Evaluación del riesgo de recesión en 2026: Un análisis estructural para el estratega macroeconómico

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porRodder Shi
miércoles, 25 de febrero de 2026, 3:28 am ET6 min de lectura

La situación económica para el año 2026 se caracteriza por una marcada diferencia entre la resiliencia general de las empresas y la debilidad estructural subyacente. Por un lado, los balances financieros de las empresas siguen siendo sólidos, y los gastos en capital impulsados por la inteligencia artificial son el factor que está liderando el crecimiento. Por otro lado, los mecanismos del ciclo económico muestran claras señales de desaceleración. El riesgo principal no es una caída repentina, sino un período prolongado de recesión, lo cual dejará secuelas duraderas en los mercados laborales y en la productividad.

El primer indicador de alerta es el Índice Económico Líder del Conference Board. El índice…Se mantuvo en niveles bajos durante el quinto mes consecutivo en diciembre de 2025.Esto marca un período de estabilidad en términos de crecimiento económico a corto plazo. Aunque el aumento reciente en los permisos de construcción y la diferencia positiva entre las rentabilidades de los activos han contribuido a contrarrestar esta situación, la tendencia general es clara: la economía está orientándose hacia un período de contracción. Esto indica que habrá una desaceleración en la inversión y en la confianza de los consumidores en los próximos trimestres.

Esta blandura se hace más evidente en el mercado laboral. La tasa de desempleo sigue siendo constante, lo que oculta una fragilidad mucho mayor en la economía. El crecimiento de los empleos ha disminuido significativamente, y los nuevos empleados son muy concentrados en un pequeño número de posiciones.La gran mayoría del crecimiento laboral en la primera mitad de 2025 se ha limitado a una sola industria: los servicios educativos y de salud.Esto crea una economía en forma de “K”: un sector se expande, mientras que otros se contraen o se estancan. Esto da como resultado una cifra de desempleo que parece estable, pero en realidad no lo es. Lo real es que el entorno para los trabajadores se vuelve cada vez más difícil, ya que las bajas tasas de participación de la fuerza laboral indican que el mercado laboral está perdiendo su fortaleza cíclica.

En este contexto, la rentabilidad de las empresas se enfrenta a un entorno desafiante. Las presiones inflacionarias persistentes siguen siendo un obstáculo, mientras que la Reserva Federal ha detenido su ciclo de relajación monetaria. Los documentos del FOMC de enero indican que el comité está…En espera.Se espera que la mayoría de las principales bancos centrales concluyan sus ciclos de relajación de las tasas de interés a principios del año. Esto crea un entorno difícil para los sectores que dependen de los costos de endeudamiento, ya que el alto en las reducciones de tasas elimina uno de los factores clave que impulsan el crecimiento de las ganancias. Como resultado, las inversiones en IA podrían contribuir al crecimiento en ciertos sectores, pero las márgenes empresariales en general se ven presionadas por costos más elevados y condiciones financieras más restrictivas.

En resumen, se trata de un equilibrio frágil. La economía es lo suficientemente resiliente como para evitar una caída brusca, pero los factores estructurales negativos –indicadores económicos débiles, mercado laboral polarizado y pausa en la política monetaria– son suficientes para provocar una recesión leve. El riesgo es que esta recesión, causada por efectos de histéresis, pueda prolongarse, lo que traería daños duraderos en el empleo y en la producción potencial.

El marco de riesgo de recesión: La cuantificación de la probabilidad del 35%

La probabilidad del 35% estimada por J.P. Morgan Global Research no es algo sencillo de predecir. Se trata de una evaluación precisa de un riesgo complejo y multifacético. Este número, que se aplica tanto a la economía estadounidense como a la económica mundial en general, destaca que existe una posibilidad real de recesión, no solo una posibilidad remota. El tema persistente de la inflación persistente, que J.P. Morgan considera una condición dominante, es un factor importante en esta predicción. Esto indica que el proceso de disminución de la inflación en 2024 y 2025 podría ser incompleto, lo que obligará a los bancos centrales a mantener políticas restrictivas durante más tiempo de lo que las mercados esperaban. Esto crea un riesgo directo de recesión, ya que los altos costos de endeudamiento pueden dificultar la inversión y el gasto de los consumidores.

Al analizar más a fondo las posibilidades de una recesión, se obtiene un panorama más detallado y preocupante. Un modelo bayesiano de tipo Markov-switching, que analiza los ciclos económicos históricos, indica que el riesgo de una recuperación completa después de la recesión es bajo. Este escenario, en el que la economía experimenta una caída brusca y luego vuelve rápidamente a su nivel anterior, fue el patrón observado durante la crisis causada por la pandemia. El modelo sugiere que es más probable que ocurra un resultado diferente: una situación de daño duradero, o algo similar a lo que ocurre en el caso de una recesión estructural. Esto está en línea con nuestra análisis previa sobre el mercado laboral frágil y los indicadores económicos débiles. En un escenario de tipo “L”, la economía nunca logra recuperarse completamente a su nivel anterior. Las secuelas de un período prolongado de debilidad en el crecimiento del empleo y en la participación de la fuerza laboral podrían causar una reducción permanente en el potencial productivo de la economía. El riesgo no es solo un retroceso temporal, sino también una degradación estructural de la economía.

