Evaluación del déficit fiscal estructural en la ciudad de Nueva York

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 16 de enero de 2026, 12:02 pm ET4 min de lectura

Las perspectivas financieras de la ciudad de Nueva York son muy sombrías. Para el año fiscal en curso, la ciudad enfrenta una situación difícil.

Más críticamente, el recién nombrado Superintendente, Mark Levine, ha confirmado que existe una brecha de 10.4 mil millones de dólares para el próximo ejercicio fiscal. Esto significa que el nuevo alcalde debe abordar esta situación en un plan presupuestario anticipado, ya que se trata de una crisis fiscal grave y urgente.

La raíz de este problema no es un choque repentino, sino una falla estructural en la gestión financiera de la ciudad. Durante años, la ciudad ha subestimado sistemáticamente los costos de gastos recurrentes como las ayudas públicas, los subsidios para alquiler, la educación especial y los gastos adicionales relacionados con el trabajo excesivo de la policía y los bomberos. Esta subestimación anualmente se estima en unos 5.150 millones de dólares. Cuando estas deudas ocultas finalmente salen a la luz, se generan déficits enormes. Esto revela un patrón de gastos retrasados que se ha acumulado a lo largo del tiempo.

Esta presión estructural se ve agravada por una base económica débil. El crecimiento de la ciudad se considera moderado, y la distribución de empleos en el sector de la salud es desfavorable, ya que los trabajos en este campo son de baja remuneración. Este tipo de expansión económica no genera una base tributaria sólida y de alto ingreso, lo cual es necesario para financiar los servicios y obligaciones de la ciudad. Como señaló el Contralor Levine, un crecimiento económico más rápido ayudaría a reducir esta situación difícil. Pero la trayectoria actual ofrece pocas posibilidades de solución.

La magnitud de la crisis actual es especialmente dolorosa, ya que se presenta en un momento en el que todo está en peligro.

Esa legislación importante se promulgó después de un período de crisis financiera en la ciudad, lo que marcó el inicio de una era de estricta disciplina fiscal. El ciclo se repite constantemente: períodos de aparente estabilidad son seguidos por el surgimiento de desequilibrios estructurales que han sido ignorados durante mucho tiempo. Esto obliga a la ciudad a enfrentarse a otro momento crucial. La actitud agresiva del nuevo contralor indica su determinación de romper este ciclo. Pero la magnitud de los déficits proyectados significa que las negociaciones presupuestarias que se avecinan serán excepcionalmente difíciles.

Impacto financiero y restricciones políticas

La enorme magnitud de los déficits proyectados constituye una grave limitación para la capacidad de actuación de la nueva administración. La ambiciosa plataforma presentada por el alcalde Zohran Mamdani incluye propuestas como transporte gratuito y mejora en los servicios de cuidado infantil. Para financiar estas medidas, se necesita generar nuevos ingresos. Sin embargo, la situación fiscal del estado no ofrece muchas opciones para hacerlo. La gobernadora Kathy Hochul prometió explícitamente no aumentar los impuestos en su reciente discurso sobre la situación del estado. Este compromiso socava directamente uno de los instrumentos clave que necesita la ciudad. Como señaló el principal asesor presupuestario de Mamdani, la administración solo incluiría los ingresos provenientes de nuevos impuestos si estos fueran incorporados en el presupuesto del gobernador. Esto crea una tensión muy grande: la agenda política del alcalde exige financiamiento, pero las restricciones fiscales del estado son muy estrictas.

A esta presión se suma también un factor de incertidumbre fiscal en la planificación del propio municipio. El presupuesto modificado para el año fiscal 2026 está detallado en el siguiente texto:

Parece que la situación es equilibrada. Sin embargo, este número excluye los 3.8 mil millones de dólares en gastos que se pagaron en el ejercicio fiscal anterior. Cuando se tienen en cuenta estos pagos por adelantado, el plan de gastos real de la ciudad para el año fiscal 2026 alcanza los 122 mil millones de dólares. Esta elección contable oculta las verdaderas cuestiones y dificulta la planificación financiera precisa, ya que parte de la carga fiscal se traslada al año siguiente, sin que se dispongan los recursos necesarios para enfrentar esa carga.

