Evaluando el camino hacia la riqueza petrolera de Venezuela: Una perspectiva histórica

Generado por agente de IAJulian CruzRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 10 de enero de 2026, 8:38 am ET3 min de lectura

La cuestión principal relacionada con las inversiones es bastante simple. Venezuela posee…

Con estimaciones cercanas a los 300 mil millones de barriles. Sin embargo, en la actualidad, produce apenas unos pocos…Una fracción de su capacidad anterior y de su producción mundial. La predicción de Trump de “una enorme riqueza” es estructuralmente plausible, teniendo en cuenta esta base de reservas. Pero la historia ofrece un contraste marcado con tal optimismo.

El resultado típico de la intervención extranjera en el sector petrolero venezolano ha sido una serie de promesas incumplidas y disputas prolongadas. Después de que el ex presidente Hugo Chávez nacionalizara la industria en 2007, otros grandes empresarios petroleros estadounidenses se retiraron del sector. Su experiencia ilustra los enormes riesgos operativos y políticos que implica esta actividad. El resultado no fue una producción sostenible, sino una serie de demandas legales por parte de las empresas, quienes buscaban compensación por los activos que fueron confiscados. Este patrón de inversiones fallidas y batallas legales ha sido la norma, no una excepción.

En este contexto, la posición de Chevron es única. Se trata de la única empresa importante de EE. UU. que aún opera en Venezuela.

A través de décadas de nacionalización y sanciones. Al mantener una participación minoritaria y preservar su infraestructura, Chevron construyó un ejemplo raro de “capital paciente”. Su liderazgo y su consejo directivo tienen larga relación con los círculos republicanos, lo que le otorga una ventaja geopolítica en el actual vacío de poder. Esta historia es el punto clave: mientras Trump habla de riqueza inmediata, los precedentes sugieren que el camino hacia un aumento significativo en la producción se medirá en años, no en semanas.

Los obstáculos inmediatos: Sanciones, infraestructura y logística

La promesa de un retorno rápido ahora está en consideración, pero el camino está lleno de barreras inmediatas y concretas. El cronograma propuesto por Exxon para un aumento rápido de la producción está sujeto a tres obstáculos críticos que pospondrán cualquier aumento significativo en la producción durante meses, si no años.

En primer lugar, está la sombra persistente de las sanciones impuestas por los Estados Unidos. Aunque el panorama político ha cambiado drásticamente con el arresto de Maduro, las restricciones legales y financieras siguen en vigor. Como señala un experto…

Y la reintegración de las empresas en el mercado dependerá del “alcance y durabilidad de las medidas de alivio impuestas”. Esto crea una incertidumbre importante. Las empresas que tienen reclamaciones pendientes de arbitraje enfrentan preguntas sobre cómo las pérdidas anteriores afectarán sus nuevas inversiones, lo que agrega un nivel adicional de complejidad legal y financiera a cualquier decisión que se tome. La administración debe encontrar un equilibrio delicado entre ofrecer medidas de alivio fiables para atraer capital y mantener el control sobre las nuevas autoridades venezolanas.

En segundo lugar, se trata de la grave degradación de la infraestructura física. El sector petrolero de Venezuela ha estado en declive durante décadas debido a la falta de inversiones y a una mala gestión. La producción del país ha disminuido desde su punto máximo.

A los niveles actuales, de aproximadamente 800,000 barriles al día. Para restablecer incluso una pequeña parte de esa capacidad se requieren compromisos de capital sistemáticos y sostenidos. Se estima que la rehabilitación de los campos y oleoductos existentes podría costar entre 10 mil millones y 20 mil millones de dólares, y podría generar un aumento en la producción en el transcurso de unos pocos años. No se trata de algo simple; se trata de una iniciativa de gran envergadura desde el punto de vista técnico y financiero.

Por último, existe la complicación logística relacionada con el petróleo crudo de Venezuela. El petróleo del país suele tener una textura similar a la de la brea y requiere procesos especiales para poder ser transportado y refinado. Esto aumenta la complejidad y los costos de la logística de exportación. Este problema no era tan importante durante períodos de producción más alta y constante. La situación actual, con “exceso de petróleo crudo venezolano en los tanques bloqueados”, destaca los cuellos de botella que existen en el transporte del producto. Superar estos problemas requiere no solo capital para la construcción de pozos y tuberías, sino también inversiones en la modernización de las terminales de refinación y exportación.

En resumen, aunque la apertura política es real, el sistema operativo no lo es. La combinación de sanciones sin resolver, una base industrial deteriorada y sistemas logísticos complejos significa que cualquier aumento significativo en la producción se medirá en años, no en semanas. El precedente histórico del “capital paciente” es el único modelo viable para enfrentar esta situación.

El camino a seguir: Escenarios y catalizadores

Los momentos inmediatamente posteriores al secuestro de Maduro han sentado las bases para dos posibles escenarios. El primero es un escenario optimista y rápido, en el que la reducción de sanciones, junto con una transición política estable, permita que empresas como Chevron puedan reanudar sus operaciones. Esto desencadenaría el potencial latente del sector, pero la historia sugiere que este no es el resultado más probable. El segundo escenario, el más probable, es un mecanismo de ventas interinas controlado por Estados Unidos, que permitiría obtener ingresos a corto plazo, sin que ello condujera a un aumento inmediato en la producción.

Las primeras acciones de la administración apuntan hacia un escenario más lento. Al tomar control de los petroleros y anunciar que pretende adquirirlos…

Los Estados Unidos dan prioridad a lograr resultados rápidos y tangibles. Este arreglo proporciona una fuente de ingresos clara que justifica los costos del intervención, y podría ayudar a estabilizar el gobierno interino. Sin embargo, no aborda el problema fundamental, que es la falta de una base industrial sólida. Como señala un experto…Y la reintegración de la industria depende del “alcance y durabilidad de las medidas de alivio impuestas”. Este modelo provisional es solo un arreglo temporal, no una verdadera recuperación.

Los factores clave que deben ser tenidos en cuenta son el alcance de las medidas de alivio y la estabilidad de la dirección interina del gobierno. El gobierno debe encontrar un equilibrio delicado entre ofrecer incentivos fiables para atraer capital y mantener su influencia. Por ahora, el foco se centra en asegurar el control sobre la industria petrolera, no en reconstruirla. El riesgo principal es el resurgimiento de resistencias políticas o militares, lo cual podría arruinar todo el plan. El gobierno de Trump ya ha advertido sobre una “segunda ola”, si tal resistencia surge, lo que demuestra la fragilidad del nuevo orden establecido.

Visto de otra manera, el camino hacia adelante representa una prueba de paciencia frente al poder. El escenario rápido requiere un nivel de certeza política y regulatoria que ha faltado durante décadas. El camino más lento e intermedio es una reconocimiento pragmático de esa realidad, utilizando los activos existentes para financiar la transición. Para los inversores, la señal es clara: la promesa de la riqueza petrolera de Venezuela sigue siendo lejana; el próximo catalizador importante probablemente sea el primer compromiso de capital para la rehabilitación de un solo campo petrolero, y no la venta del primer barril de crudo.

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Julian Cruz

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