El incendio en el bosque causado por la IA: ¿Una purga cíclica o un salto en la productividad?

Generado por agente de IAJulian CruzRevisado porAInvest News Editorial Team
jueves, 5 de febrero de 2026, 12:54 pm ET5 min de lectura
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Los períodos de auge tecnológico tienen un ritmo predecible. Comienzan con una sobreconstrucción masiva de infraestructuras relacionadas con la tecnología, seguida por un período de procesos de absorción doloroso que puede durar de 5 a 15 años. La historia nos muestra que, en estos ciclos, aproximadamente el 40% al 60% de las empresas logran sobrevivir a los grandes colapsos. La era de las compañías de Internet en el año 2000 y el auge de las tecnologías móviles y sociales en los años 2008-2009 son ejemplos clave de este fenómeno. Ambos períodos estuvieron marcados por una gran inversión en la tecnología, seguidos por una corrección que abrió el camino para que surgieran nuevas generaciones de empresas dominantes.

El pico de las empresas de tipo “dotcom” fue un ejemplo clásico de exceso especulativo. La financiación en el sector de capital de riesgo aumentó enormemente.112 mil millones en el año 2000.La NASDAQ cayó un 78% en dos años, desde su punto más alto. El daño fue grave; la recuperación tardó 15 años para lograr un nuevo récord. Sin embargo, la economía en general logró soportar el impacto negativo. Las empresas supervivientes, como Amazon y eBay, tuvieron una ventaja importante: ingresos reales y una infraestructura sólida. En contraste, el sector móvil logró evitar la catástrofe. Era un sector más estable, con una concentración de plataformas, modelos de ingresos probados y una infraestructura que se ajustaba a la demanda real. El resultado fue un crecimiento sostenido, sin caídas significativas.

Ahora, la ola de inversiones en IA presenta similitudes notables con el pico de las empresas de internet de aquel entonces. Estamos viendo más de 100 mil millones de dólares en fondos anuales destinados a la inversión en startups. Además, el 35% del valor de mercado se concentra en siete acciones. El patrón de gastos en infraestructura supera con creces los ingresos a corto plazo, algo similar al escenario que se vivió durante el colapso de las empresas de internet. Esto indica que el ciclo actual está en su punto más alto o muy cerca de él.

Esto nos lleva al cuestionamiento central: ¿Se trata de un colapso destructivo, o de una purga necesaria? La metáfora del incendio forestal nos ofrece una perspectiva más detallada. Al igual que un incendio forestal, una corrección puede eliminar las actividades especulativas y los capitales ineficientes, devolviendo nutrientes al suelo para que pueda crecer nuevamente. Lo importante es determinar si el incendio se controla o si resulta catastrófico. Los factores determinantes son: si realmente existe productividad bajo todo ese alboroto, qué nivel de apalancamiento alcanza el sistema financiero, y dónde terminarán las pérdidas. El ciclo se repite, pero el resultado depende de la ecología específica de esta “nueva selva”.

La metáfora del incendio descontrolado: limpiar el sotobosque

El mercado está comenzando a arder.El índice de tecnología y software de S&P North American ha disminuido en un 24%, en comparación con su nivel más alto hasta ahora.Se llegó a un punto de inflexión en septiembre, lo cual es una clara señal de que se está llevando a cabo una corrección en el mercado. No se trata de una caída menor; se trata de una venta masiva de acciones que ha llevado al índice a territorio de mercado bajista. A pesar de todos los discursos sobre una “burbuja de IA”, la situación actual parece más bien un incendio controlado, y no una explosión repentina. Este proceso de limpieza elimina las empresas especulativas y aquellos activos sobrevaluados. El historia nos enseña que este proceso es esencial para el bienestar a largo plazo del mercado.

