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El rendimiento del dólar estadounidense en el año 2025 representó un cambio definitivo con respecto al pasado reciente de la moneda. La cotización del dólar bajó.
Esto representa el peor resultado anual en ocho años, y también el peor desde el año 2017. No se trata de una corrección menor, sino del culmen de un ciclo alcista que ha durado un decenio. Durante ese período, el dólar aumentó debido a la incertidumbre global y al dominio económico de Estados Unidos. La magnitud de esta caída indica que podría tratarse de un punto de inflexión estructural, y no simplemente de una baja cíclica.La señal más evidente de este cambio es la ruptura de la relación histórica del dólar como refugio seguro. Durante décadas, los períodos de aversión al riesgo a nivel mundial o la debilidad de las acciones estadounidenses provocaban una huida hacia el dólar. Pero esa dinámica se invirtió en el año 2025. Como se señala en el análisis…
Después del Día de la Liberación, el dólar cayó junto con las acciones estadounidenses, durante un período de baja en los mercados. Esta debilidad simultánea fue especialmente perjudicial para los inversores en el extranjero, ya que perdieron tanto sus inversiones en acciones como la moneda utilizada para expresar esas inversiones. El dólar dejó de ser un activo defensivo y, por el contrario, se convirtió en un reflejo de la inestabilidad interna de Estados Unidos. Los mercados valoraron negativamente los shocks económicos que afectaban a Estados Unidos.Las proyecciones de los analistas confirman que el ciclo de aumento del dólar ya ha terminado. A pesar de un reciente repunte, los estrategas financieros siguen manteniendo las previsiones de que el dólar se debilitará en 2026. La opinión general es que el dólar se debilitará en un 10% para finales de 2026. Esta perspectiva se basa en una nueva divergencia en las políticas monetarias: se espera que la Reserva Federal reduzca las tasas de interés, mientras que otros bancos centrales importantes, como el BCE, permanecerán sin cambios. La combinación de disminuciones en los diferenciales de tipos de interés, preocupaciones fiscales constantes y falta de predictibilidad política se considera como una presión continua sobre el valor del dólar. En resumen, las condiciones que impulsaron el aumento del dólar están desapareciendo, y parece que se está estableciendo un nuevo régimen más débil.
El cambio estructural en la valoración del dólar está impulsado por dos fuerzas poderosas e interconectadas: una reducción de las ventajas que ofrece la política monetaria, y un desafío fundamental para los flujos de capital que alguna vez lo sostuvieron.
El primer factor que contribuye a esto es la retirada deliberada por parte de la Reserva Federal de las tasas de interés más altas. A medida que la Fed reduce las tasas de interés, el rendimiento que los activos denominados en dólares solían obtener comienza a disminuir. Este es un mecanismo típico…
Esto reduce la demanda por el propio dinero en sí. La divergencia entre las políticas monetarias se está ampliando. Mientras que se espera que la Fed continúe con sus medidas de relajación monetaria, otros bancos centrales importantes no siguen su ejemplo. Por ejemplo, la Banco Central Europeo probablemente mantendrá los tipos de interés estables en 2026. Esto crea una clara diferencia en las políticas monetarias: Estados Unidos avanza hacia tipos de interés más bajos, mientras que los principales competidores mantienen sus políticas fijas, favoreciendo así las monedas que no sean el dólar, lo cual presiona al billete verde.El segundo punto de presión, y quizás el más importante, se encuentra en la parte del capital. Durante años, la fortaleza del dólar se debió al flujo constante de capital extranjero que buscaba impulsar el crecimiento y los activos de Estados Unidos. Pero ahora ese flujo ya enfrenta un cuello de botella estructural. El mundo…
Sostener las altas corrientes de inversión necesarias para apoyar al dólar es algo difícil. Como señaló un analista, mantener estas altas corrientes de inversión será complicado, ya que la base de inversores globales está concentrada principalmente en las acciones estadounidenses. Esta concentración desproporcionada significa que, incluso si las perspectivas económicas de EE. UU. siguen siendo sólidas, la moneda estadounidense carece de una base amplia de nuevos capitales para impulsarla aún más. La situación ha cambiado: para que el dólar se beneficie de un panorama económico estable en EE. UU., es necesario que las perspectivas económicas en el resto del mundo empeoren. En cambio, la economía mundial ha sido resiliente, con un crecimiento adicional en otros lugares. Esto, naturalmente, reduce el “premium” económico que alguna vez apoyó al dólar.Juntas, estas fuerzas crean una presión constante sobre la moneda estadounidense. El cambio en la política monetaria del Fed elimina uno de los factores que atraen el capital extranjero. Además, la gran participación de los inversores globales en activos estadounidenses limita las posibilidades de nuevas entradas de capital a gran escala. El resultado es que la moneda estadounidense se encuentra entre una ventaja monetaria cada vez menor y una estructura de apoyo al capital limitada. Esto prepara el terreno para un período prolongado de debilidad económica.
