Las pérdidas de empleos causadas por la tecnología AI superan las expectativas del mercado. Los trabajadores de nivel inicial en el sector blanco se enfrentan ahora a una ola de despidos repentinos.
La opinión oficial del mercado sobre el impacto de la IA en el trabajo humano es que se trata de una transición a largo plazo. Como señala Goldman Sachs Research, la expectativa general es que la adopción generalizada de la IA ocurra a lo largo de una década, lo que dará como resultado…Un 6-7% de los trabajadores se ven desplazados.Durante ese período, se trata de un cambio que puede manejarse con facilidad. Existe la posibilidad de que la tasa de desempleo aumente en 0.6 puntos porcentuales si la adopción de la tecnología se realiza de forma gradual. Se trata, en resumen, de un proceso lento: la IA eventualmente automatizará ciertas tareas, pero también creará nuevos empleos, especialmente en el sector de la infraestructura. El efecto general sobre la economía estadounidense aún no es evidente, ya que los datos laborales a nivel general no reflejan este cambio.
Esta es la expectativa basada en los precios establecidos. El “número estimado” de desplazamiento se refiere a una pérdida constante, que dura décadas. Sin embargo, la realidad es que el proceso es más rápido y más inmediato. Para octubre de este año…76,440 trabajadores ya han perdido sus empleos debido a la inteligencia artificial.Más críticamente, la brecha entre las expectativas y la realidad se está ampliando, ya que la naturaleza de los desplazamientos laborales es cada vez más rápida. La narrativa dominante sugiere que la IA creará más empleos que los que destruirá, pero los datos muestran un patrón diferente: el 40% de los empleadores espera reducir su plantilla en aquellos sectores donde la IA puede automatizar las tareas. Los puestos de trabajo que se eliminan no son aquellos que ocurrirán en el futuro lejano, sino aquellos que corresponden a roles administrativos de nivel básico, que forman el último escalón de la jerarquía profesional.
Por lo tanto, la brecha de expectativas radica en cuanto al momento y la escala del cambio. El mercado prevé una transición lenta, que durará 10 años; durante ese tiempo, los efectos negativos se diluirán. La realidad actual es una aceleración inmediata en el proceso de desplazamiento de las personas. Ya hay decenas de miles de personas que han sido desplazadas, y los planes para reducir el número de personas desplazadas están incorporados en la estrategia corporativa. Esto crea una situación en la que cualquier dato oficial que indique un desplazamiento mayor de lo esperado ya supera las expectativas. Cualquier información futura que confirme una aceleración más rápida podría disminuir las expectativas. Las cifras estimadas de desplazamiento están siendo superadas por una realidad mucho más inmediata.
La disrupción en curso: empleos de nivel básico y de tipo blanco
La brecha entre las expectativas y la realidad es más evidente en los empleos que están siendo eliminados. La narrativa dominante decía que la inteligencia artificial crearía más empleos de lo que destruiría, pero la realidad es que se está eliminando sistemáticamente los puestos de trabajo básicos, especialmente en los sectores administrativos. Las promesas iniciales de nuevos empleos se ven contrarrestadas por la eliminación inmediata de las posibilidades de obtener empleo en esos campos.
La principal deslocalización se produce en aquellos roles que implican tareas rutinarias y analíticas. Según una investigación de Bloomberg citada en el informe del Foro Económico Mundial, la IA podría reemplazar a muchos de estos trabajadores.El 53% de las tareas relacionadas con el análisis de mercado.Y el 67% de las tareas relacionadas con los representantes de ventas son realizadas por sistemas automatizados. Esto constituye un marcado contraste con el 9-21% de riesgo de automatización para quienes ocupan posiciones gerenciales. La situación es muy clara: la IA está eliminando a aquellos que ocupan los puestos más bajos en la escala profesional. No se trata de una situación que ocurra en un futuro lejano. Como detalla un informe…Hasta el año 2025, 76,440 trabajadores han perdido sus empleos debido a la inteligencia artificial.Muchos de ellos son recién graduados universitarios que ocupan estos cargos. La expectativa del mercado de que el proceso de transición será lento y durará una década está siendo superada por un cambio más rápido e inmediato en estos sectores específicos.

