Inversión en IA: Identificación de infraestructuras escalables en un mercado fragmentado

Generado por agente de IAHenry RiversRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 18 de enero de 2026, 12:25 pm ET4 min de lectura

La escala del mercado de la IA ya no es una proyección; se ha convertido en una realidad presente. Los gastos empresariales han aumentado significativamente.

Esto no es simplemente una tendencia de nicho. Actualmente, representa el 6% del mercado global de software como servicios. Además, su crecimiento es más rápido que el de cualquier otra categoría de software en la historia. La cantidad de capital que fluye hacia esta transformación es igualmente asombrosa. En 2025, la inteligencia artificial ya ocupará un lugar importante en este mercado.La tasa de inversión ha aumentado del 34% del año anterior. Hasta la fecha, se han invertido un total de 202,3 mil millones de dólares. La base de este auge se está construyendo con inversiones masivas. El sector de modelos de fundación, por ejemplo, recibió 80 mil millones de dólares en 2025, lo que representa el 40% de toda la financiación relacionada con la IA a nivel mundial. Esto no es simplemente especulación; se trata de una construcción coordinada y a lo largo de varios años de infraestructura básica.

El mercado de la infraestructura de IA tiene un gran potencial de crecimiento en el futuro. Se proyecta que este mercado alcanzará…

Más concretamente, los gastos de capital necesarios para potenciar esta expansión ya están en marcha. Se espera que los costos de inversión en centros de datos relacionados con la inteligencia artificial lleguen a alcanzar los 3 a 4 billones de dólares para el año 2030. Esto establece una clara tesis de inversión: las oportunidades más viables se encuentran en las empresas y tecnologías que serán esenciales para la construcción de esta infraestructura. El mercado ya ha pasado de las primeras pruebas a la implementación a gran escala, creando así un motor de crecimiento duradero y plurianual que está transformando fundamentalmente el panorama tecnológico.

La división en cuanto a la escalabilidad: La infraestructura como el factor que facilita el crecimiento

El camino hacia retornos sostenibles y de alto crecimiento en el área de la inteligencia artificial se está haciendo más claro. Este camino pasa por la infraestructura necesaria para el desarrollo de este sector. La demanda explosiva de almacenamiento de datos, impulsada por la adopción de la inteligencia artificial en la nube, es el principal motor de crecimiento. No se trata de una tendencia menor; se trata de un cambio fundamental en la economía digital. Según las estimaciones de la investigación de mercado, la generación de datos a nivel mundial podría aumentar más del cinco veces entre 2020 y 2028. Además, la necesidad de almacenamiento en centros de datos también se duplicará en ese mismo período. Este aumento genera un desequilibrio entre oferta y demanda, como lo demuestra…

Para empresas como Seagate, que obtiene el 80% de sus ingresos de la venta de almacenamiento en centros de datos, el resultado es una capacidad de producción casi agotada para el año 2026. Además, existen acuerdos a largo plazo que garantizan una visibilidad clara hasta el año 2027.

Esta construcción de infraestructura está acelerando la penetración del mercado de una manera que el software nunca podría hacerlo. La adopción de la IA está impulsada por los usuarios individuales.

Se trata de evitar los procesos de adquisición lentos y centralizados que en el pasado eran un obstáculo para las empresas en el ámbito tecnológico. Este impulso local es lo que ha permitido que se invierta 37 mil millones de dólares en inteligencia artificial en 2025, lo que representa un aumento del 3.2% con respecto al año anterior. La capa de software, aunque representa la mayor parte de esa inversión, enfrenta una realidad diferente. Para las compañías de software de inteligencia artificial, el éxito a largo plazo dependerá en gran medida de los datos propietarios y de los efectos de red, no solo del título de “inteligencia artificial”. El marco económico está cambiando: ya no se trata simplemente de un algoritmo, sino de los datos que lo entrenan y de la base de usuarios que refuerzan su valor.

En resumen, existe una clara división en términos de escalabilidad. Las empresas que logran un crecimiento sostenible son aquellas que proporcionan los componentes esenciales para la fabricación de chips de inteligencia artificial: chips, memoria y almacenamiento. Sus modelos de negocio se basan en ciclos de inversión masivos y predecibles, no en ciclos de producción efímeros. Como predijo Jensen Huang, el mundo está construyendo…

Se trata de producir una nueva mercancía. Los inversores que buscan crecimiento deben dirigir su atención a los proveedores de materiales de construcción, y no solo a los arquitectos.

Implicaciones de los inversiones: Cómo enfrentar el riesgo de utilizar “la AI equivocada”.

El entusiasmo del mercado por la IA es indudable, pero el camino hacia retornos significativos se está estrechando. El principal riesgo para los inversores no es perderse el auge de este sector, sino asignar su capital a empresas que no cuenten con un modelo de negocio escalable o que no tengan un plan claro para capturar el valor de las empresas. Los datos revelan una gran brecha en la adopción de esta tecnología: existe una diferencia entre la expectativa excesiva y los verdaderos resultados positivos.

