Temor por la disrupción de la IA: La brecha de expectativas del mercado en relación a dos mitos sobre la inversión

Generado por agente de IAVictor HaleRevisado porAInvest News Editorial Team
miércoles, 25 de febrero de 2026, 2:23 pm ET5 min de lectura

La reacción actual del mercado es una rechazo directo a un paradigma de inversión que ha sido utilizado durante muchos años. Durante años, se favoreció a las empresas de software, quienes recibían recompensas por sus activos intangibles y por sus ingresos recurrentes. La lógica era simple: cuanto mayor fuera la fidelidad de los clientes, mejor serían las perspectivas de ganancias y, por lo tanto, mayor sería la valoración de la empresa. En contraste, las empresas industriales, que tenían activos tangibles como fábricas y equipos, eran consideradas como entidades cíclicas y poco valiosas. Su valor contable elevado representaba una carga, no un activo.

Esa historia se está desenredando poco a poco. El temor relacionado con las nuevas tecnologías de inteligencia artificial está cambiando la narrativa del mercado. Los inversores ahora cuestionan la sostenibilidad de las ventas recurrentes de las empresas que utilizan este tipo de tecnología. La evidencia lo demuestra: mientras que en Estados Unidos hay una baja en las cotizaciones de las acciones, el índice Kospi de Corea del Sur ha aumentado un 44% este año. No se trata simplemente de un rebote regional; se trata de un cambio significativo en el mercado, hacia empresas que cuentan con activos reales como base para sus negocios.

La reunión de los fabricantes de semiconductores y hardware es la señal más clara de lo que está sucediendo. Los dos principales fabricantes de chips coreanos han advertido que la crisis en el suministro continuará hasta el año 2027, lo que generará un ciclo de problemas durante varios años. En este contexto, la infraestructura física de estas empresas se ha convertido en un activo muy valioso.El mercado valora la demanda predecible y la capacidad de inversión en capital, en lugar de centrarse únicamente en el crecimiento del software. Esto representa un cambio fundamental en la forma en que se valoran las cosas. Se trata de un paso hacia una mayor consideración de los activos físicos que constituyen la base de la revolución en el campo de la inteligencia artificial.

La venta de acciones relacionadas con software y servicios constituye un desafío directo al antiguo paradigma. No se trata solo de tecnología; el miedo se está extendiendo a varios sectores que dependen en gran medida del trabajo humano, desde el sector de seguros hasta la gestión de activos y el sector inmobiliario comercial. El mercado ya considera que en el futuro, la IA reducirá la asimetría de información y debilitará el poder de los recursos humanos. En esta nueva situación, las empresas que tienen un mayor valor patrimonial, es decir, aquellas que cuentan con fábricas, equipos y infraestructura física para satisfacer la creciente demanda, son las que realmente importan. El mercado ya no considera que los aspectos intangibles sean más valiosos.

El mito de la deflación demográfica: la robótica como motor de crecimiento

Los temores de la IA en el mercado están creando un paradojo en las sociedades envejecientes. La misma tecnología que se teme que desplace el trabajo humano, se está convirtiendo en una solución para reducir la cantidad de trabajadores. Esta tensión está generando una nueva brecha de expectativas en relación con las tendencias demográficas; la adopción de la robótica podría compensar la escasez de mano de obra y fomentar el crecimiento de la productividad.

La venta de activos es una reacción directa a este miedo. La semana pasada, las consecuencias de la disrupción causada por la IA se extendieron a sectores como el seguro, la gestión de patrimonios y los bienes raíces comerciales. Todos estos sectores se consideran vulnerables, debido a su dependencia de intermediarios humanos.Modelos de negocio que requieren mucho trabajo y que implican altos costos.La “contagio” se extendió también al sector logístico y de transporte. Las acciones de empresas como RXO cayeron significativamente después de que se presentara una herramienta de optimización basada en IA.El broker de camiones RXO ha reducido su precio en un 20%.El mercado prevé un futuro en el que la IA reducirá la valoración del capital humano en las industrias de cuello blanco.

