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El actual aumento en los precios de los metales preciosos no es simplemente una tendencia pasajera del mercado. Se trata de un reordenamiento estructural, provocado por un déficit físico constante y por nuevos factores geopolíticos que están remodelando la ecuación del suministro. Este cambio estructural permite distinguir este aumento de los especulaciones transitorias, y senta las bases para un nivel de precios sostenible a lo largo de varios años.
El factor más importante es el déficit estructural en la producción de plata durante cinco años.
Esto conduce a una pérdida constante de las reservas que se encuentran en la superficie. A medida que estas reservas disminuyen, aumenta el precio que se necesita para ceder el metal físico. Esto crea una presión alcista que se refuerza a sí misma. No se trata de un desequilibrio cíclico; se trata de una escasez crónica que empeora con el tiempo.Al mismo tiempo, comienza una nueva era.
Existen restricciones severas en cuanto a la oferta de estaño. Las grandes potencias lo consideran un recurso estratégico, y compiten entre sí por el control sobre él. China aumentó los controles de exportación del estaño a partir del 1 de enero. En cambio, Estados Unidos ha incluido oficialmente el estaño en su lista de minerales críticos. Esta competencia geopolítica, en la que las naciones buscan asegurarse de tener los insumos necesarios para la defensa y la energía limpia, limita directamente el flujo libre del estaño y aumenta las preocupaciones relacionadas con su escasez.Esto no es un aumento en el número de memes. La acumulación de este tipo de contenido es de carácter estructural e institucional.
La escala de las compras, evidenciada por los recordables flujos de entrada de capital en los fondos de inversión y por los tráficos globales de almacenamiento interrumpidos, indica una demanda profunda y multifacética que trasciende las percepciones a corto plazo. El aumento de precios ha sido impresionante, pero sus raíces se encuentran en la realidad física y en la estrategia geopolítica, no en el espectacularismo.La situación en los metales preciosos presenta una clara división entre las opciones disponibles para los inversores. La elección entre el iShares MSCI Global Silver and Metals Miners ETF (SLVP) y el abrdn Physical Platinum Shares ETF (PPLT) implica tomar decisiones relacionadas con dos enfoques distintos de inversión: la exposición a acciones respaldadas por fondos de inversión, frente a la inversión directa en metales físicos. El rendimiento y el perfil de riesgo de estos dos fondos son claramente diferentes, y esto se debe directamente a sus estructuras subyacentes.
SLVP ofrece una cartera de inversiones con un alto riesgo en el sector minero. La empresa posee una colección de empresas que se dedican a la minería de plata y otros metales. Esto permite a los inversores tener una exposición mayor a las fluctuaciones del sector. Esta estructura ha contribuido al aumento de los precios recientes.
Sin embargo, esta ventaja tiene un precio que pagar. El fondo tiene un beta de 1.12, lo que significa que es más volátil que el mercado en general. Su máximo descenso en cinco años fue del -55.56%. Esta volatilidad es el precio que hay que pagar por obtener retornos en términos de valoración de las acciones. Estos retornos están sujetos a riesgos operativos específicos de la empresa, decisiones de gestión y fluctuaciones en el ciclo de las materias primas. No se trata simplemente de los factores físicos relacionados con el metal en sí.Por el contrario, PPLT representa la forma más pura de poseer metales físicos. Está estructurado de tal manera que…
Se trata de mantener barras de platino físicas en depósitos seguros. Este diseño permite una conexión directa y sin intermediarios con el precio del metal. El retorno anual es de solo el 135.6%, lo cual refleja el rendimiento real del metal, sin necesidad de utilizar apalancamiento financiero. Lo más importante es que este método evita los principales problemas relacionados con los contratos de futuros, como los problemas de rendimiento en caso de “roll”.Su beta de 0.89 y su máximo descenso del 35.73% destacan su papel como una alternativa menos volátil y más estable para el metal subyacente.