Los analistas están divididos en cuanto a la intensidad del incendio. Aunque la situación es realmente grave, algunos consideran que…Demasiado hecho.Tyler Radke, de Citigroup, sostiene que el pánico crea oportunidades de compra, pero solo para un grupo selecto de empresas. Su consejo es ser muy selectivo, preferir aquellas empresas que estén expuestas a los volúmenes de datos que generarán la próxima ola de infraestructura relacionada con la inteligencia artificial. Ese es el núcleo de la metáfora del “bosque ardiente”: no todas las áreas ardieron por igual. La corrección que se produce en este proceso es una prueba de la resiliencia de las empresas. Aquellas empresas con fundamentos débiles o con un producto que no se adapta bien al mercado serán destruidas, mientras que aquellas con una base sólida sobre la cual se pueden construir sus negocios lograrán sobrevivir.

Este patrón es profundamente cíclico. La crisis de las empresas de Internet en el año 2000 marcó el fin del período de auge inicial de este sector, dejando atrás a compañías como Google, Amazon y eBay. Las correcciones que ocurrieron en los años 2008-2009 abrieron el camino para que surgieran compañías como Facebook, Airbnb y Uber. Cada “incendio” seguía el mismo patrón: crecimiento excesivo, posterior corrección, y luego un renacimiento basado en aquellas empresas que lograban sobrevivir. La actual ola de inversiones en IA, con una financiación anual de más de 100 mil millones de dólares, refleja ese mismo patrón. La corrección es necesaria; sirve para devolver nutrientes al suelo, preparándolo para la próxima generación de crecimiento. Lo importante para los inversores es identificar qué empresas son capaces de resistir los cambios, no solo para sobrevivir, sino también para prosperar en el nuevo entorno que surge después de la corrección.

Impacto financiero y escenarios de valoración

El incendio forestal está consumiendo el capital, pero su alcance es selectivo. Los datos financieros muestran una clara diferencia entre las áreas que se ven afectadas: la infraestructura y los software basados en tecnologías de IA son los principales factores que contribuyen a este proceso, mientras que los proveedores de aplicaciones tradicionales enfrentan un destino diferente. Se proyecta que el gasto en servidores aumentará.36.9% en el año 2026Se espera que los gastos totales en centros de datos aumenten en un 31.7%, llegando a superar los 650 mil millones de dólares. Este es el núcleo sobre el cual los proveedores de servicios de hiperescala están construyendo su nueva infraestructura. En contraste, el crecimiento de los gastos en software ha disminuido ligeramente, al 14.7%. Pero esto significa que los gastos seguirán superando los 1.4 billones de dólares. Lo importante es hacia dónde fluyen esos fondos destinados al software. Se espera que los gastos en modelos de IA genética aumenten en un asombroso 80.8%, lo que indica una demanda sólida para las capas de aplicación que se encuentran en la nueva infraestructura.

Esto genera una clara división en cuanto a la valoración de los activos. Los activos resistentes al fuego son aquellos que forman parte de la infraestructura de IA. Las empresas que proporcionan servidores, chips y software básico para la IA probablemente obtendrán precios elevados, ya que se convierten en servicios esenciales. Por otro lado, los activos inflamables son aquellos relacionados con los proveedores tradicionales de software empresarial, cuyas propuestas de valor se ven directamente amenazadas. Como señala AlixPartners…Las empresas de software para negocios que operan en el mercado intermedio enfrentan una situación sin precedentes.Tanto de las startups basadas en la IA como de los gigantes tecnológicos. La revolución que se produce es económica: las herramientas de IA están reinventando la forma en que se construye y vende el software. Esto amenaza con destruir los modelos de ingresos recurrentes que han sido una fuente importante de valor para las empresas a lo largo de los años.

En resumen, se trata de una recuperación dividida en dos partes. La corrección elimina las inversiones ineficientes relacionadas con la infraestructura. Pero los verdaderos beneficios de la productividad serán para aquellos que poseen esa “nueva selva digital”. Para los inversores, la lección que se puede aprender de este caso es que hay que mirar más allá del humo. Los activos que sobreviven y prosperarán son aquellos cuyos modelos financieros se alinean con el aumento en los gastos en infraestructura. No son aquellos cuyas ventajas se están erosionando debido al uso de la inteligencia artificial. El camino de valoración ya no es lineal; es un escenario donde hay ganadores y perdedores, definidos precisamente por esta divergencia.