Sin embargo, en países como Corea del Sur y China, donde se enfrentan problemas demográficos graves, esta misma automatización puede convertirse en un motor de crecimiento potencial. La tendencia actual del mercado hacia activos tangibles, como el ciclo de desarrollo de semiconductores en Corea, indica este cambio en la forma en que se manejan los recursos económicos. La infraestructura física y la robótica que impulsan la inteligencia artificial no son solo herramientas defensivas; son también los instrumentos necesarios para mantener la productividad y el crecimiento económico a medida que la población envejece. La brecha entre las expectativas a corto plazo, relacionadas con el riesgo de pérdida de empleos, y la visión a largo plazo, según la cual la robótica puede contribuir al mantenimiento de la productividad y el crecimiento económico, es importante.

Esta dinámica ya se puede observar en la divergencia del mercado. Mientras que las acciones estadounidenses han disminuido debido a los temores relacionados con la disrupción causada por la inteligencia artificial, el índice de valores de alta calidad de Corea del Sur ha aumentado un 44% este año, gracias a los sectores industrial y tecnológico de ese país.El índice Kospi, considerado uno de los valores más importantes, ha aumentado un 44% este año.El mercado está comenzando a prestar atención a un futuro en el que la solución a la deflación demográfica no será una mayor cantidad de trabajo, sino más automatización. La pregunta clave para los inversores es si este cambio ya está incorporado en los precios de las acciones, o si la próxima etapa del mercado relacionado con la inteligencia artificial podría poner a prueba la resiliencia de estas empresas que se basan en el crecimiento impulsado por la robótica.

La brecha de expectativas: el valor terminal frente a la realidad

La venta de acciones relacionadas con el software no se debe a problemas en los informes trimestrales. Se trata más bien de un problema relacionado con las suposiciones a largo plazo que se han visto truncadas. Aunque las expectativas de ganancias a corto plazo siguen siendo bastante sólidas, la confianza del mercado en cómo valorar estas empresas en unos años ya se ha desvanecido. Este es el núcleo del “scare” relacionado con la tecnología de IA: una reevaluación del valor final de estas empresas.

En un modelo de flujo de caja descontado, el valor terminal –es decir, el valor estimado de los flujos de efectivo de una empresa más allá del período de pronóstico específico– puede representar la mayor parte del valor total de una acción. Cuando la incertidumbre relacionada con ese “valor eterno” aumenta, como ocurre con las preocupaciones sobre la inteligencia artificial, todo el precio actual de la acción se ve afectado negativamente. Los pequeños cambios en las hipótesis relacionadas con el valor terminal pueden causar grandes fluctuaciones en el precio de las acciones, comparadas con los cambios en las proyecciones de ganancias a corto plazo. Por eso, las consecuencias son tan dramáticas y aparentemente infinitas, incluso cuando las ganancias no han disminuido significativamente.

Esta revalorización de precios es “infinita”, ya que el mercado todavía está lidiando con una cuestión existencial. Las premisas fundamentales para el crecimiento de las empresas de software, que dependen en gran medida de elementos intangibles, están en constante cambio. Se teme que la inteligencia artificial comprima las márgenes de beneficio, perturbe los modelos de ingresos recurrentes y altere fundamentalmente las condiciones económicas de la industria. Hasta que el mercado logre establecer una visión nueva y sólida sobre el poder de generación de ingresos a largo plazo, el valor terminal de las acciones seguirá siendo volátil, manteniendo a las acciones bajo presión.

Sin embargo, esto crea una clara brecha de expectativas. Los argumentos de la empresa indican que esa preocupación puede ser excesiva, y señalan una posible desviación entre lo que el mercado considera como realidad y la verdadera situación del negocio. El director ejecutivo de Figma se opuso firmemente a esto, señalando que su herramienta de IA, Figma Make, logró detectar…El número de usuarios activos semanalmente ha aumentado en más del 70% de un trimestre a otro.Ese tipo de crecimiento explosivo para una función relacionada con la inteligencia artificial es, en realidad, un contrarreplico a la idea de que la tecnología automática representa una amenaza inevitable. Esto implica que esta herramienta no es una amenaza, sino más bien un poderoso motor de crecimiento.

