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La Estrategia de Seguridad Nacional para el año 2025, propuesta por el presidente Trump, representa una marcada desviación respecto a los paradigmas recientes en la política exterior de EE. UU. Este documento da prioridad al hemisferio occidental, a la resiliencia económica y a la moderación estratégica, en lugar de la competencia por el poder global. Esta nueva orientación, que se resume en lo que se denomina “el Corolario de Trump” a la Doctrina Monroe, tiene implicaciones profundas para los mercados mundiales, la asignación de activos y las estrategias de inversión defensivas. A medida que el gobierno deja de centrarse en la competencia por el poder global, en la estabilidad regional y en la diplomacia transaccional, los inversores deben enfrentar un entorno marcado por la incertidumbre geopolítica y los riesgos específicos de cada sector.
La política exterior de Trump minimiza explícitamente la competencia con las grandes potencias como China y Rusia. En cambio, presenta la política exterior de Estados Unidos desde una perspectiva de dominio regional y fortaleza económica y tecnológica. Esta estrategia se centra en impedir que las potencias externas ejerzan influencia en el hemisferio occidental, al mismo tiempo que reduce la presencia militar de Estados Unidos en Oriente Medio. Este giro en la política exterior de Trump está respaldado por…
Alentando a los aliados a asumir mayores responsabilidades en materia de seguridad regional. Para los inversores, esto implica una reasignación de los gastos en defensa hacia la modernización militar de Estados Unidos, especialmente en lo relacionado con sistemas no tripulados y capacidades marítimas distribuidas. Esto podría beneficiar a los contratistas militares y a los sectores industriales.Español:
Sin embargo, la reducida presencia de Estados Unidos en el Medio Oriente puede crear un vacío de poder, lo que exacerbará las tensiones en regiones como el Golfo y Europa del Este. Por ejemplo, la negativa del gobierno estadounidense a apoyar explícitamente la política de “Una China” en el NSS ha aumentado la incertidumbre para Taiwán.
Para el año 2030, este valor podría alcanzar casi el 5% del PIB. Estos desarrollos destacan la necesidad de estrategias defensivas para mitigar las inestabilidades regionales, incluyendo asignaciones para seguros contra riesgos geopolíticos y carteras de inversiones diversificadas.La política comercial de Trump, basada en la prioridad de los intereses estadounidenses, ha impuesto aranceles significativos a sus principales socios comerciales. Entre ellos, se aplican aranceles del 25% a las importaciones procedentes de México y Canadá, y del 10% a los productos chinos. Estas medidas tienen como objetivo reducir la inmigración ilegal, garantizar las cadenas de suministro y corregir los desequilibrios comerciales.
Para sectores que dependen del comercio transfronterizo, como el sector automotriz, la agricultura y la industria farmacéutica.Dichas presiones inflacionarias podrían perturbar las cadenas de suministro mundiales y llevar a los inversores hacia acciones de valor y fondos de baja volatilidad, que han tenido un buen desempeño históricamente durante períodos de incertidumbre económica.La industria de semiconductores, una componente crucial de los vínculos económicos entre Estados Unidos y Taiwán, también ha enfrentado problemas. La tasa arancelaria promedio impuesta por Trump sobre las importaciones taiwanesas, que inicialmente era del 40%, ha presionado a TSMC para que expandiera su producción en Estados Unidos. Sin embargo, los expertos sostienen que esto podría tener efectos negativos en la economía taiwanesa.
Esta modificación sectorial destaca la importancia de diversificar las fuentes de suministro y dar prioridad a aquellas empresas que cuenten con capacidades de producción nacional sólidas.El cuarto trimestre de 2025 ha visto un cambio significativo en la asignación de activos, impulsado por las políticas proteccionistas de Trump y las incertidumbres geopolíticas. Las acciones europeas han ganado importancia, ya que los inversores buscan alternativas a los mercados estadounidenses.
Y las reformas estructurales en Alemania y otros países de la UE. Por el contrario, las acciones de pequeña y mediana capitalización en los Estados Unidos han tenido un rendimiento inferior debido a la volatilidad relacionada con los aspectos comerciales. Esto ha provocado una tendencia hacia activos defensivos, como bonos de renta fija y bonos corporativos. Por ejemplo, el Índice de Bonos de Inversiones Corporativas de Bloomberg…Como los inversores buscaban seguridad.Los mercados privados también se han visto afectados, con una disminución en las actividades de salida del mercado debido a la incertidumbre relacionada con las tarifas. Las transacciones de adquisición mediante financiación apalancada y las operaciones de capital de riesgo han disminuido.
En respuesta a esto, los inversores prefieren cada vez más aquellos sectores que tienen exposición al gasto del gobierno estadounidense, como el sector de defensa e infraestructura. Al mismo tiempo, intentan protegerse contra los riesgos cambiarios mediante carteras diversificadas.Las estrategias defensivas en 2025 se han centrado en la mitigación de los dos riesgos principales: la inflación y la volatilidad geopolítica. Las acciones de valor y los fondos de baja volatilidad han surgido como las principales opciones de inversión.
Además, los inversores priorizan sectores que no son tan afectados por los ciclos comerciales, como el sector de la salud y las empresas de servicios públicos.Como acciones de tipo “consumer discretionary” y de las industriales.La posible decisión del Tribunal Supremo sobre las tarifas impuestas por Trump añade otro nivel de incertidumbre. Si dicha decisión resulta inválida…
Se reduce la tasa efectiva del 17.4% al 6.8%, lo que crea complejidades administrativas en cuanto a los reembolsos. Esta ambigüedad legal ha incentivado aún más a los inversores a optar por posiciones defensivas; estos preferirán reservas de efectivo, bonos de corta duración y activos con una clara visibilidad de flujos de efectivo.Las políticas de Trump para el año 2025 y las medidas relacionadas con ellas han cambiado significativamente el panorama geopolítico y económico, lo que requiere una redefinición de las estrategias de inversión. Aunque la atención que la administración presta al dominio regional y al proteccionismo ofrece oportunidades en los sectores de defensa e industria, también genera riesgos como inflación, interrupciones en las cadenas de suministro y inestabilidad regional. Los inversores deben adoptar un enfoque dual: asignar recursos a activos defensivos y a sectores que estén alineados con las prioridades políticas de Estados Unidos, al mismo tiempo que diversifican entre diferentes regiones y estilos de inversión para mitigar la volatilidad. Mientras se acerca la decisión del Tribunal Supremo sobre las tarifas y las tensiones globales continúan, la flexibilidad y la agilidad seguirán siendo cruciales para manejar este entorno complejo.
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