Esta preocupación por el futuro se refleja también en el ámbito regulatorio. Los escenarios de prueba de estrés definidos por la Reserva Federal implican una recesión grave, con un índice de desempleo del 10%. Se trata de un escenario hipotético, pero muy realista, diseñado para poner a prueba la capacidad de recuperación de los grandes bancos. El hecho de que los reguladores estén planificando una situación tan negativa –con una disminución del 30% en los precios de las casas y un colapso del 39% en los valores inmobiliarios comerciales– demuestra el enfoque institucional en la preparación para situaciones adversas. Es una clara señal de que la probabilidad de una recesión no es simplemente una predicción del mercado; es una base para la gestión del riesgo sistémico.

En resumen, se trata de un marco de riesgos elevados y asimétricos. La probabilidad del 35% refleja la mayor probabilidad de que ocurra una recesión, debido a la inflación persistente y a un descenso en las medidas de relajación monetaria. El modelo sugiere que esta recesión podría no ser un rápido retorno al crecimiento, sino que podría causar daños duraderos. Además, los test de resistencia regulatoria confirman que el sistema está siendo sometido a pruebas para evaluar el escenario más probable. En este contexto, el riesgo principal no es una colapso repentino, sino un período prolongado de recesión, algo difícil de superar.

Implicaciones financieras y políticas: mercado, balance general y impacto en las políticas

Los riesgos macroeconómicos se traducen en presiones tangibles sobre los mercados financieros, los balances de las empresas y el panorama normativo. La decisión de la Reserva Federal de retrasar el cálculo de los márgenes de capital hasta el año 2027 proporciona una oportunidad política, pero no elimina la necesidad de que los bancos gestionen su capital de manera prudente, en caso de una posible recesión. El Consejo ha tomado esa decisión.Se mantuvieron los requisitos actuales en cuanto a los límites de capital para el manejo de la tensión hasta el año 2027.Se señala la necesidad de incorporar las opiniones del público en los nuevos modelos de supervisión. Esta pausa ofrece estabilidad al sector bancario, pero los escenarios de prueba sigue siendo muy severos. La prueba para el año 2026 supone una tasa de desempleo máxima del 10%, una disminución del 30% en los precios de las casas y un colapso del 39% en los valores de los bienes raíces comerciales. En la práctica, esto significa que los bancos deben seguir planeando para el posible año 2027, cuando se calcularán los nuevos límites de seguridad, mientras enfrentan un entorno volátil donde las pérdidas crediticias podrían aumentar significativamente.

Esta calma regulatoria contrasta con la fragilidad que se está generando en el mercado laboral. La aparente estabilidad del índice de desempleo se debe a…Desaceleración equilibrada en la oferta y la demanda de trabajo.Esto oculta una situación de debilitamiento para los trabajadores. Los datos muestran que el crecimiento del empleo se ha concentrado en un solo sector: la educación y los servicios de salud. Por otro lado, otros sectores han registrado una disminución en su actividad económica. Lo que es aún más preocupante es que la disminución en la participación de la fuerza laboral indica que los trabajadores están retirándose del mercado. Esta situación cíclica podría acelerar las pérdidas de empleos si el crecimiento económico se detiene. Esto genera vulnerabilidad en los gastos de consumo y en los planes de contratación de empresas, ya que estos están bajo presión debido a los altos costos y a la pausa en las medidas monetarias.

La política monetaria en sí se encuentra en un estado de suspensión deliberada. La Reserva Federal ha mantenido las tasas de interés estables desde su reunión de finales de enero. Los funcionarios de la Reserva Federal han citado como motivo para esta decisión…Estabilización del mercado laboralPero existen signos de incertidumbre en relación con la inflación. Dos funcionarios recientemente indicaron que no hay intención de cambiar las políticas monetarias en el corto plazo. Susan Collins, presidenta del banco de Boston, afirmó que “es bastante probable que sea apropiado mantener las políticas actuales durante algún tiempo”. Esta postura refleja una situación en la que el comité de política monetaria se mantiene inactivo, esperando evidencias claras de que los presiones inflacionarias están disminuyendo hacia el objetivo deseado. La pausa en las políticas monetarias elimina un factor importante que podría impulsar los ingresos y las inversiones, lo que obliga a una recalibración en toda la economía. Por ahora, la Fed está manejando un equilibrio delicado. Pero la falta de orientación clara aumenta la incertidumbre tanto para los mercados como para las empresas.