Este cambio ya se nota en las tendencias laborales. El impacto no se refleja solo en los números, sino también en la estructura de las contrataciones. Por ejemplo, las grandes empresas tecnológicas redujeron en un 25% el número de nuevos empleados que contrataron en el año 2024, en comparación con el año 2023. Esto no es una desaceleración, sino una reestructuración fundamental: los puestos de nivel inicial ya no existen. Como consecuencia, el valor de una licenciatura tradicional se ve directamente afectado. Una encuesta reveló que el 49% de los jóvenes de la generación Z cree que la inteligencia artificial ha reducido el valor de su educación universitaria. Tienen razón. Los trabajos para los cuales se formaron están siendo automatizados, y los nuevos roles que crea la inteligencia artificial a menudo requieren conocimientos más especializados.
En resumen, la brecha entre las expectativas y la realidad es una clara diferencia en la narrativa de los acontecimientos. El mercado esperaba un cambio amplio y equilibrado. Pero la realidad es que se trata de una disrupción específica para ciertos sectores, lo que dificulta el camino hacia el empleo para una generación. Esto crea una vulnerabilidad: si esta tendencia se acelera, podría presionar el crecimiento de los salarios y el gasto de los consumidores. Los trabajadores de nivel básico quedarán desplazados, sin que haya caminos claros y accesibles para obtener nuevos empleos. El número estimado de personas que se verán afectadas es cada vez mayor, y los sectores que se ven afectados son precisamente aquellos que deberían ser la solución.
El paradojo de la productividad: ¿Dónde falla la apuesta del mercado?
Las expectativas del mercado respecto a una mayor eficiencia gracias al uso de la IA en el corto plazo no se están cumpliendo. A pesar de la gran cantidad de promesas hechas en las reuniones de gestión empresarial, todavía no existe una relación significativa entre el uso de la IA y los aumentos en la productividad. Esta desconexión es el verdadero problema que causa la brecha entre las expectativas y la realidad. El mercado anticipa un futuro en el que el gasto en tecnologías de IA contribuirá directamente a la eficiencia y el crecimiento. Pero la realidad es que se está invirtiendo una enorme cantidad de dinero, pero al mismo tiempo se producen grandes pérdidas de empleos, sin que haya un aumento significativo en la productividad, como se había prometido.
La industria corporativa de América está hablando sobre la inteligencia artificial más que nunca.El 70% de los equipos directivos de la lista S&P 500 lo discuten durante sus reuniones.Sin embargo, cuando se trata de presentar cifras concretas, la narrativa se vuelve incierta. Solo el 10% de las empresas ha cuantificado el impacto de la IA en casos específicos de uso. Además, solo el 1% de las empresas relaciona la utilización de la IA con sus resultados financieros. Los datos muestran una gran brecha: mientras que la mitad de todas las empresas mencionan la IA, menos del 20% de las empresas estadounidenses realmente la están utilizando. Este es un número muy bajo, mucho más bajo que lo que se esperaba. Se esperaba que la implementación generalizada de la IA se acelerara, pero la realidad muestra que se está produciendo una implementación lenta y localizada.
Esto crea una situación peligrosa para la orientación futura del mercado. La expectativa del mercado era que el uso de la IA llevaría pronto a una mayor eficiencia en los procesos empresariales. Sin embargo, el resultado económico inmediato es precisamente el recorte de costos. Las empresas utilizan la IA como justificación para realizar despidos.En el año 2025, hasta ahora, 76,440 trabajadores han perdido sus empleos debido a la inteligencia artificial.La brecha de expectativas se refiere a la diferencia entre los aumentos en la productividad prometidos y la realidad actual de las mejoras en la eficiencia operativa, que se utilizan para eliminar puestos de trabajo. Si la eficiencia prometida no se materializa en los próximos trimestres, esto podría obligar a redefinir las expectativas de crecimiento, ya que las empresas tendrán que buscar formas de obtener resultados reales de sus inversiones en IA.
