La IA y el mercado laboral: un cambio estructural para la economía de los Estados Unidos
La economía de los Estados Unidos está experimentando un ciclo de crecimiento fuerte, aunque desigual. El PIB aumentó de manera significativa.El 3.8% anualizado en el segundo trimestre, y el 4.4% en el tercer trimestre.Para el año 2025, la economía se basará en las ganancias corporativas y en el gasto de los consumidores. Sin embargo, esta expansión ha sido desconectada del mercado laboral, de una manera sorprendente. La cantidad de empleos creció apenas en 584,000 unidades durante ese año; es el ritmo más lento desde la pandemia, y está muy por debajo de las expectativas. Este desajuste indica un cambio fundamental: la economía produce más, pero sin necesidad de contar con muchos más trabajadores.
El factor más importante es la inteligencia artificial. La adopción de esta tecnología en las empresas se ha vuelto casi universal. Alrededor del 92% de las empresas que forman parte de la lista Fortune 500 reportan el uso de la inteligencia artificial en algún grado durante todo el año. Esto no es algo teórico. En JPMorgan Chase, el banco duplicó sus aplicaciones relacionadas con la inteligencia artificial, integrando esta tecnología en los servicios al cliente y en las operaciones de gestión de riesgos. Los resultados son ganancias en eficiencia: los empleados encargados de la gestión de activos pueden manejar mejor las tareas que les corresponden.Un 6% más de cuentas por empleado.Mientras que los sistemas de fraude desarrollados con la inteligencia artificial han reducido los costos en un 11%. El banco proyecta que estas iniciativas generarán entre 1.500 millones y 2.000 millones de dólares en valor comercial anual.
Este es el desafío estructural que enfrenta la industria. La IA funciona como un poderoso factor de aumento de la productividad, permitiendo que las empresas aumenten su producción con menos mano de obra. Las estadísticas oficiales, que se basan en información proporcionada por los empleadores, probablemente subestimen el impacto real de la AI. Un análisis reciente sugiere que el número real de empleos perdidos debido a la AI en 2025 podría ser de entre 200,000 y 300,000 puestos de trabajo. Este número es cuatro o seis veces mayor que los 54,836 puestos de trabajo que se mencionaron explícitamente como perdiendo su función debido a la AI. El efecto real de la AI a menudo se manifiesta de maneras menos evidentes: un puesto de trabajo que nunca se llenó después de que su ocupante se fue, o una función que se convirtió en algo más valioso, sin que haya un aumento neto en el número de empleados.
En resumen, se trata de una tensión macroeconómica. El crecimiento es fuerte, pero este crecimiento se debe al capital y a la tecnología, no al trabajo. Esto genera una doble presión: por un lado, los balances de las empresas se benefician de una mayor eficiencia; por otro lado, el mercado laboral enfrenta una falta constante de correspondencia entre la producción y el empleo. La escala de adopción de estas soluciones, así como los indicadores de eficiencia proporcionados por líderes como JPMorgan, confirman que esto no es un problema temporal, sino algo estructural que requiere una planificación deliberada por parte de las políticas y la sociedad en general.
Respuestas corporativas y sociales: Reempleo vs. Disrupción
El plan de gestión de las transiciones en el equipo de trabajo llevadas a cabo mediante la inteligencia artificial ya está claro: los beneficios en términos de eficiencia deben ir acompañados de un plan para el desarrollo del capital humano. JPMorgan Chase es un ejemplo de este enfoque. La banca está reduciendo activamente sus funciones operativas y de apoyo.4%Al integrar la inteligencia artificial generativa en las funciones de atención al cliente y de gestión de riesgos, la empresa sigue manteniendo su número total de empleados en 318,512 personas. Esto no se trata de una simple reducción en el número de empleados; se trata de una transición planificada con el objetivo de compensar los efectos de la automatización, mediante el reasignamiento de los trabajadores a funciones nuevas y más valiosas, que podrán ser realizadas utilizando la misma tecnología.
