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Los megabancos lograron un desempeño histórico en el año 2025. Los “Big Six” bancos estadounidenses obtuvieron una tasa promedio de aumento en el precio de sus acciones.
Fue una mejoría espectacular, que superó con creces el rendimiento del índice S&P 500. Este aumento no se debió únicamente a un fenómeno generalizado en todo el mercado; sino más bien a un aumento específico en algunos sectores, impulsado por una combinación de factores positivos. Los ingresos y ganancias récord se debieron a las bajas tasas de interés y al aumento en la actividad de los mercados de capitales. Los analistas señalaron que…Desde las comisiones por operaciones de negociación hasta los préstamos.Pero este maravilloso rendimiento plantea la pregunta principal para cualquier inversor valorista: ¿Ofrece el precio ahora un margen de seguridad? El rendimiento se basaba en gran medida en múltiples expansiones, no solo en el crecimiento de ganancias subyacentes. Esto crea un crucigrama por las valoraciones. Aunque las perspectivas de ganancias del sector sí son sólidas, con algunos analistas llamándolo al mejor que ha tenido desde la Gran Depresión, las acciones han subido significativamente. El resultado es un contraste claro en el universo bancario. En comparación, las acciones de bancos regionales actualmente cotizan a
, ofreciendo un punto de partida diferente para aquellas personas que buscan métodos más tradicionales de medición del valor.La situación para el año 2026 sigue siendo favorable, en términos teóricos. Se espera que haya un entorno de tipos de interés “adecuado” y un crecimiento económico sólido. Pero para los inversores a largo plazo, el año récord de 2025 ha disipado gran parte del optimismo inicial. La margen de seguridad, en el sentido clásico de comprar algo por menos de su valor intrínseco, parece ahora más reducido para las empresas más importantes. La pregunta es si las cotizaciones actuales todavía permiten algún margen de error y si realmente se puede lograr ese tipo de aprovechamiento de las oportunidades que caracteriza a una verdadera inversión de valor.
El motor que impulsa los beneficios de las bancos en el año 2026 parece estar listo para otro período de crecimiento significativo. El principal factor que contribuye a esto es un entorno de tipos de interés favorables, lo cual se puede describir como algo “perfecto”. La Reserva Federal ha venido reduciendo los tipos de interés a corto plazo, pero los rendimientos a largo plazo siguen siendo elevados, debido a la inflación persistente y a las preocupaciones fiscales. Esto hace que la curva de rendimientos sea más pronunciada. Esta situación es ideal para los bancos, quienes se benefician de la diferencia entre los depósitos a corto plazo que reciben y los préstamos a largo plazo que obtienen. A medida que la curva de rendimientos se vuelve más pronunciada, su margen de intereses neto –el núcleo de sus actividades de préstamo– puede aumentar, lo que a su vez incrementa sus ganancias.
Dada la situación de los tipos de interés, las división de mercados de capitales de los bancos actúan como una poderosa potenciación de la actividad económica. Estas división generan ingresos significativos de comisiones por operaciones, banca de inversiones y trabajo consultivo. Dado que la economía se espera que crezca a un ritmo sólido y que hay un pipeline de IPO potencialmente robusto, incluyendo listados rumores de compañías como SpaceX y OpenAI, el volumen de transacciones está listo para mantenerse elevado. Esta actividad es un viento favorable directo para las manos generadoras de comisiones de los bancos, proporcionando una segunda fuente de beneficios de renta variable, que escala con la volatilidad del mercado y la flujos de transacciones.