La decisión depende de lo que el inversor desee poseer. SLVP es una apuesta en favor de la capacidad del sector minero para aprovechar el déficit estructural de plata y la escasez geopolítica. Ofrece el potencial de obtener retornos significativos si los ingresos de las mineras aumentan. Pero también expone al inversor a todo el espectro de riesgos operativos y financieros que implica esa industria. PPLT, por su parte, es una apuesta en favor del platino en sí. Ofrece una forma conveniente y con poco riesgo de transacción de poseer el metal físico. Proporciona un tipo de cobertura más estable contra los movimientos de precios del metal, pero sin la ventaja de la apalancamiento que podría aumentar los ganancias en un mercado alcista. En cuanto a la recuperación estructural, la opción es elegir entre aprovechar las oportunidades en las mineras o mantenerse directamente en el metal.
La impresionante evolución del mercado ha dejado a los inversores con una pregunta crucial: ¿es esto algo sostenible, o simplemente un punto de máximo especulativo? Los datos revelan que se trata de un mercado en transición, donde las poderosas fuerzas estructurales están siendo puestas a prueba por los cambios políticos inmediatos y las dificultades macroeconómicas.
A primera vista, los números son impresionantes. El precio del plata ha aumentado.
Y el platino ha aumentado considerablemente.Sin embargo, este aumento explosivo oculta una realidad a más largo plazo. Históricamente, la plata ha quedado rezagada con respecto al S&P 500 en aproximadamente un 96% desde el año 1921. Su atractivo siempre ha sido como un depósito de valor y un medio para contrarrestar la inflación, no como un instrumento para obtener rendimientos elevados, similares a los de las acciones. El reciente aumento en su valor es un desvío drástico de esa tendencia a largo plazo, motivado por una combinación de escasez física y estrategias geopolíticas. La sostenibilidad de este desvío dependerá de si esos factores fundamentales pueden resistir cambios en las políticas y los sentimientos del mercado.Un catalizador clave ya ha tomado el rol deseado. Lo ocurrido recientemente…
El aumento de los precios se debió a la decisión de Estados Unidos de no imponer aranceles a los minerales esenciales. Esto eliminó un factor importante que podría haber estimulado una actividad de compra desenfrenada en el corto plazo. Ahora, el mercado está procesando esta situación, y los precios están bajando desde sus niveles record. Este episodio destaca una vulnerabilidad importante: el mercado es sensible al riesgo geopolítico. Si las tensiones vuelven a aumentar, la amenaza de aranceles podría reaparecer, causando otro impacto negativo en los precios. Por ahora, este descenso es solo una pausa temporal, no un cambio definitivo en las condiciones del mercado.El principal riesgo macroeconómico es la apreciación del dólar y la reducción de la demanda de activos considerados “seguros”. Como se señaló en el reciente descenso de los precios de las metales, una apreciación del dólar redujo el atractivo de activos que no generen ingresos, como el platino y la plata. Este es un factor constante que puede superar incluso los sólidos fundamentos físicos de estos activos. El rendimiento de los metales ha sido impulsado por su papel estratégico, pero siguen siendo vulnerables a cualquier cambio en los flujos de capital, ya que este podría dirigirse hacia activos que generen mayores ingresos y que estén denominados en dólares. Esta dinámica será un factor clave en los próximos trimestres.
Mirando hacia el futuro, los escenarios para ambos ETF son diferentes. En el caso de SLVP, la trayectoria del fondo depende de la capacidad del sector minero para transformar los altos precios de los metales en ganancias sólidas. El déficit estructural en la venta de plata constituye un factor positivo, pero el beta del fondo significa que continuará experimentando volatilidad elevada. El rendimiento del fondo será una función tanto de los precios de los metales como de la rentabilidad empresarial; se trata de una ecuación bastante compleja.
