Evaluación de la amenaza estructural contra la independencia del Fed y el restablecimiento de su credibilidad

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 16 de enero de 2026, 6:52 pm ET4 min de lectura

Se trata de un ataque sin precedentes contra la independencia institucional de la Reserva Federal. Por primera vez en la historia, el presidente del banco central es objeto de una investigación criminal por parte del Departamento de Justicia. La investigación se inició sin que el Tesoro ni los altos funcionarios de la Casa Blanca fueran informados de ello. Se considera que esta medida es una escalada política en la campaña de presión del presidente Trump contra Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal. Este movimiento utiliza directamente al Departamento de Justicia como herramienta para obligar al banco central a adherirse a las políticas del gobierno.

Las consecuencias inmediatas de este incidente destacan la profunda preocupación del mercado por esta violación de la independencia operativa del banco central. Como advirtió el secretario del Tesoro, Scott Bessent, al presidente Trump, a finales del domingo, la investigación “ha causado un caos” y podría ser perjudicial para los mercados financieros. Esa advertencia se confirmó rápidamente. El lunes, el dólar cayó, mientras que las tasas de rendimiento de los bonos aumentaron. Además, el precio del oro también subió, ya que los inversores tomaron en consideración la interferencia política en el proceso de toma de decisiones del banco central. Esta volatilidad es una señal clara de que la credibilidad del proceso de toma de decisiones del Fed está ahora en duda.

El momento y las modalidades de esta investigación revelan un cambio fundamental. Fue aprobada en noviembre por la fiscal estadounidense Jeanine Pirro, una aliada de larga data del presidente. Parece que la investigación fue iniciada a petición de un alto funcionario del gobierno, quien tiene antecedentes de comportamientos irresponsables. El mandato de Powell termina en mayo, y el gobierno esperaba que él renunciara una vez que se nombrara un sucesor. Sin embargo, esta investigación lo ha “entrampado”, como lo dijo una fuente. Esto crea un caos político que amenaza con paralizar la transición de liderazgo en la Reserva Federal. La falta de credibilidad es ahora un problema estructural, no simplemente una tensión temporal. Cuando el presidente de una banco central enfrenta acusaciones penales por supervisar una renovación de edificios, esto socava fundamentalmente la percepción de que la política monetaria se basa en datos económicos, y no en lealtades políticas. El riesgo a largo plazo es la pérdida permanente de la capacidad de la Reserva Federal para actuar como un organismo independiente y confiable en materia de estabilidad de precios.

La crisis de sucesión y el dilema de la independencia

La búsqueda de un nuevo presidente del Banco Federal está entrando en su fase final. Se espera que el presidente Trump anuncie su elección para finales de enero. El grupo reducido de cuatro candidatos –Kevin Hassett, Kevin Warsh, Christopher Waller y Rick Rieder– ahora enfrenta un proceso de selección marcado por una intensa presión política y una cuestión fundamental relacionada con la independencia del banco central. El candidato elegido heredará una institución financiera en un momento delicado, con la tarea de manejar tanto los desacuerdos internos como las demandas externas de reducir los costos de endeudamiento. Además, la credibilidad de la institución está bajo un ataque sin precedentes.

Kevin Hassett, el principal consejero económico del presidente y director del Consejo Económico Nacional, es considerado como el candidato ideal para ese cargo. Su profunda lealtad hacia el gobierno y su historial de defensa de las políticas gubernamentales lo hacen un aliado confiable. Sin embargo, esa misma lealtad plantea problemas inmediatos en cuanto a la independencia futura de la Fed. Como señalaron los economistas del Deutsche Bank, otros responsables políticos podrían ser muy escépticos respecto a sus argumentos prospectivos, especialmente si se basan en las promesas del gobierno de reducir la inflación. Hassett ha declarado públicamente que la independencia de la Fed es “realmente importante”. Pero su trayectoria como firme defensor de la agenda económica de Trump será el último test para verificar ese compromiso.

