El S&P 500 en una encrucijada: Los aumentos en el sector energético frente a las dificultades del mercado en general, mientras la crisis petrolera pone a prueba los planes de 1990.

Generado por agente de IAJulian CruzRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 14 de marzo de 2026, 8:21 pm ET4 min de lectura
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El mercado busca en el pasado algún modelo de comportamiento que pueda servirle como guía para las decisiones actuales. El episodio al que se refiere más es la Guerra del Golfo en la década de 1990. Se trata de un caso típico de un shock petrolero causado por factores geopolíticos, que puso a prueba los nervios del mercado. El patrón es claro: una crisis geopolítica provoca un aumento masivo en los precios del petróleo, lo cual a su vez perturba los mercados de acciones. En ese episodio, el precio promedio mensual del petróleo…La cotización del petróleo aumentó de 17 dólares por barril en julio a 36 dólares por barril en octubre.Un aumento que alcanzó su punto máximo en…$46 por barril a mediados de octubre.El S&P 500 respondió con una caída brusca, descendiendo significativamente.El 16.1 por cientoDesde el impacto inicial en el mercado hasta que se alcanzó el punto más bajo.

Este evento específico presenta una similitud estructural con la crisis actual. El patrón histórico de tales intervenciones es muy instructivo. En 20 intervenciones militares importantes después de la Segunda Guerra Mundial, el índice S&P 500 cayó en promedio un 6% desde el momento en que se produjo el impacto inicial hasta alcanzar su nivel más bajo. Lo que es más importante, en 19 de esos 20 casos, el mercado tardó en recuperarse en un promedio de solo 28 días. Esto sugiere una clave importante: la duración de un conflicto ha tenido menos importancia en la historia que la eliminación del factor geopolítico que lo provocó. La recuperación del mercado puede separarse de los sufrimientos económicos prolongados.

El resultado de la crisis de 1990 demostró esta dinámica. Aunque el aumento en los precios del petróleo contribuyó a la recesión en Estados Unidos a principios de los años 90, fue una recesión leve y de corta duración. Una vez que la coalición liderada por Estados Unidos logró éxitos militares y las preocupaciones sobre las carencias de suministro a largo plazo disminuyeron, los precios bajaron y el mercado se recuperó rápidamente. El S&P 500 aumentó entre un 26% y un 29% en 1991, después de que terminara el conflicto. Eso representa una situación favorable para hoy en día: un shock en el suministro que se resuelve, no una ruptura económica estructural. La estrategia es ver si, esta vez, el mercado puede seguir el mismo patrón: una caída repentina y de corto plazo, seguida por una rápida recuperación una vez que la amenaza inmediata a la disponibilidad de petróleo se elimine.

Señales del mercado actuales vs. patrones históricos

El mercado está reaccionando a una crisis que comparte el mismo motivo de alerta que en el año 1990: la amenaza a los flujos de petróleo. Pero la situación es más compleja. El aumento de los precios del petróleo es extremo.El precio del crudo WTI ha subido considerablemente, superando los 115 dólares por barril.Se teme que el estrecho de Ormuz se cierre por un largo período de tiempo. Este es un impacto más grave que el que ocurrió en 1990, cuando el precio alcanzó unos 46 dólares. Sin embargo, la respuesta del mercado ya está diferenciándose de lo que ocurre en términos históricos.

El signo más evidente de esta situación es la diferencia entre el sector energético y el mercado en general. Mientras que el S&P 500 ha bajado un 2.46% esta semana, las empresas del sector energético han ganado mucho valor. Exxon Mobil ha subido un 23% en términos anuales, y Chevron ha ganado un 21%. Esta divergencia es característica de este mercado. Indica que los inversores están anticipando un choque de oferta que beneficia directamente a los productores, incluso mientras la economía en general enfrenta dificultades. En 1990, el choque de oferta fue generalizado, pero hoy el mercado se divide claramente entre ganadores y perdedores.

Más aún, el cambio en el liderazgo del mercado plantea preguntas relacionadas con la resiliencia de las empresas. A medida que las tecnológicas de gran envergadura pierden importancia…Las empresas que se dedican a actividades cíclicas y las empresas de tipo defensivo han tomado el relevo en esta área.Esta rotación sugiere que el mercado busca la estabilidad en medio de la incertidumbre. Pero también indica una posible vulnerabilidad. Si la crisis persiste y los precios del petróleo siguen elevados, la dependencia del mercado general de estos sectores podría limitar su capacidad para recuperarse rápidamente. El patrón histórico implicaba un rápido regreso a la normalidad; sin embargo, el mercado actual ya muestra signos de una actitud más cautelosa y fragmentada. Por lo tanto, el camino hacia el equilibrio podría no ser tan sencillo.