La mayoría de las organizaciones todavía se encuentran en la etapa inicial del uso de la inteligencia artificial.

Aunque las herramientas de IA son ahora algo común, la transición de la fase de prueba a la implementación real de sus beneficios tangibles sigue siendo un proceso en curso. El indicador más importante es el impacto a nivel empresarial: solo el 39% de los encuestados reporta efectos positivos en términos de EBIT a nivel empresarial. Este retraso crea un entorno de inversión volátil. Las empresas cuyo valor depende de la adopción futura de estas herramientas enfrentan una larga trayectoria de incertidumbre. Por otro lado, aquellas que proporcionan la infraestructura necesaria para esta implementación tienen una demanda más inmediata y visible.

Esta dinámica genera un riesgo de consolidación claro, especialmente en el sector de los modelos de fundación. Un puñado de laboratorios captura la mayor parte de la financiación destinada a este tipo de proyectos.

Esta concentración, aunque valida la tecnología básica, también indica que el mercado está marcado por una competencia feroz por la dominación. Los márgenes de beneficio podrían verse presionados a medida que el sector madure. El riesgo es que muchos de los otros participantes en este mercado tengan dificultades para lograr escala o rentabilidad.

Para los inversores que buscan crecimiento, esto implica una mayor concentración en ciertas empresas. La tesis no es comprar acciones de empresas relacionadas con la inteligencia artificial, sino más bien seleccionar aquellas compañías que contribuyen al desarrollo de la infraestructura necesaria para el funcionamiento de las fábricas de inteligencia artificial. Estas son las empresas que proveen los componentes esenciales para la construcción de dichas fábricas, como los chips, la memoria y el almacenamiento. Sus modelos de negocio se basan en ciclos de inversión masivos y predecibles, lo que les permite lograr un crecimiento económico significativo y dominar el mercado. Las empresas que logran el mayor crecimiento son aquellas que proporcionan los componentes esenciales para la fabricación de chips, memoria y almacenamiento. El marco económico de estas empresas ha cambiado; ahora se trata no solo de algoritmos, sino también de datos que entrenan esos algoritmos y de una base de usuarios que refuerza su valor. Los inversores que buscan crecimiento deberían centrarse en las empresas que proveen esos componentes esenciales, no solo en las empresas que diseñan las soluciones tecnológicas.

Catalizadores y puntos de vigilancia

La tesis de un crecimiento sostenido y escalable de la IA depende de unos pocos factores clave. El más importante es el ritmo de los compromisos en materia de infraestructura y los gastos de capital. Este es el “combustible” que impulsa el crecimiento de la tecnología. Los datos son realmente impresionantes. Las empresas fundadoras han anunciado…

Aunque parte de estos compromisos son promesas futuras, la verdadera prueba es si estos compromisos se convierten en gastos tangibles. La reacción del mercado ante un estudio realizado el verano pasado, que cuestionaba el retorno sobre la inversión en inteligencia artificial, demostró cuán rápidamente los sentimientos de los inversores pueden cambiar cuando el lado de la demanda se debilita. Para los inversores, lo más importante en el corto plazo es la consistencia de estos planes de gasto. Esto determinará si el auge actual está respaldado por una realidad económica sólida.

Un segundo indicador, más detallado, es el comportamiento de las empresas con un alto rendimiento. Los datos muestran una clara diferencia entre ellas.

Más importante aún, la mitad de esas empresas que utilizan la IA de manera eficiente tienen la intención de utilizar esta tecnología para transformar sus negocios. La mayoría de ellas también están rediseñando sus procesos de trabajo. Esto no se trata solo de reducir costos, sino también de utilizar la IA para generar nuevos ingresos y ventajas competitivas. Cuando las empresas pasan de los experimentos iniciales a un re diseño fundamental de sus operaciones, eso indica que la adopción de la IA está madurando, y esto puede llevar a la realización del valor empresarial que actualmente está desaprovechado.

Por último, los inversores deben monitorear el panorama competitivo, especialmente la diferencia en el rendimiento entre los modelos de IA líderes en Estados Unidos y China. Este es un punto importante que debe tenerse en cuenta para las corrientes de inversión globales y la dinámica del mercado. A medida que esta diferencia en el rendimiento disminuye, podría acelerarse la carrera mundial por el dominio en el área de la inteligencia artificial. Esto podría transformar los flujos de suministro y la asignación de capital. Las consecuencias para las empresas del sector de infraestructura son significativas, ya que un mercado global más competitivo podría presionar los márgenes de ganancia de las empresas, o, por el contrario, acelerar la adopción de tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial en todo el mundo. En resumen, el crecimiento no se basa en las expectativas exageradas, sino en la conversión constante de miles de millones de compromisos en cambios reales en los procesos de trabajo y en la reducción de la brecha tecnológica.

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Henry Rivers

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