Las pruebas muestran una clara tensión entre la pérdida de la dominancia estructural de una moneda y su poder transaccional continuo. El dólar no está colapsando, pero su papel global está experimentando una erosión gradual en todos los aspectos.
La señal más concreta de este cambio se encuentra en los depósitos bancarios de las centrales bancarias. La proporción de dólares estadounidenses en las reservas oficiales de cambio ha disminuido.
Ese es el corazón de la desdolarización: un paso institucional hacia una separación directa del dólar como medio de registro de valor. Esto indica una creciente diversificación de las reservas mundiales. Esta tendencia está impulsada por cambios geopolíticos y el deseo de buscar alternativas. Este proceso también afecta al mercado de ingresos fijos: la proporción de propiedad extranjera en los títulos del Tesoro de los Estados Unidos ha disminuido durante los últimos 15 años, lo que indica una menor dependencia de los activos seguros denominados en dólares.Paralelamente a esto, el poder de precios del dólar en los productos básicos está disminuyendo. Una proporción cada vez mayor de los contratos relacionados con la energía ahora se negocian en monedas distintas al dólar. Esto representa un desafío fundamental para el papel del dólar como unidad monetaria universal para las materias primas más importantes del mundo. Esto refleja un mundo en el que los socios comerciales, especialmente en Asia y Europa, buscan activamente que las transacciones se realicen en sus propias monedas, reduciendo así la necesidad de convertir dinero a dólares.
Sin embargo, a pesar de toda esta presión, el dominio del dólar en los aspectos cotidianos de las finanzas mundiales sigue siendo considerable. Su supremacía en las transacciones financieras se evidencia en áreas como los volúmenes de cambios de divisas y la facturación comercial. En 2022, el dólar dominó el 88% de los volúmenes de cambios de divisas, un nivel cercano al récord. Su participación en la facturación comercial global ha mantenido un nivel constante, entre el 40% y el 50%, durante dos décadas. El uso constante del dólar en las obligaciones transfronterizas y en la emisión de deudas crea una fuerza inercial muy poderosa. La liquidez del dólar y los mercados profundos y accesibles que lo rodean generan un efecto de red que es difícil de superar.
En resumen, lo que se trata es de cómo la presión estructural coincide con la inercia práctica. La disminución de las reservas y el cambio hacia un sistema de precios basado en materias primas no relacionadas con el dólar indican un debilitamiento a largo plazo del papel fundamental del dólar. Sin embargo, su dominio continuo en el comercio y las finanzas actúa como un freno, asegurando que cualquier declive sea gradual, y no catastrófico. El dólar no está perdiendo su utilidad; simplemente está perdiendo su monopolio. El ritmo de la desdolarización dependerá de cuán rápido los sistemas alternativos puedan ofrecer una liquidez y seguridad comparables. Este proceso llevará años, no meses.
El cambio estructural en la valoración del dólar ya no es una cuestión teórica; se trata de una limitación real que afecta a los portafolios de inversión. Para los inversores con sede en Estados Unidos, la situación es bastante clara: un dólar más débil aumenta directamente las ganancias obtenidas de los activos extranjeros. Pero, al mismo tiempo, esto aumenta el costo de los bienes y servicios importados. Esta realidad de dos caras requiere una redefinición de la estrategia de inversión.
