Evaluación de la inversión de 100 mil millones de dólares en el petróleo venezolano: Un marco de análisis para estrategas macroeconómicos

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 9 de enero de 2026, 9:14 pm ET4 min de lectura

La promesa hecha por el presidente Trump esta semana de que las compañías petroleras estadounidenses gastarán…

Reconstruir el sector energético de Venezuela es una decisión política de gran importancia. Se presenta como un acuerdo para desbloquear las mayores reservas de petróleo del mundo y reducir los precios del gas. El objetivo es aprovechar el cambio geopolítico que se produjo tras la captura de Nicolás Maduro. Sin embargo, la brecha entre esta visión audaz y la realidad inmediata de la industria es enorme.

El enfoque principal de la administración es bastante claro: las principales empresas estadounidenses financiarán la reconstrucción, mientras que los Estados Unidos se encargarán de controlar las ventas del petróleo. Pero la recepción que ha recibido este plan ha sido de escepticismo cauteloso. El director ejecutivo de ExxonMobil hizo el comentario más negativo, señalando que Venezuela actualmente…

Su advertencia se basa en una historia de incautaciones de activos, así como en los enormes riesgos operativos y políticos que todavía existen, incluso bajo una nueva dirección interina. Este punto de vista es compartido por analistas que proyectan que la cantidad inicial de capital invertido por los actores más pequeños y ágiles será moderada, probablemente en el rango de 50 millones de dólares.

La tesis es clara: el objetivo de los 100 mil millones de dólares constituye una señal política, cuyo objetivo es ganar apoyo y establecer una ambición a largo plazo. En la práctica, el desembolso real de capital será solo una pequeña parte de esa cantidad, y esto ocurrirá a lo largo de varios años, a medida que se superan los obstáculos estructurales. El camino hacia adelante requiere no solo un cambio en el gobierno, sino también un cambio fundamental en el entorno de las inversiones, en la claridad regulatoria, y en la resolución de las disputas relacionadas con la deuda que han impedido que importantes actores invirtan en este sector durante años. Por ahora, este compromiso sienta las bases, pero la opinión del mercado sigue siendo de espera.

El cálculo geopolítico y los obstáculos estructurales

La justificación estratégica de la acción de los Estados Unidos es, sin duda, convincente. La afirmación del presidente Trump de que combinar las acciones de Venezuela…

Con la producción estadounidense, los dos países obtendrían el 55% del petróleo mundial. Esto representa una amenaza directa para el dominio energético mundial. El potencial beneficio sería un gran impacto en el suministro de petróleo a largo plazo. J.P. Morgan proyecta que, con nuevas inversiones, la producción de Venezuela podría aumentar significativamente.Se trata de una transición política, con un potencial a largo plazo de 2.5 millones de barriles por día. Esto representaría un riesgo significativo para las perspectivas del suministro mundial de petróleo y podría ayudar a mantener los precios en rangos históicamente más bajos.

Sin embargo, el camino desde este cálculo geopolítico hasta la producción real está obstaculizado por enormes dificultades estructurales. La primera de ellas es la enorme dificultad operativa que implica restablecer un sistema ya en declive. Las campos petrolíferos de Venezuela…

Durante años, su producción en los últimos años ha sido de aproximadamente un millón de barriles al día, lo cual representa una fracción de su potencial. La infraestructura se encuentra en estado de deterioro, lo que requiere no solo capital, sino también un reinicio completo de la logística relacionada con el transporte de petróleo pesado. Además, existe el problema sin resolver de las deudas históricas. Empresas importantes como Exxon han luchado por recuperar miles de millones de dólares debido a la nacionalización del sector petrolero en 2007.Crea una aversión al riesgo profunda que no puede ser ignorada con un nuevo gobierno interino.

La limitación más evidente es la falta de financiamiento. Aunque el compromiso de los Estados Unidos, de 100 mil millones de dólares, representa un objetivo ambicioso, este aún está muy lejos de cubrir las necesidades de capital. Rystad Energy estima que se necesitarían 183 mil millones de dólares para desarrollar completamente los recursos petroleros de Venezuela. Esto significa que el compromiso inicial de los Estados Unidos cubrirá menos del 60% de la inversión total requerida. La realidad es que, incluso si las grandes empresas finalmente se involucran, la implementación del proyecto será un proceso gradual y a lo largo de varios años. La cifra de 100 mil millones de dólares es un indicador político y una aspiración a largo plazo, no un plan de financiamiento a corto plazo. Los obstáculos estructurales —operativos, logísticos y financieros— harán que cualquier aumento en la producción sea gradual, y el objetivo de obtener el 55% del mercado mundial de petróleo seguirá siendo un objetivo lejano y condicional.

Realidades financieras y de mercado

El cálculo financiero de las compañías petroleras estadounidenses se basa en beneficios asimétricos. Los principales beneficiarios serán aquellas empresas que ya tienen costos incobrables en Venezuela, como Chevron, que aún opera allí. Para estas compañías, la transición política ofrece la oportunidad de recuperar parcialmente sus activos incobrados y lograr un ligero aumento en su actividad operativa, posiblemente durante la primera mitad de este año. Esto representa un beneficio directo para los compromisos a largo plazo ya establecidos por estas empresas. En cambio, para otras compañías, como ExxonMobil, el cálculo financiero sigue siendo negativo. Como dijo el CEO Darren Woods, el entorno actual no es favorable para estas compañías.

