60/40: La ventaja de la diversificación en situaciones de pérdida. Los asignadores institucionales recurren a INFL para protegerse contra la desaceleración de la inflación.
El portafolio 60/40 ha sido durante mucho tiempo el referente institucional para la inversión equilibrada. Se trata de una forma sencilla de aprovechar la prima de riesgo de las acciones, al mismo tiempo que se obtiene algo de estabilidad a través de los bonos. Su rendimiento histórico es impresionante.Rentabilidad anualizada del 10.2% desde el año 1979.Ese modelo logró superar la inflación en 6.8 puntos porcentuales. Durante décadas, este modelo funcionó bien, ya que las acciones y los bonos solían moverse en direcciones opuestas, lo que constituía una forma natural de protección contra las fluctuaciones del mercado. Esa baja correlación fue la base estructural de su diversificación.
Sin embargo, la capacidad de adaptación de esta estrategia se puso a prueba de manera severa en el año 2022. Se trataba de un portafolio globalmente diversificado, con una proporción de 60/40 entre los diferentes activos.Disminuyó aproximadamente un 16%.Ese año se produjo el peor mercado bajista de la historia del país. Esta debilidad simultánea en ambas clases de activos destruyó la ilusión de que la diversificación fuera algo automático. Esto planteó preguntas fundamentales sobre la viabilidad del modelo en el entorno complejo actual. Este acontecimiento sirvió como un recordatorio contundente de que el “estándar dorado” no está exento de cambios estructurales.
El principal desafío radica en la ruptura de la relación tradicional entre acciones y bonos. En una época como esta…Inflación más alta y mayor volatilidad en el mercado.La baja correlación histórica ha disminuido. Cuando los bancos centrales aumentan agresivamente las tasas de interés para luchar contra la inflación, tanto las acciones como los bonos pueden caer al mismo tiempo, tal como ocurrió en 2022. Este entorno socava la función principal del “60/40”, como herramienta para mitigar los riesgos. Esto pone bajo presión los retornos ajustados en términos de riesgo a largo plazo.

En resumen, la proporción 60/40 sigue siendo una opción viable a largo plazo para los inversores con riesgo moderado. Esto se demuestra por el hecho de que…Historial de rendimiento a largo plazo consistente.Y también en términos de recuperación, desde el período de reducción de actividad en el año 2022. Sin embargo, su papel histórico como un instrumento pasivo y de bajo mantenimiento ya no está garantizado. El régimen inflacionario más elevado y la complejidad del mercado exigen un enfoque más activo y abierto a múltiples activos. Para los asignadores institucionales, el camino a seguir no es abandonar el patrón 60/40, sino reevaluarlo como un punto de partida táctico que debe complementarse con otras opciones para enfrentar la nueva realidad.
El comercio de descenso de la inflación: un argumento a favor de la asignación de satélites
Para los asignadores institucionales, el enfoque “60/40” debe complementarse con instrumentos tácticos que permitan abordar riesgos específicos y persistentes. El cambio estructural hacia una mayor inflación y un régimen monetario mundial debilitado representa una oportunidad para aprovechar esta situación. El Horizon Kinetics Inflation Beneficiaries ETF (INFL) ofrece un instrumento de inversión bien gestionado, capaz de aprovechar esta oportunidad, sirviendo como un “satélite” que contribuye al objetivo general.
INFL está diseñado para beneficiarse del aumento de los precios de los activos reales. Consiste en una cartera de inversiones que…De 20 a 60 propiedades.El fondo se centra en empresas cuyos ingresos esperan aumentar con la inflación, sin que los costos correspondientes también incrementen. Sus principales inversiones son fondos de royalties relacionados con recursos naturales y productores de metales preciosos. Entre estas empresas destacan Wheaton Precious Metals y Franco-Nevada. Este portafolio concentrado tiene como objetivo ofrecer una cobertura contable contra la degradación del valor de la moneda y las presiones inflacionarias en el lado de la oferta.
