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El precio de las acciones de Alamos Gold (AGI) experimentó una caída de 6,26% el 15 de enero de 2026, marcando una caída significativa pese a un aumento en el volumen de negociación. El volumen diario de negociación de las acciones de la empresa fue de $0.26 billones, una subida del 186.74% en comparación con el día anterior, y ocupó el puesto 479º en la actividad del mercado. La caída de precio se generó en medio de una caída anual de 3,8% en la producción de oro de todo el año de 2025 a 545,400 onzas, lo que quedó por debajo de las estimaciones revisadas de 560,000–580,000 onzas. Mientras que la producción en el cuarto trimestre quedó estable en 141,500 onzas, el déficit anual fue debido a problemas operativos en las minas clave y condiciones climáticas adversas.
El factor principal tras la caída del precio de la acción de Alamos Gold fue el incumplimiento de la compañía de su guía de producción para 2025, impulsado por la bajada de desempeño en las minas Island Gold y Young-Davidson. Noticias diarias destacaron que estas operaciones produjeron, respectivamente, 250.400 onzas y 153.400 onzas para el año, por debajo de los objetivos revisados de 260.000 a 270.000 onzas. Un clima helado severo en diciembre interrumpió el acceso y las tasas de procesamiento, complicando los desafíos operativos existentes. El director ejecutivo John McCluskey reconoció la deficiencia, declarando que el desempeño del año no reflejaba las posibilidades de largo plazo de la compañía, pero enfatizó los progresos en las iniciativas de crecimiento.
A pesar del descuido en la producción, Alamos Gold reportó una ganancia anual récord de $1.8 billones, impulsada por los precios elevados del oro. La compañía vendió 531.230 onzas de oro a un precio promedio de $3.372 por onza, con ventas del cuarto trimestre que alcanzaron $568 millones por 142.149 onzas a $3.997 por onza. Sin embargo, los resultados del cuarto trimestre tuvieron un ralentí parcial debido al final de un sistema de prepagas que estuvo en vigor en 2024 a un precio menor. El contraste entre la mala rentabilidad operativa y los buenos resultados de ventas subraya el impacto dual de las dinámicas de los precios de las materias primas y los problemas de producción en la valoración de la acción.
La situación financiera de la empresa, aunque sólida, no logró compensar por completo las preocupaciones de los inversores. Alamos Gold informó que su coeficiente de solvencia era de 1.72, su coeficiente de deuda con activos era de 0.07, y su tesorería ascendía a 623 millones de dólares en diciembre de 2025. Estos indicadores demostraron su capacidad para gestionar sus obligaciones y financiar las iniciativas de crecimiento, incluyendo la devolución de beneficios a los accionistas a través de dividendos y recompras de acciones. En 2025, la empresa devolvió 81 millones de dólares a los accionistas. Sin embargo, los inversores seguían preocupados por los riesgos operativos a corto plazo, especialmente en sus activos en Canadá.
La perspectiva de gestión para 2026 ofreció un posible catalizador para la recuperación. McCluskey detalló planes para una importante mejora operacional, citando el crecimiento de bajo costo de la zona del Gold Island y una ruta proyectada para alcanzar a un millón de onzas de producción anual a fin de este decenio. Las futuras etapas, incluyendo el estudio de expansion de la zona del Gold Island y la nueva orientación a tres años en febrero de 2026, fueron destacadas como cruciales para la confianza de los inversores. Los analistas, incluyendo al de RBC Michael Siperco, mantuvieron una calificación de “superar” con un objetivo de precio de $50, reflejando el optimismo respecto al potencial a largo plazo de la compañía a pesar de los desafíos a corto plazo.
La percepción del mercado también se vio influenciada por las tendencias generales de los precios del oro y las dinámicas del sector en general. Aunque en el año 2025 los precios del oro alcanzaron un nivel récord, la ausencia de cambios macroeconómicos significativos o factores geopolíticos que pudieran influir en el mercado hizo que el sector fuera vulnerable a la volatilidad en el corto plazo. Las acciones de Alamos Gold, con un coeficiente P/E de 31.29 y un coeficiente P/B de 4.19, reflejaban una valoración excesiva, según algunos analistas. La participación de las instituciones en la empresa, del 60.98%, demostraba la confianza en la dirección estratégica de la compañía. Sin embargo, la ausencia de actividad de comercio interno sugirió que la gestión de la empresa era estable pero cautelosa.
En resumen, el recorte de Alamos Gold fue impulsado por las metas de producción no cumplidas y las interrupciones operativas, pese a un crecimiento de los ingresos fuerte gracias a los precios elevados del oro. El sólido estado financiero de la compañía y la confianza de la gerencia en la expansión futura, constituyeron una contrapartida para las preocupaciones en el corto plazo. Las próximas actualizaciones operativas y la resolución de las cuelgues de producción, probablemente determinarán la trayectoria del stock en los próximos meses.
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