Evaluando el riesgo relacionado con la inteligencia artificial: ¿La rotación de activos está bien precificada para lograr la perfección?

Generado por agente de IAIsaac LaneRevisado porTianhao Xu
domingo, 22 de febrero de 2026, 11:11 am ET4 min de lectura
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El giro violento del mercado el 18 de febrero de 2026 fue una reacción directa a un nuevo miedo: el de que la inteligencia artificial no sea solo una herramienta útil, sino también una amenaza existencial para las industrias de servicios establecidas. Este “pánico causado por la inteligencia artificial” provocó una huida masiva de capital de aquellos sectores donde la experiencia humana siempre ha sido un valor añadido. Los inversores comenzaron a retirarse de los sectores de gestión de activos, servicios financieros y bienes raíces, debido a la certeza de que los agentes automáticos de inteligencia artificial podrían prestar servicios a un costo casi nulo. El catalizador fue el lanzamiento de la plataforma de inteligencia artificial “Hazel”, capaz de generar estrategias fiscales y legales complejas sin necesidad de intervención humana. Esto causó grandes impactos en el sector. Al cierre de la jornada, empresas como Charles Schwab y Raymond James vieron cómo sus acciones caían en más del 7% y 8%, respectivamente. Además, la valoración de las acciones de St. James’s Place en Londres cayó en más del 20%.

Esta rotación no fue simplemente una venta de tecnología. Fue una transferencia selectiva de los “perdedores en el ámbito de la IA” hacia los “ganadores en el sector de la infraestructura de la IA”. Se trata de gigantes del sector de semiconductores y empresas especializadas en software que están sentando las bases para esta nueva era. Sin embargo, la imagen general del mercado muestra un cambio más complejo. Mientras que gigantes tecnológicos como Microsoft y Amazon siguen siendo focales, el dinero también está saliendo del corazón del sector tecnológico. Esta rotación se ha visto intensificada por la volatilidad del mercado; el fondo de inversión relacionado con el sector de software tecnológico ha caído un 23% en lo que va de año. Ahora, el flujo de capital se extiende más allá del sector puro de tecnología. Los inversores han pasado a invertir en sectores que han logrado recuperarse y beneficiarse de las inversiones impulsadas por la IA. Las acciones del sector energético han aumentado un 22% este año; las acciones de materiales e industria han aumentado un 15% y un 14%, respectivamente. Incluso productos defensivos como Walmart han alcanzado máximos históricos.

Se observa un contraste marcado cuando se mira hacia el este. En China, el clima es mucho más positivo. Los inversores buscan aquellos negocios que se perciben como ganadores de la tecnología de IA. La IA se considera, por lo tanto, una herramienta para el crecimiento, y no algo que represente una amenaza para las empresas tradicionales. Las empresas locales que han lanzado nuevos modelos son favoritas entre los inversores. Acciones como las de MiniMax y Zhipu han aumentado más del doble en febrero. Este contraste refleja una situación estructural diferente: las restricciones regulatorias protegen a las empresas locales que utilizan la tecnología de IA, lo que fomenta el optimismo en lugar de la ansiedad.

En resumen, el mercado se divide en dos grupos de intereses. Un grupo considera que la implementación de este sistema causará una disrupción inmediata y dolorosa en las empresas que ofrecen servicios con altos márgenes de ganancia. El otro grupo, por su parte, prefiere invertir en sectores donde ya se está construyendo la infraestructura necesaria para el uso de la IA, o en sectores que han quedado atrás en términos de desarrollo tecnológico. La rotación violenta del 18 de febrero fue el primer indicio importante de esta división entre los diferentes grupos de intereses. El posterior flujo de inversiones hacia los sectores de materiales, energía e industria demuestra que la división se está ampliando.

Los precios reales: ganancias, valoración y la brecha entre las expectativas y los hechos

La rotación violenta de los materiales, la energía y las industrias no ha logrado mejorar la situación del mercado en general. En realidad, los índices siguen estancados, lo que indica que las buenas noticias ya han sido incorporadas en los precios de las acciones. El Technology Select Sector ETF (XLK) ha perdido valor.3.11% desde el inicio del añoY el Nasdaq 100 también ha caído.0.94%Esta situación de inestabilidad, en lugar de una verdadera recuperación del mercado, es el estado actual del mismo. Los inversores han estado frustrados durante semanas; los datos económicos positivos y los informes sobre resultados empresariales sólidos no han logrado provocar un aumento en los precios de las acciones, porque simplemente no eran lo suficientemente sorprendentes.

