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El mercado relacionado con la inteligencia artificial aún no ha terminado, pero definitivamente ha cambiado. La era en la que se sentía un entusiasmo generalizado por cualquier empresa que tuviera conexión con la inteligencia artificial está llegando a su fin. En su lugar, se está estableciendo una nueva fase de segmentación despiadada. Ahora, el mercado separa de forma cruel las infraestructuras esenciales de las plataformas y los componentes relacionados con la productividad. Solo aquellas empresas que construyan las bases fundamentales para generar ingresos serán las que reciban recompensas.
Este cambio se hace más evidente en el colapso de la unidad de los precios de las acciones. Desde junio, la correlación promedio entre los mayores hiperescaladores de inteligencia artificial públicos ha disminuido drásticamente.
Eso es una fractura dramática. Significa que los inversores ya no actúan de manera uniforme. En cambio, distribuyen su capital según un cálculo más riguroso y objetivo. Esta divergencia se debe a una simple pregunta: ¿este gasto en capital generará verdaderos beneficios económicos?La nueva selectividad del mercado se evidencia en su rotación reciente de acciones. Los inversores han abandonado las empresas relacionadas con la infraestructura de inteligencia artificial, donde el crecimiento de los ingresos operativos está bajo presión y los gastos de capital se financian con deuda. Este es un cambio crucial. Esto demuestra que el simple volumen de gastos ya no es suficiente; lo importante son el camino hacia la rentabilidad y la fuente de financiamiento. Por otro lado, el mercado recompensa a aquellas empresas que demuestran una clara relación entre la inversión y los retornos, como los principales operadores de plataformas en la nube.
Esta selectividad también se manifiesta en la gran diferencia que existe entre las previsiones de los analistas y la realidad. Durante dos años consecutivos, las estimaciones del consenso sobre los gastos de capital de los proveedores de servicios de IA han sido demasiado bajas. Tanto en 2024 como en 2025, la tasa de crecimiento implicada fue de alrededor del 20%, pero los gastos reales superaron el 50%. Esta subestimación constante destaca la naturaleza exponencial de la construcción de infraestructuras relacionadas con la inteligencia artificial, así como la falta de precisión en la evaluación por parte del mercado. Ahora, a medida que la situación se va consolidando, la atención se está centrando en la calidad de los beneficios que esta tecnología puede generar, en lugar de en la escala de su desarrollo.
En resumen, el mercado de la inteligencia artificial está entrando en una fase más sofisticada. Los beneficios fácilmente obtenibles a través de inversiones en infraestructuras están desapareciendo. Los próximos ganadores serán aquellos que cuenten con un fuerte crecimiento de ingresos y una estructura de capital sostenible, y no aquellos que buscan expandirse a través de la deuda. El mercado nos indica que la curva de adopción de la inteligencia artificial está pasando por una fase en la que los ingresos se vuelven el factor decisivo.
La trayectoria del gasto en inteligencia artificial narra la historia de un cambio de paradigma, un cambio que se produce de manera exponencial. Se proyecta que la inversión global aumentará enormemente.
La mayor parte de este desarrollo se refiere a la infraestructura relacionada con la inteligencia artificial. Se espera que las empresas inviertan 1.36 billones de dólares en infraestructura relacionada con la IA en el año 2026, y 1.75 billones de dólares en el año 2027. No se trata simplemente de un crecimiento, sino de una clásica curva en forma de “S”, donde el tramo más pronunciado del aumento todavía está por comenzar.Sin embargo, la tasa de crecimiento en sí es un indicador crucial. La aceleración se está reduciendo significativamente. Gartner proyecta que el crecimiento de los gastos en IA disminuirá del 75% en 2026 al 49% en 2027, y luego al 25% en 2028. Este punto de inflexión marca el momento en el que el mercado debe cambiar su enfoque. Los beneficios fácilmente obtenibles durante la fase exponencial están desapareciendo. Ahora, la pregunta es si la infraestructura que se está construyendo puede generar rendimientos lo suficientemente rápido como para justificar la reducción del ritmo de inversión.
El mayor riesgo es una desaceleración en este ciclo de gastos en capital. El mercado ya ha demostrado que castigará a las empresas cuyos gastos no se traduzcan en ganancias reales. Para los constructores de infraestructuras, especialmente aquellos que financian su expansión a través de préstamos, una desaceleración sería muy grave. El volumen de endeudamiento resalta la vulnerabilidad de estas empresas. Se espera que las cinco principales empresas de inteligencia artificial tomen préstamos por un valor aproximado…
Un ritmo de expansión que podría superar los 300 mil millones de dólares al año. Esta expansión, financiada con deuda, es una parte crucial de la estructura actual del sistema.Si llega el momento de la desilusión, cuando las expectativas de gasto chocan con la realidad, la presión sobre los márgenes y el crecimiento será inmediata. El mercado ya no está dispuesto a recompensar por igual a todos aquellos que gastan mucho. La situación se está alejando de aquellos cuyo crecimiento de ingresos es débil y cuya inversión proviene de deudas. En los próximos años, las cosas se volverán claras: lo importante será distinguir entre aquellos que son realmente valiosos y aquellos que están sobreconstruidos. Para que el comercio continúe, la infraestructura no solo debe construirse, sino también generar ingresos a un ritmo que justifique la desaceleración de la inversión.
