Evaluación del panorama de mercado para el año 2026: ¿Se trata del fin de esa tendencia de “todo a un precio reducido”, o bien de una nueva fase en el desarrollo del mercado?

Generado por agente de IAPhilip CarterRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 16 de enero de 2026, 3:28 pm ET4 min de lectura

La reunión de 2025 fue un acontecimiento histórico, tanto en términos de alcance como de magnitud. Por primera vez desde la pandemia, todas las categorías de activos registraron ganancias positivas. Los principales ejemplos de este fenómeno fueron los metales preciosos.

A lo largo del año, los mercados emergentes representaron el 34.4% del total en términos de dólares. Este “rally general” no fue un evento sin motivaciones específicas, sino más bien una alineación rara de fuerzas poderosas.Un cambio hacia condiciones financieras más flexibles, y un ciclo de innovación en el área de la inteligencia artificial que se extiende durante varios años. Este ciclo de innovación ha impulsado las acciones relacionadas con la tecnología, así como una mayor disposición al riesgo por parte de los inversores.

Este entorno creó un fuerte impulso para los activos de riesgo. Los mercados desarrollados lograron superar la caída repentina que ocurrió al inicio del año. Al final del año, el S&P 500 ganó un 17.9%. Los bonos globales también tuvieron ganancias sólidas, con un aumento del 8.2% en términos de dólares. Esto se debió a que los bancos centrales continuaron con la normalización de sus políticas monetarias. La fortaleza de esta recuperación se debió a una combinación única de políticas estimulantes, una debilitación del dólar y un aumento en los gastos de capital, lo que permitió que las inversiones corporativas siguieran creciendo.

Sin embargo, bajo esta apariencia de beneficios universales, persistía una notoria fragilidad. La recuperación del mercado crediticio ocultaba, en realidad, un alto nivel de estrés en los mercados financieros. Mientras que los diferenciales de los bonos de alto rendimiento disminuían, lo que indicaba una mejora en el apetito de riesgo de los inversores, la situación fundamental de esa deuda seguía empeorando.

A lo largo del año, esta divergencia entre spreads bajos y tasas de incumplimiento en aumento es un señal clásica de que el mercado está asignando precios basados en la perfección, mientras ignora los factores fundamentales que se están deteriorando.

En resumen, el rally de 2025 fue un fenómeno poderoso, pero estructuralmente frágil. Fue impulsado por una combinación de factores como la huida hacia lo que es de calidad en términos geopolíticos, la relajación monetaria y un ciclo tecnológico transformador. Para los inversores institucionales, lo importante es que este tipo de situación puede no ser sostenible. El rally ha comprimido las primas de riesgo y elevado las valoraciones de las empresas, lo que hace que el mercado sea vulnerable a una reevaluación de los riesgos crediticios subyacentes y de la solidez de la narrativa de crecimiento impulsada por la inteligencia artificial. Por lo tanto, las condiciones para el año 2026 son de altas expectativas, pero con un trasfondo de fragilidad latente.

La tesis de inversión para el año 2026: la IA como el principal factor positivo, pero a qué precio.

La IA es, sin duda, el tema definitorio de los mercados de renta variable en el año 2026. Este consenso es casi universal entre todos los actores del sector institucional.

Mientras que el BlackRock Investment Institute afirma que la tecnología probablemente seguirá influyendo en los aranceles y en los factores macroeconómicos tradicionales. Se espera que la inteligencia artificial sea un factor importante para el crecimiento económico. Incluso empresas cautelosas como BCA Research mantienen una actitud neutral hacia las acciones, debido al riesgo de no aprovechar esta oportunidad.

La previsión de mercado más concreta proviene de Goldman Sachs. Según esta empresa, la adopción de la IA constituirá la base fundamental para que se mantenga un mercado en ascenso. La firma proyecta que el índice S&P 500 continuará creciendo.

Esto se debe a un aumento del 12% en los beneficios por acción. Esta previsión parte de la suposición de que habrá un crecimiento económico saludable y que la Reserva Federal mantendrá una política monetaria más relajada. Se espera que el aumento en la productividad gracias al uso de la inteligencia artificial contribuya al aumento de las ganancias corporativas.

Sin embargo, esta estrategia alcista conlleva un riesgo significativo. Los enormes gastos de capital necesarios para la adopción de la inteligencia artificial son una espada de doble filo. Mientras que esto fomenta el crecimiento en el corto plazo, también aumenta la capacidad de las empresas para obtener beneficios y, al mismo tiempo, plantea el riesgo de que los primeros en utilizar esta tecnología no logren obtener los mismos resultados que las empresas que lo hacen desde hace tiempo. Este tipo de desarrollo de infraestructura requiere mucho capital, lo que genera un riesgo estructural que podría disminuir los márgenes de ganancia y la calidad de los resultados financieros. Esto, a su vez, podría socavar el mismo crecimiento financiero que sostiene las valoraciones actuales. Para los inversores institucionales, la situación es clara: la inteligencia artificial es el principal factor positivo, pero el costo de aprovecharla introduce un nuevo nivel de riesgos financieros y operativos que deben ser monitoreados.

