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El sector de los supermercados en el Reino Unido ha sido durante mucho tiempo un indicador clave de la resiliencia del comercio minorista. Sin embargo, el año 2025 ha puesto de manifiesto las crecientes vulnerabilidades, especialmente para empresas con un alto nivel de endeudamiento, como Asda. Con su carga de deuda y sus problemas operativos cada vez más graves, la fragilidad financiera de Asda plantea preguntas cruciales sobre su capacidad para lograr una transformación sostenible. Este análisis examina el perfil de riesgo crediticio de Asda, lo compara con otros competidores como Tesco y Sainsbury’s, y evalúa las tendencias generales de reestructuración que están transformando el sector.
La situación financiera de Asda ha empeorado significativamente en los años 2024-2025, marcada por una serie de descensos en la calificación crediticia y un declive en la rentabilidad. En noviembre de 2025, Fitch rebajó la calificación de la deuda a largo plazo del minorista a ‘B’, lo que lo sitúa claramente en una categoría de deudores insolventes. S&P también hizo lo mismo en diciembre, citando razones relacionadas con la situación financiera del negocio.
Y resultados del tercer trimestre más débiles de lo esperado. La deuda de la empresa sigue siendo elevada, en torno a los 5,7 mil millones de libras. Además, hay obligaciones por valor de 900 millones de libras que vencen en 2028, incluyendo importantes compromisos hacia su antiguo propietario, Walmart.La rentabilidad también ha disminuido. Fitch proyecta que el EBITDA caerá a 860 millones de libras en 2025, desde 1,5 mil millones de libras en 2024. Esto se debe a las reducciones de precios y a las inversiones en mejoras de la cadena de suministro. Mientras tanto, la cuota de mercado de Asda ha disminuido al 11,6 %, en comparación con el 12,7 % cuando Allan Leighton asumió el control en noviembre de 2024. Los acuerdos de venta y arrendamiento de las tiendas, cuyo objetivo era liberar capital, en realidad han aumentado las obligaciones de alquiler y reducido el flujo de efectivo libre, lo que ha agravado la situación financiera de la empresa.
Las dificultades de Asda contrastan con la relativa estabilidad de Tesco, que sigue siendo el supermercado más grande del Reino Unido en términos de ingresos.
Aunque las métricas de crédito de Tesco no se divulgan públicamente, su posición dominante en el mercado y su escala operativa probablemente la protejan de los riesgos de crédito que afectan a Asda. Por su parte, Sainsbury’s presenta un ejemplo de recuperación parcial. Su calificación crediticia mejoró de CCC en julio de 2022 a B- para diciembre de 2025. Sin embargo, su probabilidad de incumplimiento sigue siendo volátil; alcanzó un punto máximo del 0.346 en abril de 2025, antes de estabilizarse en 0.219. La relación de deuda con EBITDA de Sainsbury’s se estima en 2.5 veces, algo respaldado por un fuerte flujo de efectivo libre. No obstante, la transformación continua de su negocio Argos y la terminación de la asociación con JD.com destacan los desafíos estructurales que enfrenta Sainsbury’s.Las presiones en todo el sector son evidentes. La creciente inflación en los precios de los productos alimenticios ha aumentado el volumen de compras, pero no ha compensado la disminución en las ventas. En cambio, comercios como Aldi y Lidl han logrado ganar cuota de mercado. El sector minorista en el Reino Unido sigue estando un 2% por debajo de los niveles de ventas previos a la pandemia. La inflación en los servicios alcanzó el 4,9% en agosto de 2025. Estas dinámicas han obligado a los minoristas a adoptar estrategias de reestructuración agresivas, desde reducciones de costos hasta reformas radicales en sus operaciones.

El sector de los supermercados en el Reino Unido ha experimentado un aumento en las actividades de reestructuración en 2025, motivado por la incertidumbre económica y los cambios regulatorios. Las reestructuras llevadas a cabo con la supervisión de los tribunales, como las de Poundland y River Island, han utilizado tácticas no convencionales, como la oferta de alquiler gratuito de tiendas y modelos de reparto de beneficios entre acreedores. Mientras tanto, los acuerdos entre acreedores, en los que la reestructuración se negocia a través de contratos en lugar de a través de los tribunales, han ganado importancia, permitiendo resoluciones más rápidas en situaciones de dificultades financieras complejas.
Sin embargo, los esfuerzos de reestructuración realizados por Asda todavía no han sido comprobados. El desastre del proyecto “Project Future” y las negociaciones relacionadas con la venta y arrendamiento de tiendas reflejan una dependencia de soluciones a corto plazo en lugar de una creación de valor a largo plazo. En contraste, competidores como Aldi y Holland & Barrett han invertido respectivamente 600 millones de libras y 50 millones de libras en la expansión de sus tiendas, apostando por mejorar las experiencias de compra dentro de las tiendas para enfrentarse a la competencia en términos de descuentos. Las estrategias omnicanales, como la modernización de la tienda en Oxford Street por parte de John Lewis, que costó 800 millones de libras, y la plataforma de comercio electrónico mejorada de Marks & Spencer, también destacan el cambio hacia modelos de comercio mixto en este sector. El enfoque de Asda en reducir precios y mejorar la disponibilidad de productos, aunque necesario, puede llevar a una mayor reducción de las márgenes, si no se abordan las ineficiencias estructurales del negocio.
Para los inversores, la fragilidad financiera y las incertidumbres estratégicas de Asda representan riesgos significativos. Las perspectivas negativas proporcionadas por Fitch y S&P sugieren que es probable que haya nuevas reducciones en la calificación crediticia, si las proyecciones de EBITDA no se cumplen o si los costos de servicio de la deuda aumentan. El alto grado de endeudamiento y la disminución de su cuota de mercado también limitan su capacidad para invertir en innovaciones o competir con las tiendas más baratas. Aunque las tendencias de reestructuración en el sector ofrecen posibilidades de recuperación, la dependencia de Asda en soluciones a corto plazo y sus errores operativos pasados plantean dudas sobre su capacidad para lograr un cambio sostenible en su forma de operar.
En contraste, la escala de Tesco y la recuperación parcial de Sainsbury destacan la importancia de la resiliencia operativa y de estrategias diversificadas. Los inversores deben supervisar de cerca los resultados de Asda para el cuarto trimestre de 2025, su capacidad para estabilizar el EBITDA, y la eficacia de sus acuerdos de venta y arrendamiento de tiendas para equilibrar las necesidades de liquidez con la competitividad a largo plazo.
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