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La oportunidad que se presenta aquí no es una tendencia pasajera, sino un cambio de gran importancia, a nivel de la infraestructura. Se proyecta que el mercado mundial de la IA explotará en el futuro.
Una tasa de crecimiento anual compuesta del 26.6%. Esto no se trata solo de un aumento en el número de programas informáticos; se está convirtiendo en un motor importante de la economía. De hecho…En los primeros tres trimestres de 2025, las previsiones indican que el gasto aumentará en un 31% anualmente, hasta el año 2033.Este crecimiento masivo, desde arriba hacia abajo, genera un mercado totalmente abierto. Sin embargo, para aprovecharlo de manera sostenible, no basta con estar en el ámbito de la inteligencia artificial. El camino que se debe seguir es muy capitalista.
Se espera que los operadores inviertan en infraestructura relacionada con la inteligencia artificial solo en el año 2026. Esta es la tendencia de desarrollo de la “fábrica de inteligencia artificial”. El verdadero crecimiento se da en las capacidades de procesamiento y almacenamiento de datos que sustentan a los modelos de inteligencia artificial. Para que una empresa pueda ser un ganador escalable, debe poseer algún componente crítico de esta infraestructura física, o bien contar con un sistema de software que sea esencial para el funcionamiento de la inteligencia artificial.La clave para un inversor que busca el crecimiento es identificar las empresas que se encuentran en estos puntos de inflexión. Son aquellas empresas que construyen fábricas o proporcionan los herramientas indispensables para el funcionamiento de dichas fábricas. El crecimiento explosivo del mercado sienta las bases para el desarrollo futuro de las empresas. Pero solo aquellas empresas que cuenten con modelos sólidos y escalables podrán lograr llegar a la cima.
Para un inversor que busca crecimiento, AMD representa una oportunidad única: una apuesta por el ciclo de gastos recurrentes y masivos que impulsan el desarrollo de la inteligencia artificial. La empresa no es simplemente un proveedor de servicios; es también un constructor de infraestructuras fundamentales. Su trayectoria de crecimiento está perfectamente alineada con la tendencia secular del sector.
Se trata de un objetivo que refleja directamente la demanda explosiva de procesamiento de datos por parte del sector de la inteligencia artificial. No se trata de un ciclo de producción único, sino de una construcción a lo largo de varios años de las “fábricas” físicas que ejecutan los modelos de aprendizaje automático.El mercado ya ha tenido en cuenta esta situación, ya que las acciones de AMD han aumentado un 77% en el año 2025. Una parte importante de estos incrementos se debe al acuerdo con OpenAI. Según AMD, este acuerdo generará ingresos acumulados de hasta 100 mil millones de dólares en los próximos años. Este acuerdo fortalece la posición de AMD como proveedor de chips clave para los principales fabricantes de inteligencia artificial. Además, la empresa puede beneficiarse de los 500 mil millones de dólares en gastos de capital en centros de datos que se espera que los operadores inviertan solo en el año 2026.
Esto crea un modelo escalable, pero con altas barreras de entrada al mercado. El crecimiento de AMD está relacionado con la necesidad fundamental de contar con más capacidades computacionales. Según las investigaciones de McKinsey, se necesitarán hasta 7 billones de dólares para satisfacer esa necesidad para el año 2030. La hoja de ruta de la empresa, incluyendo la GPU MI500 que se lanzará en los centros de datos, asegura que AMD siga siendo un participante clave en este ciclo a largo plazo. Para los inversores, la situación es clara: AMD puede obtener beneficios del auge de la infraestructura de inteligencia artificial, a través de acuerdos estratégicos, una sólida cartera de productos y una perspectiva financiera que asume un crecimiento sostenido y elevado. Se trata de una opción escalable, beneficiada por la tendencia que definirá la próxima década.
Mientras que la infraestructura de AMD experimenta un crecimiento explosivo, Atlassian ofrece una forma diferente de crecimiento: uno basado en la integración y la estabilidad. La empresa no es una empresa disruptiva, sino más bien una plataforma fundamental. Este posicionamiento le permite tener una ventaja duradera. A medida que la inteligencia artificial transforma el modo en que se realiza el trabajo, el liderazgo de Atlassian en herramientas de gestión del trabajo significa que ella sigue siendo una opción valiosa.