Amplificadores clave y riesgos de desacoplamiento

El “manual histórico” supone un conflicto limitado, con una resolución clara. La crisis actual introduce elementos modernos que podrían acelerar la volatilidad o impedir una resolución pacífica del conflicto. El riesgo más inmediato es la escalada del conflicto. Este conflicto no es un enfrentamiento bilateral, sino una campaña en múltiples frentes, en la que participan Irán, Israel y varios estados del Golfo. Además, hay ataques dirigidos contra los activos militares de Estados Unidos. Como se ha señalado anteriormente…Ya han sido atacadas por ataques iraníes doce países.Este aumento en el alcance del teatro de batalla incrementa la probabilidad de que se produzca una guerra regional más amplia. Esto, a su vez, cambiaría fundamentalmente la forma en que los mercados evalúan los riesgos. En 1990, se esperaba un éxito militar rápido, logrado por la coalición. Hoy en día, el campo de batalla está fragmentado, lo que aumenta las posibilidades de que se produzca un conflicto prolongado e impredecible.

Un riesgo estructural más grave es la posibilidad de que ocurra un “Gran Desprendimiento” entre los precios del petróleo y el crecimiento económico. La crisis de 1990 fue un instrumento brusco, que afectó directamente a las economías que dependían en gran medida del petróleo. La economía mundial actual es menos sensible a los aumentos de precios del petróleo, ya que la intensidad energética ha disminuido significativamente. Más aún, la salud del mercado está ahora relacionada con el desarrollo de los sectores tecnológicos y de la inteligencia artificial, sectores que enfrentan su propia evaluación por parte de los mercados financieros. Mientras los precios del petróleo suben, el rendimiento de las empresas tecnológicas, que ya están experimentando declives, podría verse aún más presionado por otros factores, lo que crea un doble problema. Este desprendimiento significa que la relación entre las crisis de suministro y las dificultades del mercado puede debilitarse. Pero también introduce una nueva vulnerabilidad: un mercado donde los avances en energía se ven contrarrestados por los declives en el sector tecnológico, lo que lleva a una recuperación más inestable y desigual.

Finalmente, el liderazgo reducido del mercado representa una prueba de su capacidad para mantenerse estable a lo largo del tiempo. La actual tendencia hacia sectores más ciclicos y defensivos es señal de que se busca estabilidad. Pero esto también significa que el rendimiento del S&P 500 depende en gran medida de unos pocos sectores. Si la crisis persiste y los precios del petróleo siguen elevados, esta base reducida podría limitar la capacidad del mercado para recuperarse rápidamente. El patrón histórico se basaba en una resiliencia amplia; hoy en día, el mercado ya muestra signos de una postura más fragmentada. Para que este plan funcione, es necesario que el mercado vea un rápido retorno a la normalidad, lo que permitiría que todos ganen algo. Dado que el liderazgo ya está dividido, ese camino podría no ser tan sencillo como lo sugiere el modelo de 1990.

Catalizadores y lo que hay que observar

El mercado está esperando señales específicas para confirmar si el plan establecido en 1990 seguirá siendo válido. La prueba clave será una caída continua en los precios del petróleo. Un movimiento hacia abajo por debajo de ese nivel sería un indicio de que el plan no funciona.100 dólares por barril para el petróleo crudo WTI.Sería una señal clara de que el factor geopolítico que causó la crisis ya está disminuyendo. En 1990, la recuperación del mercado comenzó solo después de que el shock petrolero colapsara. Hoy en día, un cambio similar confirmaría el patrón histórico, lo que indicaría que la crisis está controlada y que el mercado puede continuar su camino normal.

Al mismo tiempo, los inversores deben vigilar la amplitud de cualquier tipo de recuperación. La división actual entre el sector energético y el resto del mercado es evidente. Una recuperación sana y resistente se manifestaría en las acciones promedio, y no solo en el índice ponderado por valor de las acciones. A principios de marzo…La media de las acciones que forman parte del S&P 500 aumentó un 3.2%.Mientras que el índice en sí estaba disminuyendo, esta divergencia es una señal positiva de la fortaleza subyacente del mercado. Para que este patrón histórico se repita, es necesario que esa amplitud aumente a medida que el precio del petróleo se estabilice. Esto indica que se producirá una recuperación que beneficiará no solo a los gigantes energéticos, sino también a otros sectores.

El principal riesgo de este escenario es la escalada de los conflictos. El modelo actual supone que el conflicto se mantendrá dentro de ciertas fronteras. Cualquier expansión de los ataques más allá de la región del Golfo probablemente hará que el plan de acción no funcione. La resiliencia histórica del mercado dependió de la rápida eliminación de la amenaza del suministro de petróleo. Un conflicto regional más amplio introduciría una incertidumbre prolongada, lo que podría provocar un reajuste más profundo y prolongado de los riesgos. El plan de acción está destinado a enfrentar shocks cortos y rápidos. El mercado debe estar atento a señales de que la crisis sigue siendo localizada.

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