El informe sobre empleos en ADP muestra una distribución en forma de “K”. ¿Quiénes están ganando, y quiénes están perdiendo?
El informe sobre el cambio en el empleo no agrícola en noviembre de 2025 sirvió como un recordatorio contundente de la fragilidad del mercado laboral después de la pandemia. Con una pérdida de 32,000 empleos en el sector privado, esto representa una disminución significativa en comparación con las expectativas de un aumento de 10,000 empleos. Estos datos destacan que el mercado laboral está cada vez más influenciado por dinámicas sectoriales divergentes. Esta divergencia, o “recuperación en forma de ‘K’”, refleja cambios estructurales en la demanda, intervenciones políticas y los efectos persistentes de la incertidumbre macroeconómica. Para los inversores, este informe destaca tanto los riesgos como las oportunidades, especialmente en aquellos sectores que podrían beneficiarse de las políticas favorables y de las tendencias en el comportamiento del consumidor.
Desafíos macroeconómicos y divergencias sectoriales
Los datos de noviembre revelan una situación en el mercado laboral que se divide según la industria y el tamaño de las empresas. Los sectores que producen bienes, como la manufactura (-18,000) y la construcción (-9,000), experimentaron un fuerte declive. En cambio, los servicios educativos y de salud (+33,000) así como los servicios relacionados con el ocio y la hospitalidad (+13,000) demostraron cierta resiliencia. Este contraste coincide con las tendencias macroeconómicas generales: una desaceleración en las industrias que requieren mucho capital, y un giro hacia los servicios, impulsado por los consumidores de alto ingreso.
Los datos también destacan la vulnerabilidad de las pequeñas empresas, que perdieron 120,000 empleos. Esta cifra representa una proporción desproporcionada del total de empleos perdidos. Esto indica que las empresas más pequeñas, que suelen estar menos a salvo de los aumentos de los tipos de interés y de las interrupciones en la cadena de suministro, son las que soportan el mayor impacto económico. Por otro lado, las grandes corporaciones (con más de 500 empleados) lograron crear 39,000 nuevos empleos, lo que indica que la contratación se concentra en sectores que cuentan con recursos y que gozan de favoritos políticos.
Sensibilidad a las políticas y posicionamiento de las inversiones
La dinámica desigual del mercado laboral indica la importancia de una posición política adecuada. Sectores como la educación y los servicios de salud, que han visto un aumento en el número de empleos, probablemente seguirán contando con el apoyo de las inversiones públicas y de factores demográficos favorables (por ejemplo, el envejecimiento de la población). Por otro lado, la industria manufacturera y la construcción, que fueron motores clave del crecimiento económico en ciclos anteriores, enfrentan dificultades debido al aumento de los costos de endeudamiento y a los ajustes en las cadenas de suministro mundiales.
Los inversores también deben tener en cuenta las diferencias regionales. La pérdida de 100,000 empleos en el Nordeste contrasta marcadamente con el aumento de 67,000 empleos en el Oeste. Esto refleja diferentes entornos políticos y estructuras económicas entre las dos regiones. Por ejemplo, los estados que implementan iniciativas activas en el ámbito de la energía verde podrían lograr la creación de empleos en los sectores relacionados con las energías renovables. En cambio, las regiones que dependen de la manufactura tradicional podrían enfrentar una situación de estancamiento prolongado.
Oportunidades de rotación sectorial estratégica
- Atención y educación en materia de obesidadEstos sectores no solo generaron más empleos, sino que también demostraron una capacidad de resistencia frente a los cambios en los salarios. El aumento de los salarios fue del 4.4% para quienes se quedaron en sus puestos de trabajo, y del 6.3% para quienes cambiaron de empleo. Las empresas de estos sectores, especialmente aquellas con balances financieros sólidos y modelos de ingresos recurrentes, ofrecen una posición defensiva en medio de la volatilidad macroeconómica.
- Sectores cíclicos con bajo peso corporalLa industria manufacturera y la construcción, que han perdido numerosos empleos, probablemente seguirán sufriendo presiones hasta que la demanda de bienes duraderos y proyectos de infraestructura vuelva a aumentar. Los inversores deben evitar exponerse demasiado a estos sectores, a menos que cuenten con coberturas contra los riesgos relacionados con las tasas de interés.
- Políticas de aprovechamiento de las oportunidadesLos sectores que se benefician de los subsidios o apoyos regulatorios del gobierno –como la energía limpia, la vivienda asequible y la infraestructura digital– presentan oportunidades asimétricas. Por ejemplo, las empresas involucradas en proyectos de energía renovable pueden aprovechar los créditos fiscales federales y los requisitos estatales para desarrollar sus negocios.
- Monitoreo de las diferencias en el crecimiento salarialAunque el crecimiento salarial en general fue ligeramente moderado (4.4% para quienes permanecieron en su mismo puesto de trabajo, y 6.3% para aquellos que cambiaron de empleo), las diferencias entre las pequeñas y grandes empresas indican que el mercado laboral se está inclinando cada vez más hacia empleadores más grandes y con una mayor diversificación de sus activos. Esta tendencia podría favorecer a aquellos empresarios que cuenten con un fuerte perfil ESG y que tengan flexibilidad operativa.
Conclusión: Equilibrar la cautela con las oportunidades.
El informe de noviembre del ADP es un ejemplo de lo que puede suceder con los inversores si no se adopta un enfoque cuidadoso. Un mercado laboral que está influenciado por una recuperación desigual y por distorsiones causadas por las políticas gubernamentales requiere un enfoque detallado. Aunque la economía en general enfrenta dificultades, existen áreas donde hay oportunidades interesantes, especialmente en los servicios relacionados con el gasto esencial y discrecional. Al alinear sus carteras de inversión con las rotaciones sectoriales determinadas por las políticas macroeconómicas y con las posiciones que sean sensibles a dichas políticas, los inversores pueden manejar la situación actual y aprovechar los cambios estructurales que ocurren en el mercado.
A medida que se acercan los informes de diciembre y enero, el foco debe permanecer en aquellos sectores que cuenten con una demanda duradera, beneficios regulatorios y capacidad de resistir a los aumentos salariales. En un mundo donde las recuperaciones son de tipo “K”, la capacidad de distinguir entre tendencias pasajeras y transformaciones duraderas será lo que definirá el éxito a largo plazo.



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