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El título de este artículo es un clásico indicador de “dinero inteligente”. El 16 de enero, Louisbourg Investments anunció una nueva participación en Boyd Group Services, al comprar acciones de esa empresa.
Se trata de una apuesta importante. Con un porcentaje del 1.45% de los activos del fondo 13F de Louisbourg, se trata de una asignación significativa para un fondo que, por lo general, se orienta hacia aquellos activos que generan ingresos a largo plazo, como Canadian National y Microsoft. Este movimiento indica una convicción real y a largo plazo en el modelo de negocio del fondo.Sin embargo, el momento en que se realizó la compra indica claramente que hay un gran nivel de optimismo en el mercado. La acción ya ha subido un 17% desde su precio de salida en noviembre. Eso significa que el mercado ya ha tenido en cuenta un gran porcentaje de optimismo por parte de los inversores. Para una empresa como Louisbourg, conocida por su enfoque disciplinado y orientado al valor, comprar en estos niveles indica que ven en este aumento de precios una oportunidad de compra, no una trampa. Apuestan a que la plataforma de reparación de la empresa, basada en servicios de seguros, tiene más potencial de crecimiento del que sugiere el reciente rally.
La credibilidad de este señal depende de la participación del fondo en esta operación. Louisbourg no es un inversor de corto plazo; es un inversor a largo plazo. El tamaño de su aportación indica que han realizado el trabajo necesario y confían en la capacidad de la empresa para generar ganancias sostenibles. Se trata de una acumulación institucional, no de una operación especulativa. Para los inversores, esto representa una muestra de confianza en que las bases de la empresa son sólidas: crecimiento constante de los ingresos, aumento de las ventas de las mismas tiendas, y una red de negocios capaz de crecer con el tiempo.
La acumulación institucional que hemos visto anteriormente es una señal importante. Pero para lograr un verdadero alineamiento de intereses, necesitamos saber quién realmente está a cargo de la empresa. La situación es mixta en este aspecto. En los últimos 12 meses, solo uno de los accionistas internos ha comprado acciones.
Esa es una apuesta mínima para una empresa cuyo valor de mercado supera las cientos de millones de dólares. Lo que es más preocupante es la total ausencia de ventas por parte de los inversores dentro del grupo familiar durante ese período. Aunque esa falta de ventas no representa nada negativo, el hecho de que haya habido pocas compras sí es un indicio de problemas.Compare eso con el aspecto institucional. Las instituciones poseen, aproximadamente…
Se trata de una apuesta muy importante. Lo que significa que el grupo que tiene más interés en manipular el precio de las acciones tiene una participación mucho mayor en los beneficios de la empresa, en comparación con los accionistas institucionales. El director ejecutivo y otros altos ejecutivos, quienes en total poseen menos del 1% de las acciones de la empresa, no están arriesgando su riqueza personal de manera significativa. Esta desconexión plantea una pregunta fundamental: ¿realmente el “dinero inteligente” está alineado con el futuro de la empresa?En resumen, la posesión de las acciones por parte de instituciones significa un voto de confianza en la credibilidad del modelo de negocio. Pero también crea una posible vulnerabilidad. Cuando las acciones están en manos de un grupo grande y concentrado de instituciones, pueden convertirse en objeto de compra descontrolada. Si el sentimiento del mercado cambia, la presión de venta ejercida por estos grupos poderosos puede ser rápida y severa. Por ahora, los inversores inteligentes están comprando. Pero los miembros de estas instituciones, quienes deberían ser los verdaderos guardianes de ese valor, apenas intervienen en el proceso de compra. Es una situación que merece ser observada con atención.
La apuesta institucional en favor de Boyd ya está en marcha. La verdadera prueba comenzará con el siguiente gran paso que la empresa tomará: la adquisición del Collision Center de Joe Hudson. El IPO ha recaudado…
Y ese capital será suficiente para financiar este negocio. Para que la teoría de los “dineros inteligentes” sea válida, esta integración debe ser sin problemas y beneficiosa para todas las partes involucradas. Cualquier tipo de problema en este proceso sería una prueba importante para la capacidad de ejecución de la empresa y para el uso de su nueva reserva de fondos.El segundo punto de referencia es la alineación en interés. La cantidad mínima de compras por parte de los dentro del grupo en cuestión… eso es todo.
El año pasado fue un año de bajas expectativas. El próximo factor que podría aumentar la confianza de los inversores será cualquier incremento significativo en las compras realizadas por los ejecutivos directivos, especialmente por parte del CEO y otros altos directivos. Su participación personal en la empresa es una señal clara de que creen que la estrategia de adquisiciones y crecimiento vale el riesgo que implica. Hasta entonces, la convicción de los inversores inteligentes sigue siendo insuficiente entre los altos ejecutivos.Por último, es necesario supervisar la estructura de propiedad. Las instituciones que poseen estas acciones son, en general…
Las decisiones tomadas por estos grupos tendrán una gran influencia en la volatilidad de los precios. El riesgo radica en que existe una presión de venta muy fuerte si cambia el sentimiento del mercado. En resumen, la acumulación institucional representa un gesto de confianza en el modelo. Pero el rumbo futuro de las acciones depende de la capacidad de la empresa para llevar a cabo su próximo movimiento importante. Idealmente, los accionistas internos deberían poner más de su propio dinero en el juego.Titulares diarios de acciones y criptomonedas, gratis en tu bandeja de entrada
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