El camino hacia cualquier tipo de participación en el futuro requiere una reforma radical de los marcos comerciales, las protecciones legales y las leyes relacionadas con los hidrocarburos. Este proceso llevará años en su ejecución y no está garantizado.

El cronograma de producción realista, según lo proyectado por J.P. Morgan, es un aumento gradual y controlado. La empresa estima que la producción en Venezuela podría alcanzar un nivel realista.

Se trata de una transición política estable. Se trata de un aumento significativo en comparación con el nivel actual, que es de aproximadamente 750,000 barriles por día. Pero esto sigue siendo una pequeña parte del potencial del país. La visión a largo plazo, de 2.5 millones de barriles por día durante la próxima década, depende de reformas institucionales sostenidas y de inversiones masivas a lo largo de varios años. La fase inicial consistirá en reiniciar el sistema, no en expandirlo.

Crucialmente, se espera que el mercado mundial de petróleo absorba esta cantidad adicional de suministro sin que se produzca un aumento repentino en el volumen de oferta. Actualmente, el mercado enfrenta un exceso estructural de suministro, y las políticas de OPEC+ constituyen un mecanismo natural para estabilizar los precios. El grupo ha demostrado su disposición a controlar la producción para estabilizar los precios; por lo tanto, la adición de barcos de Venezuela no representaría un impacto repentino, sino más bien un aumento gradual y controlado en el suministro. Esta capacidad de absorción es clave. Esto significa que el riesgo relacionado con el aumento del suministro es real, pero también está contenido y se produce de manera gradual. Para los inversores, esto implica que cualquier presión sobre los precios del petróleo debida a este nuevo suministro será un efecto a medio plazo, no un acontecimiento disruptivo inmediato. La reacción inicial del mercado ante las acciones militares de Estados Unidos subraya esta perspectiva: el riesgo relacionado con el nuevo suministro ya está incorporado en los precios, como un riesgo condicional a largo plazo.

Catalizadores, Riesgos y Escenarios a Futuro

El catalizador crucial para cualquier tesis de inversión es el establecimiento de un marco político y regulatorio estable y acogedor por parte del gobierno interino. Este aún no se ha logrado. Aunque la eliminación de Nicolás Maduro y la toma del poder por parte de la vicepresidenta Delcy Rodríguez crean un nuevo punto de partida, el liderazgo interino debe demostrar ahora su capacidad para proporcionar la estabilidad y las protecciones legales a largo plazo que exigen los inversores. Como señaló uno de los gerentes de cartera, los inversores querrán ver…

La reunión en la Casa Blanca esta semana destacó esa brecha: los ejecutivos reconocieron la oportunidad, pero dejaron claro que necesitarían ver cambios significativos en la situación actual. Sin este cambio fundamental, el compromiso de 100 mil millones de dólares sigue siendo una promesa política, y no un contrato comercial.

Los principales riesgos relacionados con este escenario son de varias naturalezas. El primer problema es el tema sin resolver relativo a las sanciones estadounidenses y la deuda histórica. La administración ha minimizado las posibilidades de recuperar los miles de millones de dólares adeudados como resultado de la nacionalización del sector en 2007.

Esto constituye un gran obstáculo para empresas como Exxon y ConocoPhillips, que todavía luchan por recuperar esos activos. En segundo lugar, está la complejidad logística de los hidrocarburos pesados en Venezuela. La infraestructura se describe como “en mal estado”, y volver a establecer un sistema logístico adecuado para el transporte de este tipo de petróleo representa una tarea de ingeniería que lleva años, y no algo que se pueda resolver de forma rápida. En tercer lugar, existe el riesgo de reacciones geopolíticas negativas. Las potencias regionales, especialmente aquellas con vínculos históricos con Venezuela, podrían considerar que el control estadounidense sobre la extracción de petróleo sea una expansión inaceptable del influjo estadounidense, lo que podría complicar el entorno operativo.

Para los inversores, las métricas orientadas al futuro son claras. Es necesario monitorear el ritmo de los compromisos de capital inicial por parte de las empresas importantes; es probable que estos compromisos sean modestos y progresivos, a medida que las empresas más pequeñas experimentan primero. También es importante seguir el cronograma de aumento de la producción. El objetivo realista a corto plazo es…

Se trata de una transición estable. Finalmente, hay que estar atentos a cualquier cambio en la política de los Estados Unidos hacia las ventas de petróleo de Venezuela, ya que el objetivo declarado del gobierno es que el país “acuerde colaborar exclusivamente con los Estados Unidos en materia de producción de petróleo”. En resumen, el camino para liberar las reservas de Venezuela está lleno de obstáculos políticos, legales y operativos. El catalizador son las acciones del gobierno interino, no la retórica política. Hasta que estas acciones proporcionen garantías creíbles, la inversión en Venezuela se mantiene en estado de espera.

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Julian West

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