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La tesis de inversión relacionada con cualquier acción vinculada a la industria petrolera en Venezuela acaba de cambiar debido a un único y dramático acontecimiento. El 3 de enero, las fuerzas especiales estadounidenses capturaron al presidente Nicolás Maduro. Este acto estableció el control estadounidense sobre los activos petroleros estratégicos del país.En una operación especial.El presidente Trump ha declarado desde entonces que…“Nosotros somos los responsables”.Se presenta a Estados Unidos como el supervisor de facto del sector petrolero venezolano. Esto no es una acción militar temporal; se trata de la base para una nueva realidad geopolítica, en la cual el riesgo soberano es el factor dominante.
El marco legal para este control se estableció el 9 de enero, a través de una Orden Ejecutiva.Se declara una situación de emergencia nacional, con el objetivo de proteger los ingresos derivados del petróleo en Venezuela.Se encuentra depositado en los cuentas del Tesoro de los Estados Unidos, lo que impide cualquier reclamo por parte de particulares o cualquier procedimiento judicial contra estos fondos. De manera crucial, esto…Se afirma que estos fondos son propiedad soberana de Venezuela, y que se encuentran bajo la custodia de los Estados Unidos.Pero ahora está bajo la supervisión de los Estados Unidos. Esto significa que los ingresos provenientes del petróleo venezolano, que en el pasado podrían haber sido una oportunidad para que inversores privados o el estado venezolano pudieran aprovecharlos, ahora han sido nacionalizados por el gobierno de los Estados Unidos.

Los Estados Unidos ahora supervisan las ventas de petróleo de forma indefinida. El secretario de Energía, Chris Wright, afirmó que…Se logran precios aproximadamente un 30% más altos para el petróleo crudo venezolano.Es más probable que ocurra lo mismo que antes de la captura de Maduro. La primera venta, valorada en aproximadamente 500 millones de dólares, ya se ha completado. Esta situación crea un riesgo soberano considerable. El caso de inversión para cualquier empresa que opere en o con Venezuela ya no está determinado por la eficiencia operativa interna o los ciclos de los commodities. Ahora, todo depende del entorno político externo: los caprichos de la administración estadounidense, la estabilidad de la liderazgo interino en Caracas y la estrategia de Estados Unidos en el hemisferio occidental. Este activo es una pieza estratégica, pero su destino está en manos de una potencia extranjera, no del mercado.
La carrera por operar en Venezuela ya no es algo libre y sin restricciones. Se trata de una competencia geopolítica de gran importancia, donde solo aquellas empresas que cuenten con una historia adecuada, un manejo político eficiente y las condiciones necesarias para operar allí podrán participar. Las barreras no son solo técnicas o financieras; son también de naturaleza política, relacionadas con la estrategia de Estados Unidos y con la necesidad de reformas legales.
Chevron ocupa una posición única y destacada en el mercado. La empresa tiene…Historia de más de 100 añosEn Venezuela, la compañía opera desde el año 1923. Actualmente, cuenta con cinco empresas conjuntas. Esta presencia constante y profunda la convierte en la única importante empresa petrolera estadounidense que sigue operando allí. Sin embargo, ese beneficio se ve atenuado por un largo período de tiempo sin inversiones significativas por parte de la compañía en el país. Por lo tanto, su posición es una de privilegio, pero también de potencial obsolescencia, dependiendo de la voluntad del gobierno de Estados Unidos de proteger sus activos y operaciones bajo el nuevo orden.
La situación de ExxonMobil es el ejemplo más claro de la naturaleza condicional de este nuevo acceso. La empresa está avanzando con una evaluación técnica, pero solo después de recibir una crítica pública por parte del presidente.El presidente Donald Trump criticó públicamente a la empresa.Debido a su enfoque cauteloso, se sugiere que podría excluirse de las oportunidades apoyadas por Estados Unidos. No se trata de una decisión empresarial neutra. Es un señal político que la participación de Exxon depende de que se demuestre el nivel adecuado de cooperación. El director ejecutivo de la empresa, Darren Woods, resaltó este punto en una reunión en la Casa Blanca, diciendo que…Hoy en día, no es algo que valga la pena invertir.Y es necesario introducir cambios significativos en esos marcos comerciales, así como en el sistema legal, para que todo esté en condiciones de funcionar adecuadamente. Su llamado a las reformas legales con el fin de proteger las inversiones extranjeras es, sin duda, el obstáculo más importante que hay que superar.