Una inversión crucial y, al mismo tiempo, poco visible, es el enorme gasto de capital que los bancos realizan en inteligencia artificial. Esto no constituye un costo discrecional, sino más bien una apuesta necesaria para mantener la eficiencia operativa y la ventaja competitiva. Como se señaló en una perspectiva general para el año 2026, la opinión general es que…
Para los grandes bancos, el uso de la IA se considera esencial para agilizar las operaciones, mejorar la gestión de riesgos y desarrollar nuevos servicios para los clientes. Se trata de una inversión fundamental para mantener su posición competitiva en una era de cambios tecnológicos constantes.En resumen, se trata de un motor de rentabilidad multinivel. Una curva de rendimiento cada vez más pronunciada respalda el modelo de crédito tradicional, mientras que un calendario de mercados de capital que cubre a lo largo de todo el año propicia la generación de ingresos mediante comisiones. Mientras tanto, la inversión en inteligencia artificial, aunque sea costosa, está destinada a garantizar la eficiencia y el robustez a largo plazo. En el caso de un inversor de valor, esto crea una perspectiva positiva: las entidades financieras están en una posición para multiplicar sus ganancias a través de múltiples fuentes duraderas. El riesgo es que este escenario favorable ya se haya anticipado, dejando poco margen de error. Pero los factores subyacentes, es decir, la dinámica de los tipos de interés, el crecimiento económico y la inversión estratégica en tecnología, constituyen una base sólida para la próxima etapa de crecimiento de las ganancias.
Los canales de los bancos megabancarios son amplios, pero no están garantizados. Sus ventajas competitivas están ancladas en tres pilares importantes: una enorme escala de negocio, una franja de depósitos vasta y resistente, y las cuentas de capitales rígidos que actúan como bloqueo importante contra el ingreso. Esa combinación proporciona una defensa poderosa, aunque no invencible, contra la competencia. Como lo señala una de las analizaciones, su
Y los extensos recursos de banca personal y de negocios están construidos en una base de confianza y en una cobertura que los menores no pueden replicar fácilmente. Este atracón ha permitido históricamente que obtengan una rentabilidad más alta en sus capitales y se adapten a los ciclos.Sin embargo, para un inversor que busca maximizar su valor, el margen de seguridad depende del alcance de ese “muro defensivo” y de los riesgos que podrían erosionarlo. La principal amenaza para la actividad de préstamo de las entidades bancarias es un cambio en la curva de rendimiento. La configuración actual, donde las tasas de interés a largo plazo siguen siendo elevadas, mientras que las tasas a corto plazo disminuyen, es ideal para aumentar los márgenes de interes netos. Pero este margen favorable no es permanente. Un ajuste continuo o una inversión de la curva de rendimiento podría reducir directamente ese margen, que es el motor de su rentabilidad tradicional. La gran dependencia de las entidades bancarias hacia esta dinámica crea una clara vulnerabilidad.
El segundo nivel de riesgo es el pronunciado y continuo declive de la actividad en los mercados de capital. Los brazos de generación de ingresos de los bancos son poderosos, usados en forma de lanza para atravesar el flujo de negocios y la volatilidad. Mientras que la perspectiva para 2026 parece indicar una continuación de la fortaleza, una desaceleración de los precios de las ofertas públicas de acciones, fusiones y adquisiciones, o el volumen de comercio podría reducir rápidamente ese flujo de ingresos con margen elevado. Esto introdujo una presión cíclica que es menos predecible que el panorama de los tipos de interés.
También existe esa apuesta costosa en favor de la inteligencia artificial. La opinión general es clara al respecto:
Sin embargo, la inversión en sí misma conlleva grandes incertidumbres. Los gastos son enormes, y la tasa de retorno no está garantizada. Para los grandes bancos, el uso de la IA es un costo necesario para mantener la eficiencia operativa y la ventaja competitiva. Pero si la integración resulta más difícil o la tasa de retorno es menor de lo esperado, eso podría sobrecargar los recursos del banco y diluir sus ganancias, sin lograr los rendimientos prometidos. Esto crea un nuevo tipo de riesgo.La diversificación geográfica añade otro nivel de complejidad. La perspectiva para los megabancos fuera de EE. UU. es mixta. Los prestamistas japoneses, por ejemplo, entran en 2026 con un entorno más favorable, respaldado por
y una creación estable de crédito. Esto presenta una fuente potencial de resiliencia de la rentabilidad. Por el contrario, los sectores bancarios de China y Hong Kong enfrentan considerables obstáculos, incluyendo el estrés del mercado inmobiliario y la presión sobre la calidad de los activos. Esta divergencia subraya que la fuente de las megabancos no es uniforme; es más fuerte en algunas regiones que en otras, y su presencia global los expone a riesgos locales variados.En resumen, los “moats” de los megabankes son sólidos, pero no invulnerables. Su fuerza radica en su escala y en su capital. Sin embargo, su rentabilidad está expuesta a cambios en las tasas de interés, a los ciclos de los mercados de capitales y al alto riesgo que implica la inversión en tecnologías como la inteligencia artificial. Para un inversor de valor, el margen de seguridad actual depende de si las evaluaciones actuales tienen en cuenta adecuadamente estos riesgos específicos. El amplio “moat” ofrece una base para la acumulación de beneficios, pero el camino no está exento de dificultades.