No se trata de un tema secundario, sino de una narrativa importante en el mercado. El “comercio de debilidad económica” ha sido un factor de inversión constante este año, ya que los mercados toman en consideración los déficits fiscales y las tensiones geopolíticas. El dólar estadounidense ha estado bajo una presión evidente.El índice Invesco DB en dólares estadounidenses está en una tendencia bajista; ha caído más del 5% desde el inicio del año.Este entorno valida la situación estructural de aquellos activos que se benefician cuando el valor fíat disminuye.
La actuación de fondos de inversión que se dedican a la gestión de múltiples activos resalta la importancia de este enfoque. El Astoria Real Assets ETF (PPI), que combina oro, bitcoins, acciones relacionadas con la energía y infraestructuras, ha registrado una rentabilidad del 31% desde el inicio del año, superando con creces al índice S&P 500. Otras estrategias, como aquellas relacionadas con valores vinculados a la inflación o fondos de inversión centrados en materias primas, también han obtenido resultados sólidos. El enfoque de INFL en el manejo de activos acumulados se enmarca dentro de este ecosistema, ofreciendo un perfil de riesgo-rebaja diferente para los inversores que buscan una forma de protección contra la inflación.
En cuanto a la construcción de carteras, INFL representa un “satélite táctico”. Su gestión activa y las inversiones concentradas que realiza implican una mayor volatilidad en comparación con un índice de mercado general. Pero, al mismo tiempo, este fondo apunta a un objetivo específico y estructural que puede contribuir al crecimiento del patrimonio. En una cartera ya expuesta a acciones y bonos, una pequeña cantidad invertida en un fondo como INFL constituye una forma de protección contra la erosión del poder adquisitivo, algo que es un riesgo importante en el actual contexto económico. En resumen, INFL ofrece una opción útil para aquellos que desean aumentar su resiliencia frente a un mundo donde la inflación se mantiene alta durante más tiempo.
Construcción de portafolios: Integración de coberturas tácticas en un marco de tipo “núcleo-satélite”.
El enfoque institucional para la construcción de carteras en este nuevo régimen consiste en una combinación disciplinada entre estabilidad y agilidad táctica. La asignación de 60/40 sigue siendo el punto de partida lógico para el crecimiento a largo plazo. Sin embargo, su naturaleza estática representa una desventaja. Los datos disponibles indican que…Rendimiento anual del 10.2% desde el año 1979.Es una trayectoria impresionante, pero también revela una historia de retiros dolorosos, incluyendo…El peor mercado de bonos de la historia.Eso puso a prueba las posibilidades de diversificación del modelo. Esto requiere un núcleo dinámico, donde las ponderaciones de 60/40 no se establecen de forma fija, sino que se ajustan en función de la evaluación del valor y la posición de la curva de rendimiento, con el objetivo de evitar entrar en una “ década perdida”.
Frente a este núcleo resistente, se utilizan satélites tácticos para abordar riesgos específicos y persistentes. Por ejemplo, el comercio de devaluaciones no constituye un activo principal, sino más bien una herramienta para mitigar los riesgos relacionados con la devaluación del dinero. Un fondo como el Horizon Kinetics Inflation Beneficiaries ETF (INFL) ofrece una cobertura concentrada contra los riesgos derivados de la inflación. Su función no es aumentar la rentabilidad a largo plazo del portafolio, sino proporcionar una defensa adecuada durante períodos de alto riesgo de inflación. Lo importante es elegir el tamaño de este satélite en función de la exposición del inversor a la inflación y su tolerancia a la volatilidad, y no como un activo principal. Una asignación excesiva de recursos puede reducir la rentabilidad total del portafolio, ya que se introduce una concentración innecesaria de riesgos.