El CEO Jamie Dimon ha presentado esto como un imperativo social. En la conferencia que dio este semana en el Foro Económico Mundial, emitió una advertencia contundente sobre la pérdida de empleos causada por la inteligencia artificial.“Puede ir demasiado rápido para la sociedad”.Su solución consiste en una llamada a la colaboración entre el gobierno y las empresas. Ambos sectores deben trabajar juntos para desarrollar planes de reentrenamiento y apoyo económico para los trabajadores. Señaló que la industria de transporte por carretera es un ejemplo de lo que puede ocurrir si se opta por la autonomía de forma repentina: cientos de miles de trabajadores podrían perder sus empleos.“Inestabilidad civil”La solución que propuso es una enfoque gradual. Dijo claramente: “No se puede despedir a los 2 millones de camioneros mañana”. En un giro notable, Dimon incluso dijo que estaría dispuesto a aceptar las prohibiciones gubernamentales sobre el uso de la inteligencia artificial para reemplazar a los trabajadores, si eso fuera necesario para proteger la estabilidad social.
Esta estrategia corporativa está en conflicto con las preocupaciones sociales más generales. Un nuevo estudio de la OCDE sobre trabajadores y empleadores en sectores clave revela que existe una visión generalmente positiva sobre el impacto de la IA en el rendimiento laboral. Sin embargo, también se señala que los temores relacionados con la pérdida de empleos son un problema importante.“Debe ser monitoreado de cerca”.La encuesta indica que, aunque existe confianza en la implementación por parte de los empleadores, esta puede mejorarse mediante una mejor capacitación y asesoramiento. La desconexión entre lo que se hace dentro de las empresas y lo que ocurre en el exterior es evidente: empresas como JPMorgan están implementando planes sofisticados para la reubicación de personal, pero el riesgo de un desplazamiento rápido e incontrolado sigue siendo una amenaza potente para la cohesión social.
En resumen, se trata de una competencia entre la planificación empresarial y la adaptación de la sociedad a los cambios. El modelo de JPMorgan para mantener el número de empleados a través del redesarrollo es un escenario óptimo para una sola empresa. La verdadera prueba consiste en determinar si este enfoque puede ser aplicado a toda la economía, y si los políticos pueden crear los marcos necesarios para la capacitación y el apoyo que Dimon ha defendido. Sin eso, las mejoras en la eficiencia obtenidas con la inteligencia artificial podrían contribuir a agravar la crisis laboral.
Implicaciones financieras y de política: De los beneficios en términos de eficiencia a los riesgos sistémicos
Los aumentos en la eficiencia obtenidos gracias a la IA se están transformando en valor financiero concreto. JPMorgan Chase proyecta que sus iniciativas relacionadas con la IA generarán beneficios económicos significativos.De 1.5 mil millones a 2.0 mil millones en valor anual de negocios.A medida que las empresas se desarrollan, esto no se trata simplemente de reducir los costos. Se trata, en realidad, de una contribución directa al aumento de la rentabilidad. Los resultados medibles obtenidos por el banco son evidentes: maneja un 6% más de cuentas por empleado y reduce los costos relacionados con fraudes en un 11%. Estos son los pilares que permiten lograr ese impacto positivo en los resultados financieros. Para las empresas estadounidenses, esto representa un incentivo poderoso para acelerar la adopción de estas tecnologías, ya que los beneficios financieros son claros y significativos.
Sin embargo, este aumento en la eficiencia corporativa conlleva una advertencia. El director ejecutivo Jamie Dimon ha dado la alarma sobre el sistema financiero en general, comparando esta situación con la complacencia que existió antes de la crisis de 2008. Él expresó…Ansiedad debido a los altos precios de las acciones.Se advirtió que las condiciones actuales reflejan esa mentalidad de “la marea creciente que levanta a todos los barcos”, característica del período 2005-2007. En ese tiempo, el uso excesivo de poder y la falta de precaución generaron riesgos. Su preocupación específica es que los bancos puedan estar haciendo cosas “imprudentes”, como conceder préstamos riesgosos. Una dinámica como esta podría ser ocultada por la eficiencia que aporta la inteligencia artificial. Cuando los aumentos en la productividad elevan las ganancias y los precios de los activos, esto puede crear una falsa sensación de seguridad, lo que podría fomentar el riesgo. Por eso, los políticos y los inversores deben supervisar este fenómeno de cerca.
