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El índice S&P 500 cerró el año 2025 de manera histórica, marcando un tercer año consecutivo de aumentos del 10% o más. El índice aumentó significativamente.
Un patrón notable que marca su sexto año con un rendimiento anual de dos dígitos en los últimos siete años. Este aumento no fue un simple brote repentino, sino un ascenso continuo, marcado por 38 nuevos récords durante todo el período. El impulso del mercado ahora se une a una expansión económica sorprendentemente robusta, creando así una situación favorable para las acciones.Datos recientes del sector de servicios indican que la economía está ganando impulso.
Su nivel más alto desde octubre de 2024, y un tercer aumento mensual consecutivo. Lo que es más importante:La tasa de contratación ha aumentado a 52.0. Este retorno al crecimiento en la contratación, junto con el aumento de nuevas órdenes y la actividad empresarial, indica que la demanda subyacente está fortaleciéndose. El mercado ya tiene en cuenta este aumento en la demanda, ya que el índice cotiza por encima de los niveles técnicos clave.Técnicamente, la situación es clara.
Está claramente por encima del promedio de 50 días, que es de 6901.87, y del promedio de 200 días, que es de 6851.78. Este patrón de “cruz dorada”, en el cual los promedios a corto plazo superan a los a largo plazo, es una señal clásica de impulso alcista. El Índice de Fuerza Relativa también se encuentra en territorio de sobrecompra, lo que confirma la tendencia alcista. Esta combinación de indicadores técnicos sólidos y datos económicos positivos ha impulsado al índice hacia un nivel sin precedentes.Sin embargo, precisamente esta fortaleza sienta las bases para la próxima transición económica. El mercado ha sido impulsado por múltiples factores de expansión y un entorno político favorable, incluyendo el tercer recorte de tasas consecutivo realizado por la Reserva Federal en 2025. Como señaló un estratega, “Los ingresos económicos sustituirán a los efectos de la expansión como el motor que impulsará al mercado de valores en 2026”. Los niveles record de precios y la convergencia técnica son impresionantes, pero también exigen que las ganancias corporativas alcancen niveles más elevados. La sostenibilidad de este aumento de precios ahora depende de si la expansión económica puede traducirse en un crecimiento robusto de los ingresos, lo cual será necesario para mantener estas valoraciones elevadas.
La serie de altas históricas del mercado se debe a un cambio en la percepción de los inversores, y no únicamente a datos económicos. Durante años, este aumento en los precios se debió a múltiples señales de expansión, ya que los inversores pagaban por el crecimiento futuro. Pero, como señaló un estratega, esa dinámica está a punto de cambiar.
Esta es la transición fundamental. Significa que el próximo aumento en los precios del mercado debe ser algo ganado, no simplemente reflejado en los precios. La implicación es clara: los rendimientos podrían disminuir de los niveles altos de los últimos años a valores de entre uno y dos dígitos, incluso mientras el entorno de crecimiento siga siendo fuerte.Esta cambio está respaldado directamente por los últimos datos económicos. El sector de servicios está experimentando una expansión generalizada, lo cual debería traducirse en un aumento de los ingresos corporativos.
Su nivel más alto desde octubre de 2024. Lo que es aún más importante, los españoles…El Índice de Nuevas Ordenes también registró un aumento del 57.9%, lo que indica que la demanda no solo existe, sino que además está en constante crecimiento. Este tipo de expansión proporciona una base sólida para que las empresas puedan presentar resultados mejorados en términos de ingresos, algo que, precisamente, será lo que el mercado exija ahora.Sin embargo, esta transición introduce una nueva vulnerabilidad: la presión sobre los márgenes de beneficio. Aunque los datos del ISM indican cierta mejora, el Índice de Precios registró un nivel de 64.3 en diciembre, su nivel más bajo en casi un año, pero aún así está muy por encima del umbral de 60, que señala una presión inflacionaria persistente. Este es el riesgo crítico. Si las empresas no pueden transferir completamente estos costos elevados a los consumidores, su rentabilidad se verá afectada negativamente. Será más difícil lograr el crecimiento de ganancias necesario para mantener este aumento en los resultados financieros. La atención del mercado ahora se dirige hacia los detalles de las estructuras de costos y el poder de fijación de precios de las empresas.
En resumen, se trata de un cambio en los cálculos de inversión. La convergencia técnica y la expansión económica constituyen una etapa favorable, pero el contexto ha cambiado. El motor de las acciones ya no es la expansión del valor, sino el crecimiento de las ganancias. Esto hace que el mercado sea más sensible a la ejecución de las empresas en particular, y menos tolerante a los efectos macroeconómicos negativos. Para los inversores, el camino a seguir no consiste tanto en seguir una tendencia general, sino en identificar qué empresas pueden superar las presiones de los márgenes para lograr un crecimiento de ganancias que ahora será el único factor determinante de los retornos.
La nueva normalidad del mercado es una situación de mayor sensibilidad. Con el motor de la expansión cambiando hacia el crecimiento de las ganancias, las rentabilidades estarán más directamente relacionadas tanto con los cambios en las políticas como con los datos fundamentales. Los factores clave que determinarán si la actual fortaleza se mantiene o se invierte son ahora claros.
En primer lugar, la incertidumbre en materia de políticas económicas persiste. El tercer recorte de tipos consecutivo por parte de la Reserva Federal en 2025 proporcionó un contexto favorable para la liquidez, pero también reveló divisiones internas entre los responsables de la formulación de políticas. Hay diferentes opiniones entre los encargados de tomar decisiones: algunos se centran en el enfriamiento del mercado laboral, mientras que otros temen que la inflación vuelva a aumentar. Esta tensión genera una trayectoria política inestable en el futuro. El mercado ahora debe tener en cuenta el riesgo de que la actitud acomodaticia de la Fed pueda disminuir si la inflación vuelve a acelerarse, incluso cuando intenta fomentar el empleo. Esta dualidad constituye el principal riesgo político para el año 2026.
En segundo lugar, los niveles técnicos proporcionan un marco claro para las próximas acciones. El índice cotiza por encima de un poderoso “golden cross”, pero el nivel de soporte clave se encuentra ahora cerca de…
Un descenso decisivo por debajo de este nivel indicaría la pérdida de la tendencia alcista. Por su parte, los niveles de resistencia se encuentran cerca de los máximos recientes; además, las bandas dinámicas obtenidas mediante el análisis de la desviación estándar ofrecen más indicadores importantes para seguir. Estos niveles serán cruciales para determinar si el repunte puede continuar o si se espera una fase de consolidación.El riesgo más inmediato, sin embargo, es el aumento de la volatilidad en los precios del mercado. A medida que los precios del mercado reflejan una necesidad de crecimiento de las ganancias, el mercado se vuelve mucho menos tolerante ante las decepciones. Datos económicos negativos o información corporativa que no cumplen con las expectativas elevadas asociadas a las cotizaciones actuales podrían provocar un cambio brusco en los precios. Este es el sacrificio que se debe hacer en aras de un rally impulsado por factores fundamentales: el mercado es más susceptible a los cambios en el sentimiento de los inversores y a las sorpresas derivadas de los datos económicos.
En resumen, se trata de un proceso de reajuste del mercado. La convergencia técnica y la expansión económica constituyen una base sólida, pero las reglas han cambiado. Los inversores ahora deben enfrentarse a un entorno en el que la incertidumbre política, los niveles técnicos precisos y la presión constante para lograr un crecimiento de las ganancias son las fuerzas dominantes. La era de los aumentos constantes y generalizados ha terminado. La nueva normalidad exige una mayor concentración y una tolerancia más alta a la volatilidad.
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