En resumen, se trata de un entorno marcado por riesgos gestionados y debilidades ocultas. El sistema bancario cuenta con un mecanismo de amortiguación para enfrentar los próximos dos años, pero los escenarios de estrés que enfrenta son graves. La aparente estabilidad del mercado laboral no es más que una ilusión; en realidad, no existe ninguna verdadera solidez en el mercado laboral. Además, la política monetaria está inmovilizada, lo que deja a la economía expuesta a cualquier tipo de shocks que puedan romper ese equilibrio frágil. Las implicaciones son claras: los mercados financieros deben asumir una mayor probabilidad de una recesión prolongada. Las empresas deben fortalecer sus balances para poder enfrentar los riesgos relacionados con el crédito y la demanda. Por otro lado, los responsables de la formulación de políticas están ganando tiempo, pero a costa de aumentar la incertidumbre en el futuro.

Catalizadores y puntos de vigilancia: La cronología del año 2026 y qué cosas deben ser monitoreadas.

El camino hacia el escenario del año 2026 depende de una serie de señales que indican cómo evolucionará la situación en el futuro. La configuración actual –un mercado laboral frágil, una Fed con políticas de apoyo y indicadores económicos débiles– crea un entorno muy complejo. Los datos y las comunicaciones relacionadas con las políticas económicas serán los principales factores que determinarán el curso de la economía. Los inversores deben vigilar estos tres factores clave para determinar si la economía está en proceso de enfrentar una situación difícil o si se encontrará en una fase de contracción económica prolongada.

En primer lugar, la trayectoria del Índice Económico Líder y la tasa de desempleo serán los indicadores más importantes para medir si se producirá un aterrizaje difícil. El Índice Económico Líder…Quinto descenso mensual consecutivo en diciembre.Es una clara señal de una contracción en el corto plazo. Un break sostenido en esta tendencia bajista, o una aceleración brusca en la caída, indicaría un deterioro en la confianza y en las inversiones. Igualmente importante es la tasa de desempleo; esta ha mantenido un nivel constante, pero oculta una debilidad subyacente. Los datos muestran que…Ralentización equilibrada en la oferta y la demanda de mano de obra.Pero, si el crecimiento del empleo se concentra en un solo sector, y la participación de la fuerza laboral disminuye, cualquier aceleración en las pérdidas de empleos, o un aumento en la tasa de desempleo que rompa su estabilidad reciente, sería una señal definitiva de un posible “aterrizaje difícil”.

En segundo lugar, hay que estar atentos a cualquier cambio en las declaraciones de la Reserva Federal, especialmente en cuanto al momento y el ritmo de cualquier posible reducción de las tasas de interés en el futuro. La postura actual de la Fed es de una actitud deliberada de espera. A finales de enero, el comité decidió mantener las tasas de interés estables. Los funcionarios de la Fed mencionaron varias razones para ello.Estabilización del mercado laboralPero hay una incertidumbre en torno a las posibilidades de inflación. Dos funcionarios recientemente indicaron que no existe ningún deseo de cambiar las políticas a corto plazo. La presidenta del Banco de Boston, Susan Collins, afirmó que “es muy probable que sea apropiado mantener las políticas actuales durante algún tiempo”. Esta comunicación es una señal clara de que la Fed adopta una actitud de espera. Cualquier cambio en el tono de las políticas, ya sea pasar de “mantenerlas” a “prepararse para reducirlas”, o viceversa, sería un cambio importante en las políticas monetarias. Los propios test de estrés realizados por la Fed asumen una recesión grave. Por lo tanto, la respuesta política de la Fed será un factor clave para determinar si ese escenario se producirá o se evitará.

Por último, es necesario evaluar el impacto de los desarrollos en las políticas geopolíticas y fiscales, como las decisiones relacionadas con los aranceles, sobre la inflación y las inversiones empresariales. La reciente decisión del Tribunal Supremo, que invalidó gran parte de los aranceles comerciales impuestos por el presidente Trump, ya ha provocado una reacción por parte del presidente, quien ha decidido imponer aún más aranceles. Aunque los funcionarios han señalado que esto probablemente no tendrá un impacto significativo, la incertidumbre en las políticas comerciales sigue siendo un problema persistente. Los aranceles pueden influir directamente en la inflación, complicando así la tarea de la Reserva Federal. Además, cualquier escalada en las tensiones comerciales o nuevas medidas fiscales podrían debilitar las inversiones empresariales, que ya se encuentran bajo presión debido a los altos costos y al retraso en las medidas monetarias. Estas perturbaciones externas podrían ser catalizadores que puedan romper el frágil equilibrio, ya sea provocando una nueva crisis inflacionaria o disminuyendo las inversiones en capital, lo cual a su vez podría afectar el crecimiento económico.

En resumen, se trata de una lista de tres señales interconectadas que pueden dar información sobre la situación económica. El LEI y la tasa de desempleo nos revelarán el pulso económico del país. La comunicación del Banco Central será clave para entender la respuesta política del gobierno. Además, los desarrollos geopolíticos y fiscales podrían generar shocks externos. El monitoreo de estos factores nos ayudará a determinar si las perspectivas para el año 2026 son positivas o si se prevé un período de recesión más grave y prolongado.

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