualquier estrategia nueva. Los factores regulatorios podrían crear nuevas oportunidades, pero el modelo fundamental debe cambiar para poder aprovecharlas. Sin ese cambio, el sector corre el riesgo de convertirse en un conjunto de activos con descuentos, incapaces de generar los ingresos o el crecimiento necesarios para justificar un retorno a precios elevados.

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Julian West

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