La empresa está integrando la inteligencia artificial directamente en su flujo de trabajo. Han lanzado a su asistente Rovo, con el objetivo de automatizar tareas y mejorar la productividad. No se trata de reemplazar sus productos principales; más bien, se trata de hacer que estos sean más eficaces, lo cual contribuye a aumentar la fidelidad de los clientes.El perfil de crecimiento de Atlassian es más predecible. La ventaja de Atlassian radica en su posición consolidada en el campo del DevOps y del desarrollo de software colaborativo. En este nicho, los costos de cambio son altos. Esto le permite aprovechar las oportunidades que ofrece la adopción de la IA, sin enfrentarse a las mismas amenazas que enfrentan los desarrolladores de aplicaciones tradicionales. Los analistas sostienen que el mercado ha subestimado esta amenaza. En lugar de que la IA reduzca la demanda de herramientas de DevOps, las mejoras en la productividad logradas gracias a la IA aumentarán el número de desarrolladores, lo que generará aún más demanda de software de DevOps. Este es un ejemplo clásico de cómo una empresa basada en plataformas puede convertir una tecnología disruptiva en un motor para su propio crecimiento.
Desde el punto de vista financiero, la situación es muy interesante. Atlassian ha tenido un rendimiento superior a las expectativas. Según las estimaciones de Wall Street, en los últimos seis trimestres, su rendimiento superó las expectativas en un 16%. A futuro, los analistas proyectan que sus ganancias ajustadas crezcan en un 22% anual hasta el año fiscal 2027. Este tipo de crecimiento estable, combinado con una valoración actual de 35 veces las ganancias, representa una opción de inversión con menos riesgos cíclicos que las empresas del sector de infraestructura. El reciente retracción del precio de las acciones de Atlassian ha creado una oportunidad de inversión; el objetivo de Morgan Stanley de 320 dólares implica un potencial de aumento de precios del 130%. Para un inversor orientado al crecimiento, Atlassian representa una oportunidad para invertir en la integración de la inteligencia artificial en los flujos de trabajo empresariales, un camino que aprovecha la dominación existente para lograr una expansión sostenible.
Para un inversor que busca crecimiento, la era de la inteligencia artificial es una situación en la que hay ganadores y perdedores. Mientras que empresas como AMD y Atlassian pueden expandirse gracias a la nueva infraestructura y los nuevos procesos de trabajo, Adobe se enfrenta a una amenaza directa y estructural para su modelo de negocio central. El software de aplicaciones de esta empresa, que antes era una fuente de ingresos fáciles, ahora está sujeto a una presión constante por parte de las tecnologías que impulsan el crecimiento del mercado.
El problema principal es la erosión competitiva. Según los analistas de Oppenheimer, la inteligencia artificial está aumentando la velocidad de creación de contenido, pero al mismo tiempo reduce los precios y el crecimiento de los suscriptores. Esto debilita directamente la posición competitiva de Adobe. Los nuevos entrantes, como las empresas que ofrecen modelos de lenguaje natural como OpenAI y las plataformas de publicidad como Meta, ofrecen herramientas creativas que ofrecen a los usuarios alternativas al flujo de trabajo especializado y basado en licencias que Adobe ha controlado durante mucho tiempo. No se trata de un riesgo lejano; se trata de una realidad actual que ya ha causado una caída del 5% en las acciones de Adobe en solo un día, tras el rebaixamiento de su calificación crediticia.
El impacto financiero es evidente. Las acciones de Adobe han perdido más de una quinta parte de su valor en los últimos 12 meses. Este declive refleja las profundas preocupaciones del mercado. Este descenso ocurre mientras que el sector general de la IA, donde se espera que los gastos aumenten en un 31% anual, sigue creciendo. La situación es contradictoria: mientras que la demanda por software de gestión de infraestructura y datos sigue siendo alta, los desarrolladores de aplicaciones enfrentan presiones constantes. Esto genera una dificultad en la evaluación de la valoración de las acciones. Con un objetivo promedio de precios de solo un 26% de aumento, las acciones ofrecen pocas oportunidades para el éxito, teniendo en cuenta las condiciones difíciles del mercado.
La amenaza se extiende también al modelo de precios fundamental de Adobe. La suscripción tradicional, basada en el número de licencias adquiridas, no es tan eficiente como antes. Las herramientas de IA podrían permitir que equipos más pequeños puedan realizar más trabajo, reduciendo así la cantidad de licencias que una empresa necesita. En general, la industria está pasando a un modelo de precios basado en el uso, un modelo que favorece a los desarrolladores de AI y a las empresas de nivel superior, en lugar de a los proveedores tradicionales de servicios SaaS. Para un inversor en crecimiento, esto representa una situación complicada. Adobe es una empresa de alta calidad, pero su trayectoria de crecimiento se ve amenazada, al mismo tiempo que los gastos en tecnologías de AI están aumentando en otros lugares. En un portafolio orientado a capturar el crecimiento durante la próxima década, eso la hace una opción menos atractiva.
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