Las perspectivas se complican aún más debido a la fragilidad de la base de ingresos de la ciudad. El contralor estatal, Thomas P. DiNapoli, ha advertido que incluso una recesión leve podría hacer que los ingresos fiscales sean insuficientes para cubrir los déficits. Históricamente, la ciudad ha dependido de ingresos superiores a lo previsto para equilibrar sus cuentas, pero esa tendencia podría terminar. Con las recaudaciones de impuestos previstas en 378 millones de dólares inferiores a lo esperado, y datos preliminares sobre pérdidas en el número de empleados, la capacidad de la ciudad para generar los fondos necesarios para compensar los déficits estructurales está disminuyendo. Esta vulnerabilidad significa que la ciudad debe buscar nuevas formas de aumentar la eficiencia y prepararse para posibles reducciones en la financiación federal. No existe ninguna garantía de ingresos adicionales a los que pueda recurrir la ciudad.

En resumen, la nueva administración entra en el cargo con herramientas muy limitadas para poder llevar a cabo sus funciones. Deben lidiar con una brecha de más de 10 mil millones de dólares, además de enfrentarse a un límite fiscal en el nivel estatal. También deben operar con un presupuesto que oculta su verdadero costo, y además, tienen que hacer frente a un modelo de ingresos que está cada vez más expuesto a la volatilidad económica. Como dijo el Contralor Levine, la ciudad tendrá que tomar decisiones difíciles, y habrá que hacer compromisos. La ambiciosa plataforma política actual se enfrenta ahora a una dura realidad.

Escenarios prospectivos y puntos clave de atención

El camino que se debe seguir está lleno de incertidumbres, pero los posibles resultados son ahora más claros. El plan financiero de la ciudad no consiste en un único evento, sino en una trayectoria que se desarrollará con el tiempo. Si no se toman medidas decisivas, los déficits proyectados seguirán aumentando. El informe del contralor estatal, Thomas P. DiNapoli, presenta una situación muy desfavorable: las diferencias entre los ingresos y los gastos del año en curso son muy significativas.

Sin embargo, esta cifra probablemente subestime la verdadera presión que se enfrenta la ciudad. Se asume, además, un descenso poco probable en los costos clave. Si se producen situaciones como una desaceleración del crecimiento económico o recortes en la financiación federal, el déficit total podría aumentar a 13.6 mil millones de dólares para el año fiscal 2029. Este escenario representa una crisis estructural cada vez más grave, donde los ingresos de la ciudad no son suficientes para cubrir las crecientes obligaciones.

El catalizador inmediato es el plan presupuestario de la nueva administración. El director de presupuesto del alcalde Zohran Mamdani, Sherif Soliman, debe presentar la propuesta oficial a…

El mes siguiente será, por lo tanto, crucial para evaluar la estrategia de la administración. El plan nos permitirá determinar si la ciudad cuenta con el apoyo del gobierno federal para obtener financiamiento, si intenta encontrar nuevas formas de mejorar la eficiencia en su funcionamiento, o si se basa en las mismas tendencias de ingresos inestables del pasado. Dada la limitación fiscal del estado, la dependencia del plan en las negociaciones de financiamiento con el gobierno federal será un indicador importante de su credibilidad.

Para los inversores y los responsables de la formulación de políticas, los indicadores preliminares de presión fiscal son claros. El primero y más importante es el desempeño real de los ingresos de la ciudad en comparación con las proyecciones. La contralora ya ha señalado una deficiencia de 378 millones de dólares en las recaudaciones de impuestos sobre actividades económicas para el año fiscal 2026. Esta situación podría empeorar a medida que se produzcan más desviaciones de las previsiones, especialmente en lo que respecta al impuesto sobre la renta personal. El segundo punto clave es el estado de las negociaciones sobre financiamiento federal. El plan de la ciudad incluye más de 28 mil millones de dólares en subvenciones estatales y federales para educación y servicios sociales. Aunque estas subvenciones pueden ser seguras a corto plazo, cualquier cambio en la postura fiscal de Washington podría provocar recortes en los fondos destinados a la ciudad, lo que afectaría directamente su capacidad para cumplir con sus obligaciones.

En resumen, los próximos meses pondrán a prueba la disciplina fiscal de la ciudad. El plan del nuevo director del presupuesto debe ir más allá de la dependencia histórica de la ciudad en los ingresos extraordinarios. El éxito se medirá por la transparencia en la previsión de los costos, por un plan viable para reducir la brecha cada vez mayor entre los ingresos y los gastos, y por una estrategia clara para manejar las situaciones inciertas que surgen en el ámbito federal. La presentación del 1 de febrero es la primera oportunidad real para ver si la ciudad puede romper su ciclo de gastos diferidos y su desequilibrio estructural.

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Julian West
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