Esto crea una tensión crítica en la política económica. La Reserva Federal se enfrenta a un dilema tradicional entre desempleo e inflación. Pero la IA introduce un nuevo factor de complejidad. Como señaló un funcionario, el doble mandato de la Reserva Federal, que son el máximo empleo y la estabilidad de precios, debe tener en cuenta una tecnología que, al mismo tiempo, aumenta la productividad y perturba los mercados laborales. Según este funcionario, la IA puede democratizar la innovación y fomentar el crecimiento a largo plazo. Pero también implica que la política monetaria por sí sola puede no ser suficiente para gestionar esta transición. Cuando el problema principal es la deslocalización de la fuerza laboral y la necesidad de capacitación adicional, como ha defendido Dimon, los instrumentos de la política monetaria son insuficientes para manejar estos riesgos sistémicos. El verdadero desafío es desarrollar marcos no monetarios, como programas de capacitación de gran escala y apoyo a los ingresos, que ayuden a la sociedad a adaptarse al ritmo de cambio, evitando que las mejoras en la eficiencia generen un conflicto más profundo y desestabilizador. En resumen, aunque la IA es un motor poderoso para los beneficios corporativos, también requiere una respuesta política más sofisticada y proactiva para gestionar los riesgos sistémicos que puede generar.
Catalizadores y riesgos: Lo que hay que tener en cuenta en el nexo entre la IA y el mundo laboral
Los próximos meses pondrán a prueba si el modelo de transición gestionada puede funcionar o si hay riesgos sistémicos inminentes. Tres señales a corto plazo serán cruciales. Primero, hay que observar el ritmo de los despidos causados por la tecnología de inteligencia artificial en el sector tecnológico y de atención al cliente. Aunque los cortes de personal relacionados directamente con la inteligencia artificial siguen siendo limitados,…La adopción de la IA generativa se considera una de las causas de los recientes despidos y de la reducción en el número de nuevos empleos.Especialmente en los puestos de nivel inicial. Este es el punto de presión más inmediato. Si estas reducciones se aceleran más allá del número actual de 55,000 personas, eso pondrá a prueba los planes de reubicación de los empleados y pondrá a prueba el “contrato social” que Dimon ha planteado.
En segundo lugar, es necesario observar los factores que podrían impulsar la implementación de políticas relacionadas con el uso de la IA. La sugerencia de Dimon de que estaría a favor de que los gobiernos prohibieran el reemplazo masivo de trabajadores por la IA constituye una advertencia importante. Su llamado…Implementación por fases y capacitación posterior.Y su disposición a aceptar tales prohibiciones, si es necesario, indica que el riesgo de “disturbios civiles” es una preocupación real para los ejecutivos de alto rango. Cualquier medida legislativa o regulatoria destinada a imponer controles sobre el desplazamiento laboral causado por la inteligencia artificial sería un punto de inflexión importante, y representaría un desafío directo para el imperativo de eficiencia empresarial.
Por último, hay que prestar atención a las advertencias tempranas de los propios desarrolladores de la tecnología. En el Foro Económico Mundial, los directores ejecutivos de Google DeepMind y Anthropic afirmaron que los rápidos avances en la inteligencia artificial son…Ya está afectando la contratación de personal en el nivel junior.Existe el riesgo de que esto provoque la deslocalización de trabajos en todo el país. Sus advertencias indican que esta perturbación no es una amenaza lejana, sino una realidad actual que podría intensificarse en el año 2026. Esta alerta interna proveniente de los pioneros de la inteligencia artificial resalta la vulnerabilidad de los empleos de nivel básico y medio ante la automatización.
La lista de vigilancia es clara. La transición se mantendrá ordenada siempre y cuando la reubicación de las empresas vaya a la par con el uso de la IA. También depende de que los responsables de la formulación de políticas actúen para atenuar los efectos negativos. Además, es importante que los creadores de esta tecnología puedan manejar el ritmo de sus propias innovaciones. Si alguno de estos aspectos falla, el riesgo de un mercado laboral desordenado aumentará significativamente.



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