El árbitro definitivo en la asignación de cualquier satélite es la disciplina en la distribución de liquidez y capital. El satélite no debe afectar la capacidad del fondo central para alcanzar sus objetivos de retorno a largo plazo. Esto implica mantener una liquidez suficiente para permitir que el fondo central pueda superar sus propios ciclos sin tener que vender activos forzosamente. Además, es necesario asegurar que las asignaciones de satélites sean lo suficientemente pequeñas como para no distorsionar los riesgos fundamentales del portafolio. Un satélite como un ETF de REIT, que puede proporcionar una protección contra la inflación a través de aumentos en los alquileres, se adapta a este marco, ya que ofrece un perfil de riesgo-retorno diferente, complementario, en lugar de competidor, con respecto a las exposiciones en acciones y bonos del fondo central.
Para los asignadores institucionales, lo importante es un marco estructural adecuado: un núcleo dinámico y consciente de los aspectos de valoración sirve como base para el crecimiento, mientras que una asignación cuidadosamente planificada, teniendo en cuenta la liquidez, aborda aspectos específicos que contribuyen al crecimiento, como la disminución del valor de las activos. Este enfoque multifuncional y multicéntrico es la clave para lograr resiliencia en un entorno donde el método tradicional de asignación del 60/40 ya no es suficiente.
Catalizadores y riesgos: El camino a seguir para obtener carteras equilibradas
El camino hacia un portafolio reestructurado con una proporción de 60/40 depende de varios factores de futuro. El catalizador principal es el cambio sostenido en las expectativas de inflación. La justificación estructural para la utilización de coberturas tácticas se basa en la persistencia del “disminución del valor de los activos”, donde las narrativas del mercado están determinadas por déficits fiscales, tensión geopolítica y presiones del lado de la oferta. Este tema ha contribuido a un rendimiento sólido en las estrategias de retorno real de múltiples activos. Fondos como el Astoria Real Assets ETF son ejemplos de esto.Más del 31% desde el inicio del año.Para que la teoría de la asignación de satélites sea válida, esta narrativa debe mantenerse. Un regreso a una situación de desinflación reduciría el riesgo asociado a las coberturas de activos físicos, y probablemente causaría una salida de estos instrumentos financieros, lo cual pondría en duda la justificación para su inclusión en los planes de inversión.
Un riesgo importante es la asignación excesiva de fondos a estos satélites. La naturaleza concentrada de los fondos como el Horizon Kinetics Inflation Beneficiaries ETF aumenta la volatilidad y los riesgos específicos relacionados con dichos activos. Si los satélites constituyen una parte demasiado grande del portafolio, pueden distorsionar los premios de riesgo fundamentales y afectar negativamente el crecimiento a largo plazo. Esto es especialmente cierto en períodos de baja inflación y altos rendimientos de las acciones, cuando los factores de calidad y crecimiento que impulsan el portafolio tradicional pueden superar a los resultados obtenidos. El objetivo debe ser una protección táctica, no una participación permanente en estos activos. Una asignación excesiva de fondos puede llevar a un rendimiento insatisfactorio cuando el mercado en general se recupera, lo que daña el rendimiento total ajustado por el riesgo del portafolio.
Los inversores también deben monitorear el desempeño de los fondos ETF que tienen en cuenta el factor calidad, como una posible alternativa o complemento. Estos fondos, que apuntan a compañías con alta rentabilidad y baja exposición al riesgo, han demostrado su capacidad para superar las situaciones de volatilidad en el mercado. Por ejemplo, el iShares MSCI USA Quality Factor ETF ha demostrado su capacidad para obtener rendimientos superiores durante períodos de volatilidad, incluso cuando no logra mantener un rendimiento elevado durante las subidas de los precios de las acciones. Esto resalta la importancia de adoptar un enfoque multifactorial. En un portafolio, la calidad puede servir como una fuente más consistente de rendimientos ajustados al riesgo, lo que potencialmente reduce la necesidad de tener una asignación detallada de recursos en diferentes sectores. En resumen, el camino a seguir requiere un monitoreo disciplinado: validar los aspectos relacionados con la calidad de los activos, al mismo tiempo que se evita una exposición excesiva. Además, es importante considerar la calidad como una fuente complementaria de resiliencia, ya que proporciona rendimientos más estables.



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