Catalizadores y riesgos: Lo que hay que tener en cuenta

El incendio forestal continúa, pero su impacto final depende de algunos indicadores claros. Los inversores deben estar atentos a cualquier señal que indique si se trata de una situación controlada o de un colapso sistémico. El patrón histórico es instructivo: el colapso de las empresas de Internet fue catastrófico, ya que combinó excesos especulativos con un alto nivel de apalancamiento y infraestructura inutilizada. La explosión del sector móvil evitó el desastre gracias al uso disciplinado del capital y a modelos probados. El ciclo de la IA ahora presenta los mismos paralelismos estructurales que en el caso de las empresas de Internet. Pero el resultado dependerá de cómo se desarrollen estos factores catalíticos.

En primer lugar, hay que buscar señales de aumento en la productividad. La pregunta clave es si los enormes gastos en infraestructura se están traduciendo en un valor económico real. En la era de las compañías tecnológicas, la construcción de infraestructuras relacionadas con las telecomunicaciones…El 95% de la capacidad no está utilizada.Se está creando una cascada de quiebras. La infraestructura relacionada con la inteligencia artificial, que hoy cuesta 5 billones de dólares, también enfrenta un riesgo similar si su desarrollo supera los niveles de adopción real por parte de las empresas. La clave será determinar si las mejoras en la eficiencia logradas gracias a la inteligencia artificial se reflejan en los informes financieros de las empresas y en el crecimiento general del PIB. Si las mejoras en la productividad no se logran, el impacto será más largo y doloroso.

En segundo lugar, es necesario supervisar el grado de apalancamiento del sistema financiero. Este es un factor crítico que determina si se trata de una crisis o de una corrección temporal. La crisis de las empresas tecnológicas se intensificó debido al endeudamiento de las instituciones financieras, que llegó a los 300 mil millones de dólares, lo que provocó la liquidación de muchas empresas. La actual crisis es generalizada, pero aún no está tan apalancada como en el caso anterior. El riesgo es que las pérdidas se concentren en instituciones sofisticadas, y no en los inversores minoristas. Si la situación se controla, las pérdidas podrían ser absorbidas por los mercados financieros. Pero si ocurre una crisis sistémica, las instituciones financieras estarán bajo presión. Es importante observar signos de ventas forzadas o tensión crediticia en el sector tecnológico.

Por último, se debe analizar el rendimiento de los nombres que son resistentes al fuego, en comparación con aquellos que están más expuestos a este peligro. Este es un test en tiempo real del valor de los nombres utilizados en la narrativa. Como señala Tyler Radke de Citi, la selectividad es clave.Microsoft, MongoDB y SnowflakeLos mejores candidatos son aquellos que están expuestos a grandes volúmenes de datos. Sin embargo, incluso dentro de este grupo, hay diferencias: Snowflake registró una disminución del 5%, mientras que Microsoft aumentó su participación en un 1%, en un día de debilidad generalizada. Este resultado muestra que el mercado ya está tomando en cuenta la posibilidad de disrupción. Las empresas más vulnerables son aquellas que operan en el sector de software de aplicaciones, donde las herramientas basadas en IA amenazan sus modelos centrales. ServiceNow, aunque sigue siendo uno de los mejores candidatos debido a su estrategia de inteligencia artificial, es un ejemplo de cómo una empresa puede manejar esta situación de tensión.

En resumen, los catalizadores ya están en marcha. La corrección está eliminando las áreas poco productivas, pero la intensidad del “fuego” se determinará por la productividad, el poder de ataque y las empresas que realmente pueden soportar las dificultades. Los ciclos históricos muestran que los sobrevivientes son aquellos que tienen ingresos reales y una base sólida para seguir adelante. En esta nueva “bosque”, eso significa estar involucrado en la construcción de la infraestructura de inteligencia artificial, y no simplemente vender software encima de ella.

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