En resumen, el mercado asume un futuro que aún no ha llegado. Los datos actuales indican que la inteligencia artificial se utiliza para reducir costos, pero aún no se ha utilizado en gran escala para aumentar la producción. Esto crea una vulnerabilidad: si los avances en productividad siguen siendo insuficientes, la justificación para seguir invirtiendo en la inteligencia artificial podría disminuir, lo que podría afectar negativamente los márgenes de ganancia y las inversiones futuras. El número estimado del impacto económico de la inteligencia artificial está siendo superado por una realidad más lenta y costosa.
Catalizadores y riesgos: Lo que hay que tener en cuenta en la próxima reevaluación
La brecha entre las expectativas sobre la inteligencia artificial y la realidad del trabajo relacionado con ella ya se ha convertido en una situación real. El mercado prevé un proceso de transición lento, que durará décadas. Pero los datos indican que este proceso será más rápido y tendrá un inicio temprano. La próxima revisión de las tasas dependerá de tres señales clave que determinarán si esta brecha se cerrará o se ampliará.
En primer lugar, hay que estar atentos a cualquier cambio por parte de la Fed si el número de despidos aumenta rápidamente. La opinión general espera que la tasa de desempleo aumente en 0.6 puntos porcentuales, siempre y cuando el proceso de adopción de las medidas se desarrolle de manera gradual. Pero si el ritmo de despidos sigue superando el cronograma de 10 años, la paciencia de la Fed podría agotarse. El mercado ya considera que un 4.3% es una tasa mínima de desempleo. Cualquier aceleración en el ritmo de los despidos, especialmente en los puestos de trabajo que ya son objeto de despidos, podría obligar a la Fed a reconsiderar su calendario para las reducciones de tipos de interés. La cifra estimada del desempleo está siendo superada por una realidad más inmediata y rápida.
En segundo lugar, es necesario monitorear los cambios en los anuncios de empleo relacionados con las nuevas habilidades que se requieren. Este es el indicador principal de la capacidad de adaptación de las personas al cambio laboral. Nuestro análisis muestra que…En una de cada diez ofertas de empleo en las economías avanzadas, se requiere al menos una nueva habilidad para poder trabajar en ese puesto.Se trata de una compensación significativa para las capacidades relacionadas con la tecnología de la información y los sectores específicos. Lo importante será si este cambio se acelera en aquellos roles que están más expuestos a la utilización de la IA, como los que involucran investigaciones de mercado y ventas. Un aumento rápido en los anuncios de empleo que requieren conocimientos relacionados con la IA sería una señal de que el mercado laboral se está adaptando, lo cual podría compensar algunos de los problemas relacionados con la deslocalización de trabajadores. Pero si el ritmo es más lento, eso confirmaría que hay una “presión” sobre los empleos que requieren habilidades de nivel medio, y también ampliaría la brecha entre las expectativas y la realidad del mercado laboral.
El riesgo principal es que se produzca la situación en la que “se compra lo que se dice sobre las noticias, pero se vende lo que realmente ocurre”. El mercado ya ha incorporado en sus precios el futuro en el que la IA impulsará la productividad y el crecimiento. Sin embargo, la realidad es que los gastos en AI actualmente van acompañados de reducciones en el número de empleos, sin que los beneficios esperados de la eficiencia se hagan realidad. Si los aumentos en la productividad no se logran en los próximos trimestres, la justificación para seguir invirtiendo en AI podría debilitarse. Esto obligaría a las empresas a reconsiderar sus expectativas de crecimiento, ya que tendrán que buscar formas reales de obtener retornos económicos. La estimación del impacto económico de la AI está siendo superada por una realidad más lenta y costosa.
En resumen, los factores que determinan si se realiza una reevaluación de las tasas de rentabilidad tienen que ver con el momento adecuado para hacerlo. El mercado apuesta por una transición lenta y controlada. Los datos muestran que podría haber una transición más rápida e inmediata. Observe la trayectoria del desempleo y la velocidad con la que se adaptan las habilidades laborales. Si esa brecha entre ambos escenarios se amplía, la narrativa actual de una economía fuerte, impulsada por el uso de la inteligencia artificial, podría desmoronarse.



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