La misma dinámica se está dando en otros sectores. Empresas líderes en el sector logístico, como C.H. Robinson, sostienen que son quienes generan cambios, y no aquellos que son afectados por esos cambios. Las acciones de estas empresas han vuelto a subir parcialmente. Los analistas de Wall Street también coinciden con esta opinión, considerando que la reducción de la valoración de los sectores expuestos a la inteligencia artificial es algo excesiva. Al mismo tiempo, veían en la inteligencia artificial una oportunidad para el futuro en el ámbito de la ciberseguridad. Esto crea una posible divergencia en las perspectivas de mercado. Mientras que la mayoría de los analistas prevén daños graves a largo plazo, algunas empresas y analistas ven una posibilidad de integración y crecimiento. La oportunidad de arbitraje radica en identificar qué empresas tienen fundamentos sólidos para superar estos desafíos.

Catalizadores y lo que hay que observar: El camino hacia un nuevo equilibrio

La rechazo actual por parte del mercado a la valoración base del libro y a los mitos relacionados con la deflación demográfica es una señal importante, pero también volátil. Si esto se trata de una situación temporal o de un cambio estructural permanente, eso depende de algunos factores que puedan influir en el futuro. Lo importante es estar atentos a los datos relacionados con la asignación y utilización de capital, ya que estos podrían validar o refutar esta nueva narrativa.

En primer lugar, es necesario monitorear la asignación de capital por parte de las empresas. Si las compañías del sector de software comienzan a invertir en gran medida en infraestructura de IA: adquiriendo GPU, construyendo centros de datos y ampliando su capacidad computacional, entonces la apuesta del mercado por el hardware se verá confirmada. Esto sería una validación directa del cambio en el valor futuro del hardware, lo que demostraría que el “superciclo” de años que dura la actividad en el mercado de semiconductores y hardware es real y duradero. Por el contrario, si los gastos siguen siendo limitados o se redirigen a otras áreas, eso indicaría que la recuperación del mercado en este sector está sobrepasada y que la tendencia actual, basada en miedos, está perdiendo fuerza.

En segundo lugar, hay que observar los datos relacionados con la adopción de la robótica en las economías en proceso de envejecimiento. Un crecimiento sólido y sostenido en la automatización industrial en países como Corea del Sur y China sería una clara prueba de que el mito de la deflación demográfica no es cierto. Esto demostraría que la robótica no es solo una herramienta defensiva, sino que realmente puede servir como motor de crecimiento, capaz de compensar las carencias laborales y aumentar la productividad. Esto respaldaría la teoría de que estas mercados son adecuados para inversiones en activos tangibles. Sin embargo, una adopción insuficiente confirmaría la opinión de que el principal impacto de la inteligencia artificial es la sustitución de empleos, y no su mejora.

El mayor riesgo es que los temores relacionados con la disrupción causada por la IA se conviertan en realidad. Si la caída de las acciones de las empresas que desarrollan software obliga a una reducción permanente en las expectativas de crecimiento y en los gastos de capital de todo el sector, esto podría crear un nuevo patrón de valoración. Esto consolidaría el nuevo paradigma del mercado, haciendo que las consideraciones sobre los precios de los software sean algo del pasado. La brecha de expectativas radica entre la situación desastrosa prevista por el mercado y la posibilidad de que las empresas puedan adaptarse e integrar la IA como herramienta de crecimiento, como lo ha demostrado el rápido crecimiento de usuarios de Figma.

El camino hacia un nuevo equilibrio estará determinado por estos señales. El mercado actual refleja una gran cantidad de incertidumbre. Los factores que se deben observar determinarán si esa incertidumbre se convertirá en una visión estable y a largo plazo, o si las operaciones comerciales actuales simplemente establecerán un nuevo nivel mínimo para la generación de empresas de software.

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