Rotación de sectores y construcción de carteras en un entorno de alto valor

La dinámica estilística del evento de 2025 fue un verdadero ejemplo de divergencia. Mientras que…

En la mayoría de los otros mercados desarrollados, se han dado prioridad a los estilos de inversión de tipo valor. Como resultado, las retribuciones globales son muy similares: el 21,3% y el 21,6%, respectivamente. Este patrón sugiere que en este mercado, la búsqueda de rendimientos y de inversiones de tipo valor ha sido una tendencia constante, aunque temporalmente eclipsada por otras consideraciones. Al ingresar al año 2026, esa dinámica podría volver a ganar importancia. Dado que la narrativa sobre el crecimiento impulsado por la IA ya está completamente incorporada en los precios de las acciones, la atención de los inversores institucionales probablemente se centrará en identificar la próxima fuente de ganancias extra: las acciones de tipo valor.

Esta rotación no es simplemente una transacción táctica. Se trata de una respuesta estructural al entorno del mercado, caracterizado por una concentración excesiva de capital y valoraciones elevadas. El S&P 500 cotiza ahora con un IPC futuro de 22 veces el valor real del activo, lo cual coincide con el pico del año 2021. Además, este valor se acerca al múltiplo de la era de la burbuja de los años 2000. Lo más importante es que…

Esta concentración extrema implica un riesgo significativo, ya que el destino del portafolio depende en exceso de unas pocas acciones. En este caso, es esencial adoptar un enfoque de “compra con convicción”. El principal riesgo radica en la posibilidad de no tener suficiente exposición a las tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial; en otras palabras, se está asignando el capital de manera inadecuada dentro del portafoligo.

La creciente competencia y la intensidad de los gastos relacionados con la adopción de la inteligencia artificial inevitablemente ejercerán presión sobre las margen y la calidad de los ingresos de muchos participantes en este mercado. Para los inversores institucionales, es necesario buscar opciones que se alejen de los sectores y empresas más caros y competitivos, hacia aquellos donde las valoraciones ofrezcan una mayor prima de riesgo. El objetivo es construir un portafolio que aproveche las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial, al mismo tiempo que se reduzca el riesgo, teniendo en cuenta la fragilidad del mercado actual.

Catalizadores y riesgos: La lista de vigilancia para el año 2026

El plan de acción institucional para el año 2026 depende del monitoreo de un conjunto específico de factores y riesgos. Aunque la tendencia positiva relacionada con la inteligencia artificial constituye el principal indicador de dirección, el camino que seguirá el mercado estará determinado por la interacción de tres factores clave.

En primer lugar, las políticas y datos económicos de la Fed siguen siendo el principal factor macroeconómico que influye en la situación. La configuración actual supone que la Fed mantendrá una actitud cautelosa y que el crecimiento económico seguirá estable. Goldman Sachs hace predicciones al respecto.

La Fed podría reducir los tipos de interés en dos ocasiones, lo cual apoyaría los valores elevados del mercado. Sin embargo, las altas valuaciones del mercado, con un cociente P/E de 22, hacen que el mercado sea muy sensible a cualquier cambio en las políticas monetarias. El principal riesgo es que la política monetaria se vuelva más restrictiva o que el crecimiento económico sea más lento de lo esperado, lo cual podría cambiar abruptamente el precio de los activos. Para la construcción de carteras, esto significa que los inversores deben concentrarse en la gestión de la liquidez y la duración de los activos, ya que la capacidad del mercado para mantener su aumento en los precios está directamente relacionada con la solidez de este entorno político favorable.

En segundo lugar, las tendencias de gasto en inversiones de capital relacionadas con la IA y la calidad de los resultados económicos de las empresas son el verdadero test para la eficacia de esta tecnología. El optimismo es generalizado, pero los beneficios no están garantizados. Los enormes gastos de capital necesarios para adoptar la IA son un arma de doble filo: mientras que impulsan el crecimiento a corto plazo, también aumentan el riesgo de disminución de los retornos obtenidos. Lo importante ahora es determinar si estos gastos se traducen en un aumento significativo en la productividad, y, lo más importante, en un crecimiento sostenible de las ganancias de las empresas. Como se ha mencionado anteriormente…

Porque el crecimiento de las ganancias que respaldan la previsión del 12% del índice S&P 500 debe concretarse. Cualquier señal de reducción de las márgenes o de decepciones en las ganancias podría desafiar directamente las altas valoraciones del mercado, y podría provocar una retirada de las acciones de los sectores más caros.

En tercer lugar, los brotes geopolíticos y los cambios en las políticas comerciales representan riesgos convencionales, pero persistentes, para el flujo de inversión actual. Aunque el auge de la IA y las políticas de apoyo que la respaldan constituyen un contrapeso efectivo, estos no son riesgos nuevos. Como señala una perspectiva, las preocupaciones relacionadas con la geopolítica y las barreras comerciales siguen siendo motivos de inquietud. Una escalada repentina podría perturbar las cadenas de suministro mundiales y generar volatilidad, lo cual podría impulsar una tendencia hacia activos de mejor calidad. Esto pondría a prueba la capacidad del mercado para manejar tales situaciones, así como la solidez de la narrativa relacionada con la IA. Para los inversores institucionales, esto resalta la necesidad de tener un portafolio que no se base únicamente en una sola temática, manteniendo también una exposición a activos defensivos y sectores que sean menos sensibles a los shocks externos.

En resumen, el año 2026 es un año en el que existe una gran confianza en un tema específico, pero la estabilidad del entorno que lo sustenta es baja. Lo importante es estar atentos a la paciencia del Banco de la Reserva, a la calidad de los resultados obtenidos por las empresas relacionadas con la inteligencia artificial, y a las condiciones geopolíticas. Cualquiera de estos factores puede influir en el equilibrio entre riesgo y recompensa para todo el mercado.

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Philip Carter
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