En el caso de PPLT, la situación es más simple. Se trata de una inversión puramente basada en el precio del platino en el mercado, con un riesgo de crédito mínimo y sin costos adicionales relacionados con los contratos futuros. La estabilidad del fondo es una ventaja, no un defecto. El valor del fondo se ajustará según las fluctuaciones de precios del metal, lo cual se ve respaldado por la demanda industrial y la importancia estratégica del mismo. Sin embargo, también será el primer fondo que sufrirá las consecuencias de una fortaleza del dólar o de una disminución en la actividad industrial.
Las métricas críticas que deben observarse son claras. En el caso del plata, es necesario monitorear los datos relacionados con las deficiencias físicas y cualquier nuevo control de exportaciones por parte de los principales productores. En el caso del platino, es importante seguir las señales de demanda industrial y la trayectoria del índice del dólar estadounidense. La resolución de las discusiones sobre políticas arancelarias será un acontecimiento importante en el corto plazo para ambos metales. El aumento estructural ha creado una situación favorable, pero su sustentabilidad no se verá confirmada por los ganancias pasadas, sino por la capacidad del mercado para manejar estas cambiantes políticas y tendencias macroeconómicas.
La reacción estructural en los metales preciosos ha generado una clara división entre los diferentes instrumentos de inversión. Para los inversores, la elección ya no se trata de si deben poseer los metales en sí, sino de cómo hacerlo. Los datos indican un enfoque sencillo pero efectivo: utilizar SLVP para obtener una exposición en acciones con apalancamiento, y PPLT para obtener una cobertura de riesgo sobre metales físicos. La asignación óptima de recursos depende de la tolerancia al riesgo del inversor y de su convicción sobre la duración del déficit estructural.
SLVP es la herramienta ideal para capturar las oportunidades de crecimiento del sector minero. Ofrece un beta de 1.12, lo que significa que amplificará tanto las ganancias como las pérdidas en relación con el mercado en general. Este es el precio de admisión para su potencial explosivo, como lo demuestra su…
Para los inversores que están dispuestos a asumir mayores riesgos y creen que los aumentos significativos en los precios de los metales se traducirán en ganancias sólidas en el sector minero, SLVP ofrece una exposición apalancada, pero dirigida hacia objetivos específicos. Su ratio de gastos más bajo, del 0.39%, lo convierte en un instrumento rentable para esta estrategia. Sin embargo, esto implica un descenso histórico del valor de la inversión de hasta -55.56% en un período de cinco años. Esto sirve como recordatorio de los riesgos operativos y financieros inherentes al poseer acciones.Por el contrario, PPLT es la herramienta ideal para realizar apuestas sobre el metal en sí, sin necesidad de utilizar derivados. Ofrece una beta más baja (0.89), además de una forma más estable de representar el precio del platino en términos reales. Su máximo descenso en el valor del activo es de -35.73% durante el mismo período. Su alto coeficiente de gastos, del 0.60%, refleja los costos relacionados con la custodia física y la seguridad del activo. Sin embargo, esta estructura ofrece una gran ventaja: mínimo riesgo de crédito y ningún costo adicional relacionado con las futuras operaciones. Con activos administrados por un valor de 2.86 mil millones de dólares, PPLT es también la opción más líquida y confiable para aquellos que prefieren una exposición directa al precio del metal. Para los inversores que priorizan la estabilidad y la conexión directa con el precio del metal, PPLT es la opción definitiva.
El enfoque más prudente suele ser una combinación de diferentes estrategias. Una posición fundamental en PPLT puede servir como un activo estable y con baja volatilidad, lo que le permite proteger el portafolio contra las fluctuaciones de precios y los riesgos geopolíticos relacionados con los metales. Al mismo tiempo, una asignación de capital en SLVP puede proporcionar la exposición necesaria para participar en el aumento potencial de los ingresos del sector minero. Esta estrategia dual permite que el inversor se beneficie del déficit estructural, al tiempo que maneja la volatilidad inherente al mercado de acciones. Lo importante es adaptar cada posición a su nivel de tolerancia al riesgo, y reconocer que ambas estrategias son herramientas para una estrategia diversificada de gestión de metales preciosos, y no como apuestas competidoras entre sí.
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