En resumen, estas no son decisiones de inversión ordinarias. Se trata de condiciones políticas que están directamente relacionadas con la estrategia de los Estados Unidos. El gobierno de Estados Unidos utiliza su control sobre los ingresos provenientes del petróleo venezolano como herramienta para decidir qué empresas pueden operar y bajo qué condiciones. Para los inversores, esto significa que cualquier inversión en acciones relacionadas con el petróleo en Venezuela depende completamente de la capacidad de esa empresa para manejar este nuevo y impredecible entorno político. Las barreras son claras: un período de 19 años de inacción para la empresa actual, y una necesidad de cambios legales fundamentales para la empresa que intenta competir. El premio es estratégico, pero las reglas están siendo determinadas por Washington.
La tesis de inversión relacionada con las acciones petroleras de Venezuela ahora depende de unos pocos indicadores concretos y de corto plazo. Estos son los acontecimientos que determinarán si el nuevo arreglo respaldado por Estados Unidos es estable y rentable, o si se trata simplemente de un experimento político efímero. Los inversores deben prestar atención a tres factores clave.
Lo primero es la creación de un marco legal formal. La estructura actual se basa en una orden ejecutiva y en la supervisión de los Estados Unidos, y no en un tratado. Como dijo Darren Woods, el director ejecutivo de Exxon, el mercado…“No invertible” hoy en día.Porque las estructuras legales y comerciales son inadecuadas. El catalizador crítico es la anunciación de un nuevo tratado o marco de inversión que proporcione protección duradera a las empresas extranjeras. Sin esto, toda discusión sobre una reconstrucción por valor de 100 mil millones de dólares no es más que retórica política. Este es el principal obstáculo regulatorio que hay que superar.
En segundo lugar, está el ritmo y la escala de las exportaciones de petróleo restauradas. Ya han comenzado los primeros envíos.Dos envíos partieron el lunes.A medida que PDVSA comienza a reabrir los pozos, esto es una señal positiva de que la operación está volviendo a funcionar. Pero el verdadero test será el volumen de producción. Venezuela sigue teniendo un papel importante en este proceso.303 mil millones de barrilesLas reservas son suficientes, pero la producción ha disminuido significativamente. La pequeña cantidad de exportaciones que se han obtenido al principio debe aumentar para que sea suficiente para justificar esa apuesta estratégica. Cualquier retraso o obstáculo en la entrega del petróleo al mercado podría indicar problemas logísticos o políticos más graves.
En tercer lugar, está la cuestión de si las primeras ventas gestionadas por Estados Unidos se llevan a cabo dentro del margen de beneficio prometido. El secretario de Energía, Chris Wright, afirma que Estados Unidos está logrando precios un 30% más altos para el petróleo venezolano. La primera venta, valorada en aproximadamente 500 millones de dólares, ya ha sido realizada. Los inversores deben seguir de cerca las próximas ventas para ver si ese margen de beneficio se mantiene constante. Si no se logra ese aumento de precios, esto socajaría la lógica financiera de este nuevo acuerdo y generaría dudas sobre el poder de mercado de Estados Unidos.
Estos son los indicadores que determinarán el éxito de la inversión. La primera venta demuestra que el mecanismo funciona. El marco legal determinará si esta estrategia puede ser escalada a un nivel mayor. Además, el margen de beneficio mostrará si el activo estratégico se está rentabilizando de manera efectiva. Hasta que estos factores se hayan desarrollado, la inversión sigue siendo una apuesta geopolítica, y no una inversión empresarial.
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