Esto crea una tensión crítica en el mercado. El mercado está asignando precios a dos narrativas opuestas al mismo tiempo. Por un lado, ha absorbido el miedo a la disrupción causada por la inteligencia artificial en los servicios con altos márgenes de ganancia, como se puede ver en las fuertes ventas. Por otro lado, el mercado se dirige hacia sectores como la energía e industria, que se consideran más estables y con perspectivas claras de obtener ganancias. Esta rotación favorece a las empresas que tienen mayor capacidad para generar ganancias y mejor calidad en sus resultados financieros. Se trata de un cambio respecto a las grandes empresas con altos rendimientos pero también altos riesgos, algo que ocurrió en 2025. Los inversores buscan estabilidad después de un período en el que las valoraciones eran muy elevadas.

Sin embargo, la brecha entre las expectativas sigue existiendo. Como señala el comité de inversiones de Morgan Stanley,Los mercados desean tener pruebas más claras de que los enormes gastos en IA se traducirán en retornos duraderos.El mero gasto ya no es un catalizador suficiente para impulsar las inversiones. El mercado exige que las inversiones de hoy generen ganancias atractivas en el futuro. Esta incertidumbre hace que los inversores busquen alternativas más seguras, alejándose del corazón del sector tecnológico, donde los retornos son aún especulativos, y opten por acciones que ofrezcan resultados más tangibles y a corto plazo.

En resumen, el “comercio relacionado con la IA” es una fuerza real, pero su impacto se ve filtrado a través de un mercado que ya está escéptico. La rotación hacia los sectores relacionados con la IA y los sectores defensivos representa una apuesta por la calidad y la viabilidad de las soluciones propuestas, y no un salto ciego hacia el futuro. Para que los índices puedan subir más, es necesario que haya sorpresas positivas en el mercado: ya sea que los desarrolladores de infraestructuras relacionadas con la IA demuestren su eficacia, o que los adoptantes logren los beneficios de productividad prometidos. Hasta entonces, lo que prevalece en el mercado es una actitud cautelosa, no una nueva dirección decidida.

La asimetría: ¿Qué queda por jugar?

La rotación ahora es una característica duradera del mercado. Pero su sostenibilidad depende de una asimetría crucial. Las transacciones se realizan con el objetivo de lograr la perfección en ambas partes. Por un lado, la caída en los “perdedores de la tecnología AI” supone que la disrupción es inminente e irreversible. Por otro lado, el aumento en los “ganadores de la infraestructura AI” implica que sus grandes inversiones generarán retornos igualmente significativos y duraderos. La actividad actual del mercado indica que está esperando pruebas que resuelvan esta tensión.

El factor clave para lograr un cambio duradero es la existencia de pruebas claras de que los gastos actuales en inteligencia artificial se traducen en ganancias en el futuro. Como se mencionó anteriormente…Los mercados necesitan pruebas más claras de que los grandes gastos en tecnologías de IA se traducirán en rendimientos duraderos.Se trata de la brecha de expectativas que impulsa la rotación hacia otras empresas además de las tecnológicas de nivel máximo. Hasta que los informes corporativos proporcionen datos concretos sobre los costos de integración de la inteligencia artificial y sus efectos en los ingresos, el mercado sigue siendo vulnerable a cambios inesperados. Si las pruebas son convincentes, la rotación hacia las empresas de infraestructura podría continuar. Pero si las pruebas son insuficientes o se retrasan, toda esta estrategia enfrentará una prueba de credibilidad.

Un riesgo importante es que la expansión de la aplicación de la inteligencia artificial en el sector de la infraestructura se vuelva excesiva, lo que haría que los “perdedores” en este sector logren recuperarse con el tiempo. La liquidación de las empresas del sector de gestión de activos y bienes raíces fue violenta, pero esto se debió a un miedo específico: el miedo de que la experiencia humana se vaya obsoviando. Ese miedo es real, pero puede no ser inmediato. Si la adopción de la inteligencia artificial en estos sectores es más lenta de lo que se temía, o si los roles de asesoramiento humano evolucionan en lugar de desaparecer, la descuento en la valoración actual podría ser excesivo. La asimetría aquí radica en que el lado negativo para los ganadores en el sector de la infraestructura es un ralentizamiento del crecimiento, mientras que el lado positivo para los perdedores es una recuperación de las márgenes y las tasas de dividendos.

Desde una perspectiva de pensamiento de segundo nivel, el mercado asigna un resultado binario a las opciones disponibles. La mejor opción es apostar por los “adoptores de AI” – es decir, los sectores de energía, materiales e industria que ya están experimentando aumentos significativos en su productividad. Su elección se basa en la calidad y la viabilidad de las soluciones ofrecidas por la IA, no en las retribuciones especulativas. Sin embargo, los verdaderos ganadores probablemente sean aquellos que puedan demostrar que la IA es una fuente de beneficios, y no simplemente un centro de costos. Por ahora, el mercado se encuentra en una fase de espera, buscando la primera señal clara de que la implementación de la IA está generando los beneficios prometidos.

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