La selección de los miembros del consejo se lleva a cabo en un contexto marcado por demandas políticas explícitas. Trump ha dejado claro que quiere reducir los costos de endeudamiento. Esta postura está en línea con las solicitudes recientes de algunos funcionarios de la Fed, como el gobernador Christopher Waller. Waller, un académico experimentado y una figura más moderada dentro del consejo actual, es considerado por algunos como una “opción más sensata” para liderar el consejo. Sin embargo, su alineación con los deseos del presidente de reducir los costos complica su posible papel como baluarte contra la interferencia política. El riesgo es que el próximo presidente del consejo, independientemente de sus preferencias personales, sea visto como un nombramiento político, lo que dificultaría la creación de consensos y el mantenimiento de la confianza en el mercado.

Las consecuencias para la estabilidad del mercado son muy importantes. Un nombramiento que se considere demasiado cercano al gobierno podría provocar un cambio en la credibilidad de la institución, lo que a su vez aumentaría la volatilidad en los mercados, ya que los inversores dudarían de la capacidad del Fed para actuar únicamente basándose en datos económicos. Por el otro lado, un nombramiento que se considere demasiado independiente podría enfrentarse a un proceso de confirmación hostil o tener dificultades para liderar una junta directiva dividida. La crisis de sucesión no se trata solo de elegir a un nuevo líder, sino también de decidir qué será el próximo capítulo en la relación entre el Fed y el poder político. En un sistema donde el mandato del presidente termina en mayo, el tiempo se está agotando para tomar una decisión que definirá la autonomía del banco central durante los próximos años.

Reinicio de la credibilidad y consecuencias en el mercado

El catalizador inmediato para el restablecimiento de la credibilidad del Fed es la anunciación por parte de la Casa Blanca del nuevo presidente del banco central. Esta decisión, que se espera que ocurra en las próximas semanas, será la señal más clara de que el gobierno está dispuesto a seguir ejerciendo presión sobre la política monetaria. El perfil del candidato será examinado no solo en términos de su capacidad económica, sino también en cuanto a su independencia. Una elección como la de Kevin Hassett, un importante consejero económico y defensor leal del gobierno, probablemente fomentará demandas políticas para una reducción de los tipos de interés. Por otro lado, una elección considerada más independiente podría generar una batalla por confirmar su nombramiento, lo que indicaría una posición más firme contra cualquier tipo de interferencia. La reacción del mercado ante este anuncio será una votación directa sobre si se va a preservar o no la autonomía del Fed.

Un escenario crítico depende del resultado de la investigación contra Chair Powell. Si la investigación se cancela o se resuelve rápidamente, eso podría reducir el daño a la reputación del banco central y evitar que la transición de liderazgo del Fed se politice aún más. Sin embargo, si la investigación continúa, creará un precedente peligroso. La investigación, abierta sin notificación previa a los funcionarios del Tesoro o de la Casa Blanca, ya ha convertido al Departamento de Justicia en un instrumento político. Una investigación prolongada fomentaría aún más la interferencia política, lo que dificultaría que el nuevo presidente pueda actuar libremente de las exigencias ejecutivas. El mercado no tiene paciencia para esta inestabilidad; la continuación de la incertidumbre aumentaría la volatilidad y socavaría la confianza en la capacidad del Fed para mantener la estabilidad de precios.

Para los inversores, la evaluación debe centrarse en las acciones del nuevo presidente. Las primeras declaraciones públicas y el registro de votaciones serán la prueba real de su compromiso con la independencia en lugar de la alineación política. Los analistas ya han expresado sus preocupaciones. Los economistas del Deutsche Bank señalan que un candidato como Hassett podría tener dificultades para convencer a otros responsables políticos de reducir significativamente las tasas de interés, si sus argumentos se basan únicamente en las promesas del gobierno. Lo importante será si el nuevo presidente puede lograr un consenso entre los miembros del consejo y comunicar una política basada en datos económicos, no en lealtad política. En un sistema donde el mandato del presidente termina en mayo, el tiempo apremia para tomar una decisión que definirá la autonomía del banco central durante los próximos años. En resumen, la credibilidad de la Fed ahora es una variable política, y la opinión del mercado depende de cómo se maneje esa variable.

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Julian West
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