El potencial de apreciación del valor de las divisas para los activos que no están en dólares es ahora un factor importante que contribuye al rendimiento. Dado que el índice del dólar ha disminuido…
Los beneficios que se obtienen al poseer acciones o bonos extranjeros son amplificados por los movimientos de la moneda local. Esto no es una burbuja especulativa, sino una revalorización significativa que ya ha ocurrido. Las pruebas muestran que la caída del dólar fue causada por…Incluyendo las preocupaciones fiscales y la reducida confianza en las políticas gubernamentales. Es esa debilidad fundamental lo que hace que el nivel actual del DXY, de aproximadamente 99.3, sea un punto de referencia significativo, y no simplemente un descenso temporal. Para los inversores, esto significa que los mercados no estadounidenses ofrecen dos ventajas: mejoras en la valoración relativa de las empresas, además del beneficio adicional de que la moneda nacional se devalúa.Dado este escenario, la recomendación es realizar una cobertura parcial y medida de las posiciones que no están expresadas en dólares. Las posiciones completamente no cubiertas expuestas a fluctuaciones volátiles, pero la cobertura excesiva puede erosionar los beneficios derivados del aprecio del dólar. El enfoque óptimo es selectivo: la cobertura debe concentrarse en regiones donde el contexto de los tipos de interés esté estrechamente relacionado con el de Estados Unidos. En estas regiones, la divergencia en la política monetaria que afecta al dólar es menos pronunciada. Esto permite a los inversores aprovechar los beneficios estructurales derivados de la debilidad del dólar, al mismo tiempo que gestionan los riesgos asociados a las diferencias de tipos de interés locales. El objetivo es diversificar las posiciones, sin quedar atrapados en una apuesta cara y unidireccional.
En resumen, se trata de un proceso de reequilibrado estratégico. La tendencia alcista del dólar durante décadas ya ha terminado, y su reciente declive ha sido significativo. Para los inversores estadounidenses, esto representa una oportunidad para incorporar activos que no sean en dólares, no solo con el objetivo de diversificar sus inversiones, sino también como una forma de protegerse contra una cotización más baja del dólar. El nivel actual del DXY confirma que se está produciendo una revalorización importante, lo que proporciona una nueva base para la construcción de carteras de inversiones. El riesgo no radica en tomar decisiones incorrectas, sino en subestimar la durabilidad de este cambio.
La trayectoria del dólar en el año 2026 será una lucha entre los factores negativos y los posibles factores que podrían estabilizar la situación. La opinión general es que se mantendrá una debilidad constante, pero no se descarta una recuperación a corto plazo. Esto crea una situación volátil para los inversores.
El riesgo más inmediato para la tendencia bajista es el resurgimiento del crecimiento económico en los Estados Unidos, así como el aumento del entusiasmo por las tecnologías de IA. Existe una clara posibilidad de que esto ocurra.
Si los datos domésticos son sólidos y continúa la creciente interés en el área de la inteligencia artificial, esto impulsará la demanda de activos en dólares. Este escenario podría reactivar la relación tradicional entre la fuerza económica de Estados Unidos y la demanda por monedas extranjeras, proporcionando así un refuerzo temporal. Sin embargo, es probable que este aumento sea de corta duración, ya que no aborda los problemas estructurales más profundos que surgen debido a la reducción de las tasas de interés por parte de la Fed y a la reasignación del capital mundial.La opción más probable y duradera es la de una situación de debilidad sostenida. A medida que la Reserva Federal reduce las tasas de interés, disminuye el incentivo para mantener activos denominados en dólares. Esta dinámica hace que la cobertura contra los riesgos relacionados con el dólar sea más económica y atractiva. Esto podría llevar a un aumento en las posiciones cortas en dólares. Las pruebas sugieren que…
Pero la expectativa actual es que se produzca un ciclo de relajación prolongado. Hasta que llegue ese momento de pausa, el mecanismo para la depreciación del dólar seguirá en vigor.Los puntos clave determinarán qué fuerza prevalecerá. En primer lugar, está el ritmo de las reducciones de tasas por parte de la Fed. Una flexión más rápida o más moderada de lo esperado aceleraría la caída de las tasas. Por otro lado, un enfoque basado en datos concretos podría proporcionar cierta estabilidad. En segundo lugar, está la política monetaria del BCE. La expectativa de que el BCE mantenga las tasas de interés estables crea una divergencia constante que favorece a las monedas que no son dólares. Cualquier cambio en la política europea sería una señal importante. Finalmente, está la evolución de…
Sigue siendo un factor importante que puede influir negativamente en la estabilidad de una moneda. Aunque una moneda más débil podría contribuir a reducir los déficits comerciales, las políticas impredecibles pueden generar volatilidad y socavar la confianza necesaria para mantener un régimen monetario estable y sostenible a largo plazo.En resumen, se trata de un proceso de declive controlado. El ciclo de burbuja que duró una década ha terminado. La reciente caída del dólar del 9% es una revalorización estructural, no un problema temporal. Aunque es posible que haya un rebote en el crecimiento o en las noticias relacionadas con la inteligencia artificial, las fuerzas de divergencia en la política monetaria y los flujos de capital limitados indican que la moneda será más débil en el futuro inmediato. Los inversores deben enfocarse en los signos políticos clave que confirarán o desafiarán la tendencia actual.
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