El mercado ahora está buscando más allá de la capa inicial de procesamiento informático. Es allí donde es probable que se encuentren las mayores oportunidades de ganancia. Las próximas etapas del desarrollo de la inteligencia artificial, según lo identificado por Goldman Sachs, incluyen…
Este cambio representa un paso hacia soluciones de hardware individuales, en lugar de sistemas informáticos integrados. Las empresas que pueden utilizar la IA para reducir los costos laborales y aumentar la producción, lograrán una mayor eficiencia en sus operaciones.La transición ya es evidente en la dinámica del mercado. Mientras que las acciones relacionadas con la infraestructura han registrado un rendimiento del 44% en el último año, ahora la atención se centra en la próxima ola de oportunidades. Los proveedores de plataformas de IA, especialmente aquellos que ofrecen herramientas para la creación y desarrollo de bases de datos, han tenido un desempeño positivo recientemente. Esto indica que los inversores comienzan a recompensar a las empresas que desarrollan los componentes software necesarios para mejorar la eficiencia operativa y generar ingresos. Esta es la próxima “curva S”: pasar de los gastos de capital hacia la eficiencia operativa y la generación de ingresos.
Un objetivo crítico destaca la magnitud de esta próxima fase. El director ejecutivo de Nvidia ha establecido el objetivo de vender…
Para lograrlo, no basta con vender hardware. Es necesario que estos chips se integren de manera profunda en los procesos corporativos. Las empresas que proporcionan las herramientas necesarias para desarrollar, implementar y gestionar modelos de IA serán fundamentales para promover esta adopción. El mercado ya está comenzando a valorar esta dependencia.Visto de otra manera, la próxima ola se trata de la consolidación y el dominio del ecosistema. Como señala Gartner, la reacción del mercado ante una posible baja en el nivel de interés por las soluciones individuales será, probablemente, un cambio hacia el apoyo a conjuntos de herramientas y plataformas. Esta dinámica favorece a los líderes del sector de software que pueden combinar herramientas y servicios, acelerando así el camino hacia la rentabilidad para sus clientes. Para los inversores, la oportunidad radica en identificar aquellas empresas que no solo venden productos, sino que también construyen la infraestructura de software necesaria para la era de la IA.
El camino hacia el éxito en el comercio con la IA depende de algunos factores críticos y de un riesgo inminente. El punto de validación principal es Nvidia.
Para lograr esto, es necesario una ejecución impecable por parte de los hyperscalers. Estos no solo deben mantener su enorme inversión en capital, sino también implementar chips a un ritmo que se ajuste al volumen de trabajo que tienen por delante. El mercado ya subestima este potencial de crecimiento.En un contexto en el que existe un saldo de 500 mil millones de dólares, y las acciones podrían duplicarse para finales de 2026.Un cambio importante que hay que observar es el movimiento del mercado, de apoyar soluciones individuales hacia el apoyo a conjuntos de herramientas y plataformas integradas. Como señala Gartner, el ciclo de entusiasmo por la IA podría estar entrando en una fase de desilusionamiento, donde los directores de inversión se vuelven cautelosos con los productos independientes. Esta dinámica favorece la consolidación del mercado y beneficia al ecosistema de Nvidia, ya que las empresas prefieren comprar conjuntos completos de herramientas en lugar de adquirir componentes individuales. La transición de soluciones individuales a conjuntos de herramientas podría generar una ola de fusiones y adquisiciones, remodelando así el panorama competitivo del mercado.
El mayor riesgo es que se produzca una crisis en la economía, provocada por la financiación circular. Existen preocupaciones de que la construcción de infraestructuras basadas en IA se realice mediante deudas e inversiones especulativas, lo cual crea un entorno frágil. Si las expectativas de gasto no se cumplen y la desilusión aumenta, la presión sobre las márgenes de ganancia y el crecimiento será inmediata. El mercado ya ha demostrado que castigará a aquellas empresas cuyos gastos en capital no se traduzcan en ganancias reales, especialmente cuando estos gastos se financian con deudas. Esto podría llevar a una rápida transición hacia modelos más rentables, basados en el desarrollo de software.
Para los inversores, los puntos clave que deben observarse son claros. En primer lugar, es necesario monitorear la ejecución del objetivo de ventas de 500 mil millones de dólares y la situación del volumen de trabajo en los centros de datos. En segundo lugar, hay que vigilar el cambio en los gastos corporativos, pasando de la adquisición de hardware individuales a la compra de conjuntos de soluciones tecnológicas. Esto indica que el mercado se está orientando hacia la consolidación. En tercer lugar, hay que estar atentos a cualquier señal de desaceleración en los gastos de capital de las empresas o a un aumento en el riesgo de incumplimiento de las promesas de las empresas. Estos indicadores podrían indicar que la burbuja ya está perdiendo fuerza. Se trata de una situación en la que existe un alto potencial de recompensa, pero también hay un riesgo concreto de una corrección brusca.
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