La tesis relacionada con las valoraciones de los megabancos en el año 2026 será puesta a prueba mediante una serie de acontecimientos y indicadores a corto plazo. El primer gran test llegará con los próximos informes de resultados de los “Big Six” bancos. Estos resultados, comenzando por JPMorgan esta semana, validarán el aumento récord de ganancias registrado en 2025 y proporcionarán información importante para el próximo año. Los analistas esperan que cada empresa muestre un aumento en sus ganancias anuales respecto al año anterior. El índice KBW Nasdaq Bank ya ha mostrado signos de este aumento.
Los informes revelarán si el buen desempeño se debe a una situación generalizada en todo el mercado, o si fue el resultado de un par de trimestres específicos. Además, será importante saber si las perspectivas para el año 2026 siguen siendo tan optimistas como sugiere el consenso.Una métrica clave a observar en estos informes es la trayectoria de la curva de rendimiento y el ritmo de las provisiones por pérdida de préstamos. La rentabilidad de los bancos depende en gran medida de una curva que se estire, lo cual ampliaría su margen de interés neto. Cualquier señal de una curva que se haga afilada o inversa retaría directamente al motor de rentabilidad. Al mismo tiempo, las provisiones por pérdida de préstamos son un indicador crucial de la calidad de crédito. Habida cuenta de que la economía se espera que crezca, los bancos deberían poder mantener las provisiones bajas, lo que apoyaría las ganancias. Sin embargo, un repunte repentino en las provisiones, quizás debido a un evento de estrés local, señalaría un deterioro en la calidad de activos y presionaría el ingreso neto.
Más allá de los datos trimestrales, la verdadera prueba del potencial de las bancos para generar ganancias a largo plazo radica en su capacidad para convertir las enormes inversiones en IA en herramientas operativas reales. La opinión general es clara:
Pero la inversión en sí es enorme, y su retorno no está claro. Los inversores deben estar atentos a los progresos tangibles en la integración de la IA para optimizar las operaciones, mejorar la gestión de riesgos y desarrollar nuevos servicios. El objetivo es que este gasto permita ampliar la ventaja competitiva del negocio, mejorando la eficiencia y reteniendo clientes. No se trata simplemente de diluir las ganancias sin obtener un retorno correspondiente. El camino desde el gasto de capital hasta una mayor rentabilidad será largo, pero la dirección tomada se verá claramente en las futuras relaciones costo-reintegro y en los indicadores de productividad.En resumen, los grandes bancos están entrando en una etapa de examen muy riguroso. El año 2025 ha sido un año récord, lo que genera altas expectativas. Los informes de resultados futuros confirmarán si el aumento de las ganancias fue sostenible. Además, la curva de rendimiento y las provisiones relacionadas con el crédito servirán como indicadores del estado financiero de las principales actividades del banco. Mientras tanto, se observará con atención si los avances en el uso de la inteligencia artificial traen beneficios reales. Para los inversores de valor, estos son factores clave que determinarán si las cotizaciones actuales siguen ofreciendo una margen de seguridad, o si ya se ha obtenido una ganancia fácil.
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